Audición.


"Basura."
"Basura."
"Más basura."
"¡Los hongos que crecen en la basura!"

Era lo único que pensaba los pocos segundos que me retiraba los audífonos cuando otro insulso intento de músico tomaba su lugar para desafinar en el escenario. Era un fastidio estar ahí sentado.


Mozart, Chopin y Beethoven se volverían a morir si los escucharan: aporreando las teclas en fútiles remedos de sus obras más manoseadas. ¿Y cómo sabrían interpretarlas bien? Si lo que realmente les gustaba escuchar era esa pseudo música prefabricada que se escuchaba en el radio.

"Por eso ustedes son mi únicos amigos" le dije a mis audífonos mientras los acariciaba.

Gracias a Dios, finalmente quedábamos los últimos en la audición esperando nuestro turno. Habían rechazado a cada uno y era obvio que me dejarían hasta el final para que el profesor descanse de esta tortura conmigo.


Miré a la penúltima audicionante. Sí, era una mujer, que seguramente tocaría mal 'Para Elisa' que le encanta porque le recuerda alguna historia cursi con su novio o exnovio o amor secreto o algo. No tengo idea, es una chica que acaba de llegar hace tres semanas y no sé nada de ella fuera de que en un par de días ya era el centro de atención por su ropa cara, su peinado estúpidamente perfecto y que había vivido unos años en Nueva York.

"Cathy" la llamaban, para colmo de la frivolidad. Cuando se presentó en clase y otra tonta le preguntó cómo la llamaban en Nueva York, respondió "Cathy". ¡Ya no estás en Nueva York, por Dios!


Estás en La Academia W. En el auditorio. Sin tus amigas rodeándote. No eres nadie aquí, ¿lo sabes? Te rechazarán como al resto antes de ti. Estás ahí sentada fingiendo nerviosismo cuando toda la escuela ha visto tu exacerbada autoestima cuando te pavoneas por todos lados.

¿Qué me ves? ¿Qué me señalas? ¿Porqué me haces esas payasadas de señas de que me quite los audífonos?


-¡Roderich!

Di un salto al escuchar por fin a lo lejos al profesor.

¿Pero qué? ¿Me está llamando? ¿Antes que a esa? ¿Porqué?

-¿Audicionarás o viniste a sentarte a mirar, Roderich?

De verdad me estaba llamando. ¿Esto es una pesadilla?

Miré a la otra. Me miró confundida. Como si le importara mi consternación.


Me levanté y caminé hasta el piano en silencio, negándome a mirar al traidor.

Acaricié la cubierta del piano, cerrando los ojos. Ahora sólo me quedas tú en esta basura de escuela.

Me senté y observé las teclas un segundo antes de comenzar a tocar.


-Magnífico como siempre, Roderich.

¿Y entonces porqué no soy el ultimo?

-¿No lo cree, señorita Rendón?

No pude evitar voltear boquiabierto hacia la chica que me miraba sonriendo.

-Acérquese.

Se levantó y bajó por el pasillo hasta el escenario.


-¡Eres genial! ¿Porqué eres tan callado y solitario si eres tan sensible? Debes ser un muy buen amigo.

¿De qué hablaba? ¿Y porqué aún no me habían declarado el elegido de la audición?

-¡Soy Cathy!

"Obviamente no voy a tomarte la mano, ¿quién te crees?" pensé y tras un segundo ella bajó el saludo con una carita de puchero insoportable.

-Ya sé, Catalina.

Dije, exasperado por no escuchar lo que me importaba saber.


-Roderich, la señorita Rendón me ha sorprendido al entregarme su registro a la audición y por eso esperé hasta el final para que se conocieran. A los demás ya los habíamos escuchado y como suponíamos no han mejorado de nada a casi nada, deseo que escuches esta nueva propuesta. Tal vez ambos números puedan entrar al recital de primavera, si es buena, claro.

-¿Ambos?

No pude evitar preguntar. El número de piano era MI momento en esta escuela de juguete.

-Tal vez a los jóvenes les guste el contraste entre algo clásico y algo moderno.

-¿¡Qué!?

Exclamé incrédulo. Era MI momento y MI piano por derecho de ejecución. ¿Porqué permitiría que lo mancillaran frente a toda la escuela con música moderna?


-¿Tiene algún problema con mi decisión?

Musité un "No." a la fuerza. Si le reclamaba podría perderlo todo. Compartir mi piano y mi momento no era peor que no tener mi piano ni mi momento.

Tal vez ni siquiera era buena y le esperaba el ridículo frente al profesor y yo.


-No conozco este piano. ¿Puedo tocar un poco antes?

