[#9] Retorno
—Está noche desperté y estaba en mi cama, como si no hubiera pasado nada de nada—me susurró Asking desde su pupitre.
—¿Estás bromeando?, ¡porque yo también!—le digo en voz baja.
—Atlas y Levin, ¿algo para aportar a la clase?—pregunta la profesora de astronomía con voz chillona y esos lentes de montura negra. Era como si su pelo hubiera pasado por una máquina de lavar ropa. Se hace un silencio de ultratumba en todo el salón.
—No, no profesora— agregamos y nos apresuramos a negar con la cabeza.
Exacto, voy a explicar lo que sucedió. Aparentemente regresamos a nuestro mundo (la Tierra) después de haber completado 3 páginas más, fuimos absorbidos por un cofre que encontramos en la tienda ¡Maravillosa!, de Nereida.
A escondidas que, bien recibido estuvo, por andar hurgando en dónde no nos llaman. La curiosidad mató al gato. Y todavía pensamos pagarle lo que le debemos: los 250 querubines, y el supuesto beso de mi amigo a la adorable chica (espero que eso sea una broma de mal gusto). Quizá a lo mejor nos lo tomamos literal y no quiere ese beso. Ughhh.
Y Asking espetó:
—¡Veamos que hay en el cofre dorado, se parece al que tiene mi abuelita para guardar las alhajas!.
Y yo espeté:
—¿Vienes de una familia de ricos o cómo es la cosa?, ¿y porqué tu abuela tendría un cofre de oro?.
Y una cosa a la otra nos llevó a abrirlo. Al instante nos tragó como a fantasmas salidos de su vasija fantasmal, o como al genio de la lámpara mágica. Ni siquiera pudimos vislumbrar nuestras caras de asombro al ver el contenido. Solo fuimos cegados por un cobrizo resplandor. Y así fue como acabamos despertandonos en nuestra cama, cada uno en su habitación, víctima del asombro. Sin embargo, ni logramos entender la específica función de ese cofresito misterioso succionador de personas.
Al parecer existen objetos capaces de aquellas peculiares acciones. Transportar, ¡No puede ser!,¿Podríamos volver otra vez?.
Tuvimos un día bastante normal, salvo las miradas fulminantes de Jerry y sus chasquidos de lengua.
Planeamos dos cosas: si automáticamente no éramos devueltos al otro mundo usaríamos el libro para abrir nuevamente el portal y dos, si no podíamos regresar de todos modos, abandonaríamos el juego y por supuesto, esperaríamos el fin de los tiempos.
Estábamos decididos y puede que tengamos una tercera opción por ahí vagando en nuestra mente. Ya han pasado 8 días desde que todo esto comenzó. Creo que escribiré un cómic y lo publicaré en editoriales famosas. Venga tío, no podía ser.
Y me eh olvidado que hoy cuando me levanté para venir a estudiar después de una semana de no verme y haber desaparecido, mamá me gritó eufórica, enojada y preocupada al mismo tiempo.
—Me escapé con una chica—una excusa y mentira más grande que esta casa y me pregunto en dónde había estado, si había comido bien, o si me habían asaltado y porque desaparecí de la nada.
Solo contesté aquello.
Además no saldría con alguien porque sería un milagro, soy súper virgen. Sería woah si lo hiciera. Mamá quizás concluyó su propia historia y solo dijo:
—¡Oh, cariño!.
Y me abrazó, también murmuró un montón de cosas que ni entendí. Pero me alegro verla de nuevo, inmensamente. A la única mujer que estaba en mi vida.
Hice una entrada triunfal en el salón de clases, todos incluyendo el profesor me quedaron mirando atentamente.
Llevaba el pelo peinado está vez,
como rara vez y media sonrisa radiante. El profesor de geogebra se alegró de verme porque decía que extrañaba mis estúpidos argumentos sin sentido y mis levantadas de mano a propósito.
Pero ahora es como que quiero tomarme todo más enserio después de las experiencias inimaginables que pasé y que a nadie le habrá pasado por la cabeza: eh, ¡Mira Kayn cazando tiburones y comprando espadas!.
Hombre, tranquilamente me podía parecer a un NPC de un juego de rol de fantasía. Me sentía un poco orgulloso. ¿Porqué de todos los tíos majos del planeta mucho mejores que yo, me han escogido especialmente a mi?. Es decir, una pasada. Asking por su parte me contó que sus papás lo castigaron por haberse fugado a fumar y a hacer cosas de jóvenes rebeldes despreocupados, a la calle. Fue por parte, una historia inventada por ellos para fundamentar y ponerle nombre a la ausencia de su hijo y etcétera.
Quien sabe que. Sus padres están algo chiflados. Dice que no puede salir por 4 semanas, casi un mes. Solo si se trata de cosas de la escuela y demás. La dieron una larga charla, la señora Atlas armó un escándalo y se hechó a llorar. Muy dramático. Y si nos reunimos debe ser en el horario de clase o sino en una cita a ciegas (broma).
Se supone que somos un par de ingenuos guerreros que restablecerá el libro y salvará así al mundo. Me choqué con Jerry en el recreo y quedó como un engendro idiota al ver que iba con Asking, su amigo.
–—¿Qué haces con este tío?—preguntó sacudiéndose un sea lo que sea, de la ropa.
El tipo parecía llevarse el jodido mundo por delante y consigo el tablero de ajedrez bajo el brazo, literalmente.
—¿Jerry?— inquirió casi desorbitado Asking.
¿Debería meterme o dejar que lo solucionacen entre ellos?, pues la segunda estaba mejor. Retrocedí y los quedé viendo como cuando ves a dos adversarios de lucha libre sobre el ring. Todo iba en orden pero al mismo tiempo la olla hervía.
—No viniste a la escuela la semana pasada, ¡En toda la puta semana!. Y ahora resulta que te juntas con ñoños— dice mirándome con asco y señalandome con un dedo, que ni pensar en dónde habrá estado.
No me importó su intento de ofensa, me llamó más la atención lo de faltar a la escuela "en toda la semana".
Y si Asking no asistió a clases entonces yo tampoco. Porque eso puede apuntar a una cosa, los dos estábamos siendo héroes en el otro mundo, entonces si nos ausentamos en este de verdad, ¡Nuestros padres con razón estaban preocupados!, pueden pensar que nos morimos o algo así. ¡Todo esto es una locura!. Ir detrás de un libro, espadas, misiones.
—Le estábamos haciendo recados a tu abuela, por ese motivo—agrega Asking remotamente serio, pero noto el filo de su sarcasmo cortándome la piel. Jerry en cambio se hecha a reír.
—¿Qué, que pasó con nosotros?.–
suelta y lo toma por los hombros.
—Ya no te necesito—escupe el pelirrojo.
—¿Seguro?, ¡pues vale, vete al carajo!—se defiende Jerry.
—Si, ya has cumplido con tu fin—declara.
No estaba entendiendo nada así que teorizando, Asking estaba utilizando a Jerry para después darle una patada en el culo. Aunque no sé para que. Y ahora todo está hecho, al final no pude escuchar lo último pero Jerry retrocede por el pasillo y le choca el hombro a Asking con fuerza. Instantes más tarde uno de los dos rompe el tablero de ajedrez y lo hace añicos.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top