Fotosíntesis

Siempre te dicen que ser padre no es fácil, puedo confirmarlo desde el primer momento que nació mi hijo, el señorito se dignó a respirar y como consecuencias nos sacaran a su padre y a mi de la cesárea.

Algunos padres tienen retos más difíciles como lo fueron mis padres conmigo, otros si bien tendrán retos pero no tan difíciles.

Siempre me considére en el medio, tener un hijo sordo fue un desafío en un principio, pero al paso de los años nos fuimos adaptando, ser padre de un atleta también había sido desgastante... a veces sentía que mi hijo ya no era mi hijo si no hijo del deporte, pero sabía que era  por lograr su sueño.

Uno nunca está preparado para recibir una llamada a las dos de la llamada y claro siempre te imaginas lo peor y a veces lo peor llega.

—Si el habla —contestó mi esposo adormilado.

Me desperté al instante mirándolo, suponiendo que una vez más era mi Lu llamando para ir a pagar su fianza por algún desmadre que hizo.

—¡¿Qué?! —exclamó nervioso— ¿Pero esta bien?... si, vamos para haya.

—Otra vez Lu —suspiré— yo creo que deberíamos dejarlo para que aprenda su lección.

No tuve respuesta de mi esposo lo que me decía que era algo peor.

—Santi...

—Wint los chicos tuvieron un accidente de auto, están en el hospital —me miró— es grave cariño.

No dijimos más para levantarnos, ponernos algo de ropa e irnos, ninguno de los dos se atrevía a decir algo.

—Hey es todo un Jones no —dijo mi esposo por fin.

—Tenemos nueve vidas —asentí— tenemos un hijo muy fuerte, va a estar bien.

Mi esposo asintió, como siempre se estaba haciendo el duro pero en estos momentos no había de otra.

Al llegar al hospital ya estaban ahí los Blue, junto con Lu peleándose con el pobre recidente.

—¡Solo quiero información! —le gritó Lu.

—¿Qué está pasando? —pregunté al llegar.

—No sabemos, fue un accidente grande así que no nos pueden dar información —se quejó Damian.

—Guarden la calma señores ya les dije que en cuanto tenga información...

—Hey sabes quien es el director de esto hospital —dijo mi esposo acercándose a él, igual de intimidante que siempre.

—Sii...

—Pues es mi padre ahora vas a ir a darnos información o de mi depende de que sigas en el programa —ordenó.

Mi esposo señaló el gran retrato de la entrada donde estaba él con sus padres y su gemela.

—Si señor Dagda lo siento, ahora mismo iré a preguntar —asintió para irse corriendo.

Todos nos quedamos mirándolo.

—Me lo agradecen después —bufó tomando mi mano.

Nos sentamos en la sala de espera para esperar, de inmediato Santi le habló a su padre que no tardaría en llegar.

Mi Lu se recargó en mi hombro pues no tenía quien lo consolara en estos momentos.

—¿Le avisaste a Raven? —pregunté tomando su mano.

—No, está a nada de parir no quería preocuparla —explicó— ¿Dónde esta Jake? —cambió el tema preguntándole a los Blue.

—Se quedó en casa de su amigo —suspiró Damian— no puede ser posible...

—Estarán bien —afirmé— son muy fuertes.

—Lo son —apoyó mi Santi abrazándome.

Aquel interno llegó con un doctor.

—Una disculpa como saben estamos llenos —se defendió el doctor— veamos llegaron los tres, uno de ellos venía en estado de ebriedad sin embargo él no era el que venía manejando.

—¿Cómo están? —pregunté adelantándome.

—Artemisa Menéndez —leyó el expediente— requirió varias suturas, tiene un brazo fracturado y una leve contusión lejos de eso la chica se encuentra bien y en recuperación en una habitación.

—Es mi hija —dijo Lu— puedo verla por favor.

—Llévala con ella por favor —ordenó al interno.

Un liguero respiro me di al saber que mi nenita estaba bien.

—Jensen Blue —pronunció— el chico venía muy ebrio, tuvo un traumatismo cerebral, está en cirugía en estos momentos para liberar la presión de la hemorragia les daremos más informes como vaya la cirugía.

—Gracias—susurró Jon, sentándose con su esposo.

—Y Autumn Jones —dijo el nombre de mi retoño— desgraciadamente él recibió el mayor impacto, su hijo tuvo un paro cardíaco al llegar, logramos reanimarlo  y atenderlo, tiene un par de costillas rotas, su pierna izquierda tiene varias fracturas y está en cirugía por una hemorragia interna —explicó— les seguiré informando.

Nos sentamos abatidos, sintiendo lo que mis padres una vez llegaron a sentir

—Santi no podemos perderlo.... Yo no puedo... no

—Invi, Invi —me detuvo mi esposo— nuestro hijo es un guerrero de acuerdo, lo a sido desde que nació, el va a estar bien.

