i.
—Te tratan como a una puta —Johnny le dice, revolviendo su bebida con el dedo—, porque actúas como una.
Doyoung le arroja un maní a su vaso entonces, porque él lo pidió, más o menos.
—Viniendo de ti, es más un cumplido —suelta, acomodándose en la estrecha mesa.
La noche parece tan tranquila, que se arrepiente de no haber elegido a ese ligue que ignoró.
Johnny se encoge de hombros, terminando su trago —incluido el maní— y le quita la cerveza de su mano a Doyoung.
—Los chicos guapos pueden oler una puta a kilómetros de distancia —continúa, bebiendo un sorbo de la botella y haciendo una mueca de disgusto justo después de tragar.
A Doyoung le gustaría recuperar su cerveza, gracias.
—Entonces deben estar haciendo fila afuera, esperándote —responde—. Chupapollas.
Johnny le lanza un beso, toma otro sorbo de la cerveza, haciendo otra mueca de disgusto.
—Pide una copa de vino —sugiere, cruzando sus largas piernas—. Es lo que elige la gente con clase.
—¿Quién dijo que me importa tener clase?
Johnny niega con la cabeza, se da la vuelta por un momento y cuando lo mira de nuevo, Doyoung se da cuenta de que su cerveza no-muy-de-clase está descansando en el fondo del basurero.
Johnny pagará la próxima ronda. No hay duda.
—Mi dulce y cachondo Doyoung —dice Johnny, haciendo un gesto para que la mesera se acerque—. ¿Recuerdas esta mañana, cuando lloraste-
—Yo no lloré —Doyoung lo interrumpe, golpeando con su mano la mesa.
Johnny lo ignora.
—¿Cuando lloraste con todo tu corazón después de que Taeyong te dejara?
Doyoung quiere arrancarse los ojos.
—¿Recuerdas lo que tu sabio amigo te dijo? —Johnny insiste, inclinándose hacia adelante como si no pudiera esperar por la respuesta de Doyoung.
Doyoung se encoge de hombros.
—Emborrachémonos y busquemos a otro —dice, mientras su mente vuela de regreso a ese potencial ligue.
Johnny lo mira con el ceño fruncido.
—No, lo otro.
Doyoung piensa. Johnny dice muchas cosas porque apenas se calla. La otra cosa podría ser cualquier cosa, de verdad.
—¿Trae a tu lindo amigo tailandés y vete cuando te de la señal?
Johnny suspira.
—Lo otro.
Doyoung está harto. Arrastra las uñas por el brazo de Johnny y solo se detiene cuando este deja escapar el pequeño grito que estaba esperando.
—Maldito animal —Johnny lo insulta—. No puedes conseguir un novio si no tienes madera de novio primero. Eso.
Oh, eso. A Doyoung se le olvidó.
—Nunca dije que quería un novio —aclara, poniéndose la chaqueta—. Pero tengo madera de novio —señala, cerrando la boca cuando la mesera por fin se acerca hacia su mesa.
Johnny pide por él una copa de vino blanco.
Y ahora Doyoung es una madre de tres hijos, deprimida y sin trabajo.
Johnny levanta las cejas.
—¿En serio? —lo desafía— ¿Qué te hace tener madera de novio?
Doyoung ya odia esa expresión.
Pero tiene una lista preparada.
—Soy sexy, soy divertido, me cuido, soy bueno en la cama, vivo solo, nunca pido nada y soy jodidamente adorable.
Johnny aplaude lentamente.
Doyoung todavía quiere arrancarse los ojos, por cierto.
Toma un sorbo de vino con frustración.
—Te gusta aflojar desde la primera cita —Johnny le recuerda—. Tú, pequeña, independiente y adorable puta.
Doyoung siente el teléfono vibrar en su bolsillo, lee el mensaje solo para tomar un descanso.
Resulta que es el ligue, intentándolo de nuevo.
—¿Qué tal si te como el trasero? —cita.
Tal vez Johnny tenga razón, después de todo.
✩
No es que haya algo malo con ser una puta.
En realidad, las personas que son lo suficientemente valientes como para aceptar la puta que llevan dentro, gastan menos tiempo estando sexualmente frustradas y esa definitivamente es la clave de la felicidad.
Bueno, tal vez no la clave. Pero probablemente es una de las claves de la felicidad –debe existir más de una, obvio–.
Doyoung todavía está pensando en lo que Johnny le dijo y eso lo vuelve loco. A este punto, creyó que ya no podía irritarlo tanto.
Pero lleva una hora en su trabajo y su cerebro ha estado contando a todas las personas por ahí que han visto su polla y los números no pintan muy bien ahora mismo.
En su defensa, trabaja en un gran hotel.
Muchas habitaciones, muchos clientes, muchos empleados.
Un montón de chicos gays dispuestos a pasar su descanso con él o llevarlo a casa una vez que termine su turno.
En su defensa, Doyoung se aburre fácilmente, como lo hace cualquier persona extremadamente inteligente, y el sexo es la mejor manera de mantenerse ocupado por ahí. Y en casa. Y en bares. Y, ocasionalmente, en el baño del pub.
¿Y qué si es una puta?
No hay razón para molestarse por eso. Johnny simplemente señaló lo obvio y Doyoung está bien con eso.
✩
Johnny también insiste en repetirlo.
Ha estado llamando a Doyoung una puta como si fuera su segundo nombre durante toda la noche y Doyoung no puede fingir que no le molesta, no importa la cantidad de shots que ha estado tomando a la fuerza
—Kim puta Doyoung —dice Johnny, con una fritura entre dos dedos. Doyoung espera que se atragante con eso—, considérate afortunado, porque yo tengo un plan.
La cabeza de Doyoung da vueltas, pero todavía puede entender lo que Johnny le está diciendo.
—Sin planes —dice, limpiándose el rostro con una toalla de papel.
Johnny se ríe.
—Yo te voy a enseñar, bebé —promete—. Voy a convertirte en un buen chico. Solo confía en mí.
Doyoung todavía está luchando contra el impulso de vomitar cuando dice:
—¿Confíar en ti? —espeta— Prefiero pedirle un favor a Satanás.
Y lo dice en serio.
Al menos Satanás sería bastante directo acerca de querer arruinarle la existencia.
—Hagamos un trato —propone Johnny, arrebatando un pequeño vaso de la mano de Doyoung.
No puede tolerar esta mierda sin alcohol, pero está demasiado borracho para recuperarlo.
—Si logras pasar dos meses completos sin follarte a un chico-
Doyoung se burla, riéndose a carcajadas.
Johnny no puede estar hablando en serio.
—Si haces eso, pagaré todas tus bebidas durante todo un año.
Doyoung espera que Johnny sea serio.
Está dispuesto a convertirse en alcohólico solo por el placer de destruir su maldito ego.
—¿Puedo follarme a tipos a escondidas? —pregunta, agarrándose la cabeza con ambas manos. No puede ver la cara de Johnny de esta manera, pero eso siempre es algo bueno.
—No.
Bueno, no está siendo razonable.
¿Realmente espera que acceda a eso?
Doyoung suspira.
—Digamos que no me follo al chico —se escucha a sí mismo decir—, por dos meses —continúa, ¿y, por qué sigue hablando?—. Todavía puedo hacerle mamadas y esas cosas, ¿cierto?
