➵ Misión 01: Mantén las apariencias
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El sol comenzaba a ocultarse tras las colinas, tiñendo el cielo de tonos naranjas y rosados. Sonic, Shadow y Silver se detuvieron frente a la acogedora casa de Amy Rose. El pequeño jardín delantero, decorado con diversas flores y un par de estatuillas de aves, no parecía el escenario para este tipo de problemática, pero los tres ya habían intercambiado suficientes miradas tensas como para ponerse a discutir sobre algo más.
En cuanto cruzaron el umbral, ella sonrió ampliamente y dijo:
—Bienvenidos. Por favor pónganse cómodos.
La sala principal irradiaba calidez y comodidad, decorada con un estilo hogareño que mezclaba elegancia y encanto personal. Los muebles de madera oscura contrastaban de manera armoniosa con las cortinas en un delicado tono rosa, aportando un toque de suavidad al espacio. Las estanterías, repletas de libros y fotografías, narraban las memorias y pasiones de Amy, transformando las paredes en un collage de recuerdos entrañables.
Sonic, lejos de parecer incómodo, se dejó caer en el sofá con la naturalidad de quien conoce bien el lugar, con una sonrisa despreocupada adornando su rostro.
—Vaya, Amy. Cada vez que vuelvo, este sitio se ve aún más rosa.
La eriza entrecerró los ojos, divertida por el comentario. Cerca de la puerta, Shadow permanecía inmóvil, apoyado contra la pared con los brazos cruzados y una expresión que mezclaba impaciencia y severidad.
—No estamos aquí para divertirnos, Sonic—le recordó en su tono característico, cortante y directo—. ¿Cuándo empezamos?
—Vaya, alguien ya está de mal humor —respondió el erizo azul, arqueando una ceja.— Relájate, Shadow. No vamos a salvar el mundo en los próximos cinco minutos.
—Tal vez si te lo tomaras en serio por una vez, las cosas avanzarían más rápido —replicó el contrario, con una mirada afilada.
—¡Ya basta los dos! —exclamó el erizo del futuro, exasperado.— Esto no nos está ayudando. ¿Qué tal si primero dejamos que Amy explique el plan?
La joven heroína suspiró, dando un paso al frente.
—Chicos, necesitamos trabajar juntos, pero eso no será posible si siguen discutiendo. —Miró a cada uno con firmeza, pero luego su expresión se suavizó.— Esto es por todos, y también por ustedes mismos. Son importantes para mí, no quiero que les pase nada malo. Por favor, hagamos el intento...
Las palabras de la eriza, cargadas de preocupación genuina, lograron calmar el ambiente. Sonic se rascó la nuca, visiblemente incómodo, mientras Shadow apartaba la mirada, más tranquilo. Por su parte, Silver esbozó una pequeña sonrisa, satisfecho de que las cosas parecían dirigirse (por fin) hacia un entendimiento grupal.
Amy carraspeó ligeramente para llamar su atención de nuevo y continuó:
—Bien, ahora que estamos más tranquilos, quiero que hagamos un ejercicio sencillo. Cada uno debe decir qué es lo que más se les dificulta hasta ahora. Eso nos ayudará a encontrar un punto de partida para el entrenamiento.
El erizo de vetas rojas, ahora atrapado en el cuerpo de Sonic, fue el primero en hablar, aunque visiblemente reacio.
—Este cuerpo es rápido, más de lo que estoy acostumbrado. Es como si siempre estuviera a punto de perder el control. Me cuesta moderar la velocidad de mis movimientos y no me gusta esa sensación de... inestabilidad.
El erizo cobalto rió entre dientes, aunque trató de disimularlo al ver la mirada severa que Amy le dirigió.
—Ser yo no es tan fácil como parece, ¿eh? —comentó el aludido con tono burlón, antes de tomar su turno.— Bueno, yo estoy en el cuerpo de Silver, y es raro. Es como si todo fuera más... ¿lento?. No es que sea malo, pero estoy acostumbrado a moverme a toda velocidad. También, eso de usar telequinesis me está costando demasiado esfuerzo mental. A veces muevo cosas sin querer y otras no puedo moverlas en absoluto.
Silver asintió con una expresión comprensiva antes de tomar la palabra.
—Mi turno, supongo. —Miró sus propias manos, ahora en el cuerpo de Shadow.— Este cuerpo es muy poderoso, pero no estoy acostumbrado a la sensación en absoluto. Es como si cada movimiento tuviera demasiado peso debido a la fuerza que poseo, y controlar la energía caos acumulada es complicado. Siento que podría perder el control fácilmente si no tengo cuidado.
