Capítulo 3
Haitani Ima
Estiré mis brazos y pies acompañados del resto de mi cuerpo. Pero, el arrepentimiento de aquel estiramiento no tardó en notarse en mis quejidos; el dolor de mi cuerpo no había desaparecido, y mucho menos la pezades, me sentía pesada como si trajera tres costales de tierra cargados en mi espalda, impidiendome el poder caminar con facilidad
Con dificultad, me levanté de la cama para posteriormente caminar hacía el baño y hacer mis necesidades. Cuando las hice, lave mis manos, luego mi cara para quitar un poco el sueño. Me seque, y salí de nuevo.
Caminé por la habitación hasta llegar al armario donde tenía toda mi ropa, lo abrí, y busque entre la ropa algo cómodo. No fue difícil encontrar algo agradable para mi cuerpo adolorido; tome unos pantalones rotos de las rodillas, junto a una camisa de manga larga color blanca, ensima de ello, una camisa larga que tapaba mi trasero con estampados de comics, todo eso acompañado de unos tenis blancos.
Era un oufits medio friki, pero ¿A quién le importaba la opinión del resto, no? Cómo sea, la gente puede criticarte todo lo que quiera, daño no te hace cuando lo ignoras.
Me mire en el espejo, mire mi ropa y luego mi cabello; que sí, era todo un desastre. Con fastidio tome el sepillo más cómodo para mi cabello delicado, lo desenrede, y realice dos trenzas a los lados con algunos cabellos sueltos al frente. Me mire de nuevo, satisfecha deje todo acomodado.
Haitani Ima, es decir mi persona. Es una mujer bastante delicada con su cabello, no le gustaba que alguien ajeno lo agarrara, por qué luego sentía que no eran cuidadosos y jalaban su cabello. Por supuesto, tampoco le gustaba peinarse, por qué a ella le gustaba estar como mendiga por las calles.
De nuevo, un bostezo salió de mis labios. Cuando revise de nuevo la habitación, y me sentí satisfecha con el resultado de "limpieza". Abandoné la habitación con cuidado de no cerrar muy fuerte la puerta. Baje por las escaleras del segundo piso, frente a mi, estaba Rindo sentado mirando la televisión
Su mirada subió hasta mi, me miro, nos miramos, hasta que papá quien leía el periódico a espaldas de mi, hablo:
- Dejen de mirarse como si quisieran matarse, mocosos.
Rindo no dijo nada, solo volteó su mirada ignorándome. Terminando de bajar las escaleras, fui en dirección a la cocina para ayudar a mi madre.
- Tu madre me dijo que llegaste desmayada y golpeada el día de ayer, Ima.
Dejé de hacer lo que estaba haciendo al escuchar hablar a mi padre. Ran me miro de reojo, mi madre mantuvo el ceño fruncido, y Rindo, imagino que solo escuchaba. Sequé mis manos con un pequeño trapo antes de voltear y mirar a mi padre que se encontraba parado en el varandal de la cocina.
- Sí, es verdad. Koi se metió con Sue, y yo defendí a Sue. Pero nunca peleé con ella, solo dejé que me golpeara - conteste a sus palabras, pero como esperaba, su mano llegó a mi mejilla antes de que yo comenzará a contar
- ¡¿Eres estúpida?! Yo no tuve hijos cobardes que se dejarán golpear, por ello te enseñe a pelear - suspiré al cerrar mis ojos, el dolor era grande, pero podía soportarlo
- No soy una cobarde, y usted lo sabe. No me rebajare al nivel de esas viejas para ser unas basuras como ellas.
Pero mi padre, el no solía entenderlo. Él nunca llegaba entender mis sentimientos y mí deseo de hacer un Tokyo sin pandillas. No llegaron más golpes de su parte, solo su ignorancia, y después el desayuno con la "familia".
Desde que era niña, recuerdo que mi padre siempre nos mantenía entrenados para defendernos en las escuelas por sí nos llegarán a molestar. Ran y Rindo eran mejores que yo, yo fui débil desde niña en cuanto a fuerza. Mama a veces lloraba cuando mi padre me golpeaba, por qué a mis hermanos siempre los felicitaba por ser valientes al defenderse.
Tras sentarnos, comimos el desayuno. Fue silencioso, la amargura del momento fue ignorado por mi parte y comí como si nada hubiera pasado. Jamás me iba a rebajar al nivel que mi padre quería, aún si eso se significará lo peor para mí.
Cuando el desayuno se terminó, cada uno recogió sus platos. Papá como era de esperar, no lo hizo, si no que tomó sus cosas y llamo a mamá antes de irse a trabajar. Al ser la única mujer, lave los platos, vasos y utensilios que se usaron en el desayuno
- ¿Te duele? - Pregunto Ran mirando lo rojizo en mi mejilla, yo negué sin voz - Deberías hacer lo que padre dice - exclamó.
