Capítulo 1: Su nombre es Inuyasha
Se independizó apenas con diecisiete, claro, si a su estilo de vida podemos llamarle "independencia"
Un día su madre decidió que sería bueno cambiar de aires, para superar el trágico suceso que marcó la muerte de su padre. La envió en un viaje de recreación después de ver su angustia.
En aquel entonces se dio cuenta de que debía cambiar todo por encontrar la verdad, la infancia donde solía ser una chica obediente quedó atrás en algún punto, la asustadiza pequeña que se refugiaba en los brazos de sus padres quedó en el olvido. Si iba a desenterrar el pasado necesitaba más que bondad o paciencia
Necesitaba ser cruel y rápida. No importaba cuanta moral tendría que poner al filo del acantilado con tal de obtener una respuesta. Para eso, obtuvo un entrenamiento que solía poner su vida en peligro pero que le dió resultados fructíferos en poco tiempo.
Empezó con dos casas de subastas y recientemente: Una inmobiliaria
Bajo un camuflaje, nadie le siguió el rastro hasta ahora. Hasta que por un descuido perdió su propio corazón.
—
—Así que has trabajado en otros establecimientos— Analizó Toga Taisho observando la solicitud de empleada entre sus manos —¿Puedo conocer el motivo por el cual renunciaste?
—Más que renunciar, solamente he estado en temporada, dependiendo de la tienda es el tiempo que duro— informó la chica delante suyo —Ésta vez quiero un trabajo más estable que pueda mantener más tiempo
—Entiendo— el hombre reposó las hojas en el escritorio que separaba ambas sillas —Bien, le daré una oportunidad señorita...— titubeó volviendo a leer la hoja principal —Higurashi
—Muchísimas gracias señor Taisho, en verdad me alegra, prometo no decepcionarlo— dijo entusiasta inclinándose con respeto
—Espero que te agrade trabajar aquí— sonrió el mayor levantándose de la silla —Presentate mañana a las siete, para que puedas recibir las instrucciones de forma correcta ¿De acuerdo?
—Muy bien señor, entonces. Con permiso y hasta mañana— dijo la chica antes de salir de aquella oficina
Su nombre es Kagome Higurashi. Nació en una familia de clase media que cuenta con solo tres integrantes, su madre Naomi, su hermano menor Sota y ella
Su profesión: estafadora. Aunque no pueda considerarse como un empleo, su profesionalismo en el campo la precedía
Con veintiocho años de edad, altura promedio de ciento cincuenta y tres centímetros, cabellera negra como ébano, ojos color chocolate, aunque la mayoría del tiempo tenga que ocultar sus rasgos físicos bajo pelucas y lentillas. Cualquiera podría decir que no sobrepasaba los veinticinco
Ahora, tras completar el fraude con la inmobiliaria HEasy, seguía buscando el camino a su verdadero objetivo. La gente encontraría irrazonable atacar negocios para que ella pudiera financiar su venganza pero si era honesta, todo lo que pudo sentir por ese establecimiento fué repulsión. Vender lotes al triple del precio mientras echaba a las familias pobres fué incluso más asqueroso de lo que ella hacía, para esa inmobiliaria, su desfalco no fué más que una retribución karmica.
Esperaba que el karma, no se le adelantara para llegar a su objetivo final.
-
El día siguiente se esclareció, había adquirido un pequeño departamento en un vecindario sin grandes atracciones, un lugar que la gente prefería ignorar. Llegó quince minutos antes de la hora acordada para su primer día de trabajo, no quería quedar mal delante de su nuevo jefe. Con una vestimenta que no se apegaba a sus gustos pero que le servía para pasar desapercibida, se balanceaba sobre sus pies, alternando entre puntas y talones
Lentamente la ciudad de Tokyo comenzaba a despertar, las calles se vieron más concurridas conforme pasaron los minutos; observó a los transeúntes andar sin prisa luego revisando la hora en su celular
Seis con cincuenta y siete de la mañana.
