Capítulo 51

Su respiración agitada, labios rotos con una línea de sangre, y un par de raspones sobre su cuerpo. Era la imagen que Shion Madarame miraba con placer, frente a él, estaba Ima Haitani arrodillada. La chiquilla de 15 años lo fulminaba con una mirada furiosa y rencorosa, sin duda, era la imagen perfecta.

— Quién diría que le grandiosa Ima Haitani estaría frente a mi de rodillas — dijo. Su tono de voz fue burlesco, y asqueroso para los oídos de en ese entonces, castaña.

— Eres un hijo de puta.

La chica escupió con rencor. Que estúpida fue al confiar en esa basura que le tendió la mano para ayudarla a vengarse de Izana Kurokawa. Lo odiaba, pero se odiaba más a ella misma por confiar en semejante personaje secundario. Shion dejo de sonreír cuando aquellas palabras salieron de la boca de Ima. Sin contenerse, pateó la mejilla derecha de la chiquilla haciéndola escupir más sangre. Sin embargo, a la chica no le importo sus insultos y golpes. Ella sonrió con burla, se enderezó en su lugar y lo miró.

— ¡Atrevete a darme más fuerte, mierda!

Y tal como ella lo pidió, Maradame volvió a golpearla, solo que está vez, sobre su estómago. No había medido su fuerza ¿Por qué debería? Ima Haitani no era alguien quien mereciera un trato especial. Esa puta era igual que todas, eso es lo que Shion pensaba. Ima solo se limito a escupir la sangre que se acumuló en su boca. El sabor metálico le era asqueroso, por un momento sintió mareo y el pitido en sus oídos se hizo presente, quería dormir.

¿Por qué diablos era tan débil con su propia sangre?

— Dime Ima, ¿Que se siente ser traicionada por tus amigos? — Preguntó. La castaña subió su mirada rencorosa, limitándose solo mirar aquella sonrisa burlesca llena de maldad — ¿No me dirás? ¿Acaso te dolió que Shinchiro te quitará Black Dragons?

Ima chasqueo la lengua.

— ¿Por qué me iba a importar eso?  — Preguntó. Shion sonrió aún más, el sabía el por qué ella sentía tanto rencor por Kurokawa y eso, le daba placer.

— Tienes envidia de Izana — exclamó — Lo envidias por qué Shinchiro confío más en él, que en ti al dejarle Black Dragons.

Pero en cambio, Ima soltó una carcajada que lo desconcertó.

— ¿Envidia? ¿Confianza? — se burló — Por favor, me importa una mierda Shinchiro Sano y su puta pandilla de mierda. Apuesto que no durará ni dos meses con Izana como su comandante.

¿Acaso vio el futuro? Ima no se equivocó, un mes solo duró la pandilla de Black Dragons que Shinchiro Sano creó. Luego, se volvió tiranica y su comandante ahora se creía un Rey. Más tarde, la pandilla quedó en manos de Shion Maradame, después fue derrotado y al final, la pandilla desapareció.

Hasta que Taiju Shiba se convirtió en el décimo comandante, y con ello, Ima Haitani como la segunda al mando.

Hasta entonces, Ima se limito a sentirse orgullosa por el final que tuvo Black Dragons en manos de Izana Kurokawa. Seguro que muchos pensaron que era mala cuando se carcajeo al saber el final que tuvo la pandilla, lamentablemente ese día también lloro con amargura sin dejar de reírse.

Jamás en su vida se había sentido de lo más libre. Sintió que el mundo era suyo, y a la vez, se odió por pensar así. Era mala, tanto como su padre, ambos tan obsesionados con el poder. Pero ella no quería admitirlo, odiaba a su padre, y ser como él, era aqueroso.

Para aquel entonces, ella era una mocosa de 15 años que pensaba que el mundo estaba a sus pies. Ahora, la amargura se adueñó de su corazón y dejo de pensar de esa manera, su rencor hacía el Sano mayor siguió intacto.

Ella vió en Shinchiro la imagen de un líder ejemplar y en su momento, deseo ser igual que él. Pero, cuando planeaba hacerlo, todo se arruinó con su unión a la organización Asura. Sabía que el Sano no tenía la culpa cuando ella decidió elegir otro camino, el tenía que dejarle a alguien más la siguiente generación de Black Dragons. Ima lo había traicionado, eso lo sabía. Pero no quería admitirlo, prefería culparlo y odiarlo por algo que no hizo el azabache.

Hasta la fecha lo culpa, ella no ha dejado de pensar tan inmaduramente. Por qué era la única forma en que ella podría escapar de todos sus miedos.

Madarame Shion sonrió como un psicópata al verla levantarse con determinación. Aquellos mirada lo llenaba de deseos excitantes. Hacía mucho tiempo que no miraba esa mirada en ella, sus ojos purpura tan oscuros y brillosos como el amatista, era la muestra de aquella determinación que Ima escondía en el fondo de su ser.

