La planeación.

El timbre que anunciaba el final de clases se escuchó por el aula. Clarise estaba a punto de levantarse para salir cuando Alex el chico guapo e idiota de la escuela llamó a todos.

— Chicos alto todavía no podrán irse. La fiesta de fin de curso es este fin de semana. — Alex se paró frente a la clase. Todos suspiraron esto sería algo tardado.

— Y eso ¿En qué nos interesa? — replicó Adam un tipo un poco más agradable pero igual de chocante que Alex.

— Idiota, mira a tu alrededor. — dijo Alex señalando a todos — Somos demasiados como para caber en una casa. Necesitamos un lugar más grande.

— Hagámoslo en la explanada de la escuela — se escuchó una voz. Tres años en la preparatoria y Clarise aún no sabía reconocer las voces de sus compañeros de clase.

— Si serás, no podemos hacerlo en la escuela. No nos dejarían hacer lo que quisiéramos. — contestó Alex. La verdad a Clarise no le importaba donde fuera. De seguro no sería nada interesante.

— Cierto sería como tener niñeras. — Dio la razón el tipo que había hablado antes.

— Si yo paso de eso. — comentó el chico a su derecha.

— Bien entonces piensen en algún lugar al cual ir. — dijo el tonto de Alex.

— La casa de Alex y Clarise son las más grandes de todos. — la voz estridente de la noviecita de Alex inundó el aula. Clarise hizo una mueca al escucharla. La chica nunca perdía una oportunidad.

— A mí ni me vean, mis padres y tíos estarán todo el fin y parte de la semana. Si no quieren niñeras mi casa no es opción. — dijo Clarise convencida. Ésa no entraría a su casa por nada del mundo.

— Entonces la casa de Alex. — Clarise giro los ojos. Sus compañeros no podían ser más idiotas.

— ¿Quién lo dijo? Tres años juntos y aún no saben que vivo junto con Clarise. Prima eso nos hiere ¿verdad? — Alex trato de poner una mirada herida y de profunda tristeza.

— Habla por ti. Mientras menos nos relacionen mejor para mí. — Replicó Clarise. A pesar de cómo se tratarán su primo la había salvado de muchas situaciones embarazosas, ella lo quería a su manera.

— Perfecto ahora mi prima me odia. — Clarise de nuevo giro los ojos, su primo siempre había sido un melodramático.

— La mansión Bedgebury puede albergarnos a todos. — dijo una nueva voz.

— No jueguen nos dará más trabajo esa pocilga. — reclamó de nuevo el chico a su derecha, Clarise lo volteo a ver, esa idea era buena pero Mario parecía un poco nervioso.

— ¿Asustado pequeño Mario? Un poco de trabajo no nos hará mal. — dijo Alex en tono juguetón.

— Dices trabajo tan fácil Alex pero te aseguro que la decoración la dejarás para alguien más. — dijo la ex-novia de Alex, Samanta ella era quién mejor lo conocía. A Clarise siempre le gusto ella para su primo y lamento que se hubieran separado.

— De hecho sería perfecta. No se tendrá que hacer mucho, por lo que sé había un gran salón de baile. — dijo Clarise. A ella siempre le había gustado esa mansión. Sería un sueño poder hacer la dichosa fiesta ahí. Tal vez no todo sería malo.

Todos en el salón asintieron de acuerdo, la fiesta sería genial ese lugar tendría mínimo unos cien años de construcción. Era un lugar grande y tenía la distancia perfecta lejos de la carretera para que nadie los molestara.

— Si podríamos estar ahí. — dijo Adam.

— ¿Necesitamos algún permiso para entrar a la casa? — pregunto Samanta, es por eso que a Clarise le agradaba, esa chica tenía una buena cabeza sobre los hombros. Lástima que su primo no lo viera.

— Creo que sí. No queremos que nos metan en la comisaria por invadir propiedad privada. — dijo Clarise hasta donde ella sabía no podían entrar así porque si a una casa ajena por mucho que ésta estuviera abandonada.

— ¿Dónde tramitamos el permiso? — pregunto Mario.

— ¿Dónde más tonto? La madre de Samanta es de bienes raíces le podemos decir a ella y que lo trámite. — aclaró Alex. Bueno al parecer sí que sabía algo de su ex que no fueran sus medidas.

— Cierto mi madre podría ayudarnos. Ella dirá que sí. — dijo Samanta.

— Bien una cosa menos ahora ¿qué más queda? — dijo Clarise, quería irse de la escuela a investigar más de la mansión.

— Pues música, comida y bebida. — contestó Melissa la noviecita de Alex.

— Mi hermano es DJ, le puedo pedir su equipo prestado. — dijo Samanta.

— Mi madre puede ayudar con la comida. Obvio cada quien pone algo de dinero para comprar las cosas. — la chica a la izquierda de Clarise hablo. Si mal no recordaba su nombre era Norma.

— Nosotras checamos las bebidas. — dijo un grupo de chicas algo alejado de la puerta. Las tres habían sido inseparables en todos esos años.

— Y nosotros las ayudamos. Ya saben con un poco de motivante. — dijeron los chicos "deportistas" de la clase, Clarise solo bufo idiotas porque no sólo dicen alcohol.

— ok entonces los que no vayan a ayudar en nada que se pongan de acuerdo para ir a arreglar la mansión. Sí se puede la fiesta es este fin. Todo depende de lo que diga tu madre Sam. — eso ánimo a Clarise, podría ir a la mansión por más tiempo. Quería tanto ver que había tras esa puerta.

Con esas últimas palabras salieron del aula. Clarise tomó sus cosas y se dirigió a Samanta.

— Samanta espera — Clarise tuvo que correr un poco para alcanzarla. Cuando Samanta escuchó se volteó con una sonrisa en la cara.

— ¿Qué pasa Clarise? — preguntó Samanta cuando la mencionada llegó a su altura.

— ¿Me podrías pasar lo que tu madre investigue de la mansión? Se me ocurren un montón de cosas para decorarla. Por favor. — Clarise puso su mejor cara de cachorrito triste en medio de un aguacero. Sabía que Samanta no se negaría.

— Claro chica. Yo creo que mañana o pasado mañana a más tardar te mando la documentación. — respondió Samanta.

Yey tendría más que información. Clarise se despidió de Samanta y fue a casa.

Todos los días se desviaba de camino a casa para pasar a ver la mansión. Ese día no fue la excepción.

Media hora después de salir de clase llegó al frente de la majestuosa casa. Era un hermoso lugar, grande con muchas ventanas. La mayoría rotas por el paso del tiempo. La bella construcción era de ladrillo, no se veía como una mansión pero era lo suficientemente grande para serlo. Clarise se quedó unos minutos más observándola por una de las ventanas vio a alguien vestido de blanco asomarse viéndola, segundos después vio una sombra pasar por la ventana del piso inferior. Parpadeando Clarise sacudió la cabeza y se dirigió a casa. Tenía una investigación que hacer.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top