Capítulo 9
Mire aquel rubio teñido, dedicándole poéticamente todo mi fastidio que sentía hacía él.
— Sabía que estarías aqui, Kisaki.
El chico me miro con una sonrisa de oreja a oreja llena de sarcasmo.
— Vaya, no pensé que uno de los Haitani vendrían hasta aquí. Oh pero es cierto, no eres una de ellos ¿Verdad? Ran y Rindo te quitaron de la lista de la familia.
Ah, que maldito bastardo.
Sonreí al pasar mi mano sobre mis cabellos sueltos para llevarlos junto a los demás.
— Me sorprende que una rata de alcantarilla sepa tanto sobre los Haitani, ¿Acaso mis hermanos fueron a lamberte los zapatos cómo para que tengas derecho a insultar a su familia?
El rubio frunció el ceño y su sonrisa desapareció, sabía que odiaba que le dijera rata de alcantarilla. Pero, no era mi culpa, de ahí había salido.
Su sonrisa se volvío agrandar a lo grande, parecía disfrutar de su propio show.
— ¿Sabes? Jamás pensé que te darías cuenta de mi plan — dijo caminando hasta mi posición — Realmente es digno de una Haitani, se nota que los talentos en su familia son una bendición.
Hah, si claro.
— ¿Lo dices por mis hermanos y su famosa capacidad de reunir 100 personas? — Pregunté, pero el no dijo nada, su silencio se mantuvo — Te pregunto Kisaki. ¿Tu sabes cómo son ellos capaz de reunir tantas personas?
Él me miro sin hacer algún movimiento
— Bueno, déjame decirte que tienen muchas ratas como tú, por ahí regadas.
Su enojo comenzó a notarse en su mirada, sonrió molesto.
— Te gusta provocar a la gente ¿No?
Negué.
— Para nada, solo que mi padre me enseñó a tenerle asco a las pobres ratas miserables.
Sonreí con arrogancia, pero así también lo pague con un golpe sobre mi estómago.
Sentí el aire salir de mis pulmones, la sonrisa en mis labios no me abandono en ningún momento. Subí la mirada hacía el frente, a espaldas de Kisaki se encontraba parado Hanma quien sonreía con diversión, y Kazutora quién también estaba ahí, me miraba sin interés.
— Se nota que te hizo enojar, Kisaki.
El rubio suspiro, se separó de mi luego de quitar su puño de mi estómago.
— Llegas tarde Hanma.
— ¡Ima!
Ah, no puede ser.
Cerré los ojos, suspiré profundamente y me deje ser atendida por Inui
— Vaya, pero si es Seishu Inui de los Black Dragons. ¿Acaso tienen alguna relación? — Pregunto Hanma con un cigarrillo entre sus dientes
Inui lo ignoro, mantuvo su atención a mi persona.
— ¿Estás bien, Ima?
Su preocupación era notable, con solo mirarlo podía verlo. No sabía que hacía aquí, pero en parte era algo bueno.
— Estoy bien, ¿Que haces aquí? — Pregunté mientras trataba de controlar mi respiración.
— Koko me dijo que planeabas atacar a Kisaki tu sola.
Ese metiche.
— Ah, nah. Solo he venido a saludar un rato, ya que hace mucho no veía a mi rata favorita ¿Verdad Kisaki?
Lo mire sonriendo con inocencia. Pude notar como apretó sus puños, para entonces mi mirada fue a parar el Kazutora.
Lo mire por un rato. Aquellas visiones en las qué me mostraban lo que el pobre chico sufriría habían llegado no hace mucho. Su personalidad era de una persona humilde, de aquellos que siempre buscan en quien apoyarse. Conocía su problema psicológico, pero no era nadie para juzgarlo, las personas solemos llevar una parte loca en nuestro interior que si los dejamos salir ese deseo a menudo, terminaremos siendo controlados.
Kazutora era un solo niño que había cometido un error, y que al final, se había encerrado en su propia nube donde nadie podía entenderlo. Kazutora era nuestra nueva misión; una misión que no sabía que cambios tendría al igual que está.
Y por lo tanto, nuestro plan se estaba arruinando.
Kisaki pudo notar mi mirada hacia el chico de cabellos negros y rallas amarillas. Con la ayuda de Inui, me enderece, mi mano se encontraba sobre mi estómago, respiraba de forma profunda ya que la respiración se me dificultaba normalizarla, debido a mi enfermedad.
Asma.
— Me imagino que conoces a Kazutora, Ima.
Baje un poco mi mirada a la de Kisaki. Sentí como el chico a mi lado miraba a ambos jovenes frente a nosotros.
Carraspee mi garganta antes de hablar.
— Sí, lo conozco.
Dije desinteresada.
— Así como conozco a esa Jirafa de ahí.
