🔥Familia.🕯️
Imágenes y personajes de la historia pertenecen a sus respectivos autores.
La historia es de mi completa autoría, no se presta ni se autoriza para que la adapten.
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"Dame, sólo un beso . . .que me alcance hasta morir."
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El coronel Sesshomaru y el ingeniero Bankotsu viajaban ya hacía la hacienda la Perla, donde llegarían a media tarde.
Bankotsu se aseguró todo el camino con varios de los escoltas que llevaban, de no encontrarse con delincuentes o disidentes por los problemas que se habían suscitado en todo el país.
- Todo bien Sesshomaru. Ya estamos por llegar a las tierras de tu futuro suegro y pronto estaremos en la hacienda.
Distribuyó a los peones con fusiles, al rededor de lo que llevaban y emparejó su caballo con el de su amigo.
- Debes estar ansioso por ver a tu prometida.
Sesshomaru lo miro enarcando una ceja con semblante sereno.
- Tanto como tú por ver a su prima.
Bankotsu sonrió más ampliamente con buen humor.
- Dime amigo, te molestaría si me caso y quisiera volver a Italia?
Sesshomaru volteó a mirarlo sin expresión en el rostro.
- Me causaría problemas en lo que encuentro un reemplazo . . . pero si es tu decisión.
A Bankotsu se le borro la sonrisa.
- Vaya!! Sentirse tan poco apreciado, me da la razón en cuanto a irme lo más pronto posible.
Sesshomaru lanzo una carcajada poco usual para un hombre tan serio como él. Pero el coronel de La Vega, ya no era el mismo desde que conoció a su prometida, su carácter relajado se debía a qué . . . estaba enamorado.
- Sabes que no sólo eres un empleado, eres mi amigo, parte de la familia. Por supuesto que me importa si te vas pero, cómo te dije, si éso quieres. . .
Bankotsu sonrió de nuevo.
- Entonces, no se hable más! Si me voy, seguro que tú esposa lloraría por su prima y Koga, no es tan buen administrador como Yo.
Espoleó su caballo dejando a un Sesshomaru atónito. ¿Cómo diablos lo supo? Él, le Ofreció trabajo en una de las minas al señor Koga de Benavente para apoyar a su hermano y aligerar el trabajo de Bankotsu si pensaba casarse.
Bankotsu vió a lo lejos la imponente hacienda " La Perla", sonrió. Volteado hacia atrás para ver si las mulas venían cerca pues no tardaba en llover y si se estropeaba algo de lo que la madre de Sesshomaru enviaba para su futura nuera, bueno, seguro lo cortaría en tiritas. El viento y los rayos a lo lejos anunciaban la pronta llegada de una tormenta, de la nada, sonidos de aullidos y chillidos ponían la piel chinita pareciera que los rodeaban pero nada se podía ver, los escoltas se santigüaban ante semejantes sonido que parecían venir de todos lados, lo más daba temor era la sensación de maldad flotando en el ambiente además de el nerviosismo de los animales de carga y los caballos. Del cerro y la hondonada por dónde bajaba el río se podía apreciar, a pesar de los rayos, una luz parecida a una gran hoguera gigantesca formará sombras cómo si miles de figuras agitadas despidiendo chispas formaran una danza siniestra. Sesshomaru y Bankotsu se miraron y arreciaron el paso, seguramente eran un grupo de gavilleros o los llamados cristeros más valía no averiguar. Pero los escoltas que eran gente del pueblo estaban casi seguros, pues se escuchaban rumores, que eran apariciones o en el mejor de los casos pudiera ser un nahual, y eso no era nada bueno pues siempre aquello era el augurio de una desgracia.
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Onigumo ya tenía todo listo y la próxima luna roja en el último día del mes de octubre sería el tiempo perfecto para llevar acabo la ceremonia. Era alto el precio, pero más su ira y se deseo de venganza, que no le importaba entregar su alma a cambio del favor que quería. Llevaba demasiado tiempo en la sierra, escondido, todos pensaban que había muerto en el derrumbe con todos los demás, pero logro salir por un ducto que daba salida a lo alto de la sierra. Durante todo el tiempo que tardó en salir de aquellas oscuras y húmedas cuevas había implorado por ayuda divina, pero quién respondió fué una entidad oscura. Aún ahora recordaba el asfixiante momento en que apareció aquella figura sin forma, sólo escucho en su desesperación la voz cavernosa que le indico el camino para salir de aquel infierno, sabía sin lugar a dudas que todo aquello tendría un precio. Una vez fuera la forma oscura desapareció y Onigumo se desvaneció por el cansancio y el hambre. Una vez despertó se encontraba en una cueva alumbrado por una hoguera, además de café y carne, extrañado miro para todos lados pensando en que alguna de las personas que llevaban al ganado a pastar al cerro lo hubiera recogido, se sentó, un jorongo lo cubría del frío. Se lo enredo y busco a la persona que le dejo todo aquello pero no miraba a nadie, un escalofrío le puso la piel de gallina y agito la cabeza para despejarse. Una vez comió y bebía el café caliente, una ráfaga de aire frío movió las llamas de la fogata, el ruido de unas espuelas arrastradas por un caminar lento se escucharon en la entrada, vapor comenzó a salir de su boca por la respiración entrecortada, le había invadido un miedo de esos que cortan la respiración la hoguera se elevó más alto en tanto toda la cueva se llenaba de una capa de fino hielo, como si aquello que entraba trajese una honda helada a pesar del fuego, y la sensación de salir corriendo también lleno el cuerpo del cansado hombre. Se escuchaba el sonido de las espuelas pero nadie entró, Onigumo ya temblaba de terror y de frío incluso quiso rezar y santigüarse .
