C7. El juego.
—¿Segura que vas a estar bien?—pregunta Sean sin apartar sus ojos de los míos.
—Voy a estarlo—asiento—ve a casa, es tarde.
—Está bien—responde—pero que sepas que mañana almorzaremos juntos—mis cejas de fruncen de inmediato.
—No.
—Sí—asiente—no puedes pedirme que me vaya a casa pretendiendo que me quede tranquilo si no me vas a contar el chisme—me río de inmediato y él cruza sus brazos por encima de su pecho—eso es totalmente injusto.
—No prometo nada—decido.
—Pasaré por ti a las diez—decide también.
—Sean...
—Mi novia y yo te veremos mañana—anuncia ante de dejar un pequeño beso sobre mi mejilla—ah, y dile a ese idiota que tienes un nuevo amigo súper sexy que está dispuesto a partirle la cara por ti.
—¿Dónde?—me burlo y sus ojos verdes se entornando con fastidio. —La teoría de que los enanos son malvados cada vez es más cierta—chasqueó la lengua y él se ríe—trata de no intentar asesinar a nadie más, Lily. Hasta mañana.
Me rio—Descansa.
Veo a Sean marcharse y finalmente llevo mis ojos hasta Axel que aún me mira fijamente. Inspiro con fuerza y camino hasta él.
—Lily...
—¿Cómo conseguiste mi dirección?—preguntó de inmediato pero él no responde—te hice una pregunta.
—¿Sean y tú están en algo?—mis ojos se abren con sorpresa.
—Por si no te diste cuenta, Sean tiene novia—le informo y comienzo a caminar a la puerta de la casa siendo consciente de sus pasos detrás de mí—si eso era todo lo que querías saber, ya lo sabes; te puedes ir. Que tengas una buena noche.
Su mano se envuelve en mi antebrazo deteniendo mis pasos. Me giro sobre mi propio eje para mirarlo.
—Lo lamento.
—No hay nada que lamentar.
—Lamento haber sido un completo idiota contigo esta tarde, solo...solo quería fastidiarte un poco—confiesa. —
Si bueno, lo has conseguido—respondo—en serio, tengo que entrar a casa.
—Lily...—me llama de nuevo. Aparto su mano de mí y sus ojos azules se encuentran con los míos—no entiendo esto...—suelta.
—¿Qué no entiendes qué, Axel?—quiero saber.
—Esto—murmura sin dejar de mirarme—no sé qué demonios me está pasando pero pareces un imán que me atrae todo el jodido tiempo.
Me río—eso no es verdad.
—Sí, sí es verdad—musita.
—¿Qué pasa, Axel?—comienzo—¿crees que te atraigo solo porque no caí rendida a tus pies en cuanto me hablaste?—niego—no soy así y lamento haberte hecho creer que hay algo contigo porque tus encantos o lo que sea que creas que tienes con las mujeres no funcionaron en mí.
—No, no es eso—susurró–yo...
—Además, ¿por qué me estás diciendo esto? Sales con Summer y no merece esto—pausó—y tampoco quiero meterme en problemas con ella, es alguien demasiado...
—No—me corta de inmediato—Summer no tiene nada que ver, ella ni siquiera es mi novia.
—Axel, de verdad, no hagas esto.
—Necesito que vengas conmigo a casa mañana—anuncia y mi corazón deja de latir un momento—por favor..
—¿Yo?–la incredulidad me embarga de pies a cabeza—esto debe ser una broma. Una de muy mal gusto.
—No es una broma—responde en voz baja—es por eso que estoy aquí.
—Escucha, realmente no entiendo que es lo que esperas que yo haga por ti pero de una vez te digo que yo no voy a prestarme para esas cosas—explico a toda prisa pero Axel no deja de mirarme. Sus fríos ojos azules permanecen completamente fijos en mí y aunque no es algo que yo vaya a aceptar en voz alta, me pone demasiado nerviosa—, menos cuándo Summer está saliendo contigo y no me interesa lo que digan los medios o lo que digas tú, yo no necesito tener problemas y menos con alguien tan poderosa, simplemente no me apetece.
—Summer no es alguien que sea del agrado de mi madre—confiesa.
—Entonces escucha a tu madre—respondo—las mamás generalmente siempre tienen la razón.
—Y es por eso que le he dicho que conocí a alguien.
—Pues deja de mentirle—añado—creo que es lo peor que le puedes hacer.
—Pero en realidad no estoy mintiéndole—musita y yo niego—porque sí conocí a alguien y ese alguien eres tú—niego de nueva cuenta.
—Es que de verdad tú tienes que estar bromeando—replico en medio de un largo suspiro.