—No, claro que no —responde Johnny.
Esto es simplemente imposible, vamos.
Nadie accedería a eso por un premio tan pequeño.
Doyoung simplemente se levantará y se irá. Ni siquiera pagará sus bebidas, solo para demostrarle a Johnny que no necesita ganar una apuesta estúpida para vaciar su billetera.
Solo va a levantarse e irse.
Ahora mismo.
—¿Podemos frotarnos?
¿Su voz suena así de mal todo el tiempo?
¿Y en serio todavía sigue hablando con este idiota?
—Olvídalo. —Johnny dice, levantándose y acercándose a él.
Dios, Doyoung odia el olor de su loción.
—¿Qué hay de las pajas? —intenta, porque tiene que permitirle al menos las pajas.
Nunca se perdonará a sí mismo por negociar esta mierda.
Necesita vomitar.
—Bueno, señor K. P. Doyoung —Johnny empieza, ayudándolo a levantarse de su asiento. Doyoung no está lo suficientemente borracho como para ignorar esas iniciales incorrectas—, eso está estrictamente prohibido.
Doyoung está fuera.
—John —dice, sosteniendo su mano como un niño—, no. No lo haré. No —divaga, mientras Johnny lo empuja suavemente hacia el baño.
—Encuentra otra víctima —agrega, inclinándose sobre el inodoro.
—Ah, y además —responde Johnny, sosteniendo su cabeza cuando Doyoung comienza a vomitar—, estoy eligiendo al chico.
Doyoung nunca pidió un novio, no necesita uno.
Solo necesita una aspirina.
✩
—Necesitas un novio —declara Johnny, dejando su chaqueta sobre la cama.
Doyoung lo odia.
—¿Me invitaste a cenar para decirme eso? —le pregunta, apoyándose contra la pared.
Está harto y cansado de esta mierda.
Johnny lo ama.
—Salgamos de mi habitación —sugiere, envolviendo un brazo alrededor de los hombros de Doyoung y llevándolo afuera—, antes de que lo malinterpretes —agrega, por supuesto.
Doyoung suspira.
Se quita los zapatos solo para enojarlo y se tira al sofá. Johnny tiene una personalidad horrible, pero al menos tiene un buen sofá.
—¿Cuándo me vas a alimentar? —Doyoung se queja—. Me estoy muriendo de hambre.
Justo en ese momento, alguien llama a la puerta, y a Doyoung ni siquiera le importa lo suficiente como para bajar las piernas del reposabrazos.
—¡El sushi llegó! —Johnny anuncia con entusiasmo, probablemente sacando vino del mini bar.
Otra vez el maldito vino.
—Odio el sushi —Doyoung le recuerda, pateándole el trasero a Johnny tan pronto como pasa junto a él.
Debió haberse ido directamente a casa después del trabajo.
Johnny le abre la puerta al repartidor y Doyoung está secretamente esperando que se hayan quedado sin pescado crudo y les haya traído pizza en su lugar.
Eso podría pasar.
Así que está imaginando el queso derretido y el pepperoni cuando Johnny-
—¡No seas grosero! —lo regaña—. Ven a presentarte a mi otro invitado.
Doyoung odia sus manipuladoras agallas.
✩
Jaehyun no es un repartidor.
No se fue después de dejar la comida sobre la mesa, así que eso ya dice suficiente.
Además, Johnny le agradeció por hacer sushi y eso definitivamente lo confirma: Jaehyun está ahí para quedarse.
Doyoung lo ha estado mirando desde que llegó y llegó a una conclusión: Johnny Suh realmente debe odiarlo.
Quiere verlo sufrir, hacer el ridículo y babear sobre el perfecto extraño.
No puede dejar de mirarlo, no importa cuántas veces Jaehyun lo haya atrapado haciéndolo. Pero, de nuevo, debe estar acostumbrado a eso, ¿verdad?
¿Siquiera se ha visto a sí mismo?
A este punto, Doyoung está casi seguro: Johnny lo odia.
Porque Jeong Jaehyun tiene todo lo que a Doyoung le gusta en un chico.
Es alto, muy alto, tan alto que Doyoung probablemente tendría que ponerse de puntillas para besarlo.
Definitivamente está en forma, un tipo de forma en donde a Doyoung le encantaría poner en sus manos.
Tiene una boca preciosa, una que usualmente se vería en el rostro de una chica, pero aún así pertenece perfectamente a donde está.
Cuando Jaehyun habla, apenas abre su boca, pero Doyoung puede ver dos líneas perfectas de dientes blancos, todavía puede escuchar una voz tan profunda que debe estar hecha para hablar sucio.
Tiene unos ojos increíblemente negros, una mirada que le recuerda a un gato salvaje, de alguna manera no está impresionado pero aún así se mantiene fuerte, alerta, consciente.
Probablemente por primera vez en veinticuatro años, Kim Doyoung no ha dicho ni una palabra en cinco minutos.
Johnny está relajado, cómodo, mientras le pregunta a Jaehyun sobre su día, sobre su trabajo, sobre otras cosas en la que Doyoung no está interesado, porque está demasiado ocupado mirándolo.
Finalmente se sientan y lo primero que Doyoung hace es vaciar su copa, porque el vino no es su bebida favorita, pero podría ayudarlo a relajarse. No tiene otra opción.
Jaehyun, por otro lado, lo bebe lentamente, lame sus labios, tararea.
Doyoung necesita otra copa.
—Espero que te guste el sushi —Jaehyun le dice, mirándolo directamente a los ojos, y si no estuviera sonriendo, Doyoung probablemente pensaría que quiere matarlo.
Es ese brillo en sus ojos, como si estuviera tratando de leer su mente.
Doyoung le devuelve la sonrisa.
—Me encanta el sushi.
Ignora la risita de Johnny mientras llena su copa.
Desearía tener un plan.
✩
Jeong Jaehyun mueve mucho sus manos mientras habla, lentamente, casi con cuidado, como si estuviera dibujando sus voz en el aire.
Toca su boca, pellizcándose el labio inferior como si mirarlo pudiera ayudar a que Doyoung escuche todo lo que está diciendo.
No ayuda.
Es una jodida distracción.
Además, Jeong Jaehyun habla mirando directamente a los ojos, lo que no puede evitar que Doyoung se lo imagine desnudo, incluso cuando asiente con la cabeza.
—¡Doyoung ni siquiera puede hacer tostadas sin quemar su casa! —Johnny lo interrumpe, haciendo sonreír a Jaehyun.
Cuando Jaehyun sonríe, aparecen dos pequeños hoyuelos en su rostro y baja la mirada por un momento.
Cuando vuelve a mirar a su rostro, Doyoung se da cuenta de que su rodilla empezó a rebotar.
Este es su momento.
La oportunidad perfecta para impresionarlo, hacerlo reír un poco, tal vez inclinarse hacia adelante y tocar su brazo, quién sabe.
Ya se las arreglará.
Jaehyun todavía lo está mirando cuando Doyoung suelta una pequeña carcajada y—
—Sí. Sí, es verdad —exclama.
Bueno, su momento no fue tan memorable, después de todo.