—Es bueno que sean conscientes de sus dificultades. Mañana trabajaremos en cada una de esas áreas. Pero recuerden, esto no es solo un intercambio de habilidades. También tienen que aprender a pensar como el otro. —Su mirada se suavizó mientras añadía.— Ya avanzamos un paso, así que vamos bien.
La chica tomó una pequeña libreta y una pluma de su estante, al tiempo que se dirigía al sofá para seguir con la conversación.
—Ahora que hemos hablado de sus cuerpos, pasemos a algo igual de importante: sus relaciones cercanas. Quiero que cada uno mencione a las personas con las que más interactúan para que los demás sepan cómo comportarse en su lugar.
Sonic soltó una carcajada, reclinándose aún más en su asiento y colocando las manos detrás de la cabeza con total despreocupación.
—¿En serio, Amy? Esto es como una sesión de terapia cursi. ¿Qué sigue? ¿Que abracemos un árbol y cantemos juntos?
El erizo de mirada carmesí bufó, apoyando la espalda contra la pared con aire impasible, mas sus ojos brillaron con una chispa de irritación.
—Por una vez, estoy de acuerdo contigo. Esto es una total pérdida de tiempo. No necesito hablar de mis relaciones para saber cómo comportarme.
El del futuro, en un gesto poco habitual, asintió con una sonrisa irónica.
—Sí... esto suena un poco raro incluso para mí.
Amy golpeó el suelo con el pie, lo suficientemente fuerte como para que el sonido resonara por toda la sala, silenciando al trío de erizos al instante.
—¡No lo puedo creer! —exclamó, avanzando un paso hacia ellos, con las manos en la cintura y una mirada que podría haber hecho retroceder de terror incluso a Eggman—. ¿De verdad piensan que esto es innecesario? Mañana cada uno tendrá que vivir la rutina del cuerpo en el que están, ¡y no quiero que lo arruinen por no saber cómo actuar!
—¿Arruinarlo? Vamos, Amy, no es para tanto.— expresó el erizo azul (ahora albino), parándose frente a ella antes tomarla por los hombros para calmarla— No pasará nada malo, solo son nuestros amigos.
—¿Ah, no? —increpó Amy, sintiendo que le temblaba un ojo por el estrés—. Imagina que Shadow, en tu cuerpo, aparece frente a Knuckles y, en lugar de bromear con él, lo insulta o lo ignora. ¿Qué crees que pasaría? ¿O si Silver, en el cuerpo de Shadow, actúa con demasiada timidez cerca de Rouge? ¡Todo sería un desastre!
Shadow y Silver intercambiaron miradas, claramente arrepentidos por haber subestimado el tema.
Amy dejó escapar un suspiro exasperado, pero su expresión se relajó ligeramente.
—Bien, ahora que entienden la importancia, comencemos. Sonic, tú primero. ¿Con quién interactúas más seguido y qué deberían saber?
El erizo azul resopló, evidentemente poco entusiasmado, pero cedió al notar que la mirada de la chica no daba lugar a objeciones.
—Está bien, está bien. Knuckles es probablemente el más complicado. Es testarudo y se enoja fácilmente, pero le gusta bromear, siempre y cuando no cruces la línea. Si empieza a obsesionarse con proteger la Esmeralda Maestra, solo tienes que recordarle que respire hondo... —Sonic hizo una pausa y miró de reojo a Shadow con una sonrisa burlona—. Te lanzará uno de sus golpes más poderosos si nota algo extraño, así que ten cuidado.
Amy asintió, escribiendo cada palabra mientras se giraba hacia Shadow.
—Tu turno.
El mencionado, con los brazos cruzados, tardó un momento antes de responder, su tono tan firme como siempre. Se giró hacia Silver para que lo escuchara mejor.
—Rouge es directa y no tiene paciencia para las tonterías. Actúa con confianza y no intentes mentirle; lo sabrá de inmediato. Omega, en cambio, es más sencillo. Solo habla de misiones, explosiones y estrategias de combate, con eso estará satisfecho.
Aunque su voz era controlada, Amy notó que el erizo ébano mantenía una postura rígida, como si detestara hablar de algo tan personal.
Finalmente, apuntó hacia el erizo futurista, quien bajó la mirada y entrelazó las manos antes de hablar, claramente nervioso.
