»Capítulo 6
La primera vez es como una descarga eléctrica en el alma que conecta un corazón con otro corazón.
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—Nos vemos Aryek, cuando quieras puedes pasar por la alcaldía, pronto tu padre tendrá un mejor puesto dentro de la gobernación y entonces será uno de los míos —menciona el señor Conrad palmeando el hombro de mi padre.
—No digas estupideces que todavía te faltan unos cuantos años para llegar a la posición de gobernador, además mi hijo no le gusta la política, su vocación es ser policía ─dice de manera divertida y me da una mirada de orgullo.
—Así es señor Conrad, ese es mi sueño desde pequeño, espero hacer de esta ciudad una de las más protegidas contra la corrupción y delincuencia.
─Sera difícil, pero no hay nada imposible en este mundo muchacho, dentro de unos años estaremos al mando de todo esto y tú llegarás muy lejos. ─expresa el señor Gabriel.
Gabriel Connor y Conrad Mahone son amigos de mi padre, ahora con el gabinete a su mando ha hecho muchos contactos dentro de la política, realmente esta haciendo un buen trabajo, siento la cola de mi perro Adir a mi lado y lo veo caminar cerca de ellos.
─No tengo duda de eso, este chico que vez aquí Gabriel, será un gran y estupendo policía ─dice Conrad, este sonríe y guiña el ojo, escucho gruñir a Adir—, hablamos luego que se nos hará tarde, hasta luego Cristhy.
─Hasta luego, Señora Dorell ─pronuncia Gabriel haciendo un gesto con la cabeza y sale de la casa, seguido de Conrad.
Al instante mi padre se despide de mi madre y los sigue, Adir sigue gruñendo hacia la puerta observando por donde ellos han salido.
Gabriel Connor y Conrad Mahone son cercanos a mi padre desde hace mucho, junto a los del gabinete están de lleno con la alcaldía y próximamente quieren lanzarse a la gobernación. Gabriel es un hombre de pocas palabras y de grandes negocios, su fortuna según proviene de su padre, un magnate del petróleo jubilado, en cambio Conrad siguió el legado hacia la política igual que su familia, él es un hombre amable y con grandes aspiraciones en su carrera.
Salgo de mis pensamientos al escuchar el sonido de unas tazas y el insistente ladrido de Adir.
—Sit. —Lo reto y de inmediato detiene su ladrido, pero en vez de sentarse se acerca hacia nosotros—. ¿Cómo te sientes hoy, mama?, ¿Cuándo te toca ir al médico? ─cuestiono y ella me observa con una sonrisa cálida.
Adir llega a mí, acaricio su pelaje y se tranquiliza abandonando la sala.
—Ese Adir... Cuando alguien no le gusta, lo demuestra, a mí tampoco me dan buena espina esos dos, pero bueno las apariencias engañan. ─dice divertida—, he estado un poco agotada, tu papá me ayuda en lo que puede, porque sabes que ahora anda con lo del gabinete y no le queda tanto tiempo libre.
─Bueno, si necesitas que te acompañe sabes que puedo hacerlo, mamá me preocupas, no es normal que sientas tanto dolor y te quedes sin energía —expreso preocupado tomando sus manos—, quiero que estés bien.
Ella asiente y se aleja de mi agarre dándome una sonrisa.
—¿Mañana se gradúa Jhandra? —Cambia de tema, cada vez que hablamos de su salud lo hace, lleva meses que el dolor en el cuerpo la desmorona y se agota fácilmente, según los médicos puede ser el estrés, depresión, etc. Pero ninguno da con algo en específico, los tratamientos que le recetan la empeoran.
Suspiro.
Mi madre siempre ha sido fuerte.
Ha estado atenta con las chicas desde que las conoció, adora a Jhandra y su timidez desde el principio la encandiló, aunque ahora eso lo ha dejado atrás, pero sus nervios al estar frente a mis padres siguen intactos, llevamos cuatro años de novios, hemos crecido juntos conociendo lo bueno y lo malo de cada uno.
Nos conocemos tal cual somos.
Hoy cada uno va en pro de sus sueños.
—Sí, mañana se gradúa y podrá ir a la universidad y elegir lo que quiera, y sobre todo se librará de esa cárcel llamada institución —menciono y ella me mira con cara de pocos amigos.
—Pero si tú también estudiabas allí, Aryek, esa institución es de las mejores en los Ángeles —reprocha.