De todos modos, Jaehyun se ríe, Doyoung no está seguro de que sea una buena señal.
—Entonces —dice Johnny, poniéndose de pie—, ¿quién quiere helado?
Este es su momento, entonces.
La oportunidad perfecta para alejarse de la mesa y darle una bofetada al estúpido rostro de Johnny.
—¡Yo te ayudo! —Doyoung se ofrece, siguiéndolo a la cocina.
El hijo de puta de Johnny está silbando mientras saca el helado del congelador.
Incluso le sonríe.
—¿Te diviertes? —pregunta, colocando los vasos más gays que Doyoung haya visto en la encimera.
¿Flores? ¿En serio?
—Eres el Diablo —Doyoung sisea, sosteniendo la caja fría en sus manos mientras Johnny llena los vasos—. Nunca estuve de acuerdo con tu trato —también le recuerda, mirando rápidamente por encima de su hombro para asegurarse de que Jaehyun no pueda oírlos.
Johnny le da una cucharada de helado de fresa, probablemente solo para hacerlo callar, con esa sonrisa molesta todavía en su rostro.
—¿No es adorable? —susurra, mientras Doyoung intenta tragar lo que tiene en la boca para poder insultarlo. Johnny le mete otra cucharada de helado en la boca a la fuerza. Esta vez de chocolate.
—Lo conozco desde hace mucho tiempo —le informa—. Jaehyun no es el tipo de chico que se conforma con una aventura de una noche.
Doyoung tira de su brazo hasta que la cuchara cae al suelo.
—Escúchame, pequeña mierda —dice con brusquedad, apretando su muñeca. Johnny simplemente pone los ojos en blanco.
—No jugaré este estúpido juego, así que basta de tonterías.
Johnny se encoge de hombros.
—Bien —dice—. Yo sólo intentaba ayudar.
Doyoung toma dos vasos y le da la espalda.
Intentando ayudar.
Doyoung está bastante seguro de que eso es lo que Satanás diría al respecto.
Pero él es más listo. Ha escuchado suficientes sermones de su abuela como para no entregar su alma tan fácilmente.
Y Jeong Jaehyun ni siquiera es tan atractivo, ahora que lo mira.
Ha visto mejores.
No jugará el juego de Johnny.
No, señor.
—Soy el único que tiene vainilla —Jaehyun se da cuenta, mirando los otros vasos.
Ni siquiera es tan interesante, piensa Doyoung.
—Toma un poco —Jaehyun le dice.
Es demasiado limpio, demasiado dulce para su gusto.
—Abre bien la boca —le pide Jaehyun, mientras su cuchara se acerca a la boca de Doyoung.
Doyoung hace lo que dice, porque a la mierda su vida de todos modos.
—Delicioso —dice, mirando a cualquier parte menos al rostro de Jaehyun.
Realmente tuvo que decir eso, ¿no?
Ábrete bien la boca, tuvo que decir.
Doyoung se irá al infierno.
✩
—Está bien, Doyoung, no necesitas decirlo otra vez.
Oh, claro que sí.
—¡Claro que sí, maldito demente! —le grita, abrochándose la chaqueta—. No voy a-
—Jugar mi enfermizo juego —Johnny lo interrumpe, llevándolo a la puerta.
—Una semana —Doyoung le dice, volviéndose a él—. No más de una semana.
Johnny suelta una carcajada, pero Doyoung se lo buscó.
—De ninguna manera —él dice—. Dos meses.
Dios, Doyoung lo odia tanto.
—¿Qué tal si me follo a este...? —empieza, frotando los hombros de Johnny— ¿Y hacemos lo de la apuesta con el siguiente?
Johnny se burla.
—¿Por qué crees que esperé tanto tiempo para dejarte conocerlo? Es el chico perfecto para el trabajo.
Doyoung entierra sus dedos en los hombros de Johnny, mordiéndose el interior de sus mejillas.
—¿Por que me haces esto? —sisea, aferrándose a él a pesar de sus esfuerzos por alejarse.
Johnny se ríe de nuevo.
—Porque necesitas un novio, amor —dice simplemente, como si fuera obvio.
Doyoung nunca pidió esto.
—Solo necesito que no te metas —replica, quitándole las manos de encima y metiéndolas en sus bolsillos.
Así podría resistir la tentación de estrangularlo.
—¿Quieres saber qué pasa si pierdes? —pregunta Johnny, moviendo las cejas.
Es el Diablo.
Doyoung necesita a Jesús.
—No —dice, caminando al pasillo. Todavía tiene la oportunidad de huir.
—Le diré a Jaehyun que no estás interesado, entonces.
¿Dónde está la iglesia más cercana?
Doyoung necesita rogar por protección.
Empieza a bajar las escaleras, con las manos todavía en los bolsillos para mantenerlas alejadas del cuello de Johnny, con una canción en su cabeza para no escuchar lo que dice Johnny.
Pero-
—¡Un tatuaje en la parte baja de la espalda! —Johnny grita, a pesar de que ya no puede verlo.
—¡Porque todas las putas necesitan uno! —vuelve a gritar, mientras Doyoung sale corriendo del edificio.
Jeong Jaehyun no vale la pena.
✩
Se estaba lavando los dientes.
Se estaba lavando los dientes porque la comida china solo es buena antes de que esté lleno y luego la odia y quiere ayunar por una semana o tal vez morir, siempre y cuando se le quite el sabor de la boca y el estómago hinchado.
Eso es lo que estaba haciendo, cuando alguien tocó la puerta de su casa a las siete pm un martes.
Ni siquiera se molestó en ponerse sus pantuflas, simplemente arrastró los pies descalzos hasta la puerta para averiguar quién podía ser.
Y, por supuesto, era Jeong Jaehyun.
Probablemente, Doyoung todavía apesta a rollitos de primavera y camarones fritos, por eso lo primero que hace es dar un paso atrás.
—¿Jeong Jaehyun? —exclama, tratando de descubrir si realmente está parado ahí o él simplemente se ha desmayado en el sofá. La segunda opción suena mucho más posible.
—Kim Doyoung —Jaehyun responde, saludándolo con un tono alegre. Con esos dientes y esos hoyuelos. Chico lindo.
—Jeong Jaehyun... —repite, incapaz de pensar en algo mejor que eso.
Este debe ser un sueño extraño. Necesita dejar de atrancarse comida china.
Es ahí cuando Jaehyun levanta una mano y Doyoung se da cuenta de que está sosteniendo una enorme bolsa de papel.
—Traje todo lo que necesitamos —dice, mientras su sonrisa comienza a desvanecerse lentamente.
Debe ser porque—
—¿Jeong Jaehyun? —Doyoung pregunta, todavía congelado en su lugar.
—¿Puedo pasar? —Jaehyun intenta, entonces.
—¿Qué? Por qué? —Doyoung deja escapar— ¿Para qué?
La sonrisa de Jaehyun ha desaparecido del todo, y ahora está siendo reemplazada por una mueca de confusión.
—¿Para nuestras clases de cocina? —explica, encogiéndose de hombros.
¿Qué?
¿Qué tipo de sueño extraño es este?
—¡Oh! —Jaehyun grita de repente, mientras su rostro se relaja y Doyoung se tensa—. Bien.