~ No te atrevas amigo. . . Aquel no fué quien te salvó. No hagas que me arrepienta de haberte ayudado.
Aquella vos grave y cavernosa congeló al hombre ya de por sí asustado.
~ Dime, te gustó la comida? O tienes frío? No me tienes miedo . . . O sí?
Aquellas preguntas sorprendieron al hombre que por más que abría los ojos no veía a nadie,solo aquella voz que retumbaba en las paredes . . . Acaso estaba muerto!!?
~ No . . . Digamos que te dí algo de tiempo para que cumplas con tu venganza y de paso, me entregues algunas cosas . . . Tu entiendes, ah! Y por supuesto nada es gratis, todo tiene un precio.
~ Por éso me trajiste aquí? Y me salvaste?
Fué la respuesta dada en un murmullo.
~Mmmmm . . . Si quieres ponerlo así, pero te recuerdo que tú fuiste quien pidió ayuda y . . . Yo te escuché. Ahora dime . . .¿ hacemos el trato?
Otra ráfaga de viento le hizo castañear los dientes, cerro los ojos respirando profundo. Ya no tenía a nadie y tampoco nada así que, por qué no conseguir su venganza antes de que se lo llevará lo que fuera aquel que le salvó de morir enterrado? De algo estaba seguro, su alma ya estaba perdida desde el momento mismo en que decidió seguir a la sombra. Abrió los ojos y sonrió, estaba listo para cumplir con su destino, si eso lo llevaba a vengarse del patrón de la hacienda La Perla. Pagaría por tanta muerte y sufrimiento además de por haberle arrebatado lo que le pertenecía.
Un rayo calló antes de que la tormenta se desatará, una carcajada espeluznante hizo eco en la hondonada, La tormenta que se desató ese día, no solo fue la furia de los elementos, aquel ser traería también la catástrofe y la infamia que costaría la vida y las almas de seres inocentes por causa de la venganza y los deseos de un alma atormentada y los grandes pecados de todos los involucrados.
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Kagome estaba feliz. Su futura suegra la trataba como a una hija, y su padre estaba más que complacido con el prometido de su única hija. A dos meses de la boda Kagome había recibido la visita de su prometido y su futura familia para presentar sus respetos.
Además, Sango también estaba muy contenta por la llegada del ingeniero Bankotsu. Disimulaba muy bien delante de su padre pero, a leguas se notaba el interés del ingeniero por su prima.
Aome no quería dejar sólo a su padre después de la boda pero, Sango tenía derecho a ser feliz también. Quien sabe!, su padre aún era joven y buen mozo podría encontrar compañía o . . .quizás una esposa. Jamás se le había ocurrido pensar que su padre podría volver a casarse y es que, llevaba tanto tiempo solo. Ella lo amaba, siempre habían sido sólo ellos dos hasta que llegó su prima. Entonces, Sango tenía 16 años y se hizo cargo de atenderlos, no tenía pretendientes y jamás permitió a nadie acercarse, hasta que apareció Sesshomaru y su amigo. Ahora, ella se casaría con el mejor hombre y quería que todos compartieran su felicidad.
- Estás feliz cariño?
La voz de su padre tras ella, la hizo sonreír.
- Claro papá! Gracias por ser tan bueno conmigo.
- Aome, eres lo único y más preciado que tengo, y quiero que seas feliz. Éste muchacho te quiere, y eso es lo que importa.
A Aome se le llenaron los ojos de lágrimas ante las palabras de su padre, sería feliz y daba gracias a Dios por tener un padre como él.
- Vamos hija, seca esas lágrimas y pasemos a la sala.
Aome sonrió y tomó del brazo a su padre. La casa grande estaba de fiesta por el próximo matrimonio.