A su lado, se plantó una joven de cabellera negra lacia y corta hasta el mentón, mientras mantenía una goma de mascar en su boca de forma despreocupada, resultaba un poco más baja que ella aunque los tacones le ayudasen a demostrar lo contrario
Ocultaba sus ojos detrás de unas gafas de sol a pesar de la temprana hora y al juzgar por los cables que colgaban de sus oídos hasta su chaqueta, tenía audífonos puestos —¿Se te ofrece algo?— le preguntó un poco disgustada quizá por la mirada indiscreta que le dedicó durante unos segundos
—No, no— se apresuró a responder alzando ambas manos en señal de paz mientras empleaba un tono de voz temeroso. A pesar de que muy en su interior quisiera burlarse de su actitud de diva matona
En los próximos dos minutos llegaron más chicos a lado suyo, una joven con un rostro mucho más amigable, pelirroja, también se paró a lado suyo rebuscando algo en su bolsa de mano —Buenos días— saludó sin despegar los ojos del interior
Kagome atinó a asentir sonriendo de forma amable, la diva levantó la mano para saludar sin mucho interés
Después se acercó un joven de apariencia exquisita, tenía un caminar sinuoso ayudándole a gritar al mundo que pertenecía al otro bando —Hola querida— saludó a la gruñona de las gafas con un beso en la mejilla —Me encanta tu chaqueta— elogió él poniéndose a lado suyo
—Gracias Jak— aceptó el cumplido, en cuanto estuvieron juntos se metieron en una conversación de cotilleos inentendibles. Kagome los estudió un par de segundos antes de voltear la mirada, a estas alturas ya había llegado otra trabajadora, justo la que le había recibido el día de ayer cuando dejó su solicitud
—Hola, veo que conseguiste el empleo— saludó animada por ver al nuevo elemento, tenía un aura tranquila que incluso era contagiosa, no había conocido a alguien así desde Sango, su única amiga
—Si, espero que no me despidan en mi primer día— bromeó haciéndose a la izquierda
En la esquina un auto color beige se detuvo, de éste bajó una mujer de edad madura ataviada con un gran abrigo rosa. Se veía como una mujer importante debido a su porte. La susodicha se encaminó hasta tener de frente a los muchachos llena de sonrisas —Buenos días— saludó llamando la atención de los presentes —¿Han llegado todos ya?— cuestionó buscando dentro de su bolso hasta sacar un llavero repleto
—Koga falta aún— acusó el único chico ahí de manera despreocupada. La pelirroja le dió un codazo acompañado por una mirada de advertencia como si fuera un crimen delatar al supuesto "Koga"
La mayor asintió levantando la cabeza —Oh, veo que el nuevo elemento está presente— dijo dividiendo su atención entre la recién llegada y abrir la puerta —Adelante. Mi esposo me ha dicho que contrató a alguien nueva al fin
—Buenos días señora, mi nombre es Kagome Higurashi— se presentó haciendo una leve inclinación
—Hola cariño, mi nombre es Izayoi. Soy la dueña del establecimiento. Bienvenida a nuestro equipo— respondió con tranquilidad. Los presentes ingresaron al edificio haciendo un pequeño círculo delante de las dos mujeres —Chicos, ella es Kagome y se integrará con nosotros a partir de hoy, por favor tratenla bien ¿De acuerdo? Ayame ¿Podrías orientarla?— introdujo Izayoi con una sonrisa amable
—Si, señora— La pelirroja aceptó la encomienda observando a Kagome antes de decir —Mi nombre es Ayame, gusto en conocerte Kagome. Acompañame— pidió tomando el rumbo hasta el fondo de la tienda; Kagome la siguió de cerca merodeando el sitio con curiosidad —Hasta el fondo están los cambiadores ¿Aún no te dan uniforme?— Ayame interrumpió sus pensamientos
—No— fué a responder rápida
—Veré si tenemos uno en los locker vacíos— detrás de una pared sobresalía una entrada conduciendo a un pasillo con dos puertas. Con una lleve pequeña abrió la de la derecha dejando ver un vestidor mediano —Pasa— la invitó quitando la llave de la cerradura
Observó todo con atención, el sistema de seguridad no se veía muy reforzado, cualquiera que pudiera desactivar una alarma podría entrar a robar. Se burló de ella misma por no poder detener sus análisis extraños
—Aquí dejarás tus pertenencias, abrigos, bolsos. Lo que traigas a excepción de tu teléfono si gustas traerlo contigo. Te tocará...— empezó a decir Ayame revisando los casilleros abiertos —Oh, mira, te tocará el locker nueve— informó sacando un pantalón de vestir negro y una camisa de algodón blanca —Es tu uniforme, si no te queda me avisas para cambiarlo ¿Está bien?