Y Doyoung realmente quiere darse cuenta porque está jodidamente perdido.
—Supongo que Johnny quería que fuera una sorpresa —Jaehyun agrega, mientras esa linda sonrisa vuelve a aparecer en su rostro.
Sí, se ve bonita ahí.
—Todavía no tengo idea de qué está pasando —Doyoung admite, subiendo la cremallera de su hoodie solo para mantener las manos ocupadas.
Jaehyun le vuelve a mostrar la bolsa.
—Si me dejas pasar, haré que valga la pena —dice, con voz baja y profunda, y realmente tenía que decirlo así, ¿cierto?
✩
Johnny Suh es hombre muerto.
—Ven, pela el ajo —Jaehyun le dice, mientras deja el contenido de la bolsa en la mesa de la cocina.
Doyoung no sabe cómo pelar un ajo y esa es otra razón para matar a Johnny Suh.
—Ven —Jaehyun repite, intentando esconder su diversión. Sin embargo, se nota claramente.
—Yo te enseñaré —Dice, sosteniendo un cuchillo enorme.
Esto va a terminar mal.
—Cortas las puntas —Jaehyun explica, con su voz y con sus manos. —Y luego presionas el costado del cuchillo sobre el diente. Yyyy... —canturrea, golpeando el cuchillo con la palma de su mano.
Doyoung no emitió un sonido de sorpresa. Imposible.
—Ahí —Dice Jaehyun, enseñándole el resultado. Doyoung todavía está bastante seguro de que no está despierto.
¿Por qué mierda está Jeong Jaehyun en su cocina, golpeando un inocente diente de ajo con un cuchillo? ¡¿Que es esto?!
—Inténtalo. —lo anima, colocando el cuchillo en su mano.
Doyoung todavía está pensando en él tocó mi mano, pero obviamente Jaehyun espera que haga algo.
¿Qué tan difícil puede ser, de todos modos?
Terminará con esto y luego pasará a lo siguiente que necesita hacer.
Matar a Johnny Suh.
✩
—Entonces, ¿qué aprendiste hasta ahora? —Johnny pregunta, entre el ruido de carros y pisadas.
—Lo digo en serio, Johnny. Te voy a apuñalar hasta la muerte. —Doyoung escupe en respuesta.
Oye a Johnny reírse contra su oreja y lo odia tanto que se aleja del teléfono hasta estar seguro de que ese idiota terminó.
No es nada gracioso.
—Así que te enseñó a usar un cuchillo, ¿eh?
—Me enseñó a hacer salsa de tomate. —Doyoung responde, como si fuera un regreso real.
Johnny parece bastante feliz con eso.
—¡Oh, que lindo! —comenta. —¿Y cómo estuvo?"
Estuvo bien, qué diablos. Doyoung le había estado rogando a su estómago todavía que digiriera toda esa basura china con la que cenó, pero la salsa y el pan entraron de alguna manera a su cuerpo.
Y se demuestra en la mañana, sus pantalones claramente están sufriendo las consecuencias.
—Es la última salsa de tomate que haré, Johnny. —Doyoung le informa, cerrando la puerta de su apartamento.
Va tarde al trabajo y podría ir a la cárcel si esta conversación no termina pronto.
—¿Pero qué hay con el resto de las lecciones? ¡Es tu regalo de cumpleaños! Qué grosero, Doyoung. —Johnny lo regaña.
—Mi cumpleaños fue hace dos meses, pedazo de mierda. —dice, corriendo por las escaleras. —Y para que lo sepas, lo último que quiero hacer cuando salgo del trabajo y llego a casa, es jugar a la casita.
—Pero apuesto a que te gustaría ver a Jaehyun otra vez, ¿mmh? Porque te gusta muuu–
Doyoung no tiene tiempo para esta mierda. Va tarde al trabajo.
Apenas llega al tren, preguntándose todavía cuánto tiempo pasará antes de que Johnny se dé cuenta de que le cortó.
✩
Lo que realmente le molesta es el hecho de que Johnny Suh no solo le mintió y disfrazó su malvado plan como un regalo de cumpleaños.
No se limitó solo a obligar a Doyoung a entrar a su pequeña tortura psicológica a pesar de sus esfuerzos por evitar que eso sucediera.
Ni siquiera lo dudó antes de involucrar a otra persona inocente en su cruel juego.
También le pagó a Jeong Jaehyun, un chef apuesto, encantador y joven para que le enseñara a cocinar a Doyoung.
Le dijo a Jeong Jaehyun qué días Doyoun trabaja por la mañana y esa era la razón por la que el chef llama a su puerta todos los martes, miércoles y viernes.
Lo único bueno de esto es que por lo menos Doyoung puede prepararse mentalmente antes de que Jaehyun llegue.
Bueno, aún así quería enterrarse a sí mismo el miércoles, cuando Jaehyun tocó su puerta de nuevo y lo encontró usando todavía su camisa y pantalones arrugados, tal vez un poco de saliva en el costado de la boca debido a la siesta que había tomado en el sofá.
Pero finalmente le preguntó cómo iba a funcionar esto y ahora es viernes por la noche y está listo.
Se bañó, se puso un pantalon chándal gris porque sabe que hace resaltar su trasero y su camiseta azul porque ese color le queda muy bien.
Sin embargo, está usando un beanie, porque después de intentar arreglar por quinta vez su cabello sufrió un colapso mental y no pudo pensar en ninguna otra solución.
Pero está bien, está perfectamente bien, Doyoung no tiene nada de qué preocuparse.
Él es lindo, divertido, independiente, tiene su propia casa, nunca pide nada, es absolutamente adorable e incluso ahora puede hacer una salsa de tomate decente y carne asada comestible; tiene madera de novio.
Todo está bajo control.
Se lo repite una y otra vez en su cabeza, mientras limpia la encimera, y nuevamente mientras trata de arreglarse el cabello por última vez, y luego lo repite cuando piensa en fumar un poco de hierba para relajarse pero no, no lo hará, porque todo está bajo control.
Eso es lo que se sigue repitiendo, incluso mientras se depila las cejas porque se acaba de dar cuenta de lo arruinadas que están, y se lo repite hasta que se convierte en una pequeña canción inventada.
Todo está bajo control en el momento en que Jeong Jaehyun toca suavemente a su puerta.
Doyoung la abre lentamente, dejándolo esperar un poco, antes de saludarlo.
—Jeong Jaehyun, bienvenido.
La sonrisa de Jaehyun lo golpea como una bofetada, pero Doyoung mantiene la calma. Tal vez se sonroja un poco, pero está bien, está relajado.
—Kim Doyoung. —Jaehyun dice, y luego hace una maldita reverencia.
Dios.
—Adelante. —Doyoung lo invita, girándose rápidamente para ocultar su bochorno.
—¿Qué vamos a hacer hoy? —pregunta, limpiando la encimera una vez más, ya saben, por si acaso.
Se da la vuelta, apoyado contra el fregadero, mientras Jaehyun le muestra una cajita llena de champiñones y–
—Risotto. —afirma, con un pequeño guiño.
Dios.
—Entonceeees... —Doyoung dice, intentando estudiar su expresión. —Eso significa que puedo pelar ajo, ¿verdad?
Eso hace que Jaehyun se ría.
