Capítulo Diez.

CAPÍTULO DIEZ

-¿Hansol, Jeno? –Luhan se asomó por la puerta de la habitación que Sehun le había indicado, un poco nervioso por ver a sus niños sin el lúgubre entorno del calabozo.

-¡LUHAN! –Su cintura se vio asfixiada por cuatro brazos larguiruchos y el pelinegro sintió las lágrimas rodar por sus mejillas al agacharse y apretar a sus hijos en un abrazo, llenándolos de besos, haciéndolos reír.

-Ay mis niños, por fin somos libres; les dije que su padre vendría por nosotros. –Los dos pararon de reír al instante, separándose levemente para mirarlo a los ojos.

-¿Nuestro padre? –Preguntó Jeno.

-Sí, mis niños. Anoche mismo hablé con Sehun y, como les dije en la celda, aceptó gustoso.

-¿Estás hablando en serio? –Hansol aún sonaba reticente.

-Por supuesto que sí, jovencito. Si Luhan logró conectarse de una manera tan profunda con ustedes estando allá, no veo por qué separarlos; igualmente es algo que ambos queremos. –Luhan se sorprendió cuando Sehun ingresó a la habitación, sonriente, y se acercó hasta donde estaban ellos.

-Niños, él es Sehun; mi esposo y su futuro padre. Sehun, ellos son Jeno y Hansol. –Luhan se había sentado en el suelo, con los niños arrodillados frente a él.

El más alto de todos se acomodó detrás de su esposo, con sus brazos y piernas rodeándolo, dándole el apoyo que, sabía, necesitaba. –Es un placer conocerlos, Luhan no ha parado de hablar de ustedes desde que despertamos.

-¿De verdad? –La pareja no pudo evitar reír ante la incredulidad de los infantes.

-Completamente. –Contestó Luhan.

-¿Y qué te dijo sobre nosotros?

-Bueno... me dijo que son dos personitas maravillosas, que han vivido más en doce años que cualquiera en toda su vida, también me contó que uno de ustedes quiere ser abogado-

-¡Ese soy yo! –Exclamó Jeno.

-Pero tienes que ser muy fuerte, y muy valiente para defender a todas esas personas que acudirán a ti. –Le dijo Luhan mientras le acariciaba el cabello con mimo.

-Y lo seré. –Contestó el pequeño con firmeza.

-Perfecto. –Sonrió Sehun –Y supongo que tú, Hansol, eres el que quiere ser psicólogo.

-Sí señor. –Respondió muy serio –Estudiaré mucho y me voy a esforzar al máximo para ser el mejor y ayudar a personas que necesitan de orientación profesional.

-Tampoco olvides tu parte humana, Hansol. Vas a tratar con personas, no con robots; recuerda eso mi niño. –Sehun no pudo evitar que su pecho se hinchara de amor al ver el lado maternal de Luhan surgir poco a poco.

-Sí, mam- oh, lo siento Luhan, yo... no quise llamarte-

-Tranquilo, Hansol. Si ustedes se sienten más cómodos así, pueden llamarme mamá y a Sehun papá o simplemente seremos Sehun y Luhan; nosotros estaremos bien con lo que decidan. –Luhan interrumpió a Hansol con tranquilidad, sintiendo el apoyo de su esposo cuando lo apretó entre sus brazos y asintió con la cabeza.

-De acuerdo, mamá.

-Eso es. –Dijo Sehun sonriendo aún más –Iré a hablar con unas personas para adelantar el proceso de adopción, bajen al restaurante a comer algo, yo estaré con ustedes en unos minutos.

-Bien, no tardes mucho, por favor. Te estaremos esperando. –Luhan le devolvió la sonrisa y se levantó junto con los niños y salieron de la habitación.

-Se le ve muy feliz con ellos, señor. –Sehun volteó a ver a Siwon, quien entró después de unos momentos, Heechul detrás de él.

-Lo estoy, Siwon. Lo estamos, no pensé que esos niños fueran tan maravillosos, se quieren mucho y estaré más que dichoso de formar una familia con Luhan y ellos.

-Me alegro mucho por usted, señor. Venía a presentarle a Kim Heechul, mi contacto dentro de la mansión de Kikwang y quien cuidó de los niños cuando los separaron de Luhan. –Siwon dio un paso al lado y el hombre al que presentó hizo un asentimiento con la cabeza y le estrechó la mano al rubio.

-Un placer conocerlo, señor Oh.

-Igualmente Heechul. Y muchas gracias por cuidar de mi esposo y de mis hijos todo este tiempo.

-No hay de qué, señor Oh, Kikwang enloqueció después de recuperarse del disparo que le dio; empezó a meterse en negocios más sucios de lo normal, ganó muchos enemigos y las cosas empezaron a enturbiarse. El hecho de que lo haya matado soluciona todo de alguna forma, se van a repartir lo que quedó en sus propiedades, no creo que sean algo de lo qué preocuparse.

-Perfecto Heechul, por favor déjame a solas con Siwon un momento. Necesito hablar con él sobre la adopción de Hansol y Jeno.

-Señor Oh, antes de irme quisiera pedirle algo si no es mucha molestia.

-Adelante, Heechul.

-Me gustaría trabajar para usted, señor. Kikwang no está ahora y mi currículo no está tan limpio que digamos, si usted-

-Creo que es una buena idea, Heechul, el que trabajes para mí. De hecho, había pensado en buscar un guardaespaldas para los niños ahora que estarán con nosotros, Siwon normalmente se encarga de cuidar a Luhan y no creo que él pueda dividir su atención en tantas personas.

-Anoche vi que te llevas bien con ellos Heechul, me parece ideal este trabajo para ti. –Dijo Siwon mientras se paraba junto a Sehun.

