Capítulo 13

* * * *

Cada vez que iba a la cafetería, y no sabía si era por casualidad o si Luciano lo hacía apropósito, pero siempre estaba ahí, con su café, observando a la gente. Cada vez que terminaba mi turno, solo se limitaba a pagar la cuenta, levantarse y acompañarme al hospital y luego, me dejaba en casa. No sabía porque lo hacía, pero se lo agradecía bastante, hacía más entretenidas mis caminatas hasta el hospital, era una compañía bastante agradable.

Me había encariñado bastante con él.

Pero los días felices duraron poco, luego de salir del trabajo, con compañía del chico de ojos cafés a mi lado, cuando entramos al hospital, un sentimiento bastante raro surgió en mí. Tragué saliva nerviosa y con mucho miedo de que la noticia que tanto habíamos evitado, se haga presente.

Y así fue.

 Mamá, a pesar de que el doctor me había comentado que podíamos empezar a tener un poco de esperanza de que la quimioterapia ayude, no sobrevivió.

Y yo no pude resistir la noticia.

Cuando llegamos a la recepción, a notificar que íbamos a visitarla, no nos dejaron pasar. Y algo dentro de mí, se rompió. Luego de un rato sin noticia alguna, su médico se hizo presente y nos comentó lo que había pasado: entró en un paro cardiorrespiratorio y no pudieron hacer que se quede con nosotros, conmigo...

Nunca en mi vida había llorado tanto, era como si mi corazón se hubiese roto en mil pedazos, lloré como nunca antes, con un dolor que desgarraba mi alma, mi corazón, mi vida. Caí al piso apoyada en mis rodillas, tapando mi rostro, ocultando mis lágrimas y mi dolor. Sentí que mi mundo se terminaba. 

Luciano me agarro de los hombros, pasando sus brazos por mí espalda, levantándome del suelo mientras me llevaba a un lugar más tranquilo.

-Yo me encargo, doctor.-dijo en un susurro mientras caminaba conmigo a su lado. –Lo siento mucho, princesa.

¿Porque lo lamentaba? Él no tenía la culpa de nada. La vida es injusta y solo te hace sufrir.

Después de decirme eso, me abrazó.

Y me sentí segura, completa...especial.

(***)

Miré por última vez mi reflejo en el espejo, soltando un suspiro que demostraba que había estado llorando por horas, alisé mi pantalón negro de vestir y observé la puerta de mi habitación. Realmente no quería salir, quería quedarme en mi habitación. 

Me siento en el piso con las piernas estiradas, no había llorado desde que nos habíamos ido del hospital a hacer todas las cosas para anunciar que mi mamá había fallecido.

Con un suspiro, saco la carta de mi bolso que la enfermera de mi madre me entregó antes de marcharme del hospital, la había escrito mi madre. Con un suspiro sintiendo el nudo en mi garganta que no me dejaba ni tragar, abro la jodida carta.

Muerdo mi labio tragando esa sensación del querer llorar, mientras estaba terminando de leerla, la puerta de mi habitación se abre, haciendo que mí vista vaya a la persona que estaba entrando. Sonrío de costado al verlo, al pesar de la situación, se veía hermoso.

-Hola –susurra Luke mientras se sienta a mi lado.- ¿Cómo has estado?-Hago una mueca con mis labios y lo miro cansada.

-Bien, supongo. –Respondo observando sus ojos.-..¿Y tú?

-No es necesario mentir, princesa. - dice ignorando mi pregunta. Suspiro y miro la pared que tengo en frente. Mi mente estaba en blanco, realmente necesitaba acostarme y dejar que este día pasara.

No contesto y siento un suspiro de parte de Luciano.

-Lo lamento, enserio. Quise venir a ver como estabas, ya que no bajabas y todos preguntaban por ti-murmura suavemente mientras hace círculos imaginarios en mi mano. Bajo mi mirada y sigo los movimientos de sus dedos.

Sonrío inconscientemente y trago el nudo que tengo en mi garganta. No quiero llorar a frente de él.

-Llora si quieres, eso no es malo. -Me mira sin saber que hacer o cómo reaccionar. Todavía me pregunto que tengo de especial para que un chico como Luciano este sentado en el piso con un chica que vive con problemas. -... ¿Quieres que me vaya?

Por supuesto que no

Pero las palabras no salen de mi boca, porque si hablo, sé que voy a llorar. 

Luke entiende algo que no es, y hace un amago de levantarse pero lo sujeto de las manos, abro la boca para decirle que no se vaya y de mis labios, sale un sollozo, llevo mis manos para no llorar, pero no puedo controlarme.

Siento unos brazos que me rodean junto con unos labios suaves y dulces en mi frente.

-Todo va a estar bien, princesa. Estoy contigo. -murmura Luke suavemente mientras pasa sus manos por mi rostro. -Todo va a estar bien. -repite de nuevo.

Agarro su camisa y sollozos salen de mis labios, no puedo controlarlo, así que decido descargarme para luego bajar y enfrentar todos mis problemas.

El mayor de todos: mi padre.

Sé que él me va a culpar y gritar que gracias a mí, mi madre estaba muerta. Sé que va a estar borracho dando vueltas por la casa, buscándome para decirme unas cuantas palabras no muy bonitas.

Quiero sacar este dolor que hay dentro de mi pecho, pero era imposible porque la persona que me puede ayudar a sanarlo, ya no está. Necesito a mi compañera de todas las tardes, necesito a mi compañera de chismes, necesitaba a mi mamá. 

No puedo controlar los sollozos, salen sin control, junto con las lágrimas.

Luke se mantiene en silencio, murmurando unas cuantas veces que todo va a estar bien, pero siempre me mantiene es sus brazos.

Agradezco a dios por ponerme un ángel en mi camino, porque no sé qué hubiese hecho en estos momentos. Tal vez, volver a los viejos ámbitos y caer en depresión como en los viejos tiempos, pero esta nueva yo, ya no volvería a los cortes ni al alcohol, no sirven para nada. Ya lo había intentado y no había funcionado. Solo quedaban restos del dolor que alguna vez me hizo sentirme como la mierda más grande.

Cuando mis sollozos se calman y de mis ojos no salen lágrimas, levanto la vista y miro fijamente esos ojos café que tanto me encantaban...

-Lo siento. -murmuro suavemente. Debe ser un sufrimiento para Luke tener que soportarme.

Luciano me mira a mis ojos y sonríe levemente.

-No tienes que disculparte. ¿Estas mejor?-pasa una de sus manos por mi mejilla y la otra por debajo de mis ojos, secando el rastro de lagrima.

Asiento y apoyo la cabeza en su pecho, mientras siento sus caricias y un beso en mi coronilla.

-¿Luke?-murmuré en el silencio de mi habitación.

-Dime, princesa.- contesta en un susurro.

-Gracias. -le contesto mientras vuelvo a mirar sus ojos y me pierdo en ellos.

-¿Porque?-

-Por todo-murmuro mientras sigo mirando sus ojos. Luciano baja su vista hacia mis labios y luego los vuelve a subir hacia mis ojos. Me sonrojo pensando en el otro día que casi nos habíamos besado.

Luke se acerca lentamente hacia mis labios, mientras su mirada conecta con la mía, pidiendo permiso para el siguiente paso.

Termino de cerrar el espacio que hay entre nosotros y siento sus labios tan suaves sobre los míos.

Y me pierdo en ellos...

* * * * 

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