—Si
—Puedes cambiarte allá— le señaló la esquina del cuarto donde había un pequeño cubículo —Cuando termines, guarda tus cosas y sal a buscarme
—Entendido— la azabache obedeció, se cambió lo que traía puesto por el pantalón sastre y la camisa de algodón. Se revisó en el espejo de cuerpo completo que tenía delante suyo torciendo la boca. Le parecía un atuendo muy simple para una boutique de ese estilo
Resignada salió del cambiador encontrándose con los demás frente a sus respectivos lockers, sonrió al resto guardando sus pertenencias en el locker antes de salir para encontrarse con Ayame
Caminó hasta la parte frontal buscando a su Instructora sin tener mucho éxito, merodeaba entre los tubulares y maniquíes hasta que algo duro se estrelló contra ella —Auch— se quejó tras recibir el impacto sosteniendo su frente
—Perdóneme— le pidió una voz masculina. Cuando enfocó la vista al frente se encontró con un par de ojos azul pálido inusuales —¿Se encuentra bien señorita?
—Estoy bien, gracias— respondió. El joven con el que impactó resultó bastante alto, su piel ligeramente bronceada le daba un toque distinto a lo que regularmente se veía en Japón —¿Puedo ayudarle en algo?— preguntó ella de forma amigable. Tal vez era un cliente
—¿Eh? No, verás yo trabajo aquí— reveló dándole una checada con la vista, notando el uniforme —Y por lo que veo también tú ¿Eres nueva?— antes de que ella pudiera responder la interrumpieron por detrás con un tono evidentemente hostil
—¿Kagome?— el llamado de Ayame la hizo voltear —¡Koga!
La azabache gesticulo un "oh" insonoro. Así que este era Koga.
—Hola Ayame ¿La señora Izayoi se dió cuenta de que llegué tarde?
—Jakotsu le dijo
—Ese... Me las va a pagar— bufó con molestia
—Olvida a Jakotsu, ella es Kagome. Va a iniciar hoy, así que podrás fingir demencia con tu retraso— animó ella acercándose con una mirada soñadora
—Mucho gusto, mi nombre es Koga— se presentó entonces él —Bienvenida
—Kagome, el gusto es mío— respondió con respeto
—Kagome— llamó la pelirroja al notar la sonrisa ladeada que le dedicaba el muchacho, su tono sonaba sólo hosco para ella al parecer
—Dime
—Lo primero que debemos hacer es limpiar y ordenar la tienda— habló con un tono menos amable —Sígueme— ante el cambio de voz la azabache se rió internamente, sin embargo cambió su expresión a una de concentración total antes de seguirla
Guardar las apariencias, se recordó
Mientras Ayame le explicaba cómo funcionaba el robot limpiador, desde la entrada se anunció la llegada de una persona. Todos los que se encontraban cerca se inclinaron respetuosamente al recién ingresado
Kagome simplemente imitó la acción de los otros y coreó el "Buenos días" por igual
—¿Y mi madre?— la voz rasposa inundó el espacio rápidamente
—Está en su oficina, joven Taisho— respondió otra empleada elevando la cabeza. Él sin decir nada se encaminó a dicho lugar dejando a los empleados continuar con sus tareas
—¿Quién es él?— quiso saber Kagome en tono curioso aunque era innecesario, pues lo conocía de pies a cabeza. Al menos, a través de los informes
—Es el hijo de la señora Izayoi, el joven Inuyasha— le respondió su instructora sin mucho interés
Inuyasha
Su misión estaba por comenzar
Continuará...
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top