Capítulo 33
Ima
Akashi me miro con recelo, como buscando algo en mi interior. Su mirada era intimidante, a pesar de que sus ojos se veían dulces o llenos de cariño. Baje la mirada sintiéndome cada vez más débil bajo su mirada, me sentía intimidad. Claro que entendía el por qué Takeomi me miraba así, el lo supo, el supo antes que todo que yo había traicionado la confianza de Shinichiro Sano.
Ahora.. te das cuenta por qué el mundo ha sido destruido por tus propias manos ¿No, Ima Kuga?
Haitani Ima, era una versión malvada que había en mi interior. Una Ima la cuál, ni siquiera yo había conocido hasta hace poco. Aquella Ima que tenía odio, rencor, y que estaba solitaria era la versión con la que actualmente yo luchaba. Mis ojos subieron hasta los ojos de Akashi cuando logré escuchar cómo suspiro.
- No puedo creerle a una traidora.
Traidora..
Sonaba ofensivo, pero era la verdad. Yo era una traidora de los Black Dragons. Takemichi abrió sus ojos sorprendido y me miró con esa misma sorpresa, también los otros tres me miraron. Reí, reí suavemente y en voz baja, se que me miraban reírme, pero era lo único que podía hacer en ese momento.
¿De que serviría sentirse triste? ¿De que me serviría dar excusas?
¿Excusas? No, eso no había. Sabía muy bien que haber abandonado a Black Dragons sólo por Asura, era traicionar la confianza que Shinichiro me dejó. En ese momento que el me reclutó, fui egoísta al pedirle que me demostrará lo que era una familia. Lo fue, siempre lo he sabido. Incluso fue fácil para abandonar a mi familia para dejarla por una que no me daría nada.
Solo alimentaria mi demonio.
Fue fácil pensar como una niña. Fue fácil para mí ser inmadura y confiazuda.
Conté del uno al tres cuando cerré los ojos, luego suspiré sacando todo mis nervios de ese momento. Y entonces, mire a los que estaban frente a mi, pero ignore a los menores, mire al mayor frente a mi.
- Esto no tiene nada que ver conmigo. Si no, con el futuro de todos ustedes y de Takemichi.
Esta vez lo dije sin detenerme, sin ponerme nerviosa o sin temer. Enfrente a Akashi con la mirada en alto y el ceño fruncido. No importa, no importa si no llegaba a tener una mano extra por parte de Akashi. Podía hacerlo, podía hacerlo todo por salvar a Takemichi, por salvar a sus seres queridos, y por salvar a los míos.
Ran, Rin. Quienes dejaron de ser mí familia hace a tan pocas semanas, los iba a proteger, no importaba si moría. A Haitani, a Haitani Ima del futuro la enfrentaría con todos los demonios que ambas cargabamos, por tanto ella y yo, éramos iguales. No es como si no la entendiera, sabía por qué ella había cambiado. Haitani, mi yo del futuro había vivido nuestro pasado por el camino malo.
Y yo, Ima Kuga. Estaba por ir y enfrentar el camino más correcto.
- Akashi-san, no se muy bien lo que esté enfrentando con Ima-chan. Pero, de verdad necesitaremos su ayuda - Miré a Takemichi con ojos abiertos, el miraba a Akashi con el ceño fruncido como si no le tuviese miedo - Yo.. necesito salvar a alguien importante para mí. Pero para ello, tengo que salvar a muchos y destruir a otros. Por eso, le pido que por favor nos de una mano para salvar el futuro de todos.
La mirada de Akashi era dudosa. Odiaba que dudará tanto, pero también comprendía que analizará la situación. Sin aguantarlo más, me deje caer de rodillas frente a todos, incline mi cuerpo.
- ¡POR FAVOR! ¡AYUDANOS A SALVARLOS A TODOS, PROMETO QUE TRAERE DE VUELTA A SHINICHIRO SI ASI LO DESEAS AKASHI-SAN!
Grite desesperada. Lo nuevo que vi, fue como Takemichi se arrodilló frente a él, su espalda se inclino sobre el piso. La escena era sorprendente para todos los presentes, pero lo era más para mí. Nunca pensé que Gaki sería capaz de arrodillarse frente a alguien para que nos ayudará, mucho menos que me acompañará. No pretendia hecharme para atrás, tampoco quería dejar que Takemichi hiciera todo por mí. Además, que esto no era por mi, si no por él, y no permitiría que el quedará solo sin ningún apoyo.
Y no importaba arrodillarme a miles de personas. Lo haría, con tal de recibir la ayuda necesaria.
- Está bien, escucharé todo lo que tengas que decir Takemichi - dijo agachandose a su altura para tomar su hombro.
