Capítulo 10
"Querida Natalia:
Lo sé, la tercera carta en dos días... Esta vez es sólo para decirte que nunca te olvides de sonreír. Da igual lo malo que sea tu día, de los nervios que tengas o de tu tristeza. Saca siempre esa hermosa sonrisa y esos hermosos ojos que brillan a cada instante.
Ya he dicho lo que pretendía, así que hasta la próxima carta.
Besos,
Auryn"
Sonrío al leerlo. Tiene mucha razón. Ese imbécil no me arruinará la sonrisa.
Escucho la puerta abrirse. David entra por ella, con una sonrisa de oreja a oreja. A mí me da la risa, no se ha dado cuenta de que lleva carmín en la mejilla y los labios. Pobrecito...
-¿Qué tal ha ido? ¿Ya es mi cuñada?
-Aún no, Nata. Sólo ha sido una cita.
-¿Pero tú te has mirado al espejo?
Me mira extrañado, pero se mira al espejo. Pega un gritito y trata de frotarse para eliminar el carmín.
-Deja, te lo quito yo.
Lo acerco a mí y le quito poco a poco el carmín con un pañuelo.
-No entiendo por qué no estáis juntos. Sois el uno para el otro.
-Porque nada es lo que parece, hermanita. Puede parecer que es el amor de tu vida y ser un desastre.
-No lo entiendo...
-Nata, hay dos tipos de amor. Está el idealizado, que es tu chico/a perfecto/a. Tiene todo lo que buscas en una persona. Como tú con Blas.
-Lo de Blas no es idealizar. Él me gusta en serio-le pego con el pañuelo.
-Nata, nunca has hablado con él. No sabes cómo es en persona. Sólo sabes que tiene todo lo que buscas en un chico: es guapo, de buena familia, listo y humilde.
-¿Y qué hay de malo en eso?
-Pues que nada es perfecto. No sabes cómo es en realidad. Además, siempre es mejor buscar gente con la que no tengas todo en común. Alguien con quien compartir cosas, pero que te permita hacer cosas a tus anchas. Alguien que te ponga nerviosa, que nunca sepas con que te va a salir. Es lo interesante de una historia de amor. No debéis ser dos gotas de agua.
-Vaya... Que filosófico estás hoy.
-Nata, trato de que te des cuenta que no todo es perfecto en esta vida...
Nuestra madre entra en casa y tira lo que tiene en la mano.
-¡David Martín Lafuente! ¿Me quieres decir por qué llevas pintalabios por toda la cara?
Vaya... Creo que le he restregado el pintalabios, en lugar de limpiarlo...
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