Dios sabe porqué le concedieron esa petición. Rodeó el instrumento inspeccionándolo como a una escultura o algo, para finalmente sentarse y agitar los dedos de una manera teatral mientras exclamaba la soberana estupidez de "¡Hola, Piano! ¡Vamos a hacer algo chido juntos!" para después tocar todas las teclas blancas una por una como niña pequeña.

Hice un esfuerzo sobrehumano para controlarme y no saltar a estrangularla para quitarle sus manos de encima.

Y entonces lo escuché. Se había detenido un momento y soltó un resoplido como para darse valor.
Tocó la primera tecla y al contacto cerró los ojos.

https://youtu.be/_7iyi4rBvbM

¿Qué... Estaba... Escuchando? Un acorde que en un segundo se dirigió al corazón desde mis oídos, acariciando mi alma con cada nota. Cuando me di cuenta me estaba secando una lágrima que se había escapado de mis ojos y de ninguna manera debía ser vista.

La misma armonía se había repetido unas cuantas veces. Y escuché a la chica murmurando "Muy bien" dirigiéndose al piano antes de mirarnos a nosotros y afirmar con una sonrisa "Estoy lista.".

No tenía idea de qué melodía me había causado semejante sentimiento y ni siquiera había sido su audición real.


-¿Qué va a tocar?

Pregunté para al menos saber a lo que me enfrentaba.

-'Treinta noventa'... ¿Se pronuncia así?

Ella asintió.

-De Jonathan Larson.

-¿Quién es Jonath...

-¿Qué quién es Jonathan Larson? ¡Deshonra! ¡Deshonra a ti! ¡Deshonra a tu vaca!!!

La chica se había levantado y se dirigía hacia mi con quién sabe que intenciones, gritando.


-¡Señorita! ¡Su audición!

El profesor era temible cuando se lo proponía y con la autoridad de su voz hizo que la chica regresara a su lugar.

-Lo siento.

Dijo mirando al piano. Al parecer se lo dijo a él y no a ninguno de nosotros.

Volvió a hacer el movimiento de dedos en el aire y por fin empezó a tocar.

https://youtu.be/sQ9DKQrPOE4

Y volví a tener esa sensación. Las notas golpeaban directo al corazón con su ritmo pausado que se incrementó hasta una melodía veloz y vibrante. Algo como nunca había escuchado y que casi me hizo dejar de respirar para no perder detalle con alguna otra función de mi cuerpo que no fuera escuchar.

Había encontrado algo precioso y no lo iba a dejar ir.


-Qué ejecución tan precisa, señorita Rendón.

Apenas y pude asimilar la realidad cuando escuché la voz del único adulto en la sala.

-Esto necesitamos. El director dijo que los alumnos siempre se aburren con el número de piano pero este año se presentarán ambos para mostrar que el piano no sólo toca música clásica.

Ni siquiera tuve ganas de respingar con eso de que "a los alumnos les aburre". Lo único que quería saber era más sobre el compositor de lo que acababa de escuchar.


-Entonces está decidido. Pueden irse, recibirán más informes luego. Roderich puede explicarte un poco más.

-Sí, claro.

Respondí sin pensar. Sin decir nada recogimos nuestras cosas y salimos del auditorio, hasta ver de nuevo la luz del sol se rompió el silencio.


-¡Me quedé!

Gritó eufórica dando saltitos.

-¡Cuando te escuché tocar pensé que no tenía ningún chance! ¡Tocaste tan perfecto y algo clásico! ¿Cómo me iban a elegir con 30/90?


-¡Espera! ¡Espera! ¡Espera!

Dije extendiendo las manos para detener sus saltos, pero algo dentro de mi me hizo no alcanzar a tocarla.

-¿Qué es eso? Quiero decir... ¿De dónde salió? ¿Quién es Jonathan Larson? ¿Qué más compone?

-¿De verdad no sabes?


Finalmente había dejado de saltar, lo que no me alivió del todo porque ahora me miraba con una gran decepción.

-Claro. Nadie sabe. Es de un musical.

-¡¿QUÉEEEEEEEEE?!

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Hola.
Hace unos días pasé la tarde con un amigo tan apasionado por los musicales como yo. Y recordé lo que sentí la primera vez que escuché RENT, fue la película y empieza con las notas de piano de Seasons of Love.
Y sentí lo mismo unos meses después con Tick Tick Boom.
Le estuve dando vueltas al asunto todos estos días y decidí escribir algo... Espero que esté bien, escribir en primera persona es algo nuevo para mi.
Pues bienvenidos y veremos qué pasa.

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