18; Cuando las luces se apagan.
Disclaimer: el capítulo puede tener algunas insinuaciones o escenas que apuntan o sugieren acciones subidas de tono (+18). Por lo tanto, si te incomodan, ¡estás avisado/a!
15,000 palabras.
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—¿Sería raro si te dijera lo nervioso que me siento por esto?
Amy, quien se encontraba observando su teléfono, volteó a verlo con una sonrisa divertida. Se le hacía levemente tierno y gracioso ver al erizo azul buscando actuar con tanta confianza y arrogancia para que, al final, se sintiera tan nervioso por una simple fiesta.
—Es normal, raro sería que no lo estuvieras —contestó ella, bajando los escalones a su par— Además, no es una fiesta cualquiera, es especial ¿Recuerdas?
Sonic no pareció entender a qué se refería, viéndola con intriga.
—Te dije que tomaría esta fiesta como tu bienvenida oficial como bailarín —recordó con una sonrisa, Sonic sonrió de regreso.
—Es verdad —contestó colocando sus manos en sus bolsillos— Eso no me hace las cosas más fáciles —bromeó.
Amy soltó una pequeña risa. Risa que rebotó a través del pequeño y vacío ambiente entorno a las escaleras, que se mezclaba con el sonido de los pasos de sus calzados que bajaban con apuro.
Sonic fue el primero en llegar casi al final de los escalones, volteando a mirar a la eriza rosada que permanecía pasos atrás. Le dedicó una expresión arrogante, como si buscara presumir la obviedad de que él llegara al final primero.
—¿No puedes saltar y hacer de esos grand jeté para terminar de bajar al fin? —burló el erizo a los pies de las escaleras, alzando una ceja.
—Prefiero llegar con mis tobillos intactos a la fiesta —contestó con gracia.
Él meneó la cabeza de lado a lado con resignación, regresando su mirada a ella.
Cuando la vio acercarse, le extendió una de sus manos, esperándola.
Amy lo notó, y entendiendo su intención, sonrió y tomó su mano como apoyo a su impulso, saltando los dos últimos peldaños del escalón.
—Nada mal para una pequeña bailarina —mencionó con un guiño.
—Primera bailarina —corrigió ella, dedicándole una sonrisa arrogante.
Él no dejó de sonreír, deleitado por la facilidad con la que las bromas brotaban entre ellos, sintiendo el corazón cautivado al descubrir cómo su personalidad había logrado encajar tan bien en alguien que no fuera Silver.
Un sentido del humor, junto a una paz que rondaba entre ellos en perfecta sintonía.
Sonic dio unos pasos hacia atrás, caminando en reversa hacia la salida del edificio sin dejar de mirarla. Amy le siguió sin decir una palabra, manteniendo esa sonrisa en su rostro, sintiendo el tacto de su mano con la suya.
Un tacto que, aunque era un agarre firme, no se sentía frívolo, ni brusco. Era tan suave como un abrazo, parecido a una sensación de alivio.
Similar a una caricia de amor.
Salieron juntos del edificio, y apenas pisaron el umbral Sonic dejó ir su mano. Se miraron un segundo, y justo en ese momento, el rugir de un motor acercándose a alta velocidad les llamó la atención.
Un convertible de color esmeralda se detuvo frente a la acera con un chirrido que dejó las marcas de las llantas en el pavimento. La música salía a todo volumen del auto, parecido a una mezcla de rock y electrónica que vibraban en el aire.
Sonic no pudo evitar hacer una pequeña mueca de horror al verlo estacionarse de esa manera, pensando en que chocaría a algún vehículo cercano.
—¡Ahí están! —oyeron exclamar del auto.
Frente al volante estaba el conductor, un halcón verde que levantó sus gafas de sol para poder observarlos, decorando con una sonrisa descarada su rostro. A su lado, estaba una Golondrina púrpura que poseía un aire mucho más sofisticado, pero que traía un estilo y una presencia igual de destacable.
—¡Jet, Wave! —saludó Amy levantando la mano.
Ella volteó a mirar al cobalto, quien seguía con una mirada deslumbrante ante el tremendo modelo de carro que tenía en frente. Amy lo tomó del brazo, arrastrándolo hacia donde se encontraba el vehículo.
Wave bajó sus gafas para observarlos por encima con un arqueo de ceja. Jet, por su lado, fue el primero en hablar apenas ambos se acercaron lo suficiente, con una voz cargada en burla:
—¡Wow, wow, wow! ¿Qué es lo que mis ojos ven, pero no creen?
—Chicos, me alegra verlos —pronunció Amy con una sonrisa a la par del carro, aún con el brazo de Sonic atrapado entre sus manos— Jet, Wave, él es...
—¡Maurice The Hedgehog! —interrumpió el halcón— ¡Jamás creí que mi vehículo tendría el honor de llevar a una estrella! —comentó de forma escandalosa.
Amy abrió un poco la boca para corregir el nombre, pero se detuvo en aquel último instante dado a que no era algo que estuviera bajo su decisión. Comprobó a Sonic, observándole de reojo. El cobalto rascó su nuca algo avergonzado, y extendió su mano en saludo.
—Es Sonic, de hecho —se presentó, estrechando las manos con Jet y Wave— Gracias por poder llevarnos a...
—¡No sabía que ahora sales con celebridades, Amy! —volvió a interrumpir Jet con su típico descaro— ¿Qué pasó? ¿Ya te cansaste de los mortales y fuiste directo a las grandes ligas?
Sonic se mantuvo estático. La eriza rosa resopló, poniendo los ojos en blanco.
—¿Vas a dejar de hablar tonterías al menos una vez en tu vida? —quejó, cruzándose de brazos.
Sonic, sorprendido al principio, soltó una gran carcajada sin poder evitarlo al ver como Jet conseguía sacarla de quicio con tan poco esfuerzo.
—No sabía que tenías amistades tan agradables —comentó con una sonrisa contenida el cobalto.
—Precisamente por esto es por lo que nunca los presento —gruñó Amy, antes de girarse hacia Sonic con un suspiro exasperado— Sonic, ellos son Jet y Wave. Unos... muy buenos y viejos amigos.
El erizo regresó su mirada a ambas aves, con Jet levantando ambas cejas de forma seguida, y con Wave asintiendo en un gesto, evaluándolo de pies a cabeza con una sonrisa ladina.
—Ya era hora de conocer al famoso Maurice —habló Wave— Amy habla de ti como si fueras una leyenda urbana.
Enseguida la mencionada abrió los ojos como platos, interponiéndose con alteración.
—¡Yo no hago eso! —reclamó con un desbordante sonroje, señalando a la golondrina con un dedo acusador.
—Claro que sí —intervino Jet, aumentando las burlas y risas de ambos.
Amy les dio la espalda con sus mejillas ocultas entre sus palmas, frunciendo el ceño. Dio una mirada a Sonic, con un gesto que daba entre líneas una disculpa por la situación, a lo que él sólo agitó una mano haciendo entender que todo estaba bien.
—¡Bueno, bueno! —la voz alzada de Jet los hizo mirar otra vez. El halcón señaló con su pulgar los asientos traseros— Vámonos ya, tenemos una fiesta que arruinar.
Cuando Amy se acercó a la manilla para abrir la puerta, vió el seguro de estas bajar, cerrándolas. Fulminó con la mirada a Jet, quien no dejaba esa sonrisa burlona de su rostro.
—Si van a subir, que sea con estilo —dictaminó.
—Estoy con falda, idiota —contestó con irritación la rosada.
—Tranquila, no me interesa mirar —contestó con ese tono bromista, volteando su mirada nuevamente al parabrisas. Wave sólo sonrió con mofa.
Sonic no pareció comprender al inicio, mirando curioso a Amy. Ella rodó los ojos una vez más, y, acostumbrada al show de Jet, se impulsó saltando ágilmente sobre la puerta del convertible, aterrizando en el asiento trasero con una sonrisa triunfante.
El erizo azul entonces entendió, dejando ir una sonrisa que desbordaba toda su emoción. La siguió al instante, imitando su movimiento con facilidad y así, acomodándose a un lado de la eriza.
Jet soltó un chiflido, acomodando el retrovisor para verlos a los dos.
