3. 사랑별 (Luv Star)

"Voy a estar a tu lado, como lo estoy ahora [...]

por siempre así,

mi estrella de amor eres tú."

Ha pasado una semana desde que les conté a mis amigos sobre el problema con mi padre y su acuerdo con Wu Yi Fan, y algunos días después de que Jong In propuso una solución para este problema. Hasta ahora, la arena de mi reloj ha disminuido a la mitad. Esto no me preocupa tanto, pues las cosas están marchando muy bien y a un ritmo propicio, o eso creo yo, pues el Doctor del Tiempo no me ha visitado para advertirme sobre mi desempeño.

Esta tarde, me preparó para reunirme con mis amigos en Kamong, la cafetería de la hermana mayor de Jong In, para discutir y afinar los detalles sobre el plan de mi mejor amigo.

No tardo en localizar a Yu Na en una de las mesas del centro cuando entro en el establecimiento. Ella me divisa a lo lejos y, en forma de saludo, ondea su mano con entusiasmo. Me acerco, la abrazo y tomo asiento frente a ella.

—¿Cómo estás hoy, So Young? —pregunta, dirigiéndome una mirada profunda que refleja su típica preocupación de mejor amiga.

—Bien, un poco ansiosa pero muy emocionada —respondo con una pequeña sonrisa.

—Hola, chicas, ¿qué las trae por aquí hoy? —expresa alguien junto a nosotras. Inmediatamente nos volteamos hacia la voz y nos encontramos con la hermana mayor de Jong In.

—Hola, unnie —saluda Yu Na—, vinimos a platicar un rato y obviamente por las mejores galletas caseras de Seúl.

La hermana de Jong In se ríe por el comentario de mi mejor amiga. La observo momentáneamente, reconozco el gran parecido que tiene con su hermano menor.

—Excelente, entonces empezaré a traer las galletas —menciona ella y me observa—, So Young-ah, ¿te traigo lo de siempre?

—Sí, por favor —contesto—, sabes que podría tomarme un galón del smoothie de matcha que sirven aquí.

La hermana de Jong In me sonríe complacida y nos avisa que vendrá pronto con nuestro pedido. Cuando se retira, me percato de que Yu Na me mira con suspicacia.

—Creo que unnie tiene gran preferencia por ti, cuando se entere de que te gusta su hermanito no tendrá problema en decirte "cuñada" —menciona ella y se carcajea.

Apuesto que mi cara esta coloreada del rojo más intenso. A pesar de que estoy apabullada, no puedo contener la sonrisa que se forma en mi boca.

—Hablando sobre tu enamoramiento, es hora de que te dé mi reporte de investigación sobre ello —declara mi mejor amiga. Ambas nos acercamos un poco al centro de la mesa, como si estuviéramos a punto de secretear.

—He estado observando cómo se comportan Jong In y tú cuando están juntos en la escuela —comienza a contar—. De lo que he visto, puedo decir que es evidente que te gusta, ¡y mucho! La forma en que lo miras, cómo le hablas y le sonríes, no puedo dejar de decir que es obvio que lo quieres demasiado.

—¡Yu Na! ¿Acaso te estás burlando de mí? —le interrumpo, ofendida pero sumamente avergonzada.

—¡No, claro que no! —repone ella, de inmediato—. A pesar de que es obvio, pienso que es lindo, te ves tan segura a su alrededor y me da tanta alegría saber que sientes tanta felicidad gracias a él. Pero bien, centrémonos en la investigación, después hablaremos de cuán feliz te hace Jong In.

»Después de comprobar tu reacción con él, me concentré en analizar la de Jong In. Debo decir que es difícil descifrar lo que siente con sólo verlo. Observé que siempre es atento contigo, busca tu opinión y compañía; él es muy amable con todos, pero contigo siento que es diferente, no sé si es por el tipo de amistad que tienen o si hay algo más. ¡Oh, hay algo que me pareció muy curioso! La forma en que te sonríe y te mira. Por ejemplo, en el receso del miércoles, cuando estábamos hablando sobre algo, tú comenzaste a reír y Jong In te miro fijamente. Llámame loca, pero yo vi algo cruzar por sus ojos, como una especie de brillo, y después me di cuenta que sonrío, pero no de una forma común...