—Podríamos usar ajo, pero algunas personas prefieren las cebollas para cocinar los champiñones.
Deben ser las mismas personas que saben cómo pelar y cortar cebollas.
Doyoung solo sabe pelar ajos.
Así que ajo será.
Su rostro debe decirlo todo, porque Jaehyun se encoge de hombros, todavía sonriendo con sus lindos hoyuelos, y luego se ríe un poco más.
—Sí, Doyoung, puedes pelar el ajo.
✩
Doyoung podría ser una puta, pero Jaehyun es un coqueto.
Todavía no está seguro de si lo hace a propósito o si dice las cosas de cierta manera, una manera que hace que la sangre de Doyoung hierva de frustración.
Pero sigue pasando y eso no puede ser una coincidencia.
Jaehyun le dice "despacio y con cuidado" cuando Doyoung está removiendo su risotto, y "usa tus dedos" cuando está a punto de cortar un poco de perejil, y luego el peor de todos, el que tiene a Doyoung casi gritando, le dice "se ve muy bien, no puedo esperar a comerlo" en el momento exacto en que Doyoung se inclina para recoger la toalla que dejó caer, y está sonriendo, y eso no fue una jodida coincidencia.
Johnny sabía exactamente lo que estaba haciendo cuando, de los millones de tipos que conoce, decidió elegir a Jeong Jaehyun.
Están comiendo un risotto de champiñones que es por lo menos diez veces mejor de lo que Doyoung estaba esperando, y Jaehyun se ve tan orgulloso que Doyoung quiere echarlo a patadas de su casa solo para recuperar el aliento.
—Buen trabajo. —incluso dice, colocando su plato vacío en el fregadero.
Doyoung casi se atraganta con su último bocado de arroz, pero aún encuentra forma de decir:
—Apuesto a que le dices eso a todos tus estudiantes.
En algún punto, cuando están juntos, Doyoung siempre pasa por este horrible momento de inseguridad, se siente torpe, estúpido y también un poco enojado, porque jamás se había sentido de esta manera frente a un chico que le gustara.
Nunca.
Todo es culpa de Johnny, por darle tanta importancia a esto.
Jaehyun está observando los imanes esparcidos por todo el refrigerador de Doyoung, tiene el ceño fruncido y pasa los dedos por encima de estos como nunca antes había visto uno y es tan raro que Doyoung lo desea aún más.
—Supongo que nos vemos el martes, entonces. —le dice de repente, alejándose finalmente de la nevera.
Doyoung asiente, intentando ocultar su decepción. ¿Por qué se va ya?
Le da su chaqueta y lo acompaña a la puerta.
—Jeong Jaehyun. —le dice, mientras Jaehyun comienza a bajar las escaleras.
Y Jaehyun, ese idiota, se gira, se inclina quitándose un sombrero inexistente y–
—Kim Doyoung. —responde, sonriendo tan grandemente que Doyoung solo puede cerrar la puerta de golpe.
¿Por qué no puede quedárselo?
✩
Doyoung quiere tocarlo.
Quiere tocar su lindo y pequeño trasero cada vez que Jaehyun abre el horno. Quiere tocar sus manos cuando Jaehyun alcanza el tenedor. Quiere tocar su rostro cuando Jaehyun sonríe, quiere tocar su cabello cuando se lo aparta de los ojos, quiere tocar sus brazos porque se ven tan bonitos, grandes y fuertes, ha pasado una semana y está perdiendo la cabeza.
Está perdiendo la maldita cabeza.
No le importa.
No le importa la cacerola vegetariana y no le importa la opinión de Jaehyun sobre McDonald's y le importa aún menos la manera en que Jaehyun le frota a propósito la espalda cada vez que Doyoung se interpone en su camino. Le importa una mierda todo, salvo poner sus dos manos sobre el pecho de Jeong Jaehyun y sentir, rasguñar, apretar y mirar bajo su camisa y posiblemente sobre su ropa interior para ver si tiene alguna razón para actuar así de engreído todo el tiempo.
Se está volviendo loco.
—Hoy estás raro. —Jaehyun dice, cuando Doyoung le quita el tenedor de la mano en lugar de dejar que lo alimente.
Está harto de esta mierda.
—¿Estás bien? —pregunta Jaehyun, colocando una mano en su hombro.
Doyoung la quiere en otro lugar, mucho más abajo.
Mastica la comida fingiendo que es el corazón de Johnny. Sabroso.
—Estoy bien. —murmura, tirando el tenedor al fregadero.
Jaehyun hace un puchero.
—Yo diría que estás de mal humor. —intenta, encogiéndose de hombros.
Doyoung está empezando a odiarlo.
Entonces Jaehyun vuelve a sonreír, de una manera nueva, una sonrisa tímida y Doyoung no lo odia, para nada
Le gusta mucho, qué diablos.
Johnny Suh lo conoce demasiado bien y no es justo.
—Estoy bien. —repite, y ahora también escucha lo molesto que suena.
—Estoy bien. —intenta de nuevo, haciendo un esfuerzo para endulzar un poco su propia voz.
—¿Quieres decirlo una vez más? —Jaehyun le pregunta, y sus nervios parecen finalmente renunciar a él.
Suelta una risa nerviosa, que sigue saliendo en oleadas y solo se hace más fuerte a medida que la expresión de Jaehyun se vuelve más y más confundida.
—Sí, estoy bien. —Doyoung insiste, secándose la esquina los ojos con la punta de su dedo meñique. —Vamos comernos esta maldita cacerola, ¿sí?
Jaehyun sacude la cabeza y frunce el ceño, a pesar de la gran sonrisa que estira sus bonitos labios.
—Está demasiado caliente.
Sí, joder.
Doyoung está de acuerdo.
—No podemos tocarla todavía. —Dice Jaehyun.
Doyoung no está de acuerdo esta vez.
✩
El miércoles Jaehyun le enseña a cocinar estofado de carne, y el secreto es "dejarlo estar, darle tiempo, ser paciente" y, lo más importante, "no jugar demasiado con ello porque tan solo lo empeoraría".
¡¿Por qué Jaehyun no puede hacerle lo mismo?!
El viernes Jaehyun le enseña a cocinar paella de mariscos, y hasta ahora, es lo más difícil con lo que Doyoung se ha cruzado.
El pescado huele mal y Jaehyun está tan emocionado que apenas le explica qué hacer, olvidándose de que Doyoung básicamente sobrevive con comida congelada y para llevar, así que sí, resulta ser un desastre.
—De todos modos, no me gusta mucho el pescado. —Doyoung se justifica, tirando sus sobras al basurero.
Jaehyun frunce el ceño.
—¿Cómo no te gusta el pescado pero te encanta el sushi al mismo tiempo? —dice, haciendo un esfuerzo por comer un poco más del desastre en su plato.
Doyoung considera no decirle la verdad porque Jaehyun ya se ve miserable, fingiendo que la cosa que se está obligando a comer en realidad es mejor que la comida de perros.
Doyoung se muerde el labio.
—Para ser honesto, —comienza, dudando tan pronto como Jaehyun lo mira de nuevo. —tampoco me gusta mucho el sushi.
Jaehyun lo mira perplejo.