—Bueno... Blaze es mi amiga más cercana, sé que no está aquí ahora pero la describiré de todos modos. Es reservada y muy seria, pero aprecia el respeto mutuo. Si hablas con sinceridad y no intentas presionarla, todo estará bien. Eso sí, no intentes bromear demasiado con ella; podría pensar que no estás tomando las cosas en serio. Por otro lado está Cream, ella es dulce con todos, así que mientras le sigas la corriente no pensará que nada malo está sucediendo.
La joven asintió, satisfecha, y les dedicó una sonrisa de triunfo.
—¿Ven? No fue tan difícil.
—¿Y qué pasa con Vector y sus secuaces? ¿No nos darán problemas?— cuestionó Shadow, sabiendo la reputación "chismosa" del grupo de detectives.
—Oh cierto, los Chaotix ...—dijo la ojiverde, acomodando sus púas hacia atrás—. No tendrán que preocuparse demasiado por ellos. Cada uno está tan metido en sus propios asuntos que es poco probable que les den problemas.
—¿En serio? Eso suena demasiado bueno para ser verdad.— comentó Silver, pues él también sabía que ellos podían ser bastante "insistentes" cuando se trataba de entrometerse en la vida de los demás.
Especialmente Vector.
La eriza sonrió con un toque de diversión, inclinando ligeramente la cabeza.
—Bueno, en su mayoría. Vector ahora está muy ocupado buscando nuevos casos para su agencia, y Charmy... —Amy rodó los ojos con una sonrisa traviesa—, digamos que está más interesado en ser, bueno, Charmy.
Silver soltó una risa baja al imaginar al pequeño abejorro zumbando de un lado a otro con su energía inagotable. Shadow, sin embargo, se mantuvo impasible, aunque sus ojos brillaron con una ligera curiosidad.
—¿Y qué hay de Espio? —preguntó el erizo de vetas rojas (ahora con púas totalmente azules).
Amy dejó escapar un pequeño suspiro, esta vez con un matiz de advertencia en su tono.
—Supongo que Espio es diferente. Es más reservado y observador, así que si alguien se comporta extraño, lo notará. Él siempre está atento a los detalles.
—Eso es cierto.— puntualizó Silver, quien era el más cercano al camaleón— Si interactuamos con él, debemos ser especialmente cuidadosos.
Sonic rió entre dientes, lanzandole una mirada juguetona a todos, más que listo para cambiar de tema.
—Parece que tú tendrás el trabajo más difícil, Shadow. Nadie se va a creer tus respuestas frías y cortantes si estás en mi cuerpo.
El mencionado miró de reojo el cuerpo de su compañero del futuro (donde está Sonic), luego desvió la vista al suelo, claramente afectado por el comentario. Su silencio no pasó desapercibido para Amy, quien frunció ligeramente el ceño. Aunque decidió no insistir en ese momento, hizo una nota mental para hablar con él más tarde de eso.
Silver, intentando aliviar la tensión, se llevó una mano al estómago mientras una pequeña risa nerviosa escapaba de sus labios.
—Bueno, este día está siendo muy intenso... ¿Podemos hacer una pausa? Tengo hambre.
—¡Por fin alguien lo dice! Yo también tengo hambre.— gritó el héroe más reconocido del planeta— ¿Qué les parece si pedimos algo? Estoy pensando en chillidogs.
—¿Chillidogs? —replicó Silver con una expresión divertida—. Creo que sería mejor pedir pizza.
—¡Vamos, Silver! El cuerpo amargado en el que estás probablemente nunca ha probado un buen chillidog. Necesitas vivir esa experiencia.
—Y el cuerpo en el que estás, Sonic, probablemente no debería comer algo tan grasoso... — respondió el menor, con una sonrisa desafiante.
Mientras los dos debatían, Amy notó que Shadow había salido al patio, aparentemente buscando un poco de espacio para pensar. Decidió aprovechar el momento y lo siguió, dejando que los otros dos discutieran sobre la cena por un rato más.
El aire fresco de la tarde lo envolvía mientras el erizo permanecía inmóvil junto al pequeño árbol del patio, con las manos cruzadas tras la espalda. Sus ojos (ahora verdes) se dirigían al horizonte, donde las estrellas comenzaban a asomarse tímidamente entre los colores del atardecer y el suave murmullo de las hojas parecía acompañar su silenciosa introspección.