—¡Basta, no puedo escuchar más! —exclamo, interrumpiéndola. Me cubro el rostro para amortiguar el gritito ahogado que sale de mí. Estoy más que feliz y estupefacta. No puedo creer que Yu Na me esté contando eso.

De un momento a otro, la hermana de Jong In se acerca a nosotros y deposita una bandeja con nuestro pedido. Mientras se dirige a mi mejor amiga intento recobrar mi compostura.

—¿Estás bien, So Young-ah? Tu cara está roja —menciona la mujer adulta, consternada. Yo me limitó a asentir con la cabeza y en respuesta, ella se encoje de hombros.

Cuando Yu Na y yo estamos de nuevo solas, ella le da un sorbo a su frappé helado de chocolate blanco. Siento que las cosas están a punto de tomar un rumbo extraño cuando Yu Na me da una mirada seria y suspira abrumada.

—No quiero hacerte sentir mal, pero fue lo único que pude descubrir. So Young, sé que esto te ha alegrado, pero no me gustaría que te ilusionaras sólo por eso —comenta mi amiga con neutralidad—. Sinceramente, no estoy segura de que este método funcione. Si lo que quieres es saber lo que Jong In siente por ti para que puedas confesarle tus sentimientos, creo que debes recurrir a otra manera, tal vez una más práctica que teórica...

Reflexiono un poco y me doy cuenta que es muy cierto lo que ella dice.

—Está bien, ¿qué sugieres?

—Tienes que acercarte más a él, pero de una forma diferente en la que puedas darle a entender que te interesa más allá de la amistad —propone—. Puede ser de muchas formas, por ejemplo, en una cita.

—¿En una qué? —exclamo, casi escupiendo mi smoothie—. ¡Estás loca! Nunca podría pedirle que salga en una cita conmigo.

—¿Qué se te ocurre? Es la manera más viable para darte cuenta si tienes conexión con una persona o no.

—¡Wow! ¿Cuál es la forma más viable para eso? —Una voz masculina irrumpe la conversación y nos sorprende.

Yu Na y yo nos volvemos al mismo tiempo y vemos a Se Hun parado junto a nosotras. Mi corazón late más rápido cuando observo que Jong In se acerca a nosotros acompañado de otro chico.

—Nada que te interese, Oh Se Hun —responde mi mejor amiga, cortando de una tajada la curiosidad del recién llegado.

—Hola, chicas. —El anterior tema de conversación se queda en el pasado cuando Jong In llega hasta nosotros. Yu Na le saluda, pero yo me quedo instantáneamente muda y con el ritmo cardiaco acelerado—. Sentimos la tardanza.

—Está bien —responde Yu Na—, aprovechamos el tiempo para platicar sobre cosas de chicas.

Su insinuación se acompaña de una mirada sugestiva y, debajo de la mesa, le golpeo levemente con mi pie en la pierna para que no diga de más.

—Bien por ustedes —menciona Jong In, con una deslumbrante sonrisa. Posteriormente, se hace a un lado para que veamos a su invitado—. Les presento a Kim Jun Myeon, estudia el último año de Administración Empresarial en la Universidad de Yonsei. Es un buen amigo mío y de mi familia, y nuestra pieza maestra en este plan. Jun Myeon, ellas son Choi Yu Na y Kim So Young, nuestras amigas.

—Mucho gusto en conocerlas —dice el muchacho de cabello negro, piel blanca y ojos oscuros, haciendo una pequeña reverencia.

Yo me pongo de pie, imito su acción y agrego: —Mucho gusto y gracias por venir, realmente agradezco que te hayas ofrecido a ayudarnos, especialmente a mí.

—No hay de que agradecer —repone Jun Myeon—. Jong In-ah me habló sobre ti y tu situación, y me pareció muy injusto que dos personas adultas y profesionales quieran enmendar un problema involucrándote a ti.