—No es lo mismo. Ustedes pagaban y por eso me trataban como si fuera hecho de cristal, pero a ellas nadie les costeaba nada, ambas se tenían que ganar los beneficios que les ofrecían, mamá —increpo y ella me escucha alarmada.
—¿Qué dices Aryek?
—Digo que al ser proyectos de beneficencia se aprovechan de esos niños que acogen, los hacen trabajar, limpiar, cocinar, ¡de todo!, tú no sabes todo lo que pasó Jhandra para mañana estar graduándose. —Termino contando de más con la molestia en mi sistema.
Recuerdo una vez que llegó llorando a la biblioteca porque no pudo terminar un deber que la mandaron a hacer, le dije que la ayudaría y eso hice, tenía que ir a los galpones y limpiar cada estantería, eran veinte en total, a ella le tocaba ir sola y de noche, menos mal que ese día pude estar a su lado y allí nos dio hasta la madrugada, pero lo terminamos. Ella quedó rendida en mis piernas y yo recargado de una pared.
Desde ese día vi a esa institución con otros ojos.
—Me voy, iré a verla —menciono, y al instante mi humor mejora al pensar en ella.
—Cuídense, ¡ah y no me hagas abuela Aryek! Qué aún estoy muy joven. —Se ríe y agito la cabeza con diversión, salgo y me subo al coche.
Hace dos años que entre a la academia policial, ha sido duro, pero sé lo que quiero. Esto es lo que aspiro y anhelo.
Me gusta proteger, encontrar, buscar y sobre todo vaciar las calles de tanta maldad, quiero dedicar mi vida a ayudar a los demás, defender los valores de la sociedad y luchar por el respeto y la convivencia pacífica de los ciudadanos, será un camino difícil, pero lograré todos mis objetivos.
Llevo dos semanas en exámenes y prácticas, no la he visto y ya me estoy enloqueciendo, tenerla lejos es lo peor.
Mi Jazba.
Ella se ha convertido en mi todo... Con Jhandra, quiero mi futuro.
Estaciono y me bajo a buscarla. Al subir los escalones a su puerta me la encuentro con su hermana riendo, pero a la vez con lágrimas en sus rostros, Vanny me observa y me da una sonrisa cómplice, en cambio, ella voltea de inmediato y sin esperarlo se lanza contra mí.
Sonrío.
Le digo que vendré más seguido para que me reciba de esta manera, me guiña un ojo y mi sonrisa se expande, se ha vuelto más atrevida y extrovertida. Le pido que pase la noche conmigo y acepta de inmediato, me despido de Vanny, su expresión denota cansancio, pero a la vez su mirada esta radiante.
—¿Como has estado mi princesa? —pregunto cuando subimos al coche.
—Bien mi amor, hemos estado un rato en una disco con Zinedy y Arthur, sabes cómo se ponen...—Me tenso y ella sigue hablando.
Ese Arthur. Sé que él gusta de Jhandra.
¿Quién no?
El que no lo haga es porque es realmente es ciego, el detalle es que ese idiota se ha convertido en su mejor amigo y no puedo sentir celos.
Primero, porque no quiero que se ofenda, confío en ella plenamente. Segundo, sé que es importante en su vida y si se entera que él la ve de otra manera no sé cómo eso le afecte a mi princesa.
—Me alegra que la hayas pasado genial, yo estaba con mi madre, mi papá está vez tenía una junta con unos amigos de la alcaldía —informo.
Ella asiente, llegamos y nos bajamos del coche, se aferra a mi mano cuando nos dirigimos al apartamento. No es la primera vez que viene, desde hace mucho hemos dormido juntos.
Pero hasta ahí.
No quiero presionarla, hemos estado todos estos años juntos y ha sido maravilloso y no quiero arriesgarlo, esperaré por ella todo el tiempo que lo necesite. Cuando tenga que ser... Será.
Abro la puerta y la dejo pasar con un ademán.
—Un caballero. —Se burla y me da un gesto con la cabeza, haciendo una reverencia.
—Tu caballero. —Sonrío y coloco mis manos sobre su cintura aferrándola más a mí y sin perder más tiempo estampo mi boca con la suya. Me deleito de esos labios carnosos, los saboreo como si de fresas se tratarán, mi lengua abre espacio y ella se deja a hacer.
La escucho suspirar y poco a poco la suelto chupando de forma suave sus labios.
—Desde la primera vez que te vi, no pude dejar de pensarte y poco a poco me enamoré de ti. —Sus ojos jades dan con los míos y reflejan un sentimiento que me enciende el alma y acelera mi corazón—. Besarte... Fue mi detonación personal, mi Jazba te has convertido en mi adicción—susurro esto último y mis labios rozan los suyos.