—Nada mal, azul. Pensé que los atletas de tu calibre tendrían que necesitar una escalera para hacer estas cosas —bromeó, poniéndose las gafas de sol mientras encendía el motor.
—Solo trato de estar a la altura —respondió Sonic con una sonrisa juguetona, en un tono de falsa modestia.
El halcón entonces volvió a verlo por el retrovisor, esta vez dejando ver por encima de sus lentes sus ojos brillando con picardía.
—¿Sabes? Me parece raro no haber visto noticias tuyas últimamente. ¿Qué te pasó?
Sonic compartió miradas con Amy un instante. Ella regresó su mirada a su teléfono, y él apoyó su brazo sobre la puerta del convertible.
—Lesión de tobillo —respondió de forma concisa, con una tranquilidad tan convincente que casi parecía real.
Wave, desde el asiento del copiloto, giró la cabeza para mirarlo.
—¿Y vas a ir a una fiesta aún y estando lesionado? —preguntó con genuina sorpresa.
Amy arqueó una ceja, mirando al cobalto expectante por una respuesta. Sonic se encogió de hombros, dejando que una sonrisa se fuera expandiendo cada vez más de forma descarada en su rostro.
—Tal vez porque lo de mi lesión en realidad es una mentira —confesó con arrogancia.
La golondrina se mantuvo sorprendida ante la respuesta, el halcón verde a su lado soltó una carcajada tan fuerte que incluso contagió a su compañera, permitiéndose una pequeña risa.
—¡Esa sí que es buena! —alabó con una sonrisa— Me gusta tu estilo, azul. Rebelde, mentiroso y con buen sentido del humor. Me caes bien.
—Opino lo mismo. Creo que encajas bien con nosotros —dijo Wave con un guiño cómplice, reacomodándose en su asiento revisando su maquillaje en el espejo retrovisor. Jet asintió enérgicamente.
—Bienvenido al club, Sonic. ¡Ahora prepárate, que la fiesta de hoy será la ceremonia de iniciación! —exclamó levantando un puño al aire, apretando el acelerador.
Un chirrido de las llantas contra el pavimento anunció la intención de avanzar, para a los pocos segundos quedar pegados contra los respaldos una vez el vehículo avanzó.
El convertible arrancó con fuerza, dejando las calles tranquilas atrás. Amy se aferró a la puerta soltando un grito ante la repentina velocidad, Sonic en cambio, a pesar de que también estaba aferrado a la puerta, no dejaba de soltar carcajada tras carcajada ante la emoción de poder vivir el viaje a una fiesta de forma tan caótica.
Para él, parecía como si el torbellino de personalidades a su alrededor lograse ofrecerle un descanso de la presión constante que su vida lo sometía a cargar, sintiéndose indudablemente cómodo.
El viaje continuó a través de la ciudad, donde el tráfico parecía desaparecer cada vez más en cada tramo. La brisa fresca de la llegada de la noche golpeaba en sus rostros cual recordatorio hacia lo que iban, con el sol ocultándose cada vez más en el horizonte.
Podían contemplar las primeras estrellas que salían en el reciente anochecer que caía sobre ellos cuando Jet al menos no estaba zigzagueando como demonio entre los vehículos.
El rock clásico a todo volumen palpitaba a través de las bocinas del vehículo, que se confundía con el rugido del motor cada vez que Jet aceleraba más de lo necesario, atrayendo de vez en cuando algunas miradas curiosas.
—¿Siempre manejas así? —preguntó finalmente Sonic, aferrándose ligeramente al borde del asiento mientras el auto tomaba una curva cerrada.
—¿Qué? —gritó Jet por encima de la música— ¡Esto no es manejar, es un estilo de vida, Hedgehog!
Sonic, aunque se aferraba por su vida de forma involuntaria, encontraba totalmente divertido el momento, con todo este caos y adrenalina golpeando su rostro. Las vistas que le entregaba la carretera una vez que entraron en ella hacían que todo valiera completamente la pena.
—Es un milagro que no hayas perdido la licencia todavía —escuchó refunfuñar a Amy a su costado, quien no parecía estarse divirtiendo tanto como él.
Jet soltó una larga y profunda carcajada, haciendo rugir una vez más el motor con el acelerador, esquivando un par de vehículos.
—¿Licencia? —preguntó con falsa indignación, levantando ambas manos brevemente del volante, lo que hizo que Amy se enderezara alarmada— Bah, pura mierda de plástico.
—¡Mantén las manos en el volante! ¡¿Quieres?! —exclamó histérica Amy, haciendo reír a los tres.
Cuando se trataba de fiestas y momentos de descontrol Amy sabía que sus aliados confiables eran Jet y Wave, no podía negar que lo pasaba extremadamente bien, sin embargo, nunca podía relajarse cuando se trataba de la ruta de ida gracias a lo imprudente que podía llegar a ser el halcón verde.
Y teniendo por primera vez a Sonic a su lado en una situación como esta, no podía evitar estar aún más nerviosa.
Wave, claro, conocía bien a Amy como para saber el porqué de sus reacciones, así que, sin mirar hacia atrás, habló con indiferencia:
—Simplemente no le hagan caso, actúa así sólo porque quiere impresionar.
—¿Y funciona? —preguntó con evidente burla Sonic, tratando de hacerse escuchar por encima del ruido de la brisa y la música.
—No mucho, pero no le digan. —Contestó Wave con una sonrisa ladina, Jet le plantó un codazo en respuesta que la hizo reír. En un instante, reajustó el retrovisor para observar al erizo azul— Entonces, ¿Cuál es tu secreto, Sonic? ¿Cómo alguien tan conocido se mantiene cuerdo con toda la atención encima?
—Esa es una muy buena pregunta —contestó él.
—¿Quién dice que está cuerdo? —intervino Amy con una risa contenida.
Sonic volteó a verla divertido, dedicándole una sonrisa. Trató de pellizcarle por su ataque, pero ella no se dejó, riendo. Wave se mantuvo mirándolos un momento a través de aquel espejo, y una diminuta sonrisa se asomó, como si mentalmente ya hubiese dado algo por hecho.
—¡Vaya! —exclamó jet, dando unas palmadas al volante como percusión en celebración— ¿Así que Amy también sabe bromear? Pensé que solo era "Miss perfecta y estrecha".
Ella lo fulminó con la mirada.
—Voy a ignorar eso porque no quiero caminar a la fiesta.
—Qué considerada —respondió el halcón con una sonrisa, volviendo a causar risas en el vehículo.
El viaje continuó, ya con el anochecer cubriendo todo el cielo con su oscuro manto, descubriendo más estrellas que se permitieran ver de entre los faros de luz que se cruzaban de forma casi parpadeante a lo largo de la carretera.
Conversaron de forma animada, a la vez que las risas continuaban dentro del grupo, hasta que en un momento Jet se desvió de la carretera para adentrarse a un gran estacionamiento, buscando ubicarse entre los otros miles de vehículos ahí estacionados.
—¿Ya llegamos? —preguntó Sonic, sintiendo los nervios revolotear en su estómago de forma instantánea.
—Tranquilo, velocista —burló Jet, bajando el volumen de la música— apenas es el estacionamiento.
Todos miraron el entorno, especialmente por el enorme espacio que ocupaba aquel estacionamiento pobremente iluminado, con los carros de la carretera que pasaban pausadamente como única música ambiente. Sonic de alguna parte podía escuchar el retumbar de una música, una que parecía sentirse bajo ellos, pero sin poder ubicar de forma concreta el lugar de la fiesta como tal.
—¿Dónde estamos? —le susurró Sonic a Amy, quien se había inclinado hacia él.
—Aún no lo sé, siempre cambian de lugar—murmuró en respuesta.
Cuando Jet finalmente logró encontrar estacionamiento, todos se bajaron con una sincronización casi perfecta, pudiendo sentirse de forma sólida el entusiasmo y expectativas que se generaba entre el grupo por enfrentar de una vez aquel evento que tanto habían estado esperando.
Jet sacó un estuche de guitarra de su maletero, colgándolo sobre su hombro.
—Vamos, tortugas. ¡No perdamos más el tiempo! —animó con entusiasmo, tomando de la mano a Wave comenzando a caminar juntos hacia un lugar en particular.