Apunte a Hanma con mi dedo índice derecho. El chico del tatuaje en la mano, me miro serio sin ninguna reacción, después sonrió de oreja a oreja.
— Me siento afortunado de ser conocido por una de los hermanos Haitani.
Lo mire con fastidio, ladee mi cabeza hacia el lado derecho.
— Si es así como te sientes, por favor, arrodillate ante mí.
Dije sonriendo con orgullo. El chico me miro con seriedad cuando su larga sonrisa fue borrada por mis palabras. Al parecer se había molestado, pero quién no, si te piden eso con descaro, te sentirías quizás ¿humillado?.
Hanma sonrió nuevamente.
— Jamás me arrodillaria ante una puta.
Justo en mi puta.
Mi sonrisa se hizo más grande, estiré mi espalda sin importarme el dolor sobre mi estómago, mi respiración se había recuperado
— Entonces ¿Por qué te arrodillas ante Kisaki?.
Pregunté inocentemente.
Bueno, era la verdad ¿No?.
No hay puta más puta que Kisaki, ya que el se entrega a cada pandilla que ve con buen futuro. Aunque, es un insulto para las personas que lo hacen por necesidad, pero vamos Kisaki es Kisaki, la rata número one.
Ambos uña y mugre me miraron con furia, yo solo alcé los hombros dando aentender el poco interés que les tenia.
— ¡Ima!
Tks, y ahora esté tenía que venir.
Giré sobre mis talones para mirar al chico parado en la entrada del santuario, su respiración era notablemente agitada. Sonreí con ojos cerrados a media luna, aunque era una sonrisa con señas de molestia.
— Hakkai mi niño ¿Que haces aquí? — pregunté sin dejar mi sonrisa, él me miro y luego miro a Kisaki y Hanma, luego a Inui quien lo miro seriamente.
— ¿Que haces aquí Hakkai?
El rapado miro a Inui con tímidad.
— Yo.. escuché que Ima-san estaba siendo atacada y vine a verificarlo — explicó en voz baja, sabía el por qué estaba aquí. Caminé a paso lento hasta el más alto, él me miro nervioso, quizás esperaba algún regaño de mi parte.
Cuando estuve a su lado, tome su mano derecha, sin decirle nada y aunque él me miro en silencio, solo me dedique a mirar a Kisaki y sus lacayos.
— Volviendo a nuestro tema, mi querida rata favorita. No sabía lo que planeabas, simplemente lo asumí desde el día en que Mobius ataco a Mikey.
Me miro con atención, entonces logré entender que quería una explicación más detallada.
— Bueno, me enteré por ahí, que tú habías acorralado a Pachin. Además, que fuiste tu quién mando herir a su amigo y la novia de este.
Lo mire seriamente sin soltar la mano de Hakkai. Kisaki abrió levemente sus ojos, lucía un tanto sorprendido sobre.
— ¿Cómo te enteraste?
Ladee la cabeza al lado derecho, sonreí con ojos de media luna
— Tengo mis contactos.
Kisaki me miro con fastidio. Reí levemente con una sonrisa de lado.
— A decir verdad, tengo un perro entre tus ratas.
Confesé sin temor.
Fue el turno de Hanma para mirarme con el ceño fruncido y con una mirada llena de odio. Saber que tenía espías en su nido, quizás lo haga sentir humillado, pero vamos, es idiota el que no se da cuenta.
— ¿Quién es? — Preguntó Hanma con frialdad.
Hakkai bajo su cabeza para mirarme, también estaba en la búsqueda de mi respuesta, además sus facciones tenían ese aspecto de sorprendido.
Sonreí mientras pasaba mi lengua por mí labio superior.
— Temo que si te digo, te vas a decepcionar mucho Hanma.
Su ceño se frunció más.
— Soy yo.
Todos miraron al chico de cabellos rubios y con una capucha de color negro. Mi sonrisa se dismuyo, no esperaba que ese chico viera para revelar su verdadera identidad.
— Así que eres tú el espía, Choji.
El chico mantuvo su mirada sería, pero tranquila. Él era conocido como uno de los tres capitanes de la Valhalla, pandilla que era manejada por los mismos tres frente a nosotros.
— Sí.
Choji, quién era un capitán de Valhalla. En realidad, y originalmente, no es un miembro fiel de la pandilla como se le conoce, es más un chico ordinario que pertenece a la organización Pandora.
Una de las organizaciones anti-pandillas con más de mil personas dentro de ellas. Dentro de Pandora existen 5 administradores, los que son conocidos por; sus estrategias, su fuerza, sus liderazgo en peleas, etc. Los 5 administradores son desconocidos al igual que el resto de sus miembros, excepto por uno, Choji.
Sé dice que Pandora trabaja como sombras, por lo que no es fácil de encontrar.