—Por favor...—susurro—se supone que mañana debo llevarle a una cena porque por alguna extraña razón que no termino de comprender, mi mamá parece estar demasiado emocionada con la idea de conocerte...—bufo—prometo que si me acompañas y finges que me conoces y que te agrado, haré lo que tú me pidas.
Inspiré con fuerza y me alejé un par de pasos lejos de él pero su mirada penetrante siguió completamente fija en mí. Era como si estuviese estudiándome y aunque tampoco pensaba admitirlo en voz alta, aquello me ponía sumamente nerviosa. Me lo pensé un par de minutos y cuando finalmente tuve claro que era lo que yo quería, suspiré.
—¿Qué se supone que ganaré yo si te ayudo?—pregunté tratando de abordar el tema. Axel abrió la boca como si estuviese tratando de articular algo pero finalmente no dijo nada. Metió sus manos en los bolsillos de sus jeans y luego dejó escapar un largo suspiro.
—Lo que tú quieras—asentí.
—De acuerdo—murmuré—entonces te ayudaré.
—¿De verdad? —preguntó y fui capaz de percibir el alivio en su tono de voz.
—De verdad—asentí de nueva cuenta—pero a cambio, te vas a alejar de mí y me dejarás en paz—decidí.
Los ojos del hombre frente a mí se abrieron mucho más de lo esperado pero no se movió ni un solo centímetro de su lugar.—Lily...
—Eso es lo único que quiero—argumenté sin apartar mis ojos—puedes tomarlo y recibir mi ayuda o puedes dejarlo por la paz y arreglártelas por ti mismo—añadí.
Axel pareció pensarlo un par de minutos pero finalmente asintió—Está bien. Lo haré.
—De acuerdo—susurré.
—Entonces te veré mañana—asentí.
—Avísame cuando estés aquí, tengo un compromiso por la mañana.
—Con Sean Damon—afirmó. Alcé mi ceja y bufé.
—Con quien sea, eso no es asunto tuyo—anuncié—te veo mañana, Axel.
—Bien.
—Espera—lo llamé—todavía no me has dicho como hiciste para conseguir mi dirección.
—Te sorprendería saber todas las cosas que soy capaz de hacer cuando algo me interesa.
(...)
—¿Por qué tienes cara de que no dormiste en toda la noche?—llevo mis ojos hasta Ethan y me encojo de hombros—¿Bruja?
—Estoy bien—respondo tomando asiento a su lado. Mamá sale de la cocina y deja un plato delante de mí pero niego—sólo beberé café—anunció—desayunaré fuera.
—Uy, ¿algún prospecto de futuro cuñado que yo deba amedrentar?—me rio.
—Ninguno, es solo un amigo—anuncio encogiéndome de hombros tratando de dar por terminado el tema pero claramente la suerte jamás ha estado de mi lado.
—A mí no me puedes dar esas respuestas tan banales, Lily Jane Braun—me molesta mi hermano. Lleno de aire mis pulmones y aun sabiendo lo que va a pasar después me encuentro a mí misma diciendo.
—Es Sean Damon—suelto, los ojos azules de Ethan se abren con total sorpresa y yo me rio en voz baja—y antes de que comiences a decir cosas erróneas, es solo mi amigo, tiene novia y ella también viene al desayuno en cuestión—pauso—de hecho, si lo vemos desde este modo, pareciera como si yo fuese un mal tercio.
—Joder—susurra al tiempo que un mensaje de Sean aparece en la pantalla de mi celular donde anuncia que ha llegado. Me inclino para dejar un beso sobre la mejilla de mi hermano y luego imito la acción con mamá.—Papá se volverá loco cuando sepa que lo conoces.
Me rio—pues esa es la razón por la cual papá no va a saberlo—lo señalo con mi dedo—hablo en serio, es un ser humano, no un fenómeno de circo que deba ser expuesto.
No espero la respuesta de mi hermano, salgo de la casa y me rio cuándo encuentro a Sean de pie junto a su auto junto a la que creo que es su novia, su mano se eleva para saludarme con gracia y me echo a reír.
Porque es la primera vez que tengo un amigo que no forma parte de mi familia.
—Hola—saluda pareciendo realmente feliz—te presento a mi chica—agrega y cuando la mira, me hace sonreír. Porque el brillo en sus ojos es genuino y aunque parezca demasiado cursi; ese es el tipo de mirada con la que las chicas soñamos.
—Lamento mucho si voy a ser un mal tercio—comento pero ambos niegan.
—Para nada—responde ella dándome una amplia sonrisa. Sean abre la puerta para ella y luego para mí.
—Oye, mi amor—comienza—¿te conté que Lily casi me asesina anoche en la piscina?—mis mejillas arden de la vergüenza y ella se echa a reir—¿cierto, minion?