Sonic y Amy caminaron juntos también, aunque Sonic seguía sin entender dónde estaban y hacia donde iban, aunque ahora que estaban de pie sobre el concreto, en cada paso podía sentir la vibración de algo bajo sus pies, junto con el lejano ritmo de alguna música que no lograba identificar.
Pero si el sonido era tan escandaloso, ¿Por qué no lo veía?
A medida que se adentraban más en la oscuridad, el palpitar de la música se hacía más grave y fuerte, percutiendo en el suelo. Pasaron unas barreras con señales de tránsito que indicaban que en el lugar se estaba llevando a cabo una construcción, o que estaban trabajando en el área, logrando el grupo por fin percibir no muy lejos una entrada donde se dejaban lucir diferentes luces de color que se intercambiaban de forma uniforme, con la música mucho más clara.
—¿Estar aquí es siquiera legal? —preguntó ahora con algo de preocupación en su tono Sonic, Jet volteó a verlo de reojo con una risa tosca.
—¿Qué tendría de memorable si fuera legal? —contestó con esa sonrisa socarrona.
Una sonrisa que Amy conocía a la perfección como el llamado a los problemas, negando con la cabeza en desaprobación.
Y cuando la música, que parecía sonar a una pista similar al trap y de un estilo urbano, se hizo oír de forma clara y estridente, Sonic y Amy supieron de inmediato que ya habían llegado.
La entrada a un subterráneo, con sus puertas de reja metálica a medio abrir, se hizo ver frente a ellos alrededor de todo el terreno cubierto de tierra, césped y señales que indicaban que la zona estaba planeada para algún tipo de reconstrucción o mantenimiento.
Las luces parpadeaban y se sobreponían, asomándose fácilmente de entre las rejas. Cuando el grupo se acercó, la música sonaba como un eco retumbante desde el fondo de aquella entrada a escaleras subterráneas.
—No jodas, es una maldita estación de metro—espetó con sorpresa Sonic, sacando su teléfono para sacarle una foto a la entrada rápidamente.
—¡Woojo! ¡Ahora sí que se lucieron los chicos de la compañía! —exclamó con desenfrenada emoción el halcón, apresurándose a las rejas, abriendo una de las puertas que ya estaba previamente forzada— ¡Una fiesta subterránea! ¡Esto es fantástico!
—Querrás decir una jodida locura —refutó Amy acercándose a la entrada, oyendo la música estridente tomando fuerza con cada cercanía.
—¿Genial no? Totalmente clandestino —aportó Wave con su característica sutileza, pasando bajo el brazo de Jet al interior del túnel— ¿Qué esperan? Nos lo vamos a perder —alentó.
Jet se mantuvo con la reja abierta, esperando a que la pareja restante entrara de una vez. Amy titubeó un momento, mirando a Sonic quien no había vuelto a mover un músculo.
—Si no estás seguro de entrar... no te juzgaría —buscó animarlo, casi en un intento de consuelo.
—¿Bromeas? —el semblante de Sonic cambió en un instante a algo sumado al entusiasmo, con un brillo de gloriosa emoción desbordando de sus ojos— Esto va a ser alucinante ¡Vamos!
El cobalto no perdió más el tiempo, apresurando el paso hacia donde estaba Jet, imitando la acción de Wave para adentrarse al túnel. Amy le siguió, para finalmente Jet entrar junto a ellos escuchando débilmente el rebote de la reja al soltarla.
No eran capaces ni de escuchar sus pasos resonar por las escaleras que los llevaba hacia niveles tan profundos bajo tierra, las paredes se adornaban de grafitis y pinturas que se iluminaban en neón cada que alguna luz de la fiesta lograba reflejarse en ellos.
Los bajos de la música retumbaron ahora cada vez más fuerte a medida que todos descendían hasta lo que sería el punto central de reunión. La estación.
De repente, cuando ya quedaban los últimos escalones, Sonic admiró hacia su enfrente viendo como el techo del túnel se desvanecía de su vista para por fin dar paso a la vista panorámica que se revelaba frente a él. Una multitud gigantesca que ocupaba el espacio de lo que alguna vez fue un punto de encuentro con los vagones de metro, saltando al ritmo de alguna canción de funk brasileño.
La música ya la sentía palpitar sobre sus orejas, casi chocando contra su propio pecho gracias a la intensidad, como si las propias bocinas de la música estuviesen frente a él.
El entorno estaba iluminado de distintas luces de neón que recorrían el techo y las paredes como unas sólidas varas que iluminaban parcialmente los rincones y a la multitud, sin mencionar los distintos faros de luz que se paseaban circularmente desde el techo sobre la pista, y en el centro, casi al final de la estación, estaba sobre una plataforma elevada lo que parecía ser el DJ, igualmente retroiluminado.
Y al costado derecho, estaba lo que parecía ser un escenario armado con distintos instrumentos musicales y otros elementos.
La sincronización con la que se movía la masa de gente acumulada en el centro lo dejaba hipnotizado, abriendo la boca de la impresión casi sin querer. No había mentido, esto era sencillamente algo alucinante.
Sintió entonces el agarre en su hombro, viendo a Jet quien se acomodó en su costado, pareciendo decirle algo, pero por el volumen del ambiente no logró escuchar bien.
—¿Qué? —gritó, tratando de hacerse escuchar sobre la música.
—¡Que tengo que ir detrás del escenario a dejar mis cosas! —le gritó, Sonic asintió entendiendo— Cuida a mi chica y a Amy ¿Vale? ¡Nos vemos luego!
Asintió una vez más, observando al halcón alejarse haciéndose paso por el borde de la estructura. Volvió su mirada hacia donde debería de estar Amy, viendo como ella estaba junto a Wave super animada, notando la rapidez con la que había logrado acoplarse con el ambiente.
Ciertamente las fiestas universitarias a las que había asistido no llegaban ni a los talones a lo que esta fiesta en general tan solo mostraba ser ¡Y eso que sólo llevaba ahí dentro unos minutos!
No sabía con claridad si era como una fiesta normal o si tenía algo de especial entremedias, pero si algo era seguro, era la sensación de fuera de lugar que crecía lentamente en su interior por no saber por dónde empezar a sumergirse.
—¡Amy! —Gritó caminando hacia ella, colocándose a su costado— ¡Jet dijo que iba a volver en un rato!
—¡De acuerdo! —contestó ella de regreso, para señalar algo del costado contrario de donde se ubicaba el escenario— ¡Por allí debe estar la barra! ¡Vamos por algo de beber!
—¡Apresurémonos antes de que se llene! —exclamó Wave entremedio, avanzando hacia el lugar indicado.
Sonic notó como Amy empezó a caminar tras ella al segundo después, apresurándose a seguirle el paso mientras veía el cúmulo de gente seguir bailando en aquella pista improvisada sin limitar, junto con otros seres cruzándose entre ellos, conversando o simplemente pasando a su lado.
—¡Hay demasiada gente! Así que no te alejes de mí ¿De acuerdo? —Dijo Sonic al costado de Amy, aún con sus ojos abiertos de par en par admirando la ambientación.
—¡No te preocupes! Te prometí que no me iba a volver a alejar ¿Recuerdas? —bromeó ella con una sonrisa juguetona, tomando del brazo al cobalto.
Sonic sonrió, permitiendo dejarse llevar por la eriza rosa que presumía tener más experiencia en esta tan especial y única fiesta. Los tres hablaban animadamente, cantando o moviéndose parcialmente al ritmo de alguna canción distinta que tocaran en el transcurso, donde predominaban la electrónica o el pop.
El erizo azul no pudo evitar detenerse a admirar un poco más a quien era su compañera a su lado. La había conocido tan disciplinada y compuesta, que jamás se le pasó por la cabeza conocer de ella una faceta que fuese tan despreocupada, festiva o algo cercano al disfrute de lo que era una fiesta de locura y el alcohol.
Su postura estaba relajada, con una sonrisa amplia. Sus ojos jade brillaban como unas hermosas gemas contenidas de emoción que se veían mucho más relucientes cuando las luces de color topaban con ella en algunos segundos. Sacudía su cabello despreocupadamente cuando tarareaba o bailaba brevemente, y esos eran detalles que, sin saberlo, lo cautivaban más profundamente de lo que imaginaba.