Nadie la había visto así, ni siquiera los más cercanos a ella habían visto aquella mirada tan determinada en ella. Takemichi Hanagaki por primera vez en toda su vida, admiró una determinación aún más grande que la que él había llegado a tener en sus años de vida. Manjiro Sano no se quedó atrás, la valentía que mostró aquella chica lo dejo sorprendido y asustado a la vez, aunque pensó que no era débil, tampoco pensó en que fuera muy fuerte. Sin embargo, aquella mirada mostraba la fuerza que una mujer podría mostrar, su sed de lucha, su guerrera interior que no dejaba que nada la atormentara.

— ¡Bien, bien, bien! ¡Así me gusta! ¡Esa mirada me excita! — grito Madame sin borrar aquella sonrisa en sus labios — ¡Muéstrame más, Ima! ¡Más, más y...!

Más aquellos gritos callaron cuando una fuerte patada impacto contra su mejilla derecha que lo lanzo unos metros atrás. Ima había corrido en cuando aquel chico abrió la boca, la adrenalina en su sangre la hizo moverse sin que ella se diera cuenta, fue inconsciente, por qué ni el miedo que aún había en su corazón, la había detenido.

La de ojos púrpura respiro agiradamente, mantuvo su mirada sobre el rubio. Cada movimiento que hacia, cada movimiento su mirada seguía. Maradame se recostó en el piso, estiró sus brazos y piernas, después una carcajada salió de su garganta haciendo que todos los espectadores lo mirarán. Era un loco, Madarame Shion estaba loco.

El rubio se sentó sobre el piso con las rodillas dobladas y las piernas abiertas, ambos brazos de tono blanco. Su sonrisa se hizo más grande, estaba disfrutando del espectáculo que la chica le estaba proporcionando, y estaba más que satisfecho con eso.

— Hace mucho tiempo que no veía esa mirada en ti, Ima — dijo sin dejar de mirar — Quizás, ¿Desde que Kuga-san te adopto? o.. — sonrió con burla — ¿Cuando Shinchiro te dió el liderazgo de Black Dragons?

La pelinegra se tenso ante aquellas palabras. Mikey lo miro fijamente con frialdad sobre su espalda, sus ojos subieron a los púrpura que ahora no contenían aquel brillo lleno de determinación, en cambio, tenían un brillo lleno de tristeza y dolor. Algo en su interior se removió, como hace minutos atrás, tuvo la necesidad de caminar y protegerla de ese dolor que había en ella.

Ima sonrió amargamente.

— ¿Que tiene que ver Shinchiro en esto? ¿No puedes dejar a los muertos en paz? — ladró la muchacha con furia contenida.

Pero aquella respuesta había hecho que la sonrisa de Shion se agrandara. Ima imadiatamente borró su sonrisa dándose cuenta que había caído, no.. que había admitido su rencor hacía el fundador de los Black Dragons. Chasqueo la lengua con molestia.

— ¿Tengo razón o no, Izana? Ima le tiene rencor a tu hermano mayor — exclamó con burla el rubio.

Algunos de los miembros de Touma, así como de las otras pandillas y los hermanos Haitani, miraron a la pelinegra con curiosidad y asombro. Aunque Mikey la miraba sin entender aquel sentimiento que albergaba en ella, sabía en el fondo de su corazón que ella y su hermano mayor tenían una relación que incluso los amigos del mayor no entendían o sí, pero nadie dijo nada acerca de ello.

— Tienes razón, Madarame — dijo el albino. Dio un par de pasos hacia la chica, se puso frente a ella y le sonrió — ¿Debería sentirme orgulloso por qué me tenga celos una chiquilla como tú?

Ima lo miro fríamente.

— ¿Deberías cuando tú también le tienes celos y envidia a Mikey y su hermana? — pregunto sonriendo con arrogancia.

Izana está vez dejo de sonreír, lo que ocasionó la satisfacción de la pelinegra, la cuál continuo con su discurso.

— No deberías burlarte de mis sentimientos cuando ambos sentimos lo mismo — dijo —  A diferencia tuya, yo no mataría a nadie.

Aquello hizo que el albino frunciera el ceño y la molestia en sus ojos se vieron reflejados. Ima sonrió aún más por lo que había logrado.

— No deberíamos pelear por un amor que no nos pertenece a nosotros, sinó a su familia. Hacerlo es algo inmaduro, en mi caso, lo es. — admitió — Pero en el tuyo, puedes aceptar a los Sano como tu familia y protegerlos.

Manjiro llevo su mirada al chico de ojos violeta. Izana apretó sus manos en un puño tratando de contener su irá, su mirada bajo sin darse cuenta, aquel acto Ima lo aprovecho para acercarse a él.