Sus labios se pegan a los míos de manera voraz y dejo de pensar...
El fuego que me produce besarla es de otro planeta, ella profundiza más el beso y trato de apaciguar un poco el incendio que esta ocasionando dentro de mí, pero ella no me suelta y se acopla más mi cuerpo.
—¿Segura, mi princesa? Podemos esperar para más adelante...—murmuro entre besos y me separo un poco para observarla, sus pestañas revolotean y me mira con una ternura que me derrite.
—Sí, estoy segura de querer pertenecer a tu alma mi Ar —dice y sus manos me guían a la habitación. La sigo, enciendo las luces y las reguló a unas tenues. Ella lleva sus manos por dentro de mi camisa, al instante siento sus dedos recorrer mi pecho con delicadeza y sin prisas.
Suspiro.
Poco a poco la arrincono llevándola a la cama, quedo sobre ella y sus ojos me observan tímidos, pero con un toque de lujuria y un poco de miedo.
Ahí está mi Jhandra.
—Tranquila, es nuestra primera vez, iremos despacio y cuando quieras parar lo haremos mi amor —expreso besándole sus pómulos sonrojados, su frente, sus párpados, su nariz.
Sigo bajando mis besos contando sus pecas en el recorrido, llego a su cuello, mi lengua prueba lo cremoso de su piel y beso su marca de nacimiento en su hombro derecho.
Ella es una tentación hecha realidad.
Mis manos poco a poco acarician su piel expuesta, subo hasta llegar al top rojo que desabrocho con facilidad y unos montes perlados me reciben en tela de encaje... Ella hala de mi camisa sacándola por encima, la ayudo y nuestros ojos se conectan, nuestras emociones son revoluciones en plena ebullición.
Mis manos bajan su falda vaquera y ella busca a tienta el botón de mi pantalón, lo encuentra y ambas prendas desaparecen, ambos estamos conociendo nuestros cuerpos, ella se arrodilla en medio de la cama y yo la imito.
Sus dedos recorren mi cara, torso, brazos, detalle a detalle, cada toque incinera mi piel, la veo inclinarse dejando suaves y lentos besos por mi cuello, pecho y abdomen.
Tiemblo.
La observo, es demasiado hermosa y exótica con ese cabello rojo intenso.
Sus ojos verdes jades dilatados por la excitación de tocarnos y rozarnos. Sus mejillas sonrojadas.
Mis manos buscan su piel y me dejo llevar por la sensación de deseo que se desborda en mi sistema. La llevo por completo a la cama y ella me deja hacer, mis manos se llenan con sus montes expuestos.
Abro mi boca y saboreo de forma suave, lento dejando humedad en sus botones. Ella se arquea y mi cuerpo sufre una descarga eléctrica al sentir su cadera contra la mía.
—Jhandra —suspiro entre dientes.
—Aryek —gime mi nombre—, por favor, deja de torturarme.
Deshago las prendas que nos separan y la sensación de piel con piel nos hace gemir al unísono al sentirnos por completo, al instante mi boca encuentra a la suya y mis dedos juegan entre sus piernas.
Suave. pausado.
Nos balanceamos uno contra el otro, besándonos con ansias, deseo y hambre.
—¿Estás lista princesa?
─Aryek, sí, quiero hacerlo.
Nuestros ojos se encuentran entre tantas sensaciones nebulosas.
Busco en la mesilla de noche y me protejo, mi boca se encuentra con la suya y hago que nuestros centros se unan de una sola estocada.
Jadeamos.
La descarga eléctrica me atraviesa el cuerpo entero, la excitación la encuentro entre el dolor y placer.
Beso su rostro lleno de lágrimas.
Su boca busca de nuevo a la mía, y nos amamos... Hacemos una guerra entre lenguas, gemidos, con un lento vaivén dejando que nuestros cuerpos experimenten la dulce explosión de hacer el amor.
Nos entregamos entre lágrimas, sudor y ganas.
—Te amo, Aryek —susurra sobre mis labios.
—Te amo, mi Jazba, siempre seremos uno solo —digo entre la bruma juntando nuestras frentes, mi sistema colapsa al sentir la explosión del deseo, ansias y amor que tengo dentro de mi alma.
Ese día fue:
El inicio de una lucha que los enfrentaría en un amor-odio, donde solo uno de ellos definiría sus destinos.
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