Sonic se mantuvo tratando de mantenerlas cerca, sin perderlas de vista. Al llegar a la barra, vieron que era una larga extensión que parecía abarcar gran parte de lo que alguna vez fue un andén. Había distintos chicos que atendían, en conjunto con varios seres más que ya estaban junto a la barra conviviendo, bebiendo, o haciendo sus pedidos respectivos por encima de alguno de los taburetes dispuestos sobre la barra.
—¡Un par de tragos por favor! —se apresuró a pedir la rosada, apoyándose casi encima de la barra debido al entusiasmo. Wave se reía a su lado, y Sonic sólo se mantuvo apacible en el otro costado, recargando uno de sus brazos.
—¡Hay demasiada gente, y yo que pensé que habíamos llegado temprano! —comentó Sonic al aire, disfrutando de la música.
—¡Llegamos temprano! El problema es que estos bailarines son tan ansiosos que llegan mucho antes —burló Wave, tomando asiento en uno de los taburetes.
—¡Y esto es sólo el principio! Espera a que la música realmente comience a subir —desafió Amy con una sonrisa amplia, recibiendo una lata de algún cóctel que abrió enseguida.
—¡Amy! ¿No esperarás ni siquiera a un brindis? —exclamó Wave al ver a Amy tomando un buen y profundo trago de su bebida de forma inmediata, soltando una carcajada.
—¡He aguantado demasiadas cosas para por fin estar aquí Wave, solicito comprensión! —bramó Amy, para dejar ir una carcajada también, riendo junto a ella.
Sonic observaba la escena mientras alcanzaba su lata de cerveza, abriéndola y tomando también un profundo trago. No podía juzgar a Amy, después de todo él estaba igual o peor con las presiones que le habían perseguido durante toda la semana y qué decir, el último tiempo.
De Amy tal vez nunca imaginó que sería de aquellas que le gustara la idea de ahogar sus penas o estrés en alcohol, pero suponía que, vista la inestabilidad que ambos traían para lidiar con las cosas que les carcomían, tenían ese algo en común.
Y agradecía que ambos pudiesen ser sus pilares de apoyo o complicidad para este momento en particular.
Amy por su parte le dio un pequeño vistazo, observando como Sonic se consumía todo el contenido de aquella lata casi con desesperación. Sus ojos le recorrieron de pies a cabeza una vez más, ahora teniendo una perspectiva diferente gracias a la oscuridad del lugar, en conjunto de las luces de color que le recorrían una y otra vez cada vez que chocaban contra él.
—Veo que no soy la única que tiene muchas cosas con las que no puede lidiar ¿eh? —comentó con un dejo de burla en su voz, observándolo.
Sonic dejó ir un gran suspiro de satisfacción al vaciar la lata, apretujándola al sentirla vacía. La botó en un balde al costado que se señalaba como "basura", y se volteó hacia la barra nuevamente.
—Ni que lo digas —contestó, sacudiendo sus púas— ¿Cuánto se cobra por cada trago?
—Es barra libre —contestó rápidamente con una sonrisa.
—Excelente —celebró, llamando a uno de los chicos que atendía en un gesto— ¿Tienes cerveza en algo más grande que una lata? —preguntó, el chico se le acercó a la oreja, contestándole algo— La botella me sirve, gracias.
Amy dio una mirada rápida a Wave, quien estaba distraída conversando con alguna chica de la barra. Se acomodó sobre un taburete, buscando tomar una posición cómoda al costado del erizo azul.
—No bebas tan rápido los tragos o te dará acidez mañana —aconsejó ella con gracia, tomando un sorbo más de su bebida sin quitarle la mirada, soltando un suspiro de satisfacción al terminar.
—Aprecio tu preocupación por los detalles —Contestó juguetón, guiñándole un ojo.
Sonic recibió la botella que fue abierta frente a él, para menearla un poco y seguido propinarle un trago, volteándose y apoyando sus codos en la barra, admirando la pista.
Amy se sintió acalorada en un segundo ante tal pequeño pero coqueto gesto que el azul le dedicó, tomando con apuro el resto de la lata de alcohol entre sus manos, ignorando su propio consejo, como si eso lograra extinguir el calor que emergía de ella.
Una canción icónica pop comenzó a sonar a través de todos los altavoces que rodeaban el lugar, retumbando con fuerza, llenando el espacio. Sonic notó como la gente en la pista reaccionaba con euforia, y cómo en momentos específicos de la canción distintas masas de gente que bailaban juntas se movían y bailaban de forma sincronizada, como si aquello hubiese sido coreografiado previamente. Lo consideró hasta un detalle divertido.
—¿Todos los que están aquí son bailarines? —preguntó de pronto, intrigado por las coreografías inesperadas que se llevaban a cabo frente a él en la pista.
—Sí, algunos de nuestra compañía, otros pertenecen a otras escuelas —explicó Amy, quien recibía una botella de cerveza que había pedido previamente— También hay cantantes, o personas que pertenecen a bandas como Jet. Aquí todos son artistas de algún tipo.
Sonic asintió, comprendiendo la información. Daba una sensación algo mágica el saber que todo este tiempo, bajo los suelos de Mobius, se había estado llevando a cabo este tipo de fiestas o reuniones exclusivas para un tipo de gente como lo eran los bailarines.
No eran reuniones de famosos ni gente rica como su padre siempre le había querido inculcar, era un distinto tipo de exclusividad, uno de gente a quienes realmente les apasionaba lo que hacían.
Tal vez esto era lo que siempre debió pasar. Tal vez, sólo tal vez, por eso le llamaba tanto el baile, porque este era su lugar, porque era su destino llegar a ver esto algún día.
Apreció una vez más el entusiasmo de la multitud bailando con esa sincronización, donde reconocía que eso era lo único que daba por hecho que, en efecto, estaba con bailarines alrededor.
La música cambiaba haciendo una mezcla ahora con música electrónica que desordenó la sincronización de la multitud y que ahora saltaban sin control. Sonrió para sus adentros y tomó otro muy profundo trago de su botella de cerveza una vez más, marcando el ritmo de la música con una de sus manos y uno de sus pies, dejándose consumir lentamente por el ambiente, la música, la sensación de bailar, disfrutar y esperando a que el alcohol logre hacerle efecto en algún punto.
—¡Wave! ¡Vamos a ir a bailar! ¿Vienes? —escuchó a duras penas a la rosada, quien se había inclinado a hablar con la golondrina.
—¡Yo esperaré a Jet! vayan y diviértanse —contestó ella con una sonrisa cómplice, bebiendo de su vaso.
Amy no dudó. Se puso de pie de un salto, tomó un último trago y, con una sonrisa traviesa, extendió la mano hacia Sonic. Él arqueó una ceja divertido, pero no opuso resistencia cuando ella lo jaló con decisión, separándolo de la barra y arrastrándolo hacia el corazón de la pista.
—¿Puedo saber en qué momento me preguntaste si quería bailar? —bromeó él, dejándose llevar.
—Estamos en una fiesta de bailarines, Sonic —replicó ella, guiñándole un ojo—. Aquí no se pregunta, se baila —y así como lo determinó, lo jaló dejándolo frente a ella.
Sonic rió, dejando entrever parte de su dentadura. La música electrónica parecía saber que ellos estaban ahí, buscando sumergirse y poder fluir con el ambiente de la fiesta en conjunto con los demás.
La música había comenzado a subir más, con el ritmo retumbando sobre sus oídos, y las percusiones sintiéndolas sobre sus cuerpos obligándolos a moverse al compás.
Amy fue la que comenzó primero, girando sobre su propio eje en pequeños saltos mientras levantaba la botella, terminando por tomar un trago. Sonic no tardó en seguirla moviéndose levemente al ritmo de la música igualmente.
Parecía que todo comenzaba a intensificarse cuando las luces decidieron dejar de ser fijas y comenzaron a parpadear de forma casi eufórica, transformando todo a imágenes en fotogramas, con esa ilusión óptica que muy probablemente habría dejado mareado a más de uno con algunas copas encima.
Sonic tomó de su botella una vez más, y a medida que la música retumbaba más sobre ellos, se fueron acercando a pequeños saltos y movimientos, con una sensación de ensueño al verse uno al otro acercarse bajo el efecto de las luces intermitentes.