Después de la introducción, los chicos se acercan para tomar asiento.

—Se Hun, siéntate junto a mí —exclama Yu Na, antes de que el aludido se acomode en la silla a mi izquierda.

—¿Acaso te gusto, Yu Na? —cuestiona él, sugerente.

—Ya quisieras —repone ella, rodando los ojos—, eres como mi molesto hermano menor, nunca te vería de esa forma.

Todos nos reímos debido a la respuesta de Yu Na, y con un gesto fingidamente lastimero, Se Hun acepta su derrota y rodea la mesa para ocupar el lugar junto a mi mejor amiga.

—Supongo que entonces me sentaré junto a ti, si no te molesta —murmura Jong In, haciendo que mis mejillas se coloren en rosado timidez. No pronuncio ninguna palabra y le doy un apresurado sorbo a mi bebida para bajar la ebullición en mi cuerpo.

Su agradable aroma invade mis fosas nasales cuando se coloca a mi lado. Observo detenidamente como se vuelve hacia mí y me dedica una hermosa sonrisa, derritiendo mi corazón un poco más.

—¿Has estado bien, So Young? —pregunta cerca de mi oído y las piernas me flaquean.

—Bien —contesto con voz débil. Qué vergüenza, pienso en mis adentros, si no puedo pronunciar algo decente frente a Jong In, ¿cómo voy a ser capaz de invitarlo a una cita? Choi Yu Na, sí que estás loca...


Después de casi dos horas de plática, más de una docena de galletas y algunas bromas, nos centramos en nuestro plan, el cual se resume en lo siguiente.

Jong In pensaba que si alguien más se ofrecía a invertir en la compañía de mi padre, posiblemente sería más fácil que se cancelará el acuerdo con los Wu. Por ello, recurrió a la ayuda de Jun Myeon, quien buscaba un proyecto para iniciar su carrera laboral como empresario. Revisó mi caso y pronto mi mejor amigo me dio la noticia de que nos apoyaría. Tenemos fe en que, si la propuesta de Jun Myeon supera la de Wu Yi Fan, es probable que mi padre ya no necesite la ayuda de su primer "salvador", anulando así el acuerdo nupcial.

—He generado una propuesta empresarial de "rescate" —anuncia Jun Myeon, extrayendo una carpeta—. He de confesar que los números y estadísticas de la compañía del señor Kim son preocupantes, pero si se interviene pronto, puede salvarse. Tengo que reunirme con él para hablar directamente y establecer un acuerdo.

—¿Cuándo crees que eso sea posible? —cuestiona Jong In.

—Debo hablar con los asesores legales y el directivo de la empresa de mi familia, además de que debemos redactar el acuerdo —responde Jun Myeon—. Yo calculo que máximo cinco días.

—¿Está bien para ti? —pregunta Yu Na, intrigada por mi reacción.

—Supongo que sí —declaro—. Además, según lo que pudo contarme el secretario de mi padre, la celebración del contrato fue fijada para dentro de tres semanas, tenemos tiempo, a menos que la adelanten.

—Lo dudo, pero aun así debemos ser precavidos —dice Jun Myeon—. Les avisaré cuando la propuesta esté lista para ser presentada ante el señor Kim.

—Bien, te mantendremos informado cualquier cambio o problema —anuncia Se Hun.

—Perfecto, entonces es todo por hoy —informa él y después me dirige una mirada compasiva—. So Young, confía en que todo saldrá bien, tienes mi apoyo y el de tus amigos. Haré todo lo que esté a mi alcance para que la asociación de Wu con tu padre quede cancelada.

—Muchas gracias, Jun Myeon —expreso con visible gratitud, después dirijo la mirada a cada uno de mis amigos—. También gracias a ustedes, no sé qué sería de mí sin su ayuda.

—Estaremos siempre para ti, So Young-ah —declara Se Hun—, eso hacen los mejores amigos siempre.

—¡Te quiero, mejor amiga! —exclama Yu Na, poniéndose de pie para acercarse a mí y darme un abrazo. Después de que se separa me mira con dulzura—, todo saldrá bien, ya verás.