Asentí porque tenía que creérmelo, tenía que confiar en mi retoño.

—Santi —dijo su padre llegando— mi niño cómo está...

—Está grave él... está en cirugía papá —contó— ayúdalo por favor.

—Sus hijos están en la mejores manos de acuerdo —nos calmó— tranquilo si hijo, todo estará bien.

El hombre se fue junto con su hija para ir a ver a nuestros retoños.

Poco a poco fueron llegando nuestras familias, mis padres, Charms y su prometida, la mamá de Santi, incluso ya Raven al saber que no había sido nada grave.

Me quedé ahí abrazando a mi esposo con el alma en un hilo, tratando de no pensar en qué pasaría si lo perdíamos... porque definitivamente podía sobrevivir de un quinto piso, una caída libre, incluso de un cáncer... pero perder a mi hijo, eso si no podría.

El doctor llegó tiempo después.

—Familiares de Jensen Blue —llamó el doctor.

—Todos en realidad —afirmó Damian.

—Ya salió de cirugía, tenemos que ver cómo progresa esperando que no haya secuelas —informó.

—Podemos verlo —pidió Jon.

—Estará un par de días en terapia intensiva por lo que no lo podrán ver, una ves que lo suba a piso les informaremos —explicó el doctor— les recomendamos descansar por hoy.

—Gracias doctor —suspiraron.

Podía ver la tristeza en su rostro.

—Estará bien, mi niño es chiquito pero resistente—ánimo Santi.

Damian suspiró.

—No a estado bien últimamente, no deja de meterse en problemas, esta bebiendo, fumando y su actitud no es la mejor —negó abatido— tememos que él...

—No lo hará —los detuve— tiene mucho por vivir.

Estaba seguro de que así sería.

Vimos el amanecer pero no habíamos recibido ni una sola noticia de nuestro hijo, Jon se tuvo que ir para recoger a Jake, seguro de que eso no saldría bien.

Por la mañana dieron de alta a mi princesa, realmente había tenido mucha suerte.

—Tío Wint —gimoteó abrazándome— lo siento mucho no pude girar yo...

—Cariño esto no fu tu culpa —la calmé— para nada lo fue.

Ella me abrazó con fuerza a lo que correspondí, el tiempo fue pasando hasta que por fin llegó mi suegro.

—Papá —dijo Santi— ¿Cómo está?

—Ya salió de cirugía, está en cuidados intensivos —afirmó— esperamos que se recupere pronto.

—Podemos verlo —insistí.

—Por eso soy el jefe —asintió burlón— solo un momento de acuerdo y solo uno, es un area estéril.

Asentimos para decidir quién iba.

—Ve tu si —me permitió Santi— no puedo verlo así... yo no.

—Le diré que lo amas —verse sus labios.

Damian hizo de las suyas para colarse y poder ver un instante a su hijo.

Nos equipamos con cubrebocas y guantes al igual que miles de batas, entré para ver a mi niño... ahí estaba mi moreno conectado a miles de cables, algo que nunca habría deseado ver.

—Tienes que ponerte bien mi niño —dije tomando su mano— estoy aquí, tu Pa está aquí y te amamos con todo nuestro corazón.

Podía sentir esa lágrima recorrer mi mejilla.

—Así que no nos abandones cariño —pedí— se fuerte mi niño, se fuerte.

Sabía que mi hijo no me escucharía, pero tenía que decírselo, quería que supiera que estaba con él.

Solo esos minutos me permitieron estar con mi hijo.

Salí con mi suegro a un lado, llegué con mi esposo para desbordarme.

—Va a estar bien, te lo prometo —me calmó Santi.

—Lo estará —gimoteó— es un Jones.

—Y un Dagda, nos hicieron fuertes —añadió besando mi frente —y sabrosos.

Solo él me sacaría una sonrisa así.

—Hay algo que debo decirles —mencionó mi suegro— Su pierna derecha se fracturó en varias partes, trajimos al mejor ortopedista, hicimos lo mejor que pudimos pero es posible que no pueda volver a correr —soltó— debían saberlo para cuando despierte.

—Gracias papá—afirmó Santi— se que hiciste lo mejor por tu nieto.

Su padre lo abrazó, para luego abrazarme a mi.

Nos quedamos en la sala de espera por horas pues no habría poder humano que nos moviera de ahí.

Desperté algo confundido, pensando que solo había sido un mal sueño pero no.

—Buenos días dormilon —me dijo mi esposo.

—¿Como está? —pregunté de inmediato.

—Sigue en terapia intensiva, igual Jens —me calmó— porque no vas a casa y duermes un poco.