Amy se movía cual profesional frente a él, como si la música, el ambiente y la fiesta fuesen su hábitat natural, como si ella defendiese un título inexistente de reina de la pista.
Le dirigía una que otra mirada provocativa mientras bailaba, algo que por supuesto, no quería dejar pasar desapercibido. Sonic tomó una de sus manos, haciéndola girar sobre su eje, ella soltó una carcajada sintiendo la felicidad y el disfrute recorrerla con cada brisa que lograba escaparse entre cada movimiento de ellos; apenas completó la vuelta, terminaron inevitablemente más cerca, y Sonic soltó su mano, descansándola en la cintura de ella, atrayéndola.
Amy sintió el calor en su rostro, pero sin saber exactamente si se debía al alcohol que ya estaba surtiendo su efecto, o si era gracias a lo que Sonic provocaba en su cuerpo al tenerlo tan cerca, con su mirada verde tan firme e intensa sobre ella.
Tragó pesado el sentir una de sus manos abrazar su cintura con una firmeza que lograba derretirla.
—Si me sigues mirando así, harás que sea difícil para mí mantener mi distancia —confesó entre risas cuando Sonic se inclinó hacia ella para escucharla.
Sonic soltó una risa, abrazándola en ayuda de la única mano que tenía sobre su espalda desnuda, haciéndola girar intercambiando lados.
—Quizá porque eso es precisamente lo que quiero —murmuró él en la oreja de Amy, quien abrió los ojos de par en par— que no la mantengas —continuó, deslizando su mano de su espalda a su brazo.
Lo último había sonado tan jodidamente atractivo para Amy que se separó ligeramente de él, buscando su mirada apenas él enderezó su postura. Se encontraba sorprendida, tratando de descifrar la correcta interpretación de lo que sus palabras querían decir.
Sonic pareció darse cuenta entonces del desliz de confianza que había dado a relucir en sus palabras, desviando su mirada un instante al sentirse algo avergonzado, esperando que la oscuridad del lugar lo ayudase a ocultarlo.
Amy sintió su corazón latir a una velocidad descomunal, casi siendo uno con el retumbar de la música sobre ellos. Y, de repente, cuando la música nuevamente volvía a estar en un plano consciente, Amy se vio distraía por algo que divisó sobre el hombro del erizo que llamó su atención.
—Espera, ¿esa no es...? —Sonic arqueó una ceja confundido. Amy le apartó un poco para tratar de ver mejor en su dirección— ¡Debe ser una broma! ¡Creo que sí es! —exclamó con alegría, caminando rápidamente entre la gente.
—¡Espera! ¡Amy! —gritó tratando de hacerse oír Sonic, buscando seguir la misma ruta que la rosada estaba tomando entre la gente— ¡¿De quién se supone que hablamos?!
—¡Ella está aquí, Sonic!
—¡¿Quién exactamente?! —volvió a gritar el cobalto, sin querer perderla de vista.
Cuando logró por fin tomarla de la muñeca y caminar junto a ella, Amy se detuvo tras una chica a quien le tocó el hombro.
Una murciélago de pelaje blanco con alas negras se giró hacia ella, quien usaba un sombreado de ojos celeste, un labial rosado, un top con mangas negro con transparencia, usando debajo un top parecido a un brasier negro, y debajo unos pantalones jeans largos.
—¡Perdón que te moleste! —se apresuró a decir Amy, inclinándose un poco hacia ella— ¡Pero, de casualidad ¿No eres tú la murciélago del South Coffe?! —preguntó elevando la voz.
Aquella chica al instante dejó ir su semblante consternado a uno de suma emoción, abrazando a ambos erizos al instante.
—¡NO LO PUEDO CREER! ¡Pero si son mis dos erizos favoritos! —exclamó con entusiasmo, alejándose de ellos poco después— ¡Que honor ver que el famoso atleta y mi eriza rosa siguen juntos! Que emoción poder volver a verlos. ¡Ya los echaba de menos!
Sonic parecía seguir sin entender a quién se supone que estaban reconociendo, pero Amy al menos se veía muy animada hablando o conociéndose con ella, por lo que no veía ningún espacio para poder intervenir o siquiera preguntar.
—¡Qué emocionante encontrarme contigo! Amaba ese café, pero ocurrieron muchas cosas que nos hicieron ocuparnos y no poder volver —explicaba la rosada con una sonrisa. La murciélago la tomó de ambas manos en un acto amistoso, obligando a Sonic a tener que soltarla.
—¡Cariño, no necesitas explicarme nada! Siempre tuve buen ojo con las potenciales parejas ¡Y me alegro de que ustedes no hayan sido la excepción! Siempre supe que los dos combinaban muy bien y si el café fue el lugar que los unió no tenían por qué regresar, ¡pero espero vayan a visitarme pronto! —comentó con una carcajada, haciendo enrojecer a ambos.
Y parecía tan sumida en sus ideas que en realidad ninguno de los dos se quiso tomar la molestia de corregirla.
—Soy Sonic —el erizo azul intervino por fin, extendiendo su mano, siendo estrechada por ella— un gusto conocerte y... encontrarte aquí, supongo.
—Yo soy Amy —se sumó la eriza rosada también, estrechando su mano con la peliblanca— Es siempre tan agradable el poder encontrar un rostro conocido en medio de tanta gente.
—Soy Rouge, un gusto igualmente —se presentó con aquella enorme sonrisa, meneando el vaso plástico donde alguna vez hubo alcohol.
—¿Y qué haces aquí, Rouge? ¿Bailas algún género o tocas algún instrumento? —preguntó Amy con curiosidad.
—¿Yo? ¡No, querida, para nada! —Rouge soltó una carcajada— Estoy aquí porque mi novio toca en una de las bandas de esta noche, por lo que en general siempre vengo como una invitada nada más —explicó con una sonrisa— ¡Pero oigan, no nos quedemos de pie en la pista! ¡Vamos a la barra y pongámonos al día!
—¡Oh sí! Vinimos con una amiga que de hecho me encantaría presentarte —se unió a la emoción la eriza, enganchándose del brazo de la murciélago.
Ambas caminaron conversando animadamente mientras se dirigían a la barra, con Sonic siguiéndolas por detrás. No fue capaz de poder hallar la manera en la que pudiese intervenir o decir algo más, porque ser extremadamente sociable no era mucho su fuerte, al contrario de Amy.
Si este tiempo a su lado le había ayudado a reconocer algo de ella, era la facilidad con la que podía realizar amistades y hablar con la gente, lo que hacía que su carrera de periodista, una vez más, le quedase como anillo al dedo.
Y eso era algo que admiraba mucho de ella, la forma en la que lograba brillar por sí sola.
Cuando lograron salir finalmente de la masa de gente, se encontraron con la barra de frente, donde Jet ya estaba ahí acompañando a Wave, conversando de forma trivial mientras los tres se acercaban a ellos.
Cuando lo hicieron, Sonic rápidamente puso en contexto a los chicos sobre el encuentro de Amy con alguien que logró reconocer, en conjunto con toda la historia sobre el café y cómo eso tenía que ver con ellos dos. Amy introdujo a Rouge al grupo, presentándolos, y a partir de allí, aunque habían llegado como un grupo de cuatro, ahora sumaban con un miembro más entre ellos.
La noche fue pasando, y más tragos fueron pidiendo a medida que la conversación y la música se hacía más interesante. La fiesta seguía en pleno apogeo con las luces de colores destellando al ritmo de la música, y la pista estaba abarrotada.
En un momento, una canción pop que parecía ser muy icónica para el gusto de las chicas las emocionó haciendo que Wave, Rouge y Amy corrieran a la pista a bailarla.
Sonic y Jet se quedaron refugiados en los taburetes de la barra, observando hacia la pista como buenos guardaespaldas que se habían impuesto ser. Ambos tomaron un trago más de sus bebidas, con Sonic sintiendo como su tercera botella ya comenzaba a surtirle un poco más de efecto, pero no con la potencia que quisiera.
—Necesito algo más fuerte que sólo cerveza —masculló el cobalto con leve irritación, girándose a la barra para pedir.
Jet le dio una mirada de reojo, juzgando sus acciones y su actitud. Carraspeó para llamar la atención del erizo azul, reposando su peso en sus codos al estar dándole la espalda a la barra.