Asiento con la cabeza mientras me limpio con los dedos la comisura de mis ojos; a veces tiendo a ser muy sensible. Vuelvo la mirada hacia Jong In cuando siento su mano cálida sobre mi hombro. No menciona nada, pero a través de sus ojos puedo ver que me transmite muchas cosas buenas.

—Me voy ahora —dice Jun Myeon, poniéndose de pie y tomando sus pertenencias—. Nos vemos pronto.

Nos despedimos de él y los chicos lo acompañan hacia la salida de la cafetería. Los miro de lejos y parece que comienzan una conversación.

—Bien, nosotras tenemos una plática pendiente —anuncia Yu Na. Regreso la vista hacia ella y en su rostro descifro a lo que se refiere: la cita con Jong In.

—¡No! ¡Debes estar bromeando, Yu Na! —chillo, negando efusivamente con mi cabeza, la seriedad de su semblante me dice que no—. ¿Cómo voy a hacerlo? Apenas puedo dirigirle la palabra para contestar algo simple, ahora imagínate cuando le pida que salga conmigo.

—¡Vamos, So Young! —me anima ella—, no es cosa del otro mundo ni es tan difícil. Dile que sólo quieres pasas un rato divertido con él; puedes pedírselo de regreso a casa, estoy segura de que no se negará.

—No estoy muy convencida —confieso—. Además, sería muy vergonzoso decírselo enfrente de ustedes. Sabes que a Se Hun le gusta burlarse...

—Bueno, entonces no interferiremos —indica Yu Na y se pone de pie—. Chicos, que bueno que regresaron, creo que yo también ya me debo ir, ¿Se Hun, necesitas que te lleve a casa?

Mi amiga sí que es astuta ¡y malévola! Yu Na recoge su bolso y se coloca junto a los chicos, lista para salir cuanto antes de allí.

—¿No ibas a llevar a So Young? —pregunta confundido Se Hun.

—No, a ella la llevará Jong In —responde—, ¿no es así, In-nie?

—Sí, por mí no hay problema —afirma inmediatamente—, ¿está bien para ti, So Young?

—¡Claro, está bien! —indico, ansiosa.

—Muy bien, entonces nosotros nos vamos, avísame cuando estés en tu casa, So Young —dice Yu Na y, sin que los chicos se den cuenta, guiña su ojo.

Me limito a sonreír con mis labios sellados y ondeo mi mano en despedida. Se Hun se despide de nosotros y pronto ambos se encaminan a la salida, desapareciendo de nuestra vista.

—Bien, quedamos nosotros —enuncia Jong In, después de un pequeño silencio. Se pasa la mano por la nunca y hace un ademán de recordar algo—. Iré a ver a noona y pagaré la cuenta antes de irnos.

—No te apures, yo la pagaré —expongo y me levanto, tomando mi cartera. Jong In comienza a declinar mi oferta, pero agrego—: Ustedes vinieron por mi causa, es lo menos que puedo hacer.

Le convenzo y nos dirigimos a la caja. La hermana mayor de Jong In está en el mostrador y cuando nos divisa nos regala una sonrisa entusiasta.

—¿Se divirtieron? ¿Ya se van a casa?

—Sí, pasaré a dejar a So Young —menciona mi mejor amigo y ella me mira amablemente, le regreso una pequeña sonrisa.

Me concentró en pagar y cuando ya estamos listos, me despido de la hermana de Jong In. Antes de que nos vayamos, ella le habla a él, y yo, para darles un poco de espacio, me adelanto hacia la salida.

A lo lejos, los veo hablar sobre algo, al parecer ella le ha dicho algo que avergüenza a Jong In, su hermana se ríe y de repente ambos dirigen su mirada hacia mi dirección. Finjo que busco algo en mi cartera y cuando me vuelvo hacia ellos, ya se están despidiendo.

—¿Ya estás lista? —pregunta Jong In, cuando llega hasta mí. Asiento con una sonrisa sellada—. Entonces vamos.