Takemichi levanto la cabeza, sus ojos estaban iluminados por la esperanza. Cuando el rubio se levantó con la ayuda de Takeomi, yo me levanté por mi misma. Era claro que el desprecio que tenía hacia mí, no cambiaría nada. No me importaba, mientras pudiera ayudar a Takemichi.
- Explíca como es que vienes del futuro.
La mirada de Takemichi se torno nerviosa, pero asintió. Me miro de reojo, cuando me hice para atrás. Fue también Akashi quién me miro con los brazos cruzados y camino hasta mi dirección.
- Pero primero, quiero la verdad - me miró serio. Mis cejas se fruncieron al momento en que me cruce de brazos y me recargue sobre la pared - Quiero que me digas por qué traicionaste a Shinichiro.
Los ojos de todos se instalaron en mí persona. Mordí mi labio inferior, al mismo tiempo en que mi semblante se entristeció bajo el recuerdo de un chico de cabellos negros cortos, vestido con el uniforme negro y una sonrisa amable.
Desde el día de aquella pelea, nunca volví a verlo. El único que sabía que tenía contacto con él, era Inupi. Si soy sincera, pensaba que al Shinichiro al no buscarme para preguntarme sobre la pandilla, pensaba que me dejaría sin apoyo. Claro, yo en ese entonces era una mocosa de 15 años que pensaba de manera estúpida.
Keisuke me miro, era el segundo que más quería saber sobre la situación. Era claro, Baji había convivido mucho con él, eran casi como un hermano más.
- Yo... - baje la mirada al piso - N-nunca tuve la intención de traicionar a Shinichiro. Cuando el dejo Black Dragons y yo tomé el cargo, pensé que fuera de ello seguiría ayudándome o dándome algún consejo, nunca pensé que me dejaría todas las decisiones a mi - dije honestamente. Sentí calor subir por mis mejillas, había vergüenza - Me sentí frustada, molesta, y enojada. Me parecía mal que Shinichiro esperara a que lo buscará, yo no lo entendía.
- ¿Por qué usaste tus estudios como excusa en el momento que dejaste Black Dragons?
Su pregunta, provocó un escalofríos en mi cuerpo. Si bien, era cierto. Mis estudios fueron sólo una excusa cuando deja Black Dragons hace años. En ese entonces, yo tenía que tomar mi lugar dentro de Asura, para después de que cumpliera los 18 años, dejaría el apellido Haitani.
- Era la única forma de que mi familia no supiera que estaba dentro de una pandilla - sincerie - Quiero decir, a la familia Haitani no le gustaba que su "hija" fuera parte de una pandilla que se dedicará al robo o conflictos infantiles.
Mire a Akashi fruncir levemente el ceño. Los otros cuatro me miraron comprensivos.
- Esa fue la razón por la que deje un tiempo Black Dragons. Pero nunca pensé que Izana tomara mi lugar por que así lo quizo Shinichiro.
- Shin solo quería hacer feliz a su hermano
Asentí, incluso yo sabía que era así por qué Inupi me lo había dicho.
Sin embargo...
- Shinichiro no quería que él liderada ¿Lo sabías, no? - lo miré, sus ojos se abrieron ligeramente - Ese idiota quería a Manjiro Sano como el capitán de la pandilla por qué el sabía que Izana no manejaría Black Dragons como él creía que lo haría Manjiro.
Incluso, a mí no podían mentirme sobre eso. Era más que obvio que Shin siempre ha amado más a Manjiro que a Izana.
Observe a Akashi, su mirada se hizo más seria que antes. Los ojos de Baji lucían sorprendidos, pero también molestos. Si Mikey escuchará lo que dije, era seguro que si fuese hombre, no sería para nada suave. Pero era la verdad, Shin era así.
Shinichiro era egoísta. Por lo mismo, entendía su poca atención cuando yo estuve de capitana.
- Lo sabes muy bien Akashi Takeomi. Shinichiro no era el líder perfecto al que todos seguían. Incluso si vez a Takemichi, ambos no se parecen en nada.
- Eso es cierto, no se parecen. Pero Shin siempre quiso por igual a sus hermanos, siempre los protegió por igual, y...
Me reí, me reí tan fuerte que sentí toda la adrenalina recorrer mis venas. Las lágrimas querían salir de mis ojos, había rabia, había rabia en esas lágrimas mías. Yo no odiaba a Shinichiro pero siempre lo he dicho, el no era un santo, el no era un ángel capaz de traer la luz al mundo, el no era capaz de traer una nueva Era.
- Dime Akashi. ¿Entonces por qué Izana desea tanto matar a Mikey? ¿Por que deseaba tanto que Shinichiro lo reconociera como a Mikey? ¡¡Dímelo!!.