—Entonces, azul, dime una cosa —comenzó a hablar, con una sonrisa sumida en descaro— ¿Has estado en fiestas como estas antes? ¿O esto es un territorio nuevo para el gran atleta de Mobius?
Sonic se giró hacia él, dejando salir una ligera sonrisa. Tomó entre sus manos el vaso de Ron con blanca que había pedido propinando su primer trago.
—He estado en algunas fiestas, claro —empezó por decir—pero nada tan... caótico como esto. Es una magnitud distinta.
—¿Caótico? —burló Jet para dejar ir una carcajada— Nah, esto es suave. Cuando te invite a una de mis reuniones, entonces sabrás lo que es caos.
Sonic rodó los ojos, manteniendo su sonrisa, como si lo que Jet dijera fuera simplemente divertido.
—Seguro Jet. Esperaré esa reunión con ansias —respondió con una mirada socarrona hacia él, ocultando sus ojos tras el vaso que volvía a tomar.
Jet se conformó con esa respuesta. Sonic volvió su mirada a la pista, buscando a una de las chicas en particular, logrando encontrarla conversando con ellas entre risas y gestos exagerados, muy propios de Amy Rose.
Sonrió un poco al verla, y, como si fuese un pensamiento reprimido, los temas sin resolver que había pretendido aclarar con ella se asomaron cual estampida dentro de su mente. El recordatorio de la falsa seguridad que había tenido temprano esa mañana sobre poner las cosas sobre la mesa y ahora, tan solo con haberlo recordado, parecía un tormento que prefería no traer a conversación.
Su semblante se afligió, y Jet notó el cambio en su expresión, levantando una ceja intrigado.
—Oye, ¿y esa cara? —le habló, llamando su atención— Pareces preocupado por algo.
Sonic abrió sus ojos, con un gesto de sorpresa, como si hubiese sido atrapado en algo. Rápidamente se ocultó tras una sonrisa relajada, bebiendo un trago profundo de su vaso.
—¿Preocupado? No, para nada —respondió Sonic rápido, pero la inseguridad de su tono lo traicionó sobre sus palabras.
El halcón dejó escapar una risa burlona y se inclinó hacia él un poco más cerca, tomando un sorbo de su bebida.
—Claro, seguro, y yo manejo con cuidado —espetó con ironía, haciendo que Sonic ruede los ojos— Vamos, ¿Qué pasa? ¿Es por Amy? —insinuó juguetón.
Sonic pareció alertarse, tensándose ligeramente, sin responder de inmediato. Desvió su mirada, tratando de evadir el tema sin resolver, tragando lo último que le quedaba en su vaso. Para Jet, claro, eso fue suficiente como respuesta, soltando un silbido bajo.
—Sabía que algo estaba pasando —dijo Jet con una sonrisa traviesa, mientras veía como Sonic volvía a pedir otro trago en la barra de forma distraída— Oye viejo, ignorarme no te va a ayudar.
—No estoy ignorando nada, Jet.
—¿Siempre eres así? —Sonic lo observó mientras recibía su vaso, sin entender— ¿Así de, evitar o huir de los sentimientos incómodos que tienes aquí dentro? —mencionó Jet, picando con uno de sus dedos con algo de fuerza sobre el pecho de Sonic, señalando el corazón.
Sonic respondió con una mueca, incómodo ante tan acertado señalamiento. Palmeó la mano de Jet quitándosela de encima, y mientras este reía a carcajadas al haberlo acorralado, Sonic se refugiaba en su quinto vaso de alcohol.
—Esos ojitos que traes de "tengo algo en mente, pero no sé qué hacer con ello" son un clásico —volvió a escuchar a Jet a su costado.
—¿No sabes dejar ir un tema de conversación?
—No te confundas. Por lo general no me interesan los temas de los sentimientos ni nada relacionado a eso —Jet tomó un sorbo más de su bebida, su tono pareció delatar que en esta ocasión se dirigía a algo más en serio, por lo que Sonic se mantuvo observándolo en silencio— Pero cuando es algo que puede involucrar directamente a Amy, digamos que sí me interesa poder estar informado.
Sonic pareció entender entonces el nivel de amistad que esa pareja y Amy parecían llevar. Extraño viniendo de una relación que parecía ser más caótica y poco sentimental, pero que, al parecer, tanto Wave como Jet le tenían un cariño y aprecio especial.
—Lo que trato de decir es... —retomó Jet al ver la ausencia de respuesta del cobalto— que me interesa conocer si Amy se está relacionando con un casanova desgraciado o no —finalizó con una sonrisa burlona.
La música retumbante y sus luces ocuparon un segundo plano, sintiendo como el ambiente se concentraba sólo en la conversación que, de alguna manera, se tornó en una dirección que imploraba por reconocer cosas que Sonic aún no era capaz de decir en voz alta.
Sonic suspiró y bebió de su vaso, tratando de ganar tiempo antes de responder.
—No es lo que crees —respondió al fin, meneando el vaso en distracción— Es... Sólo me siento algo inseguro.
El halcón lo miró fijamente, como si intentara leer entre líneas, y luego asintió lentamente.
—Es por ella, ¿verdad? —preguntó, señalando sutilmente hacia Amy con un gesto de la cabeza.
Sonic volteó, viendo a la eriza rosa bailar entre las chicas, casi perdiéndose entre la multitud. La enorme sonrisa que ella traía encima, desbordando tanta felicidad, era lo que en el fondo lo volvía inseguro de si era justo lo que él realmente quería hacer.
Ella se veía tan feliz, así como estaba, y él no quería que ella perdiera esa sonrisa.
Titubeó mientras tanteaba el vaso con su dedo índice indeciso, pero finalmente asintió.
—No sé. Es como si... —Sonic se detuvo, buscando las palabras adecuadas. — Es complicado ¿Sabes? Hay muchas cosas entremedio que hace que nosotros no...
—¿No qué? —insistió Jet.
—Ella se ve tan bien así que yo... no sé, tal vez no es mi destino llegar a algo más que "esto". —señaló lo último moviendo su vaso en el aire, donde se sumergió nuevamente en este volviendo a tragar alcohol.
Jet seguía sin entender la mitad de las cosas que Sonic estaba diciendo, pareciendo que él discutía más consigo mismo que estar conversando con él. Hizo una mueca, pensando en qué decir, algo que pudiera lograr tocar la discusión que tuviera el azul dentro de sí mismo.
—Yo no creo mucho en eso del destino, eso es pura porquería —se mofó el halcón con una corta risa, tomando su bebida para hacer una pausa— Si dices que el disque "destino" no te permite estar con ella es porque tú mismo te lo estás prohibiendo, colega. Las decisiones las tomas tú, no el universo.
—No es tan sencillo, hay "algo" que lo impide —puntualizó, sintiendo el nombre de Silver pegado en su frente haciendo peso. Jet rodó los ojos.
—¿Y ese "algo" está aquí con nosotros?
Sonic resopló, como si aquella pregunta fuese un ataque a la culpabilidad que buscaba reprimir. Se sumergió una vez más en su vaso, evadiendo la pregunta. Jet dejó escapar un largo "hmmm" juzgando su reacción, en conjunto con una sonrisa que se ensanchaba cada vez más en su rostro al entender la situación.
—Eso es un no. ¿Verdad, azul? —Preguntó Jet con sorna, Sonic continuó sin mirarlo—¡No hay nada que discutir entonces! Aprovecha la oportunidad, que sino nunca podrás saber qué es lo que realmente pudo haber salido bien.
—Jet... No es tan sencillo.
—Claro que lo es. Además, ella no es del tipo que viene con cualquiera. Si está aquí, contigo, hay una razón —dijo apuntando nuevamente al pecho de Sonic. El erizo azul sintió algo removerse en su interior, como si lograra asimilar sus palabras— Así que, en lugar de preocuparte tanto, ve y bésala de una vez.
Dicho lo último, Jet encestó una palmada en la espalda del erizo azul, que hizo que escupiera casi la mitad de su bebida, en parte por el golpe y otra por el consejo tan directo del halcón a su lado.
—Jet, eres un idiota —insultó con el ceño fruncido, limpiándose la boca con la manga de su chaqueta, mientras que su compañero al costado se mataba en carcajadas.
