Canción en multimedia-Happi de Mangoo Ft. BBY IVY
-Dayra-
En todo el vuelo mis nervios no paraban de hacerme sentir que no estaba haciendo lo correcto y que debía mejor regresar a New York, descansar en mi casa, pero para Roger y Meli esto es una mejor opción. ¿Cómo les puede parecer mejor opción el hecho de que regrese a mi pueblo natal con mis padres a los cuales, de hecho no he visto por más de diez años? Me fui de casa a los 15 con Meli, aún mantenía contacto con ellos hasta que pasaron 5 años y ya tenía 20, mi éxito estaba creciendo y mí tiempo disminuyendo, así que, de los 20 a 25 años no volví a hablar con ellos, genial, grandiosa idea que tuvieron mis representantes.
Suspiro mientras recargo mi cabeza en el asiento, en mi jet privado era lo mejor, podía estar tranquila de que nadie pateara mi asiento o chillidos de algún bebé, u olores desagradables.
Pido a la azafata un vaso de leche para el pastel que me han traído, obviamente, seis horas de viaje, debo hacer algo, planeé todo, primero comería, después leería un libro, más tarde vería mis videos de grabación de mis antiguos bailes y ver qué podría mejorar, por último, dormiría hasta que lleguemos a mi destino.
Hice todo lo que tenía que hacer, pero ya me estaba hartando tener que estar sentada, pero no podía levantarme y más por mi pierna lastimada, sí que debí tener más cuidado.
Me preparo para dormir, agarro mi almohada para el cuello así como mi cobija, me tapo, cierro los ojos y caigo rendida al sueño.
[...]
-Señorita Dayra, hemos llegado-siento como me mueven levemente y despierto poco a poco.
-Gracias Valentina-le digo, sonríe y se va.
Me levanto y estiro mi cuerpo escuchando como truenan levemente mis huesos de la espalda y cuello.
Veo como Valentina se encontraba recogiendo algunas cosas, así que aproveché y empecé a recoger mi cobija junto a mi almohada.
-Oh señorita Dayra, yo hago eso, no se preocupe.-Valentina venía hacia mí dispuesta a quitarme las cosas y hacerlo ella misma pero se lo impido.
-Tranquila Valentina, aún tienes cosas por hacer, déjame ayudarte por lo menos con esto-hace una mueca, pero al ver que no me iba a rendir asiente y se va.
Termino de recoger al menos en el espacio donde estuve, me despido del piloto, copiloto y de Valentina mientras bajo del avión con ayuda de un chico que hace un momento se encontraba guardando mis maletas en mi camioneta.
Veo como otros dos chicos se encargan de bajar mis maletas y me espero a que suban todas a mi camioneta. Cuando estoy segura de que ya está todo guardado les doy las gracias y me despido de todos para luego emprender mi camino.
Gracias a los grandes carteles que me avisan cuantos kilómetros me faltan para llegar, si no, ya me hubiera perdido. A lo lejos veo un cartel que dice: Usted está a 2km de llegar al hermoso pueblo BlueValley.
En ese momento sí que agradezco el hecho de que la pista de aviones no estuviera tan lejos, así me ahorraría un largo camino.
Después de esos 2km había un cartel muy lindo, ya no estaba el desgastado y feo de hace diez años.
"Bienvenidos a BlueValley.
Un lugar que será tu próximo hogar o como una segunda casa"
Suelto una risa de burla-Sí, como no, segunda casa-pongo los ojos en blanco y sigo conduciendo.
Ya se estaban haciendo visibles las tiendas, el supermercado y las casas.
-Y... He llegado, más que genial-digo para mí misma, no podía creer que ya estuviera de nuevo en este lugar, simplemente no podía imaginarme esto.
Las calles literalmente estaban desiertas así que manejaba lo más lento que podía para tratar de al menos memorizar el lugar para que cuando salga, que espero no sea mucho, sepa a dónde ir y no perderme en ningún momento.
Veo de nuevo el papel de la dirección de mis padres, al parecer cambiaron de casa, así que tuve que pedirle a Meli que se los pidiera para que yo no me pierda, yo no tuve el valor de pedírselos, pero ahora debo tenerlo para tocar esa puerta, esa puerta que estoy viendo ahora desde mi camioneta.
Doy varias respiraciones, aprieto el volante, vamos Dayra no seas cobarde, sal de esta camioneta, toca esa puerta y deberás enfrentar a tus padres.