— La diferencia de sangre, no te hace diferente, Kurokawa — susurró sobre su oído con una sonrisa cínica.

El silencio reino por unos cuantos segundos donde la mayoría miraba la escena entre los dos ex comandantes de Black Dragons. Entre ellos, los que minutos atrás se le habían pasado peleando por la muerte de Matsuno. Pareciera que aquello había sido olvidado por un rato, pero no, Baji no se quitaba aquel suceso de la cabeza aunque Izana Kurokawa y Ima Haitani habían hecho una escena más de rencores y odios. Por ello, con su amigo en mente, Baji bajo la mirada hacía el menor de los Shiba que ahora era protegido por su hermana mayor. Lo miró detenidamente, los golpes que le había dado seguramente durarían por un par de semanas, no sentía satisfecho, en realidad se sentía vacío y roto.

— Me sorprende que puedas pensar sabiamente a estás alturas, Haitani no... Kuga Ima — Izana la miro con una sonrisa burlesca. Ima borró la sonrisa en sus labios y lo miro con el celo fruncido.

— ¿Que quieres decir, Izana?

— ¿Que quiero decir? ¿No les has contado que tú mataste a tu padre, verdad?.

Ima abrió los ojos, su mirada tembló y brillaron con miedo. Inconcientemente se alejo unos pasos del albino, cuando esté se fue acercando a ella. Takemichi abrió los ojos con asombró al igual que Baji y Taiju al escuchar aquello, el trio miro a la pelinegra esperando su respuesta.

— Oh, ya veo. Temes a qué se alejen de ti — murmuró con burla — Después de todo, no has dejado de ser una cobarde, doragon hime.

No me digas así — dijo con amargura. Pero Izana no hizo caso, en cambio sonrió satisfecho. Si ella iba a tocar sus debilidades, él haría lo mismo.

— Shinchiro dijo que aquel alias solo lo usaría su princesa — rio suavemente, recordando aquel día en que si hermano le hablo de Ima, aquella primera vez que su hermano le hablo sobre su primer amor — Lástima que su princesa ahora le tiene rencor solo por elegir a su hermano antes que a ella.

Manjiro los miro con el celo fruncido, ignorando aquel pequeño dolor que sintió en su corazón.

— ¡Cállate, Izana!

Izana la miro con frialdad.

— ¿Por qué debería? ¿Por qué debería callar la verdad? — pregunto mirandola — ¿Dime, Ima? ¡¿Por qué?!

— ¡Por qué esa no es la verdad!

Izana río con ironía.

— ¡¿Que no lo es?! — grito. Ima lo miro con dolor con aquella mirada temblorosa — ¡Shinchiro te amaba! ¡Pero tú lo traicionaste! ¡Elegiste Asura antes que a mí hermano! — reprochó.

— ¡Eso es mentira! — mordió su labio inferior — Shinchiro siempre había dicho que era como una hermana para él. Así que no puede ser verdad, no lo es.

Sus ojos se enrojecieron cuando su mirada bajo a sus manos temblorosas. Manjiro suspiro al cerrar sus ojos, no sabía por qué sus manos estaban en puñadas, ni por qué había un dolor en su corazón.

No lo entendía.

— Basta, Izana — Ran tocó el hombro del albino, esté lo miró con furia, sin embargo, la mirada del Haitani era mucho más pesada en ese momento que la de él mismo — Debemos irnos o nos llevarán presos.

Kakucho también se acercó, ambos amigos se miraron. Izana miro de nuevo a la pelinegra que ahora se alejaba junto con Takemichi Hanagaki. No supo cuando, ni a qué minuto se acercó, pero el de ojos oceánicos la alejo de ahí.

— El 22 de febrero en el aniversario de Black Dragons — anunció Izana — Será el día en que morirás, Kuga Ima.

Takemichi abrió los ojos con miedo, su mirada paro en su amiga, pero está mantenía su mirada en otro lado.

— Y tú. También morirás, Mikey — finalizó.

Fue ahí cuando Ima reaccionó y miro a Mikey quien la miraba sin expresión alguna en su mirada. Ambos se miraron fijamente como si nadie además de ellos, estuviera en ese lugar. Hasta que Mikey rompió el contacto visual y se acercó a Baji para hablar con él.











¡Y, finalizó! Este arco por fin finalizó. Murió Fuyu bb, uno de los grandes, ahora nuestro Baji y Takemichi se han quedado solitos.

¿Que creen que pase?

También, se ha revelado nuevas cosas. La verdad ni yo me esperaba que Shinchiro estuviera enamorado de la prota ¡Que gran misterio! Y ahora, nuestro Manjiro está descubriendo los nuevos sentimientos hacia Imachin. Me dolió, la verdad me dolió verlo dolido por su hermano y lo que sentía por la chica.

Triste triste. En fin, haber que nos espera en el siguiente arco de este fic.

¡Gracias a todos y todas por leer!

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