—Pero te comiste mi sushi. —dice, ¿y por qué está tan sorprendido? Doyoung comería comida de perro si ello alcanzaba a llamar su atención.
—Supongo que quería impresionarte. —murmura, mordiéndose las uñas. Ahí está: el momento incómodo de la noche.
La sonrisa que Jaehyun le da solo lo empeora.
—¿De verdad?
Wow, realmente no tiene idea.
—Algo así. —Doyoung admite, dándose cuenta de que es demasiado tarde para retractarse ahora. —Ya vete. —agrega.
Jaehyun claramente está conteniendo su risa.
—Vete." Doyoung le ordena, señalando la sala de estar.
Y él realmente desearía poder señalar su habitación, pero es más fuerte.
Jeong Jaehyun todavía no vale la pena.
Ok, tal vez un poco.
Pero Doyoung es fuerte. Puede ganar esto.
✩
Johnny no ha parado de reírse desde hace diez minutos.
No importa cuántas veces Doyoung le ha dicho que se detenga, simplemente no lo hace.
—¡Te ves tan deprimido! —grita, presionando ambas manos contra su estómago. —¡Jamás te había visto tan deprimido! —sigue gritando y riéndose, y tal vez si sigue así podría sufrir un infarto.
Crucemos los dedos.
—Johnny. —Doyoung lo llama, apretando los dientes. —Cuando esto termine y mis hormonas vuelvan a la normalidad, lo juro por Dios.
No dice nada más, porque ya lo dijo todo.
Johnny lentamente empieza a calmarse, tose un poco.
—Sobreviviste a estas dos semanas, puedes hacerlo otras tres veces más, ¿verdad?
Doyoung quiere arrancarse el cabello.
Seis semanas más, tres veces más, cien veces peor.
Porque Jeong Jaehyun se ve mejor cada vez que aparece en su casa, su sonrisa es más linda, su olor es más dulce, su cuerpo es más sexy, su voz es más profunda y las miradas que le dirige son de lo que el infierno está hecho.
—Te diré algo, —Doyoung comienza a decir, acercándose de él. —dejémoslo en un mes.
Johnny ya está sacudiendo la cabeza, pero Doyoung sigue intentando.
Tiene que al menos intentarlo.
—Y si lo logro, solo tienes que pagar mis bebidas durante seis meses. Suena justo, ¿no?
—De ninguna manera. —Johnny articula, con la sonrisa más irritante que Doyoung haya visto en su vida.
Lo odia. Muchísimo.
✩
Empieza la tercera semana de su tortura con una pregunta rebotando de acá para allá en su cabeza.
Lo sigue al trabajo, al supermercado, de regreso a su apartamento y finalmente a su cocina, donde Jeong Jaehyun le está enseñando a cómo asegurarse de que la carne esté bien cocinada sin la necesidad de meterle un tenedor.
Porque, como le explica pacientemente, "si haces eso solo dejas salir todo el delicioso jugo" y eso no funcionará.
Por supuesto que no, Dios no lo quiera.
Tan solo quiere sacarse esa pregunta de la cabeza, pero sigue regresando, haciéndole sentir tan inseguro que podría llorar.
¿A Jaehyun le gusta él?
Claro, ellos coquetean, se sonríen, hacen chistes malos, incluso hablan sobre su día y de sus trabajos, pero aún así.
Doyoung no está seguro de en realidad gustarle a Jaehyun.
Simplemente está empezando a darse cuenta de que si Jaehyun estuviera realmente interesado en él, por lo menos lo hubiera besado, ¿cierto?
Por lo menos.
Pero no, Jaehyun no lo besa, ni siquiera lo intenta.
¿Qué si Doyoung realmente logra controlarse durante dos meses y cuando acaba, ni siquiera tienen sexo?
Eso es lo más aterrador que puede pensar en este momento.
—¿Todavía estás aquí? —Jaehyun le pregunta, moviendo una mano frente a su rostro.
Doyoung suspira.
—Lo siento, solo estoy un poco cansado. —miente.
Jaehyun se acerca a él, y pone una mano sobre su hombro, peligrosamente cerca de su cuello.
—Sabes que no tenemos que hacer esto, ¿verdad? —le pregunta, y suena tan cariñoso que Doyoung casi se apoya en él. Casi.
—Digo, si no te sientes–
—No, Jaehyun, no eres tú. —lo interrumpe, encontrando el valor para alejarse de su toque. —En realidad, disfruto esto. —le asegura.
Jaehyun asiente, y una pequeña sonrisa aparece en su rostro.
—Yo también. —dice.
El pecho de Doyoung se siente pesado de repente, y así no es como se supone que se sienta el alivio, pero sin embargo, es una sensación agradable.
Tal vez le guste a Jaehyun, un poco.
✩
Por supuesto que le gusta a Jaehyun, ¿por qué no iba a hacerlo?
Ha estado parado frente al espejo por más tiempo del que se atrevería a admitir, pero vamos, mira eso.
Él es sexy.
A cualquier activo le encanta un pasivo lindo, delgado y curvilíneo como él.
Y Doyoung perfectamente encaja con esa descripción, incluso podría estar sobre calificado, qué diablos.
Lo que el reflejo le está mostrando podría tener algo que ver con todo el tiempo que pasa en el gimnasio y, a pesar de que odia los ejercicios, miren eso.
Johnny lo humillaría aún más si supiera que Doyoung obtuvo su membresía después de la segunda lección con Jaehyun, así que eso es algo que nunca admitiría.
Si tiene que esperar tanto tiempo antes de que Jaehyun lo vea desnudo, también podría asegurarse de verse jodidamente bien para cuando eso por fin suceda.
Por supuesto que le gusta a Jaehyun, no importa cuántas capas separen sus ojos de su piel.
Doyoung es sexy y se nota.
Y, wow, está de muy buen humor.
Debería bañarse con cumplidos más seguido, se da cuenta, dándole un último vistazo a su trasero antes de ponerse la ropa.
Tiene al menos veinte minutos más antes de que Jaehyun llegue y definitivamente va a usar este tiempo para masturbarse, porque ¿a quién está engañando? todavía está sediento de sexo y la presencia de Jaehyun solo lo empeora.
Está tan caliente que ni siquiera necesita una porno o una fantasía elaborada, todo lo que se necesita para ponerlo duro y cerca de correrse es la idea de las manos de Jaehyun sobre él, de su boca dejando besos húmedos por su cuello y haciendo chupones en el interior de sus muslos, escuchar su voz y es suficiente, tal vez demasiado, cinco minutos después está a punto de correrse.
Y luego, por supuesto, sucede.
Jaehyun toca su puerta.
¿Por qué su vida tiene que ser tan dura todo el tiempo?
—¡Ya voy! —grita, y, bueno, realmente se está viniendo.
Sobre su barriga, el edredón y, probablemente, su camisa.
Pierde otro minuto recuperando el aliento, todos sus músculos completamente muertos, a pesar de la ola de pánico puro que corre a través de sus venas.
Jaehyun golpea de nuevo y el sistema nervioso de Doyoung finalmente parece responder. Sucede todo a la vez: se baja de la cama, se quita la camisa, se pone una limpia, arregla el cabello, se limpia las manos dentro de sus bolsillos, corre hacia la puerta y dice su coqueto "Jeong Jaehyun" mientras abre la puerta.