Mirando a su prometida del brazo de su padre, Sesshomaru jamás imagino que en aquella visita a sus padres después de años de estar alejado del país, le traerían a la postre tanta felicidad. Aún recordaba a su madre convenciendole de ir a aquellas veladas aburridas dónde se sentía exhibido cómo mercancía de primera calidad percibiendo un matrimonio ventajoso para las hijas de los terratenientes de la región. Daba gracias a su madre que ese día en especial en el cuál su padre no pudo acompañarla, él, se encontró con aquel bello ángel que sería su felicidad y su vida entera. Al verla entrar del brazo de aquel hombre pensó que era su esposo, pues era muy común en la época qué el marido fuera mayor. En cuanto sus miradas chocaron todo desapareció a su alrededor, su madre quien no perdió detalle del cambio en su hijo en cuanto entraron los de Vargas, supo que había llegado el momento de pensar en un compromiso. Sonrió con indulgencia y alegría, su hijo no pudo haber escogido mejor, era bien sabido que la hija de Naraku de Vargas era una señorita bien educada, que jamás su padre permitió que nadie la cortejase e incluso jamás bailaba en las fiestas desde que fué presentada hacía un año, al menos con nadie que no fuese su padre. Después de varios bailes Sesshomaru se acercó a dar sus respetos al anfitrión, el señor Naraku de Vargas hablaba con el, de ese modo fué presentado. Y así, fué flechado por los ojos azules más hermosos que hubiera visto, pidiendo permiso a su padre para un baile . . . y luego otro. Ambos se veían espectaculares y muy agusto juntos, para beneplácito de ambos padres, Naraku presento sus respetos a la madre del coronel del cuál indagó tenía excelentes referencias además de venir de una de las mejores familias del país. Aquel ambiente de floreciente romance se prolongó durante la velada, para mala suerte de muchos pretendientes, la heredera de Naraku de Vargas al parecer ya había elegido. Sesshomaru regresó a casa con su rostro impreso en el alma, tal parecía que en un sólo baile, él coronel Sesshomaru de la Vega había entregado su corazón a aquella damisela. Rememorando aquel día dichoso se dispuso a pasar unos momentos a solas con el amor de su vida.
~ Aome, damos un paseó por el jardín?
Aome con una gran sonrisa y el rostro arrebolado, asintió de inmediato. Sabía que no era apropiado quedarse a solas con su futuro esposo, pero ansiaba estar entre los brazos de su prometido, lo cual siempre ocurría cuando se quedaban a solas. Sango la reprendió y su padre le lanzó una mirada de desaprobación la primera ocasión que ocurrió, pero kagome estaba perdidamente enamorada y ahora que descubrió que los besos eran de otro mundo, buscaba lugares propicios para que Sesshomaru la tomara en sus brazos y buscara su boca con ansiosa necesidad.
~ Vamos!
Con una sonrisa cómplice y aprovechando que los padres de ambos hablaban de negocios y de las minas, caminaron inmersos en un silencio tácito. Sabía que su novio no era muy parlanchín que digamos pero cuando hablaban era tan atento, además de inteligente, conocía muchos lugares que kagome solo había mirado en los libros además de hablar varios idiomas y recitarle preciosos pasajes de novelas que a ella se le antojaban fantásticas.
~ Te ha gustado el ajuar?
Preguntó Sesshomaru en cuanto estuvieron fuera en tanto la tomaba de la cintura para sentarla en una pequeña mesa la cual se convirtió en su lugar favorito, y así contemplarla a la luz de la luna y de la danzarina llama de las antorchas y las luciérnagas. Espero paciente la reacción de la chica la cual no lo decepcionó.
~ Es lo más hermoso que he visto! Tu madre tiene un gusto exquisito.
Dime, has mirado el vestido?
Sesshomaru negó sonriendo con una leve distensión de sus labios tan característico de él, para todos era un hombre serio pero aquella mujer había logrado el milagro no sólo de iluminar su vida, si no también su carácter, cuando sonreía sólo lo hacía para ella.
Kagome balanceaba sus piernas rozando sin querer las fuertes piernas de Sesshomaru, lanzando pequeñas descargas a todo su cuerpo. Era vergonzoso que un hombre como el tan recto y disciplinado tuviera deseos tan básicos con un simple roce. Mientras la escuchaba ablar, sólo se le antojaba devorar a besos esa preciosa boca de labios sonrosados. La amaba tanto que tenía miedo de asustarla con sus arrebatos, Le había robado varios besos y aún y cuando ella no era experta, se los devolvía con demaciado entusiasmo. Parecía ser que a su pequeña novia le encantaban sus besos, y esperaba con ansia la noche de bodas para iniciarla en un mundo donde le enseñaría los placeres de la carne, el deseó y el amor entre una pareja. Estaba seguro que ella le brindaría la felicidad que no sabía que tanto deseaba. No quería que su matrimonio fuera como el de la mayoría dónde la mujer solo cumplía la función de llevar la casa y tener hijos, no, el quería que su esposo también deseara estar con él y que la satisfacción plena fuera compartida.