—No me moveré de aquí hasta que no esté bien —afirmé.

—Pero cariño...

—Santi —señale— no me iré.

—Los dos se irán —afirmó Mamá.

—Mamá...

—Ustedes son novatos en esto si, así que déjame explicarte que a Oti no lo verán por lo menos hoy no —señaló— y déjame decirte que las noches les pasarán la cuenta, cuando despierte los va a querer ver y entonces si los va a necesitar todo el tiempos así que vayan, y duerman un poco.

—Lo dice la señora que no se movió en dos semanas de aquí —le miré— no puedo irme y si pasa algo...

—No se irán —me calmó mi suegra— Santi vayan a una habitación privada del hospital de acuerdo, duerman un par de horas, les traeremos ropa y se duchan cualquier cosa aquí estamos y si pasa algo solo necesitan bajar un par de pisos.

Dijimos que no pero terminamos en esa linda habitación.

—Venga duerme si —obligó Santi besando mi mejilla— deja voy al baño

—De acuerdo —susurré cansado, tanto tiempo sentado hizo que me doliera la cadera.

Me estaba quedando dormido cuando entendí, me levanté para ir al baño y ahí estaba él sentado en el piso llorando.

—Yo... me caí —dijo limpiándose la cara.

—Tan grandote y aún lloras a escondidas —negué sentándome a su lado— Nadie espera que seas fuerte, menos ahora así que llora ahora que puedes si, tú hijo no te va a querer ver llorando.

Nos quedamos ahí un rato desahogándonos, para terminar durmiendo un par de horas.

Tres días fueron los que mi retoño estuvo en terapia intensiva, por fin lo subirían a la habitación y empezarían a quitarle los sedantes para que despertara.

Por fin lo subieron y se veía mejor a como lo había visto, menos cables en realidad.

—Mi niño —dijo Santi besando su frente acariciando su cabello, tenía varias cortadas en los brazos y en la frente.

—Debe empezar a despertar en un par de horas —dijo su abuelo— puede que despierta algo aturdido y adolorido, así que llámenme.

—Claro que si papá —asintió Santi— pero estoy seguro que lo que va a querer es a su abuelo no a su doctor.

—En eso no hay falla, soy tan buen doctor como abuelo —asintió lo que era verdad.

El hombre salió dejándonos con nuestro retoño.

Como las horas pasaban iba despertando por momentos para volverse a dormir hasta que por fin despertó.

—Papá... —me llamó débil.

—<aquí estoy mi niño> —tomé su mano.

Mi hijo miró a su padre para sonreírle.

Santi le colocó los implantes pues había la posibilidad que por el impacto su implante interno se hubiera destrozado.

—Nos escuchas —hablo su padre.

—Si —dijo cansado— agua...

Su padre lo ayudó para que pudiera tomar un poco de agua.

—Quiero... una hamburguesa —pidió adormilado.

Negué divertido besando su frente.

—Tu no tienes remedio hijo —acepté.

Ni hijo negó aún atontado por la anestesia.

—Mis... primos —susurró apretando mi mano.

—Temi está bien cariño, Jens sigue inconsciente pero verás que se pone bien —lo calmó su padre— lo importante es que te recuperes.

—Si pa —pronunció cansado.

De un momento a otro término por mirar su pierna.

—Papá... crees que sane antes de los juegos —me miró triste.

—Ya veremos Oti, no te preocupes ahora por eso quieres —traté de calmarlo.

Miró a su padre preocupado.

—Volveré a correr verdad —insistió a su Pa.

Santi no dijo nada solo tomó su mano para sonreírle.

—Oti tu pierna se lastimó mucho hijo —explicó— pero ten por seguro que haremos todo para que te recuperes, esto no es el final si...

—Lo es... papá no quiero yo—mi hijo empezó a llorar desconsolado— ya no quiero...

Su padre y yo nos sentamos a su lado para consolarlo y abrazarlo.

En un momento el llanto se volvió en risas, miramos a nuestro hijo lleno de frustración.

—Después... después de todo —lloró cansado— ya no más.

No supimos qué decir.

—Lo siento Papá ya no puedo ser un corredor como tú querías que fuera —chillo

—Yo lo que más quiero en esta vida es que seas feliz —besé su frente.

Entendí y ciertamente desde tiempo atrás lo empecé a notar, que mi niño ya no corría más con esa sonrisa.

Y entendí que a pesar de las circunstancias iba a estar bien.

Y llorará y ya no seré tuya...

Hora de ponernos sad. 😢

Pero tenemos tres bebitos vivos que es lo importante.

Elmo esta vez no se pasó... digo él quería mocharle su patita 🤷🏽‍♀️

En fin, así pasa cuando sucede 🧐

Yo seguiré escondida 🥰 nos vemos la siguiente semana.

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