Nos acercamos al auto gris que él comparte con su otra hermana mayor. Abre la puerta del copiloto y espera amablemente a que yo suba. Dentro, los nervios comienzan a revolotear en mi estómago y pecho, pues ha llegado la hora de que haga lo que Yu Na me ha aconsejado.

Jong In se acomoda en el asiento del piloto, se pone el cinturón de seguridad —yo lo imito con manos temblorosas—, y pronto ya estamos en camino rumbo a mi casa.

Jong In se concentra en manejar, yo en no morir de hiperventilación o un paro cardiaco. Estoy muy nerviosa al igual que callada, pues pienso en cómo voy a pedirle que salgamos en una cita. Me relajo sólo un poco cuando mi mejor amigo comienza una conversación y, más pronto de lo que me imagino, estamos frente al portón de mi hogar.

Cuando él apaga el auto, se baja y vuelve a abrir la puerta para mí. Lo agradezco mentalmente, pues mi cuerpo está débil por los nervios, los cuales se vuelven torpeza, ya que trastabillo con mis propios pies y estoy a punto de irme de bruces al pavimento. Por suerte y para mi vergüenza, Jong In se apresura y me sostiene de los antebrazos, evitando mi aparatosa caída.

—Gracias —susurro al incorporarme. Aún siento el toque cálido de sus manos en mi piel, por lo que agacho la mirada, percatándome de que todavía me sostiene; no digo nada, pero mis mejillas rojizas deben hablar mucho sobre cómo me siento.

Después de aquel episodio, Jong In y yo estamos de frente sin decir nada, bajo el cielo oscuro adornado por algunas estrellas. Pienso en que es momento de decírselo, sino lo hago perderé mi oportunidad. Estoy tan insegura y nerviosa, no tengo la menor idea de cómo lo expresaré.

—Creo que es hora de que me vaya —anuncia él, sacándome de mis revueltos pensamientos y soltándome poco a poco—. Descansa, So Young, nos veremos mañana en la escuela.

Él se separa un poco y aguarda a que yo le devuelva la despedida. En mi estado de perplejidad, no puedo pronunciar ni un sonido. Lo miro directamente a los ojos y parece que espera algo, no comprendo porque empiezo a sentirme acalorada bajo sus pupilas oscuras. Sin más, Jong In se cruza de brazos, caminando hacia el otro lado del coche.

—¡Espera, debo decirte algo! —profiero, vehemente. Él se detiene y se vuelve sorprendido. Regresa hasta mí, permanece en silencio. Tomo una gran bocanada de aire y me convenzo de hablar.

—Gracias por todo lo que haces por mí, Jong In-ah. Si no fuera por ti, tal vez esto sería más difícil de sobrellevar. —En respuesta, él me sonríe cálidamente.

»A pesar de que tengo su ayuda, me he sentido un poco desanimada, es por eso que a veces no hablo mucho. Estoy muy estresada debido a esta situación, aunado con la escuela y las clases en la Academia. Así que estaba pensando en salir, desconectarme y pasar un rato agradable lejos de todo lo que sucede ahora. Pero me preguntaba... sí podrías acompañarme.

—¿Yo? ¿Quieres que salgamos sin Yu Na y Se Hun? —cuestiona, confundido.

—Sí, le dije a Yu Na, pero ella estará ocupada, dijo que tiene que realizar un proyecto con Se Hun. —No comprendo de donde he inventado eso, pero parece que mi mejor amigo se lo cree.

Sigo muy nerviosa, pero esta sensación aumenta cuando Jong In no dice nada. Parece pensativo y temo que me rechace, se dé cuenta de que he mentido o, peor aún, conozca mis intenciones.

—¿Y bien? ¿Saldrías conmigo? —inquiero, angustiada, tanto que no me doy cuenta de lo que he dicho, pero es muy tarde para corregirme, pues mi mejor amigo me ha escuchado fuerte y claro.

Extrañamente, él me sonríe de la forma en que tanto me gusta y con una ceja alzada, por fin responde:

—Bien, si Kim So Young quiere salir en una cita conmigo, entonces estaré más que dispuesto a aceptar.

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