-Será un honor cuidarlos, Señor Oh.

-Perfecto, baja con ellos entonces, están con Luhan en el restaurante del hotel.

-Entendido señor, con permiso. –Heechul saludó con la cabeza y abandonó la habitación.

Siwon sacó una carpeta de la cómoda que había cerca de la cama y se la entregó a Sehun, que se sentó en junto a la ventana para leer lo que había en ella: los papeles de adopción. Todo parecía estar en orden, sabía que su contacto en servicios sociales lo ayudaría en eso, lo único que faltaba eran las firmas de los cuatro y la adopción se haría oficial.

-Muchas gracias por apresurar la salida de estos papeles, Siwon. Luhan estará feliz cuando los vea. –Sehun rápidamente firmó sobre la línea punteaba donde estaba su nombre y le estrechó la mano a su compañero.

-Donghae me debía algunos favores, señor, no hubo que insistir mucho al respecto.

-Agradécele de mi parte, por favor. Y ahora... ¿cómo es lo tuyo con Heechul, hombre? Supe que pasaron la noche juntos. –Sehun se echó a reír cuando vio cómo el rostro de Siwon se enrojeció hasta las orejas.

-No pasa nada señor, sólo somos amigos. –Respondió el más alto evitando el contacto visual con su jefe.

-Está bien, sólo quería divertirme un poco, pero no me meteré en tu vida privada. Ahora vamos a comer con los demás, deben de estar preguntándose por nuestra tardanza.

*

-Nunca había comido tanto en toda mi vida. –Dijo Jeno dejándose caer en el respaldo de su silla, mirando el enorme plato vacío que se hallaba ante él; Luhan los había hecho coger una gran cantidad de frutas, cereales, huevos revueltos, panqueques y un enorme vaso con jugo de naranja; todos estaban demasiado delgados y el pelinegro lo sabía.

-Yo tampoco, pero todo estaba delicioso. –Hansol había empujado su plato hacia adelante y estaba acostado sobre la mesa, apoyado en sus brazos.

Luhan soltó una risa mientras veía cómo Heechul entraba al restaurante y se acercaba hasta ellos, sentándose junto a Jeno. –Es bueno verte de nuevo, Luhan.

-Igualmente, Heechul. Gracias por cuidar de los niños anoche.

-Ni lo menciones, ya hablé con Sehun hace un momento y me contrató para cuidar de los niños de ahora en adelante, seré su guardaespaldas.

-¡WOAH! ¡¿En serio?! ¡Genial! –Hansol y Jeno saltaron de sus asientos y empezaron a parlotear con el hombre, preguntándole si les enseñaría defensa personal, a pelear con cuchillos y armas (a lo que Luhan se opuso completamente) y también sobre combate cuerpo a cuerpo.

-¿Por qué tanto alboroto por aquí? –Sehun apareció de la nada, con Siwon junto a él, y se sentó en la otra esquina de la mesa, justo en frente de su esposo.

-¡Heechul va a enseñarnos defensa personal! ¿No es genial? –Hansol prácticamente rebotaba en su silla de la emoción.

-Sí, es una muy buena idea. Cuando volvamos a casa podrán entrenar en el gimnasio con Luhan y conmigo.

-Hablando de casa, ¿cuándo regresaremos? –Luhan se había levantado de su asiento y sentado en el regazo de Sehun, acurrucándose en él.

-Esta misma noche de ser posible, señor. –Respondió Siwon.

-Perfecto, no veo la hora de estar allá.

-Mamá, ¿tendremos cuartos separados allá en casa, o tendremos que compartir? –Preguntó Jeno.

-Todo depende de ustedes, si quieren compartir habitación, el color de las paredes, los muebles, hasta los tendidos. Queremos que se sientan cómodos en su hogar. –Contestó el pelinegro a la vez que Sehun lo alzaba para que todos se levantaran de la mesa y regresar a las habitaciones.

Pasaron el resto del día encerrados en su cuarto, metidos en la cama, hablando entre los cuatro o dormitando, Sehun les mostró los papeles de adopción, sorprendiéndolos por lo rápido que los había conseguido, sin embargo, los sacó de dudas mencionando los favores que le debían a Siwon en servicios sociales; llegó la hora de partir y comieron un poco antes de salir rumbo al aeropuerto, donde el jet privado de Sehun los estaba esperando.

Hansol y Jeno durmieron la mayor parte del trayecto, el miedo a volar los dejó rendidos, dándole la oportunidad a Sehun de tener a su esposo sólo para él. Lo tomó de donde estaba, vigilando el sueño de los niños en la pequeña habitación en la cola del avión, y lo llevó hasta sus asientos, acomodándolos a ambos de tal forma en que él quedaba recostado contra la pared y su esposo apoyado sobre su pecho, empezó a acariciarle el cabello lentamente, tratando de adormecerlo, y sonrió satisfecho al sentir cómo suspiraba y se acurrucaba más sobre él.

-¿Eres feliz, amor? –Preguntó el mayor.

-Soy feliz siendo tuyo, cariño; sólo necesito de ti para sentirme completo, eres la otra mitad de mi alma, la persona destinada para mí, luchaste contra todo, incluso contra mí, para demostrarlo y ahora no puedo pedirle más a la vida porque estamos aquí, juntos, con nuestros hijos durmiendo en la habitación, rumbo a casa para poder vivir por fin tranquilos. –Luhan se inclinó y le robó un beso a su esposo, quien le respondió con ganas, abrazando sus caderas.

-No te alcanzas a imaginar lo mucho que me emociona escucharte decir eso, bebé. Te amo. –Suspiró Sehun después de terminar el beso –Ahora durmamos un poco, Heechul y Siwon estarán pendientes de todo.

-Está bien, descansa Hun.

-Dulce sueños bebé.

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