—Lo sé, es un don y una maldición —respondió Jet con una sonrisa descarada. De repente, la música electrónica bajó su volumen, y las luces se enfocaron en el escenario frente a ellos, anunciando un pronto espectáculo— ¡Oh! Esa es mi entrada, se nos acabó el tiempo, azul. Nos vemos después del show.
Sonic arqueó una ceja, viendo a Jet apresurarse a correr hacia el escenario. Tomó un sorbo más de su vaso, observando el panorama que se tendía frente a él.
La gente se había aglomerado frente a aquel escenario, gritando de emoción y aclamando el nombre de distintos grupos que asumía eran de bandas que pretendían presentarse.
El momento de tranquilidad que tuvo luego de que Jet se fue hizo que, de golpe, su vista se nublara parcialmente, sintiendo como lo que parecía ser el indicio de un leve mareo se apoderaba de su cabeza. Imaginaba que, bajo el instinto de supervivencia con el que estuvo mientras hablaba con el halcón, el alcohol se había retenido a hacerle efecto hasta ese momento que ya había recuperado la paz.
Tal vez beber 3 botellas de cerveza y 2 vasos de ron por fin estaban comenzando a derribar un poco su razonamiento.
—¡Ahí estás! —Amy se acercaba a su lateral, Sonic enderezó su postura para recibirla con una sonrisa, parpadeando un par de veces para aclarar su vista— ¿Por qué no fuiste a bailar con nosotras? No viniste sólo a estar en la barra ¿sabes? —reclamó con su falso tono de regaño, pidiendo un trago esta vez más fuerte a uno de los chicos.
—No estaba solo, estaba haciéndole compañía a Jet —contestó apoyándose en la barra con un brazo sin dejar de mirarla— Nos entretuvimos hablando algunas cosas.
—¿En serio? No sabía que ustedes se habían llevado tan bien —burló Amy, para recibir un vaso de alguna mezcla de alcohol que no recordaba— ¿Y se puede saber de qué hablaban?
—Cosas de chicos. Ya sabes, fútbol y esas cosas —contestó rápidamente con una sonrisa. Amy arqueó la ceja sin convencerse, pero al ver la sonrisa tan insistente de Sonic, prefirió dejarlo hasta ahí.
—De acuerdo... entonces, salud por eso —Dijo Amy, elevando su vaso hacia él, acto seguido beber una gran cantidad de alcohol que, al separarse del vaso, le hizo fruncir un poco el ceño— Mierda, que fuerte está esto.
—¿Qué te pediste? —Sonic tomó su vaso, olfateándolo por encima, y tomar un sorbo de este. Cerró un ojo saboreando el dulzor y la mezcla cítrica que le hizo hacer una breve mueca— Si lo tomas despacio tal vez no te caiga tan mal ¿Sabes?
—Insisto, yo no vine aquí a tomar nada despacio —reclamó Amy, pidiendo su vaso de regreso.
Sonic se negó a devolvérselo, volviendo a tomar del vaso. Amy se indignó, pero no tuvo más remedio que tener que pedir otros de los mismos en la barra, dado a que al parecer el erizo azul no tenía ni la más mínima intención de regresárselo.
El hecho de que el trago estuviera tan fuerte hacía que Sonic lo quisiera con la misma desesperación que ella, o eso quería suponer.
La música retumbó fuertemente otra vez, iluminando de forma insistente el escenario una vez más. Un chico que suponía era uno de los organizadores de la fiesta se subió a este para dar inicio al segmento de "bandas revelación" que parecía ser tradición ya dentro de ese evento.
El público enloqueció, junto con Amy que pegaba gritos de ánimo desde su lugar.
—¿Este es el momento en donde las bandas locales que me decías se presentan? —consultó Sonic observando el ambiente con diversión.
—eeeso creo —contestó ella, con un arrastre en la "e" que evidenciaba el comienzo del efecto del alcohol en ella— Rouge y Wave están entre la gente esperando. Parece que en una de estas salen los chicos.
Y de la nada, una estruendosa música pareció provenir de los parlantes del escenario, con las luces de neón y otros revoloteando alrededor, al ritmo de la emoción.
Un solo de guitarra eléctrica dio inicio de la canción de apertura, con el manto negro del escenario que los cubría removiéndose lentamente revelando a la banda que estaba detrás ya acomodada y tocando. Un chillido agudo al costado de Sonic lo descolocó, con Amy gritando despavorida de la emoción.
—¡ES LIVE AND LEARN! —gritó con emoción desbordante, mirando a Sonic con una enorme sonrisa esperando a que este se moviera— ¡¿Qué estás esperando?! ¡Apresúrate!
Sonic pareció despertar en el momento que Amy lo arrastró hacia el público tratando de hacerse paso para llegar lo más cerca posible del escenario.
—Can you feel life movin' through your mind?
Las primeras letras de la canción por fin se asomaban a través del micrófono hacia la multitud, quienes saltaban y gritaban con euforia. La canción fluía con ese perfecto equilibrio de emoción contenida y sentimiento de la boca de aquel erizo azabache de vetas rojas que cantaba en medio de aquel escenario.
Sonic y Amy lograron llegar casi a los pies del escenario, teniendo sólo una línea de gente frente suyo que los separaba. El erizo azul se mantuvo observando el espectáculo, analizando con atención a aquel erizo negro que parecía tener una maestría con el micrófono y la música rock, como si cantar no conllevara ningún tipo de esfuerzo.
—When you can't help but follow —Aquel erizo vocalista tomó entre sus manos el micrófono que reposaba sobre su soporte de pedestal, con sus gestos reflejando la intensidad de la canción— It puts you right back where you came!
—Live and Learn! —Cantó en coro la multitud, dejando en evidencia lo popular que era aquella canción, al menos, entre ellos.
Sonic tenía la sensación de haberla escuchado un par de veces, pero no podía asegurar que se la supiera correctamente. Amy, sin embargo, parecía estar en su completa salsa, con una mirada de ensoñación hacia la banda, mientras cantaba lo que sería el coro.
Era una legendaria escena, el cómo aquel erizo azabache cantaba, y con cada frase la gente parecía responder con "live and learn". El vocalista traía una camisa gris sin mangas algo holgada y rota, dejando entrever parte de su pecho, con un símbolo con picos rojos estampado en una de las esquina, un símbolo que se repetía incluso en la batería.
El baterista era un equidna rojo, quien vestía un pañuelo que cubría toda su cabeza, luciendo un estilo rockero común pero impactante al ejecutar su percusión. Y aquel responsable de la guitarra eléctrica era...
—¡¿ESE ES JET?! —gritó con indignación Amy al notar a Jet sobre el escenario, tocando tan vívidamente la guitarra, presumiendo su control y habilidad sobre el instrumento.
Sonic no pudo evitar soltar una carcajada al ver el rostro de sorpresa y enojo de ella, probablemente al desconocer para qué banda finalmente iba a terminar tocando el halcón.
—But you can't sabe your sorrow, you've paid in trade! —cantaron los tres a través de sus respectivos micrófonos, con la gente siguiéndoles en coro.
—It puts you right back where you came! —volvió a cantar con elevada voz aquel erizo a solas nuevamente, esta vez con una intensidad más potente, como si tuviese algún tipo de distintivo dentro de la canción.
Nuevamente, los canto a coro diciendo "Live and Learn" de la gente se retomó, esta vez con Sonic uniéndose al ya haber aprendido la dinámica. La sensación de la guitarra eléctrica con la combinación de la batería y la estruendosa pero apasionada voz del vocalista hacía el combo perfecto para cualquier fanático del rock.
Los parlantes no dejaban de retumbar contra el suelo y la estructura, y la gente saltaba y gritaba en conjunto con la canción, como si este último fuese el responsable del subidón de energía que ahora se abarrotaba contra la multitud.
Los vasos con alcohol se asomaban sobre la cabeza de la gente, y el erizo azul y la eriza rosa no se quedaron atrás, elevando sus vasos como si aquello fuese algún símbolo de ánimo o entusiasmo del público a la banda.
Tomaron un gran trago de sus vasos en celebración, y justo en ese momento, la masa de gente dejó ir un enorme y profundo grito en conjunto. El erizo de vetas rojas hizo subir dos cubetas con botellas de cerveza sobre el escenario, donde, a la par que tomaba una y la agarraba en el aire, pronunciaba unas cortas palabras de la canción.