- No, no seré como tú y Rindo - Musite con enojo, sequé mis manos cuando deje de lavar. Ran frunció su ceño con molestia - Sé que no les importo a ustedes, Ran. Así que no te preocupes por mí, ¿No dices que Rindo y tú son los únicos Haitani's en todo Tokyo? Entonces sigue con ese pensamiento - dije llendome de la cocina sin esperar su respuesta.
Subí a mi habitación en busca de mí celular y dinero, cuando lo tuve todo, baje de nuevo pero esta vez hasta la salida de mi hogar
- ¿A dónde vas cariño? Aún no te has curado lo de tu mejilla - pregunto mi madre, sonreí suavemente soportando el dolor en mi mejilla y en el resto de mi cuerpo
- Iré a buscar a alguien mamá, y no te preocupes, no me duele - murmuré con mentiras, mis hermanos solo me miraron sin decir nada.
- Está bien, ten cuidado y no te metas en problemas - asentí a sus palabras.
Sin mirar a mis hermanos, abrí la puerta de mi casa y salí de ella. Respire el aire limpio de Tokio, libre era, y libre como un ave quería sentirme.
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Caminé por las largas calles de la ciudad. Todo era tranquilo, niños jugaban por los parques, también habían estudiantes jugando en pequeñas áreas de baloncesto, fútbol, tenís, entre otros más. También había uno que otro grupo de pandillas, pero parecían no ser tan fuertes, eran pandillas callejeras que se dedicaban al robo, las cuales yo odiaba.
Mire mi camino de adelante, pase por un área habitada con más personas, estudiantes con el uniforme que había visto en mis "sueños" (si se podría decir así) caminaban en dirección a una escuela. Pero, también hubieron dos personas de cabellos rubios que llamaron mi atención; uno de ellos era alto con toda su cabeza afeitada excepto el centro que lo tenía agarrado en una cola; el segundo era más chaparro con el cabello cortado en capas
Frunci el ceño, eran esos dos que también había visto en mis sueños; Mikey y Draken, los capitanes de la Tokyo Manji.
Seguí caminando detras de ellos, de hecho, iba a cinco pasos de alcanzarlos. Pero decidí solo mantenerme alejada y no mirar tanto sus espaldas con atención, por qué no quería que voltearan a mi dirección.
Ambos entraron en la escuela, hubo cierto alboroto cuando ellos entraron. Algunos estudiantes fueron golpeados por Draken cuando estos intentaban hacerle de frente. Suspire en silencio, mantuve mi distancia y seguí caminando detras de ello
Era curioso que ellos vinieran a una escuela, aunque quizás tenían algo que hacer aquí.
- ¡Ima-san! ¡Que gusto tenerla por acá!.
Mi cuerpo tembló, me pare como estatua. Ambos rubios voltearon a mirar en mi dirección, los mire a los ojos y ellos a los míos. Quizás pasaron unos minutos o solo diez segundos, pero aquello parecía eterno que en mi mente entraron algunas imágenes borrosas
Mi cabeza dolió, pero no me queje, solo aguante. Volteé a mirar a la persona que me había llamado, era un alumno, más exactos era mi ¿Subordinado?
Sonreí cálidamente, hace cinco días que no lo había visto.
- Hey, Ryocchin - Saludé amablemente
- ¿Cómo estás Ima-san? ¿Que haces por aquí? ¿Estás buscando a alguien? ¿Viniste a visitarme? - Sentí como el sudor callo de mi frente, Ryo no cambiaba, era muy curioso.
- Contestandote: estoy bien, gracias. ¿Que hago aquí? Mm.. sí, busco aún alumno, y no vine a visitarte, de hecho no sabía que estudiabas aquí - exclamé lo último con sinceridad, ya que era cierto, jamás me comentó que estudiara aún
Su sonrisa de oreja a oreja salió, rasco su nuca con nerviosismo:- Hehe, es verdad, lo había olvidado. ¿A quién busca Ima-san? - pregunto nuevamente con curiosidad
Mire sobre mi hombro a ver si aún se encontraban los rubios detrás de mi, pero no, ellos al parecer habían entrado. Cerré los ojos y suspiré aliviada, Ryo ladeó su cabeza hacia la izquierda.
- Busco a Takemichi Hanagaki, ¿Lo conoces?
- Sí, se ha hecho muy conocido actualmente - sonrió cálidamente. Ryo era tan tierno como un niño - De hecho, es ese que viene saliendo - Apunto hacia la entrada a un chico rubio con el cabello peinado de forma extraña
Volteé a verlo, ahora tenía a tres rubios mirándome. Dos de ellos tenían el ceño fruncido, y el otro me miraba sorprendido
Te encontré, Takemicchi fue lo que algo en muy dentro de mi pensó.
- Ima-san.. - lo oí murmurar, alse mi mano derecha para saludar
- Hey, Gakichin.
Los capitanes de la Touma voltearon a ver a Hanagaki, al parecer se habían dado cuenta de quién era, para mí mala suerte.
- ¿La conoces? - El primero en preguntar fue Draken. El rubio tembló nervioso
- S-sí, algo así...