Enojo, era el sentimiento que cubría mi cara. Estaba enojada, muy enojada, si yo dije que odiaba a Izana, era cierto. Pero también lo entendía perfectamente, el buscaba que esa persona lo amara tanto como amaba su hermano, y yo había buscado ese amor en los Haitani.
Ambos no logramos tenerlo, y nos fuimos al mal camino. En mi caso.. Haitani Ima fue la que tomo ese camino. Ahora que cambie mi presente sobre mi futuro, no sabía que cambios tendría.
Originalmente Ima Haitani no había tomado el apellido Kuga, pero si a Asura. En cambio yo, lo tome junto a la organización.
- ¿Quién es Izana?.
Giré la cabeza para mirar al chico de cabellos negros y ojos chocolate. Su mirada está sería, lucía molesta aunque no lo mostraba realmente.
- Es el hermano adoptivo de los Sano - contesto Akashi al mirarlo, luego de ello, me miro a mi - Entiendo tu verdad, sin embargo, sobre Shinichiro es mejor que no metas ese tema que tú no lo conocías como la mayoría de nosotros. Si quieren ayuda, solo se la daré a Takemichi, a ti no, hablaré con Waka y Benkei.
Suspiré aliviada, al menos tendría apoyo Takemichi. Gaki lo miro con ojos brillosos, y llorosos, era una mirada curiosa y graciosa.
- ¡Gracias Akashi-san!
- Sí, no agradezcas.
Poco rato después, no paso mucho cuando el mayor pidió una explicación sobre el origen de Takemichi. A los cuatro se les explico el como iban las cosas, como fue que murió, revivió, sobre los sucedido con todos y lo que Kisaki haría. Después me tocó a mí explicar cómo veía el futuro, y también explicamos sobre el poder de Takemichi.
Pasaron al rededor de tres horas lo que duramos en casa de Akashi. Cuando nos fuimos, Takemichi y Akashi hablaron un par de cosas en secreto. En realidad no supe que eran, pero seguro era algo importante para ellos. Además, mí meta ahí había terminado, había logrado tener de aliado a Akashi.
Al menos Takemichi.
Los cinco continuamos caminando por las calles de Shibuya con la guía de Baji para ir a su casa. Llegamos a unos apartamentos de entre unos cinco pisos, más o menos. La mayoría estaban pintados de un color anaranjado y otros de color blanco.
- Escuché que Chifuyu y tú vivían en el mismo edificio - mencionó Kazutora. Baji lo miro por unos segundos, y le sonrió como respuesta.
- Sí, el vive en el segundo piso y yo en el cuarto.
Tan soulmates. Pensé yo. Takemichi miro el lugar con curiosidad, seguro para aprender donde vivían o quizás buscaba a alguien. Estos edificios con apartamentos, me recordaban a mi antíguo hogar. Los Haitani tenían una casa, pero en frente habían edificios de apartamentos.
- Al fin llegan.
Lleve mi vista hasta la persona frente a nosotros. Un peligris de ojos del mismo color. A su lado, estaba Hakkai y los amigos de Takemichi. Pude sentir la mirada del peliazul sobre mi. Lo mire y le dedique una pequeña sonrisa, una que me devolvió.
- Habían tardado tanto que comenzaba a aburrirme.
A nuestras espaldas, apareció un rubio cenizo comiendo unas galletas con forma de pez. A su lado, estaba el gemelo dragón de Mitsuya. Lo pude sentir como mis cejas se fruncieron, mire a los menores quienes se asustaron por mi mirada. Solo había pedido a Mitsuya, no a toda la bola.
Suspiré.
- ¡¿Hah?! ¡Se suponía que solo vendría Mitsuya! - oí a Keisuke quejarse - ¡Mikey regresa a tu casa!
Manjiro chasqueo su lengua y miro mal a Baji.
- ¡¿Hah?! ¡Puedo venir si quiero!
- ¡No! ¡Largo!
Los mire cansada al igual que los otros que los miraban con una gota de sudor. Caminé alejándome de ellos, subí las escaleras del edificio, y antes de siquiera llegar a la otra parte de las escaleras, me detuve para mirar a los chicos.
- Solo suban las malditas escaleras y luego hacen sus berrinches. Iremos a casa de Chifuyu, ya que es más libre que hablemos ahí.
Todos incluyendo a los peleadores, me miraron.
- Apurense - dije cansada.
Poco después, solo sentí sus pasos detrás de mí. Pude escuchar como Baji, Mikey, Draken y Mitsuya, competían para ver quien llegaba más rápido hasta la casa de Chifuyu. Solté el aire cansada, me sentía vieja.
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