Espera la respuesta de Jaehyun, pero no pasa nada cuando su cerebro se reinicia de repente porque lo que esperaba ver no coincide con lo que está parado frente a él.
—¿Lee Taeyong? —dice.
¿Qué mierda está haciendo Lee Taeyong en su casa?
✩
—¡Tienes que irte! —le dice, siguiéndolo hacia la sala de estar. Nadie le dijo que podía entrar.
—Te ves bien. —Taeyong responde, como si tuviera algo que ver con que Doyoung esté intentando echarlo de su casa.
Además, él sabe que se ve bien, ahora que se vaya a la mierda.
—Estoy ocupado, tienes que irte. —intenta otra vez, tirando de su brazo para acercarlo a la puerta.
Pero Taeyong básicamente está tan quieto como una maldita estatua, no se va a mover ni un centímetro.
Entonces sucede, de verdad esta vez.
Jaehyun llama a su puerta.
Doyoung se congela.
Podía esconderlo. Sí, va a esconderlo en su habitación hasta que Jaehyun se haya ido.
Pero, de nuevo, ¿por qué mierda haría eso?
¿Qué le importa a Jaehyun que Taeyong esté en su casa?
Doyoung necesita terapia.
Golpea el brazo de Taeyong solo para tener una pequeña sensación de venganza, luego respira hondo y se dirige a la puerta.
—Jeong Jaehyun. —murmura, quitándole de las manos la bolsa que está agarrando.
—Kim Doyoung. —Jaehyun responde enseguida, con su linda sonrisa.
Pero la linda sonrisa desaparece con rapidez cuando Doyoung lo deja entrar, y es reemplazada por una mueca de confusión.
—Hola, soy Jaehyun. —se presenta, ofreciendo su mano a Taeyong. —¿Y tú eres?
Tal vez si Doyoung se acerca mucho a la pared y deja de moverse del todo, se les olvide que está ahí.
—Lee Taeyong.
Tal vez no lo noten.
—Supongo que no tardaste mucho en seguir adelante, ¿eh?
¿Taeyong puede verlo?
Jaehyun sí, a juzgar por la manera en que lo está mirando.
Aborten la misión.
Doyoung se aleja de la pared y agarra otra vez el brazo de Taeyong.
—Solo vete. —presiona, evitando con cuidado la mirada de Jaehyun.
—Necesito hablar contigo, Dongs.
—Sí, pero no quiero escucharlo, Taeyong. —Doyoung responde rápidamente, tratando de empujarlo por la espalda esta vez, tal vez en algún momento logrará que se vaya.
—Tal vez debería irme. —Jaehyun murmura, y ya está abriendo la puerta cuando Doyoung–
—¡No! —grita.
Taeyong se ríe.
—Bien, entiendo. —dice, levantando las manos. —Me voy.
Por fin.
Doyoung intenta ignorar lo avergonzado que se siente, mientras pasa junto a Jaehyun para abrir la puerta, esperando que Taeyong salga.
Taeyong ríe por lo bajo y asiente.
—Supongo que es cierto lo que dicen de ti. —le dice, justo antes de que Doyoung cierre la puerta de golpe.
✩
Esto es incómodo.
Doyoung necesita aprender a fijarse quién es antes de abrir la maldita puerta.
Esto no hubiera pasado y tal vez Jaehyun no se vería tan incómodo justo ahora, cortando furiosamente jalapeños como si estos hubieran matado a su madre.
—Lo siento. —Doyoung logra decir después de un rato.
Solo puede escuchar el sonido del cuchillo contra la tabla de picar al principio, luego el suspiro que Jaehyun suelta y, finalmente, su voz.
—¿Es un ex novio? —pregunta, todavía con la mirada baja.
Doyoung se muerde el labio inferior, considerando mentir, por alguna razón.
Pero no lo hace.
—Algo así.
Jaehyun asiente, con el ceño fruncido.
—¿Tú terminaste con él?
Mintió sobre esto en el pasado.
Pero ahora no lo hará.
—Sí. Él no lo tomó muy bien. —admite, y Jaehyun asiente otra vez.
—No quería entrometerme. —dice, arrastrando sus ojos hacia el rostro de Doyoung.
Joder, son tan lindos.
Incluso si se ve enojado.
—Pero debo decir que consideré golpearlo por un momento. —agrega Jaehyun.
La boca de Doyoung se seca.
—¿Por qué? —dice, acercándose a él.
Jaehyun apuñala la tabla de cortar, dejando su cuchillo ahí pegado, y lo mira por tanto tiempo que Doyoung probablemente dejó de respirar.
Doyoung se hace a un lado a regañadientes, dejando que Jaehyun se lave las manos en el fregadero.
Luego, no está respirando otra vez, porque ahora Jaehyun está parado frente a él y está muy cerca.
—No me gustó el tono de su voz. —Jaehyun le explica, frunciendo el ceño. Se ve tan sexy ahora mismo. —Y fue demasiado insistente. —agrega.
Doyoung se ríe por lo bajo, es tal vez por los nervios.
—Es inofensivo. —le asegura, luchando contra las ganas de rozar el brazo de Jaehyun con sus dedos. Jamás habían estado tan cerca. —Pero gracias. —dice, mirando su rostro.
Jesucristo, se ve tan bien.
Huele tan bien.
Y es tan alto que Doyoung definitivamente necesita pararse de puntillas para besarlo.
Pero no importa, porque Jaehyun aprieta los labios y se aparta.
—Hay que regresar a nuestros jalapeños rellenos. —instruye, cogiendo el cuchillo.
Doyoung quiere gritar.
—Está bien. —susurra.
✩
Jaehyun lo vuelve a hacer.
¿Alguna vez va a entender que Doyoung se enloquece cuando le da de lo que cocinaron con sus jodidad manos?
Doyoung casi se atraganta con su jalapeño relleno, y no solo porque está picante y muy caliente.
Ahora tiene la boca llena de saliva, queso esparcido en su barbilla y furiosa una erección en sus pantalones.
—Es muy bueno. —murmura, mientras Jaehyun le limpia la barbilla con su dedo. —Muy caliente. —Doyoung agrega, cuando Jaehyun rápidamente chupa el mismo dedo.
—¿Demasiado caliente para ti? —pregunta.
Doyoung todavía quiere gritar.
Sin embargo, niega con la cabeza, porque están hablando sobre comida picante, ¿cierto?
La sonrisa de Jaehyun no piensa así.
Doyoung se come otro, ¿a quién le importa? Puede darse el lujo comer frituras porque ahora va al gimnasio.
Termina comiéndose la mayoría, pero eso parece hacer feliz a Jaehyun.
—¿Supongo que deberíamos hacer más platillos picantes? —propone, con una enorme sonrisa en su rostro.
Doyoung todavía está masticando cuando–
—Nop, —corrige. —pero hagamos más platillos grasosos.
Jaehyun se ríe, deja el último jalapeño relleno en el plato para que Doyoung se lo pueda comer.
¿Por qué es tan lindo todo el tiempo?
Y tan sexy, tan jodidamente sexy.
Doyoung quiere verlo desnudo, quiere desnudarse para él y tan solo mirarlo mientras Jaehyun hace lo mismo, dándole un buen vistazo antes de ponerle las manos encima.