- Jo, no creí que nuestro Takemicchi conociera a la vice-capitana de los Black Dragons - sonrió con arrogancia Draken.
Lo mire con seriedad, mi mirada solo se oscureció más. Los presentes miraron sorprendidos la escena, Ryo no parecía sorprendido ya que de hecho, él sabía sobre ello.
- ¿Vice-capitana?...
- Sí, tiene el puesto desde hace mucho tiempo, y es la única que puede controlar el temperamento de su capitán - comento Mikey.
- Oh...
En silencio lleve mis manos a los bolsillos que mi camisa tenía, caminé en dirección hacía Takemichi.
- Lamento decirlo, pero no soy la vice-capitana de ninguna pandilla, mucho menos de una como los Dragones Negros - exclamé - solo soy una estudiante universitaria normal.
- Ima-san..
Mi mirada fue a parar en Takemichi, ignore a los dos capitanes frente a mi.
- Vine a hablar contigo sobre algo que seguramente sabes que es, Hanagaki.
- Si, yo también quiero hablar contigo Ima-san - comento con seriedad, vaya que el nervio se le había ido
Mikey suspiro, para luego sonreír y golpear suavemente a Hanagaki en el estómago.
- Nosotros nos vamos, te veremos más tarde Takemicchi - Murmuró con una suave sonrisa.
Draken también se despidió del rubio con un abrazo sobre sus hombros. Cuando se fueron, el capitán de la Touma me miro de reojo, a lo cual correspondi con una sonrisa amable
- También me iré a clases, Ima-san - Asentí a las palabras dichas por Ryo, mire su espalda cuando comenzó a irse y luego mire el tatuaje escondido entre su cabello albino
Mis ojos se movieron hasta los azules del enano frente a mí, mire como su manzana de Adán se movía al tragar saliva, estaba nervioso y ansioso
- No creí que fueras a buscarme Ima-san - confesó, relaje mis hombros antes de sacar mis manos de mis bolsillos
- Me pidieron que te ayudará, así que supuse que era mejor buscarte yo, si no, no sabrías en dónde encontrarme.
Hanagaki me miro avergonzado, río con nerviosismo. Tal parece que era un poco torpe, pero era comprensible, era el único que luchaba hasta ahora
- Aún no entiendo lo que está pasando y el por qué veo tantas imágenes cada vez que conoces o realizas un cambio.- murmuré mirándolo, el asintió dándome a entender que entendía - sólo se que lo que veo tiene que ver con tus acciones, y yo tengo que ayudarte a cambiar alguna meta que tienes..
- Sí, quiero evitar la muerte de Hinata Tachibana - me dijo con seriedad, lo mire desde arriba con la misma mirada
- Lo tengo claro. Sin embargo, parece ser que no será lo único que deberás hacer, Takemicchi - me miro confuso y sorprendido
- ¿Qu-que quieres decir?
- Hay más cosas que debes hacer, y no podrás regresar al futuro hasta que esté todo completo. No solo es a Hinata a quien deberás salvar, si no, a otras personas.
El silencio reino en nuestra área, no lo había notado hasta ahora. Pero aquellas imágenes, extrañamente no tenían relación alguna conmigo, las imágenes no las veía desde mi punto de vista, si no, desde el de Takemicchi. Y había muchos sentimientos de él.
- Tu plan es evitar que Kisaki y Mikey se conozcan ¿No? - Asintió con sorpresa en su mirada - No será fácil, aunque intentes evitarlo, será imposible.
-¿P-por que?
- Al parecer es el destino, ambos deben conocerse tarde o temprano. Antes de eso, tendrás que hacerte más cercano a Sano Manjiro, ayudarlo a él y a Touma a no entrar en conflictos con otras pandillas, y si lo hacen, tendrás que defender - explique - Además, tendrás que evitar la muerte de Ryugujin Ken.
- ¿La muerte de Draken-kun?...
Asentí, el abrió los ojos sorprendido, al parecer no sabía de ello. Ni siquiera yo lo sabía, si no fuera por estas imágenes nuevas.
- Habrá un conflicto entre los capitanes de Touma antes de ese día. Ese día deberás evitar que pelen contra Mobius, y si no, habrá una pelea el 3 de agosto donde morirá Draken, ese día.. - pause, no estaba segura si decirle lo siguiente o no por que no sabía cómo saldrían las cosas. Suspiré cerrando los ojos por unos segundos, después los abri - Ese día será más difícil para ti, así que tendras que ser fuerte y no rendirte, ni siquiera decir que no logras nada con la luchas que haces, por qué lo lograrás, yo estaré atrás de ti.
La mirada de Takemichi se llenó de brillo, hubo esperanza en su mirada, confianza y muchos sentimientos más. Yo no sabía por qué tenía que ser yo la que lo ayudara con este cambio, pero sí podía incluso lograr mis objetivos, lo haría.
- Está bien, lo haré.
Asentí, estaba segura que lo lograríamos, especialmente él, por qué él era la luz que cambiaría todo, y yo sería la sombra de esa luz que lo cubriría desde atrás.
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