La eriza rosa salió al patio con pasos firmes pero discretos, permitiéndole notar su presencia sin invadir su espacio. El contrario no se giró; se limitó a hablar con la voz controlada que lo caracterizaba.
Aunque era la voz de Sonic, en realidad...
—¿Qué quieres, Rose?
Ella se detuvo a unos pasos de distancia, tomándose un momento para observarlo.
—Quería saber cómo estás —respondió con sinceridad.
—Estoy manejándolo.— hizo una pausa, apretando ligeramente las manos detrás de su espalda—. O eso intento.
—No tienes que pretender que todo está bien. Sé que esto no es fácil para ti, pero creo que lo estás haciendo mejor de lo que crees.
El erizo soltó un leve gruñido, cerrando los ojos con uerza.
—¿De verdad? Porque no lo parece. —Hizo una pausa, como si estuviera eligiendo sus palabras con cuidado—. Esto... todo esto me está superando más de lo que pensaba. Tener que fingir ser alguien más, vivir en un cuerpo que no es el mío, controlar habilidades que son similares a las mías pero a la vez, tan distintas...
Ella avanzó un poco más, ahora lo suficientemente cerca como para que pudiera sentir su presencia.
—Shadow, debes calmarte. —Su voz era firme, pero no carecía de calidez—. Has enfrentado cosas que la mayoría de nosotros no podría ni imaginar. Has cargado con el peso del pasado y tomaste decisiones difíciles bajo presión. Esto no es diferente. Es una prueba más, y sé que puedes superarla.
—No estoy seguro. —Confesó en un tono bajo, casi inaudible—. Esta situación me hace sentir... fuera de control. Y odio esa sensación.
Amy sonrió con calidez, colocando una mano en su brazo para reconfortarlo.
—Es normal sentirte así. Todos perdemos el control a veces, y está bien admitirlo. Pero quiero que recuerdes algo: no estás solo en esto. Estamos aquí contigo. Y te prometo, que pronto esto será solo un mal recuerdo. Vas a poder volver a tu vida y a ser tú mismo de nuevo.
Shadow levantó la vista, encontrándose con los ojos verdes de ella. Hubo algo en esa mirada que logró calmar el torbellino en su interior, al menos por un rato.
—Gracias, Amy.
Ambos comenzaron a caminar de regreso a la casa, donde Sonic y Silver seguían inmersos en su acalorado debate sobre la cena.
—¡Chillidogs son la mejor opción! —insistía el erizo cobalto, mientras el del futuro agitaba las manos en el aire.
—¡Pero no puedes ignorar la versatilidad de la pizza!
Amy rodó los ojos con exasperación, aunque no pudo evitar una pequeña sonrisa al ver un poco de normalidad después de todo.
—¡Chicos! Pidan ambos. Así todos estarán contentos, y podremos concentrarnos en lo que importa.
Los dos erizos se miraron por un segundo antes de asentir con evidente alivio.
Mientras Amy se dirigía a la cocina, echó un vistazo rápido hacia Shadow, quien se detuvo en la puerta y asintió levemente en respuesta, mostrando un semblante mucho más tranquilo. Ella le devolvió el gesto y continuó su camino con normalidad.
Pero Sonic no pudo evitar notar el intercambio de miradas entre esos dos desde su lugar en el sofá. Sus ojos se entrecerraron ligeramente, y una sensación incómoda lo invadió.
"¿Me perdí de algo?" pensó, sintiendo un atisbo de celos que rápidamente desechó.
Decidió no darle más vueltas al asunto y tomó el teléfono de la sala para hacer el pedido, pero la imagen de Amy y Shadow compartiendo esa mirada cargada de intensidad seguía rondando en su mente, especialmente porque reconocía las expresiones de su propio cuerpo.
Mientras navegaba por el menú, no podía evitar preguntarse qué había detrás de esa conexión.
"No es asunto mío," se recordó a sí mismo, pero la inquietud persistía, sin poderla eliminar por completo.
No le gustaba la sensación, y esperaba no volver a experimentarla.
Lamentablemente, las cosas no siempre salen como uno espera, y Sonic The Hedgehog pronto sería testigo de aquello
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CAPÍTULO 01 SUBIDO JSJSJSJS
Gracias por la paciencia y los comentarios bonitos que nos dejan. En el siguiente capítulo veremos entrenamiento, apareción de personajes y más cosas relaciados al triángulo jsjsjsjs
Espero que tengan un lindo fin de semana, nos vemos pronto con una nueva actualización <3
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