—¿En qué estás pensando? —Jaehyun le pregunta de repente, haciéndolo dejar caer su vaso al suelo.
Doyoung maldice y se baja de su silla.
—¡No te preocupes, yo limpio! —casi grita, recogiendo rápidamente los trozos y tirándolos a la basura.
—Doyoung, espera–
—No, Jaehyun, lo digo en serio. —Doyoung lo interrumpe. —Quédate donde estás.
Jaehyun ya ha lavado los platos en su casa más de una vez, no puede dejarle limpiar este desastre también.
Eso no es lo que haría un buen novio, ¿cierto?
No es que Doyoung quiera un novio.
—Doyoung, detente. —Jaehyun insiste, levantándose de su silla.
Doyoung lo ignora, porque de todos modos ya casi termina, pero no puede hacer más nada que mirarlo impotente cuando Jaehyun se agacha y agarra su muñeca tan fuerte que Doyoung casi suelta un gemido.
—Doyoung. —Jaehyun susurra, mirándolo con sus grandes y brillantes ojos.
—¿Sí? —Doyoung logra responder.
—Mira. —dice, pero Doyoung no tiene la intención de dejar de mirar el rostro de Jaehyun, porque oh dios mío, tal vez algo está a punto de pasar, puede sentirlo.
Pero Jaehyun no se acerca como Doyoung quiere que lo haga, solo sigue sosteniendo su muñeca, y luego su otra mano se cierra alrededor de la de Doyoung.
—Estás sangrando. —dice.
Y, oh, miren, tiene razón, Doyoung está sangrando, hay sangre goteando por su brazo hasta la mano de Jaehyun y en el piso.
Y, wow, eso es absolutamente asqueroso.
Y sí, por supuesto, Doyoung se desmaya.
✩
Las manos de Jaehyun son cálidas , se sienten bien contra su rostro.
Doyoung las quiere siempre ahí.
Bueno, no siempre, hay un montón de lugares dentro y fuera de él que quiere que Jaehyun toque, pero sí, se sienten bien justo donde están ahora.
—Hey. —Jaehyun suspira, apartando el cabello de Doyoung de su rostro.
Sí, eso se siente mucho mejor.
Doyoung sonríe.
Jaehyun suelta una risa, vuelve a tocar su frente y a Doyoung le encanta.
—Pareces drogado. —Jaehyun comenta, con una sonrisa juguetona en sus labios.
Doyoung se ríe por lo bajo pero no dice nada, porque sea lo que sea esto, le gusta y no quiere que se detenga.
Inhala y exhala, lentamente, mientras su cuerpo comienza a enviarle señales de nuevo, entre ellas una en particular que no es exactamente agradable.
—Duele. —dice con voz ronca, mirándolo.
Jaehyun se pone serio y asiente.
—Lo sé. —dice, y luego agarra la mano de Doyoung, la que palpita y arde, dándole un pequeño beso.
Sea lo que sea esto, Doyoung no quiere que se termine.
—Te desmayaste. —Jaehyun le dice, y sí, está empezando a recordar todo. El vaso, la herida, la sangre y es simplemente genial, se está mareando otra vez.
—Odio la sangre. —Doyoung explica, obligándose a ignorar lo asqueado que se está sintiendo.
Jaehyun se ríe por lo bajo. su mano empieza a moverse por el rostro de Doyoung, deteniéndose contra su mejilla.
—Estás bien. —Jaehyun le asegura. —No es una herida profunda.
Doyoung tararea, mira a su alrededor un momento, dándose cuenta de que están en su habitación.
—¿Me trajiste a la cama? —pregunta, sintiéndose de repente avergonzado al pensar en Jaehyun cargándolo en sus brazos. Jesús. Si Johnny supiera esto, Doyoung tendría que matarlo.
—Es mejor si te acuestas un poco. —Jaehyun murmura, moviendo su mano hacia el cuello de Doyoung, su hombro, su pecho, joder, joder, joder.
—Tu corazón está latiendo muy rápido. —dice, frunciendo el ceño. —Cálmate. —agrega, con su voz profunda y dulce.
Doyoung toma una respiración temblorosa.
¿Qué tal si solo se lo dice?
¿Qué es lo peor que podría pasar?
—Jaehyun. —dice, deteniéndose cuando Jaehyun pasa las dos manos por su cabello.
—Silencio. —le ordena. —Sólo respira.
En el peor de los casos, Jaehyun le dice que no es mutuo y Doyoung deja de obsesionarse con él.
Tan solo pensar en eso lo hace encogerse.
—Jaehyun, yo– —intenta de nuevo, pero no, Jaehyun no lo va a dejar hablar.
—No hables. —susurra, todavía pasando los dedos por su cabello.
Pero valdrá la pena, ¿no?
Si se lo dice y Jaehyun gusta de él, podrá sentir sus dedos a través de su cabello cada vez que quiera, y, por consiguiente, todos los agradables y pequeños escalofríos por todo su cuerpo.
Cada vez que quiera.
Y besos también. Podrá besar sus lindos labios gruesos y rosas cuando guste, tal vez incluso morderlos y chuparlos un poco.
Y, una vez que esta pesadilla termine, podrá sentir mucho más de Jaehyun.
Eso definitivamente vale el intento.
—¿Quieres agua? —Jaehyun le pregunta, con su voz todavía baja.
Al diablo.
Doyoung inhala, agarra el brazo de Jaehyun antes de que pueda levantarse. —No, escucha. —le dice.
Jaehyun lo mira, con esos hermosos ojos obsidiana, y Doyoung va a hacerlo.
—Tú me... —dice, deteniéndose para soltar una risita nerviosa.
—¿Yo qué? —Jaehyun pregunta, acercándose.
Doyoung toma otra respiración y presiona sus dedos contra el brazo de Jaehyun.
—Tú me gustas mucho. —se ríe, sacudiendo la cabeza. —De verdad, es ridículo. —agrega, riéndose más fuerte de sí mismo.
Suena como un maldito adolescente.
Jaehyun solo lo mira al principio, luego baja por un momento.
Cuando vuelve a mirarlo, su rostro se volvió tan serio que Doyoung quiere esconderse.
—¿Y qué? ¿Fantaseas con verme, besarme y esas cosas? —Jaehyun pregunta, soltándose de su agarre.
El corazón de Doyoung da un vuelco.
Joder.
Siente sus mejillas picar de la vergüenza, así que todo lo que puede hacer es girar su cabeza hacia la pared, intentando descubrir si hay alguna manera de hacer creer a Jaehyun que todo fue solo una mala broma y que se olvide de ello para siempre.
—¿Te pones bonito antes de que llegue? —Jaehyun insiste, a pesar de la expresión avergonzada de Doyoung. —¿Piensas en mí todo el tiempo?
De acuerdo, es suficiente.
Doyoung vuelve a mirar el estúpido rostro de Jaehyun, y está a punto de gritarle, insultarlo o tal vez abofetearlo, salvo que–
¿Así es como se siente un ataque cardíaco?
Doyoung va a matarlo por esta mierda, pero no ahora porque Jaehyun lo está besando.
Oh Dios.
Jaehyun lo está besando.
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