Capítulo 25

-¿Estás bien, Nat?

Me retuerzo, para soltarme de entre sus brazos.

-No necesitaba tu ayuda, Álvaro.

-Yo creo que sí. Si no te cojo, te hubieras abierto la cabeza.

-No necesito que seas mi madre. Ya tengo una en mi casa.

-Vamos, Nat... Sabes que en el fondo te caigo bien.

Avanza hacia mí y yo doy un paso atrás. Mierda, estoy contra la estantería. Él se acerca tanto que puedo sentir su respiración.

-Ni se te ocurra acercarte más.

-No lo haré-niega, divertido-. Serás tú la que suplique por un beso.

Abro los ojos, sorprendida. Noto como acerca su cara a mi cuello y preparo la mano, por si tuviera que pegarle un guantazo. Pero simplemente aspira con suavidad. Tiemblo al sentir su aliento sobre mi cuello.

Creo que tiene razón. Sin tocarme me está haciendo sentir demasiadas cosas. Acabaré siendo yo la que pierda la cabeza y lo estampe contra la estantería. A besos, me refiero.

Conserva la cabeza fría... No te dejes seducir... Pero la carne es débil, y no pasa nada por una vez, ¿verdad?

-¿Sabes cuándo empezaste a gustarme de verdad?

Murmuro algo que ni yo logro entender. Álvaro ha comenzado a recorrer mi espalda con un sólo dedo, haciéndome estremecer.

-Creo que siempre me gustaste, pero ese día fue especial... De broma, me metí con el pelo rojo de Carla. Recuerdo como la defendiste. Gritaste más que nunca, con tu cara roja, tus ojos encrispados... Absolutamente perfecta.

Lo último lo susurra en mi oído. Yo ya no puedo más. Voy a tener que pellizcarme para despertar de esto.

-Pero claro-cesa de acariciarme y me habla con voz ronca-. Está claro como el agua que nunca saldrías conmigo. Somos demasiado diferentes...

Puedo notar tristeza en su voz. Se separa de mí y recupero la cordura. Él se da media vuelta para irse. Yo le cojo la mano y le pongo frente a mí. Puestos a hacer tonterías, hagamoslas bien.

Nuestros alientos se entremezclan y él acercan nuestras cinturas. Cierro los ojos, lista.

-¡Nata! ¡Joder, tú desaparecida y Dani ha visto a alguien dejar una carta en tu taquilla...! ¿Qué ocurre aquí?

Nos ha dado tiempo a separarnos justo antes de que Carla entrara en el pasillo. Debemos estar colorados.

¿Qué he estado a punto de hacer?

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