Capitulo 8 "Ustedes son una manada"

—¿No deberías recuperarte rápido o algo así?—Pregunto mientras me llevo otro pretzel a la boca.

Liam se hunde en hombros mientras también come un como de su pretzel.

—Algunas heridas tardan más que otras—Se hunde en hombros— ¿Por qué preguntas?—Levanta una ceja y no puedo evitar pensar lo lindo que es ese gesto cuando esta en su rostro.

—Solo me preocupa—Le resto importancia y él sonríe.

—¿Te preocupas por mí? 

—Sí, definitivamente eso entra en el paquete de "Me salvaste la vida, estoy agradecida"—Sonrío y le desordeno el cabello, en verdad me siento culpable por lo que le sucedió.

Un silencio que no resulta incomodo se instala entre nosotros él se concentra en la pequeña televisión de la habitación y yo en alguna tontería fuera de la habitación a través de la ventana en la que en realidad no presto mucha atención. La extraña visión que tuve minutos atrás no para de repetirse ¿Tiene algún significado? ¿Por qué Allison lloraba? ¿Por qué estaba en la biblioteca?

—¿Qué sucede? —Pregunta Liam ahora mirándome.

—¿Eh?

—Se acelero tu pulso —Comenta y mi ceño se frunce.

—¿Estas escuchando mi corazón? —Pregunto levantándose una ceja y la cara de Liam se vuelve un tomate.

—¿Qué? N-No Yo sólo... Bueno, ya sabes, eso de ser hombre lobo y los sentidos y...—Luego de hablar tan rápido de una forma tan nerviosa suspira y yo sonrío divertida por su forma de actuar— Tal vez—Dice avergonzado y yo niego con la cabeza—. Pero deja la charla de la privacidad para después ¿Qué te sucede?

  Dudo sobre si contarle lo de la visión o no y descubro que no solo estoy nerviosa sino asustada. Asustada de la visiones, asustada por lo de anoche, parece como si toda la valentía que estaba teniendo hasta ahora se hubiera esfumado dejando a la Riley normal que grita como loca cuando hay un screamer en las películas de terror.

—Tengo miedo—Susurro con mis ojos cristalizados.

La expresión de Liam cambia a una de preocupación y pena, se acomoda en la camilla para poder mirarme mejor mientras yo sollozo.

—Tengo miedo, estoy aterrorizada—Digo soltando unas cuantas lagrimas que me apura en quitar—. No sé como pude hacer eso de anoche, dios ¡Casi muero! ¡Morir! ¡Fin del juego! ¿Entiendes?—Parezco apenas haber entendido aquello— No quiero que eso me pase, tengo miedo y no sólo de morir sino de mi misma—Liam me escucha atento y busco seguridad en su mirada, la cual encuentro—. Liam si no soy humana... ¿Qué soy?

Un silencio en el que solo se escuchan mis sollozos se hace presente y Liam parece estar seleccionando delicadamente palabra por palabra lo que va a decir. Luego su mirada sigue una lagrima que recorre mi mejilla hasta que también la quito para luego bajar mi mirada y permitirme soltar unas cuantas más.

—Todos tenemos miedo—Liam hace que conecte mi mirada con la suya—. Todos actuamos como si supiéramos que estamos haciendo pero en realidad no tenemos ni idea—Esboza una sonrisa—. Sólo intentamos ayudar a las personas y aveces ni siquiera podemos hacer eso... A ninguno de nosotros se nos preguntó si queríamos meternos en todo esto, simplemente pasó... Y sí, al principio todo parece una locura y crees que vas a morir en cada momento pero luego descubres que estás mas segura de lo que piensas porque no estas sola.

—Ustedes no están solos—Lo corrijo—. Ustedes son una manada y yo una chica aterrada que apenas anoche comprobó que no estaba loca.

—No creo que ninguno tenga un problema con agregar a una de esas a la manada—Persiste en intentar animarme—. Dicen que son las más peligrosas—Bromea y por estúpido que parezca logra hacer que sonría.

—¿Ese sentido del humor también viene con lo de ser un hombre lobo?—Pregunto manteniendo mi sonrisa y sorbiendo mis mocos.

—Me ofendes, no necesito ser un hombre lobo para hacer sonreír a una chica—Adopta una expresión de "soy lo más genial" que me hace negar con la cabeza divertida.

—Tampoco para tener ese ego.

Un silencio en el que ambos nos miramos a los ojos, sonriendo, en una especie de conexión que realmente me gusta se produce por unos segundos hasta él lo interrumpe.

—Ya descubriremos que eres—Asegura—. Lo prometo—Logra hacer que sepa que lo dice en verdad—. Hasta entonces, no dudes de ti misma.

Asiento memorizando su consejo y luego me alejo de él ya que en este lapsus de tiempo no hemos hecho más que acercarnos. Busco en mi bolso algunos pañuelos para limpiarme la nariz y mientras repaso las palabras de Liam.

"Ya descubriremos que eres."

En realidad, eso también me produce miedo.

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