Asiento lentamente, cierro los ojos y en ese instante en sonido de mi ventana siendo golpeada hace que me sobresalte, veo hacia ella y noto a una chica de cabello rubio corto, sus ojos mieles me veían detrás de la ventana, la abro y decidí hablar:
-Amm... ¿Hola?-pregunto y ella sonríe.
- ¿Qué haces viendo como loca la casa de los Jones?-pregunta.
- Yo, yo me perdí, ¿sabes dónde está la cafetería más cerca?-veo de nuevo hacia la casa, supongo que soy una gran cobarde.
-Está como a tres cuadras de aquí-señala hacia adelante y asiento lentamente-Se llama Coffe Blue.
Pero claro, Coffe Blue, ¿Cómo no pude adivinar eso?, era más que obvio, si el pueblo contiene la palabra Blue, es obvio que lo demás lo contiene igual, qué ridículo y poco original.
-Genial, gracias...-espero a que me diga su nombre.
-Cloe, Cloe Anderson, mucho gusto, ¿Tú cómo te llamas?-pienso antes de decirle mi nombre, suspiro, agarro mi celular y hago una mueca falsa.
-Se me hace tarde, tengo que irme, mucho gusto Cloe, y gracias-arranco el coche provocando que la niña se separe y abra los ojos como platos, soy una tonta, casi la llevo conmigo en el coche, pude haberla matado.
Me tranquilizo al ver que no le pasó nada, manejo lento para encontrar la cafetería, hasta que doy con ella.
Me estaciono en frente del local, cierro el coche con los seguros, puede que el pueblo sea demasiado tranquilo y que los robos literalmente aquí no existen, pero más vale prevenir que lamentar.
Ingreso a la cafetería provocando que una campanilla suene al abrir la puerta, captando la atención de todos los que se encontraban ahí, me golpeo mentalmente, ahora todos me ven, pero pasan unos segundos cuando vuelven a hacer lo que estaban haciendo momentos antes.
Carraspeo incómoda, voy hacia una mesa apartada de todas las personas que se encuentran ahí, una chica, melena rojiza recogida en un desordenado chongo dejando caer unos que otros cabellos rebeldes en su frente.
-Buenas tardes, bienvenida a Blue Coffe, mi nombre es Samantha, el día de hoy seré su mesera ¿Ya sabe lo que va a pedir o le traigo un menú?-la chica saca una pequeña libreta y una pluma.
- ¿Me podría traer un menú?-pido, ella asiente y se va.
Suspiro viendo discretamente a todas las personas, se encuentran pocas familias, algunas parejas de jóvenes, adultos y viejos.
Pasan pocos segundos cuando llega nuevamente Samantha con un menú, me lo da en la mano y empiezo a leerlo para ver que se me puede antojar.
En ese momento la campanilla vuelve a sonar pero también mi celular, lo agarro inmediatamente y veo el mensaje que me haya llegado, es de Meli.
Meli:
¿Me puedes explicar por qué no has llegado a la casa de tus padres? ambos me llamaron diciendo que están preocupados por el hecho de que te hayas perdido. Llámame en cuanto puedas. He tomado un avión para ir, verte y vigilarte, esta no te la perdonamos Roger y yo señorita.
-Mierda-musito lo bastante fuerte para tener a todas las personas mirándome.
Los padres me veían enojados mientras tapaban los oídos de sus pequeños, hago una mueca, rayos.
Me levanto de mi silla haciendo un horrendo sonido, provocando más caras de odio.
- ¿Quién es ella?-escucho una voz masculina preguntar, busco al dueño y me fijo en un chico, cabello oscuro, piel algo pálida y unos ojos verdes grisáceos.
Todos me veían con curiosidad, no llevo ni un día completo aquí y ya estoy haciendo desastre y ganando odio de algunas personas.
Bajo la mirada nerviosa, ¿Por qué rayos estoy nerviosa?
Tomo mi celular, dejo un dólar en la mesa y estaba a punto de salir de la cafetería cuando escucho la voz de Samantha hablarme.
-Olvidó este dólar señorita-me extiende el dólar y yo niego con la cabeza.
-No lo olvidé, lo dejé ahí para ti, me tengo que ir, estoy algo corta de tiempo así que... Gracias y, adiós-salgo rápido de ese lugar, subo a mi camioneta y me sobo la pierna, he tratado de caminar sin meter tanto peso en mi tobillo pero veo que no lo he logrado muy bien, conduzco a la casa de mis padres.
Es ahora o nunca.
Al llegar, respiro antes de empezar a caminar hacia la casa, mis manos sudaban y tuve que limpiarlas en mi pantalón, ya estoy en la puerta, bien, toco el timbre y espero unos cuantos segundos hasta que la puerta es abierta.