~ . . .Y he tenido . . . Pesadillas.
El temblor en su voz y su semblante temeroso trajeron de regreso la atención de Sesshomaru a lo que le estaba diciendo.
~ Qué ocurre en tus pesadillas.
~ Realmente no lo sé . . . Solo que . . . Me asfixio y, estoy encerrada en un lugar oscuro. Es horrible!
Se recargó en el amplió pecho de su prometido donde se sentía segura. Aquellos episodios no se volvieron a repetir en todo el tiempo en que él se encontraba cerca de ella. Aspiro el aroma a maderas y la masculina escencia propia de Sesshomaru, le calmaba, además de que sus sentidos despertaban a un sentimiento más profundo, el de querer estar lo más cerca posible de él. Tenía muchísimo miedo . . . pero no entendía a qué.
Sesshomaru le tomó de la barbilla separándola sólo lo necesario de él.
~ Quizás sólo son los nervios. Tu vida cambiará en cuanto nos casemos, tendrás una nueva casa, y yo siempre estaré a tu lado . . .no temas.
Sesshomaru se perdió en la profundidad de los sentimientos de kagome que eran tan visibles para él por el modo en que lo miraba, que no aguanto más.
~Eres tan bella mi ángel . . .
Sin dejar de mirarla inclinó su cabeza y tomó los labios anhelantes de su novia que cerro los ojos en cuanto vió que la besaría. Fué un beso gentil, uniendo sus bocas en una caricia amorosa, pero kagome deseó probarlo, cómo aquella ves en el campo cuando se tendieron en el pasto y ella sintió por primera vez el peso del duro cuerpo de su amado. Fué algo tan . . . excitante. Separó sus labios con un poco de miedo, hecho que aprovecho Sesshomaru para introducirse en su boca bebiendo de su dulce aliento demandando una cercanía mucho más estrecha, kagome se pegó a el con necesidad de algo más . . . Era frustrante lo que sintió con ese beso como con el anterior, un cosquilleo en los senos y haya abajo . . . Vergüenza y curiosidad por qué lo que experimentaba su cuerpo con él era tan, nuevo . . . Sentir Cómo sus partes íntimas se humedecían y esa sensación de dolor y . . .placer.No sabía lo que era y si solo le ocurría a ella y luego, esa palabra llamada placer, que aprendió en un libro prohibido que encontró en la biblioteca privada de su padre, ahí se describía parte de lo que sentía y mucho más, que no podía esperar para experimentar, como lo que la protagonista detallaba con tanta exactitud. Los besos húmedos que compartía con su prometido estaban prohibidos, antes del matrimonio, pero a ella no le importaba porque, lo amaba. Sesshomaru se separó de ella respirando agitado, ella parecía que desfalleceria por lo que la hacía sentir. Se quedó recargado en su frente tratando de tranquilizarse.
~ Por Dios mujer . . . Me vuelves loco.
Kagome escondió el rostro sonrojada, fué demasiado atrevida? Se habría molestado?
~ Si tu padre, o los míos nos ven . . . Nos darán una reprimenda. Pero quiero que sepas que, me gusta tu entusiasmo. Se que quizás te dijeron que estás muestras de cariño no se hacen en público, pero yo quiero que seas tu misma conmigo, yo te amo y siempre te diré lo que quiero y lo que espero de nuestro matrimonio. Ahora . . . Vayamos con los demás.
Aome lo miraba embelesada, era todo un caballero y pronto sería sólo suyo.
Ninguno se percató de un par de ojos amarillos llameantes que los vigilaba con atenta y malvada mirada, una sonrisa de dientes puntiagudos se distendio saboreando la exquisita sensación de la próxima matanza y sangre de muchas almas puras que saciarian el hambre de los condenados, en especial de su señor, con aquella alma tan pura. Se relamio haciendo un chasquido con la larga lengua para saborear el dulce aroma a sangre fresca, carcajadas siniestras se escucharon una vez aquel ente se alejó del lugar.
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Los peones también celebraban un compromiso, Hakudochi y su abuelo prepararon una pequeña merienda e invitaron a los amigos a festejar su compromiso con Rin. Y entre estos festejos, Nadie se imaginaba lo que se avecinaba. A lo lejos, una sombra oscura se agazapaba esperando la hora de teñir de sangre toda aquella felicidad.
CONTINUARÁ . . .
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