Además que es una organización con habilidades de manipulación muy altas, y también es conocida por sus formas de torturar.
¿Cómo lo sé?
Lo sé, por qué yo soy una de esos 5 administradores.
Choji camino con su manos en sus bolsillos, se colocó a un lado de mi aún con la mirada de Hanma y Kisaki sobre él.
— Me sorprende que Kisaki-chan jamás lo haya adivinado. Pero bueno, como dicen, los más silenciosos son los más peligrosos — Exclamé con una sonrisa de oreja a oreja.
Hanma me miro.
— Puedes dejar de burlarte Haitani.
Mi sonrisa se borró, y mi semblante se volvió el común.
— Jamás me burlaría de ustedes. En fin, el show a terminado, así que ahora pueden regresar a sus casas y chan chan. De todos modos no pueden hacer nada ya que he arruinado tus palabras ¿Verdad, Kisaki?
El chico me miro con una larga sonrisa llena de orgullo, mi ceño se frunció y no pude evitar sentir un nuevo mal presentimiento.
— ¿Eso crees? Yo no bajaría la guardia, Ima-chan.
Los tres chicos se retiraron del santuario sin decir algo más para mí. Aquella sonrisa de Kisaki, y aquellas palabras lleno de angustia mi corazón. El mal presentimiento seguía, y no estaba segura de que iba a suceder a menos que las imágenes sobre el futuro llegarán a mi.
Suspiré profundamente, los tres chicos me miraron, esperando pacientemente a que les dijera algo. Cerré los ojos ligeramente por unos segundos, luego los abrí y mire a Choji.
— No tenías que venir — Dije mirándole con el ceño fruncido, no estába molesta, bueno solo un poco ya que no tendría forma de obtener información de aquellos tipos.
Choji me miro con seriedad, solté el aire en mis pulmones. Estiré mi cuerpo para trolar mis huesos.
— Baji ya ha pedido ser un miembro de Valhalla — Comento sin quitar su mirada de mis ojos. Mi ceño se frunció, el inicio de una trajedia comenzaba.
— ¿Cómo que Baji-san de Valhalla? — Pregunto Hakkai mirando al de la capucha
Lo mire por unos segundos, pero poco después el capitán de la Touma junto a sus seguidores, aparecieron en la entrada. Los mire en silencio sin decir nada, luego pase mi mirada a Takemichi quién lucía preocupado, pero no le hice ninguna reacción.
— Te has preocupado por nada, Takemicchi.
Manjiro me miro con seriedad, de la misma forma, yo lo mire.
— Hakkai, tenemos que irnos.
Mire a Mitsuya, este también me miro y asintió levemente, entendí aquel asentamiento, era un "Hola". Hakkai cuando fue llamado mantuvo aquella mirada llena de preocupación, suspiré y golpe la parte baja de su espada.
— Ve.
El rapado asintió sin quitar aquella mirada, camino hasta el resto de las personas de Touma. Inui y Choji, se colocaron cada uno a mi lado, siendo yo la del medio.
— No vuelvas a meterte con Kisaki, Haitani. Él es un miembro de Touma, y capitán de nuestra tercera división — dijo con seriedad.
Abrí ligeramente mis ojos con asombro al igual que Takemichi. Estaba segura que el lucía incluso más sorprendido que yo por aquella noticia.
No podía decir "se supone que no debería suceder eso". Pero, creía en aquello de que aveces era imposible hacer un cambio a lo que ya estaba declarado como un cambio obligatorio. Aquello ya estaba fuera de mi propio poder de mirar el futuro.
— Entonces espero que le digas que no se meta con Takemichi — Murmuró, el miro al chico de cabello teñido a su lado, el de ojos celestes me miro nervioso.
— ¿Tienes algún problema con él, Takemicchi? — Preguntó Draken, el rubio nego levemente.
— No.
— Gaki es un héroe, Kisaki es un villano. Así que Manjiro Sano, si vez a tu hermano en él, espero que lo protejas de la misma forma en la qué Shinichiro te protegió a ti.
Shinichiro el hermano mayor de Mikey, fue uno de los capitanes más admirados dentro de las generaciones de Black Dragons ya que él, fue el primer capitán y por lo tanto, el fundador de aquella pandilla. Mi puesto actual dentro de aquella pandilla, fue gracias a él, quién me lo dio cuando tenía 12 años, dentro de la siguiente generación.
A pesar de que él ya no pertenecía en ella, había cierta influencia en él. Para entonces, yo me hice la vice-capitana de la segunda generación, quienes seguíamos los principios de Shinichiro. Pero eso es otra historia.
Manjiro se tenso ante mis palabras, me miro con el ceño fruncido y con una mirada amenazante, no me intimide abre aquella mirada, sabía muy bien lo que Sano sentía.
— No dejes morir a Takemichi, o yo misma te mataré.
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