-Hola mamá-digo en un susurro inaudible.
-Dayra... Estás en casa... ¡Daniel, Dayra ha llegado!-siento sus brazos rodearme.
Primero me había puesto tensa, hace mucho que no abrazo a alguien, literalmente, al menos no un abrazo real, igual la rodeo con mis brazos, siento pesado mi pecho, al igual que mi respiración y mis ojos estaban llorosos.
- ¿Hija?-la voz grave de mi padre hace que me separe de mi madre y lo abrace igual a él-Vaya, se nota que sí nos extrañaste-dice en tono de burla y sonrío.
Al menos agradezco que no me odien.
- ¿No me odian?
- ¿Cómo podríamos odiarte?, eres nuestra hija Dayra, no importa el tiempo que no hayamos estado en contacto, te amamos sin importar nada-suspiro aliviada.
-Perdón por no haber estado en contacto estos diez años como debí estarlo-me disculpo y ellos niegan.
-Lo importante es que ya estás aquí, nos preocupamos al no saber nada de ti, se suponía que debías llegar hace media hora, por eso llamamos a Meli-asiento comprendiendo lo que me dice mi padre.
-Lo entiendo, Meli vendrá también, puede que llegue más tarde-asienten y me llevan hasta la cocina.
-Teníamos planeado salir, Meli nos dijo que debes estar yendo al doctor cada semana a hacerte revisiones en la pierna, tenemos un gran doctor aquí en el pueblo.
«Hablamos con él ayer en la tarde y aceptó el hecho de ser tu médico de revisión, hoy comeremos con él para que lo conozcas, también irán sus hermanos, son mellizos, sus padres murieron hace ocho años y todo el pueblo les dio apoyo»
Subo las cejas sorprendida, el pueblo ayudó entonces a tres huérfanos, que linda caridad, me pregunto qué habrán pedido a cambio. Tal vez haya sido que él mayor, se quedara en el pueblo y ser un doctor con muy poco pago.
-Que amable de parte del pueblo-les doy una sonrisa tensa, se nota que se dan cuenta pero lo ignoran.
-Bueno, hay que irnos-los tres salimos de la casa, pero un coche se estaciona detrás de mi camioneta y de ella sale él.
- ¿Dayra?-los ojos se me vuelven a poner llorosos, vaya sí que soy débil cuando se trata de mi familia.
-Hola Dylan-saludo, viene corriendo hacia mí y me abraza levantándome.
Nuestras risas se podrían escuchar por todo el lugar, mientras aún seguía siendo abrazada en el aire por mi hermano.
-Estás hermosa, te recuerdo con los frenillos, tu clásica cola de caballo y tus lentes de botella.
-Ahora uso lentes de contacto y bueno, la pubertad al final me hizo un gran favor-digo en tono de burla.
-Y sí que lo hizo-me abraza de nuevo y escucho un carraspeo detrás de él.
Hecho un vistazo y veo a una chica de cabello castaño ondulado, ojos de color verdes oscuros, piel pálida ¿Quién es ella?
-Ah sí, hermanita, ella es Linda, Linda Taylor, mi novia-abro los ojos sorprendida a los que me dice.
- ¿Hace cuánto están juntos?-pregunto y Linda sonríe.
-Hace 4 años-dice Linda y asiento.
- ¿Cuándo le pedirás matrimonio?-digo jugando y ambos se ponen nerviosos- ¿Qué? ¿Dije algo malo?-pregunto y me tenso.
-De hecho hace tres meses le pedí matrimonio y en dos semanas nos casaremos...-hago una mueca y asiento.
- ¿Y no me avisaste?
-No es mi culpa que nunca hables Dayra, diez años sin contacto entre tú y yo, y podría decirse que también con nuestros padres no hablabas para nada, literalmente, no preguntabas cómo estábamos, nada... Así que no me puedes echar en cara que no te haya dicho-me ve enojado y bajo la mirada. Tiene razón.
-Sí, supongo que tienes razón-camino por su lado golpeando su hombro.
- ¡Dayra espera!-no hago caso y subo a la camioneta, arranco y empiezo a manejar sin ningún destino.
Sabía que esto era mala idea.
¡AQUI EL PRIMER CAPÍTULO, ESPERO LES GUSTE Y LA PRÓXIMA ACTUALIZACIÓN SERÁ EL PRÓXIMO SÁBADO!
¡NOS VEMOS EN UNA SEMANA!
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