III
Parecías ida.
No estabas en este mundo.
Me acerqué a tí y toqué tu hombro.
-¿estas bien?- Te pregunté preocupado en cuanto tus ojos encontraron los míos.
No me respondiste.
Solo apartaste la vista y seguiste caminando.
Ahora me cuestiono, ¿por qué no te seguí?
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