—¡Damon!
La risa del piloto llena el aire y yo me uno a su risa también—¿cómo te fue con Evenson anoche?
Entonces mi sonrisa se borra—Pues—alargo—quería hablar de algo importante.
Sean me mira fugazmente antes de volver su atención al frente—¿somos amigos de chismes, no es así?—cuestiona haciéndome reír pero asiento—entonces tienes que contarme todo y en esta amistad no pueden existir los secretos.
—Jamás tuve amigos tan chantajistas—me quejó.
—Eso era porque me necesitabas a mi en tu vida.
—Pues esta noche iré a cenar a su casa, con sus padres—anuncio y antes de que replique, le cuento absolutamente todo lo que he hablado con Axel sin omitir detalle alguno. Sean de vez en cuando hace comentarios, algunos me hacen reír pero otros me dan ganas de llorar. Aun así la confianza que me inspira es de otro nivel.
¿Será que por fin podía tener un amigo de verdad?
No lo sabía.
Pero estaba completamente dispuesta a averiguarlo.
(...)
Me miro en el espejo y no me reconozco.
Bien, no es que me vea demasiado diferente a mi apariencia habitual.
En el mensaje de texto que Iceman me había enviado un rato atrás, no había sido demasiado claro para ser honesta; pero luego de un repaso mental –y de una búsqueda exhaustiva en internet- donde había encontrado información acerca de su familia y utilizando el poco sentido común que me quedaba después se aceptar tal locura, había optado por usar lo más elegante que tenía en mi guardarropa.
Un maquillaje más pronunciado de lo normal y mi cabello recién planchado me hacen sentir un poco fuera de lugar pero aun así la Lily que me devuelve la mirada, me gusta.
El sonido de mi celular me hace apartar la mirada, lo tomo entre mis manos y mi corazón se frena un par de segundos cuando veo el nombre de Axel en la pantalla.
Recuerda borrarlo más tarde, Lily.
—Hola—Iceman me saluda cuando me ve.
Es guapo, hay que admitirlo. Y el negro le va jodidamente bien.
—Hola—respondo y sus ojos me observan fijamente—lamento si no estoy vestida para la ocasión pero...—pero él me interrumpe.
—Estás perfecta—suelta y siento mis mejillas arder—perfectamente vestida, quiero decir.
—Sí—asiento. Me da una última mirada antes de apartarse del auto para abrir la puerta para mí—gracias.
—No tienes nada que agradecerme—responde y por primera vez desde que lo conozco, no me ha sacado la paciencia en menos de cinco minutos lo cual ya de por si supondría un gran reto—estoy seguro que le vas a encantar a mi mamá.
Niego—realmente espero que no—pauso—quedamos en algo, recuérdalo.
—Lo sé, Lily—repone—pero espero que sepas que yo no puedo mandar en lo que a mi madre concierne—suspiro.
—¿Cómo te fue con Damon esta mañana?—pregunta de repente. Lo observo un momento y aunque él permanece con la vista clavada en la calle delante suyo, sé que puede sentir mi mirada sobre él.
—Bien—respondo.
—No creo que sea tu tipo—me informa dándome una mirada fugaz.
—Te recuerdo que tiene novia—replico—y aunque no la tuviese, no es tu problema quien sí o quien no es mi tipo.
—Sólo es una observación—anuncia—ninguno de los Damon lo es, de hecho.
—¿Y quién sí es de mi tipo?—pregunto alzando mi ceja y sintiendo como la furia comienza a recorrer todo mi torrente sanguíneo.
Porque obviamente los milagros no existen y la amabilidad de Axel Evenson tampoco.
—Pues...
—¿Tú?
—Probablemente—asiente.
—En tus sueños.
El resto del camino hasta la casa de los Evenson lo hacemos en un silencio total e irrevocablemente incómodo. Puedo ver de vez en cuando como Axel aprieta el volante en sus manos por la manera en la que sus nudillos se ponen blancos por pequeños segundos. Su respiración se ha vuelto pesada de un momento a otro y yo todo lo que puedo hacer es cuestionarme si en verdad estoy tan demente como para seguir con aquello.
El impulso de querer correr lejos suyo me ha invadido en más de una ocasión pero por masoquista que suene, hay algo que no me permite hacerlo.
—Bienvenida a casa—anuncia finalmente.
La puerta se abre de inmediato y una mujer rubia con una gran sonrisa queda ante mis ojos. Desabrocho el cinturón de seguridad del auto y cuando Axel abre la puerta y me tiende su mano para ayudarme a bajar la tomo.
Porque el juego acaba de comenzar.
Y aun siendo capaz de ver el resultado desde aquí, estoy dispuesta a jugar.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top