Entonces, Jet se apoderó del centro del escenario de forma casi instantánea, luciéndose con un solo de guitarra repleto de emoción, causando euforia en el público.
—¡Va a hacer lo de la cerveza! —expresó con emoción Amy, sacudiendo a Sonic desde su brazo.
—¿El qué de qué? —preguntó sin entender.
El vocalista destapó la botella con sus colmillos, y apenas lo hizo la gente de público se apresuró a amontonarse en el bordillo del escenario, enloqueciendo. Volteó la botella hacia la gente, empezando a verter cerveza desde el aire en las bocas de todos aquellos quienes se encontraban en el borde de forma rápida y sin pausa.
Jet seguía con su espectáculo desde atrás, y una vez que terminó, el erizo azabache retornó al centro del escenario, tomando un trago de cerveza de la botella y reacomodando el micrófono frente a su boca para continuar cantando aquel último fragmento de la canción.
El coro se volvió a repetir, y la euforia en la fiesta ya estaba a un nivel que sobrepasaba cualquier cosa que Sonic alguna vez hubiera visto o siquiera escuchado. La canción terminó, y las luces se apagaron, sólo dejando la silueta de aquellos tres integrantes siendo remarcadas por la única luz roja instalada tras el escenario, con el falso humo extendiéndose sobre sus pies.
El público enloqueció, gritando el nombre de "Shadow" en reiterado eco, alabando aquella extraordinaria presentación.
—¡No puedo creer que sea Shadow el que canta esa canción! —aclamaba Amy, dando saltitos mientras movía sus brazos de forma reiterada gracias a que aquel erizo negro se había quedado saludando desde arriba del escenario.
—¿Y quién es él exactamente? —curioseó Sonic, tomando un profundo sorbo de aquel trago fuerte que traía en su vaso.
—¡¿En serio no lo conoces?! No puedes llevar una chaqueta con parches de rock si no eres capaz de reconocer a Shadow the Hedgehog —bromeó Amy dándole un codazo, tomando un trago de su bebida igualmente, buscando refrescar su garganta— La banda de Shadow se ha vuelto muy popular a nivel local gracias a sus buenas canciones de Rock ¡Y su voz logra englobar perfectamente esa emoción e intensidad que el Rock significa! ¡Lo peor de este asunto me parece que es el hecho de que Jet me haya ocultado que era su guitarrista! ¡Sabe lo fan que soy de él!
Sonic hizo una mueca en desacuerdo, evaluando la veracidad de la descripción que la rosada acababa de otorgarle.
—Puede que sus canciones sean buenas, pero físicamente... no lo encuentro la gran cosa.
Un jadeo de indignación salió de la boca de Amy, abriendo los ojos de par en par sin creer lo que acababa de salir de la boca del erizo azul. Cuando este lo notó no pudo evitar soltar una gran carcajada.
—Necesitas ir a revisarte los ojos, urgente —regañó Amy.
Y cuando volvieron su vista hacia el escenario, Shadow había repartido las cervezas entre la gente, para ubicarse una vez más frente al micrófono, comenzando a sonar el instrumental de "I Am... All of me", volviendo a enloquecer a la multitud, incluida Amy.
*
Terminada la función de las bandas, la fiesta se había retomado, con la música pop y la electrónica sonando como género principal.
Las luces volvieron al centro de la pista, con el escenario regresando a segundo plano. La gente regresó a concentrarse en el ritmo de las canciones que sonaban de fondo, y otros volviendo a dirigirse a la barra.
Sonic, Amy, Wave y Rouge se volvieron a reunir, compartiendo opiniones y las emociones que sintieron a lo largo de los pequeños conciertos que cada banda ofreció. Y, a pesar de que Sonic no conocía con exactitud ninguno, apreciaba compartir el gusto del rock con algunas del grupo.
—Desconocía la habilidad que tenía Jet con la guitarra eléctrica —comentó Sonic con despreocupación, mientras caminaba junto a ellas entre la gente que continuaba bailando.
—¡Y tuviste la suerte de verlo en su mejor presentación! —añadió Wave, con la botella de cerveza en su mano— A Jet le ha costado mucho darse a conocer como guitarrista, por suerte, últimamente parece estar siendo más cotizado.
—¡Y lo cotizó Shadow the Hedgehog y el idiota este no me ha dicho nada! —reclamó Amy estrujando el vaso plástico del enojo, Wave soltó una pequeña risa.
—¿Y tú alcanzaste a ver a tu novio, Rouge? —preguntó Sonic, curioso de la identidad de este.
—¡Por supuesto! Estaba en la banda de Shadow también —presumió con una sonrisa arrogante— Era el sexy y rudo baterista del fondo.
—¡Oh! Se desenvolvió muy bien en la batería con el ritmo de cada canción. Muy apegado al ritmo de la canción digital —halagó Amy, Sonic y Wave asintieron de acuerdo con la opinión.
—Estoy segura de que a él le encantaría escucharlo de ustedes —mencionó Rouge, indicándoles a apresurarse en la caminata.
Rouge animó el trote hacia el borde del escenario, donde a lo lejos podía divisarse al costado de la plataforma a Jet y al resto de los integrantes.
—¡OYE, JET! —gritó Amy sin ningún cuidado, su voz resonando por encima de la estridente música.
El halcón se giró hacia el grupo, observando el rostro de furia de la eriza rosa. Aguantó una carcajada, y haciendo una seña a sus colegas se fue acercando a sus amigos.
—Oh-oh, ya viene la tormenta rosa —burló con su sonrisa bañada en descaro, recibiendo entre sus brazos primero a Wave quien se había acercado a él con sus felicitaciones.
—¡Eres un amigo muy desconsiderado! —reclamó golpeándolo en un brazo a puño limpio— ¡¿Cómo no fuiste capaz de decirme que estabas tocando para Shadow?!
—¡En mi defensa, Wave me dijo que te lo ocultara para sorprenderte! —culpó, señalando a su novia. La golondrina abrió los ojos desconcertada.
—¡Cierra el pico, Jet! —se defendió Wave. Rouge reía desde el fondo.
—Amy, creo que tienes que bajar las revoluciones —trató de intervenir Sonic, tomando de los hombros a la eriza rosa desde su espalda.
Amy no respondió, prefirió continuar fulminando con la mirada a Jet. Wave, en un intento de apaciguar su ira, le ofreció un trago de su botella de cerveza, lo cual la eriza no rechazó.
—Yo no sé qué harán ustedes, pero yo al menos pretendo ir a felicitar a mi novio —anunció Rouge con una sonrisa traviesa, pasando por un lado de ellos caminando hacia el costado del escenario.
Todos la siguieron con la mirada, curiosos. A Jet entonces pareció encendérsele el foco.
—¡Eso es! —exclamó con entusiasmo al grupo— ¿Qué les parece si les compenso todo este lío presentándolos con mi banda?
Amy fue la primera que celebró con entusiasmo la idea, Sonic también apoyó, animado por la iniciativa de poder conocer a más gente.
Jet encabezaba la marcha con pasos confiados hacia la banda, donde se encontraban guardando los instrumentos en sus respectivos estuches.
Mientras Amy y Sonic caminaban detrás, intercambiando miradas curiosas sobre los nuevos rostros que estaban a punto de conocer.
Cerca de los amplificadores, Shadow the Hedgehog cerraba una de las guitarras en su funda, con un cigarrillo encendido entre los dedos y una expresión imperturbable, moviendo el cigarrillo a sus labios al terminar. A su lado, Knuckles the Echidna jugaba con los palillos de las baterías sobre sus piernas, sentado en las escaleras de subida al escenario.
—¡Shadow, Knuckles! —Jet alzó una mano al aire, llamando su atención—. Permítanme presentarles a mi pandilla.
Jet entonces sintió un empujón que interrumpió su confianza, causando carcajadas en los demás. Amy fue la primera en adelantarse, los ojos brillándole de entusiasmo.
—¡No puedo creer que eras tú quien cantó Live & Learn! —exclamó mirando a Shadow—. ¡Estuviste increíble! ¡Tu voz impacta incluso mucho mejor que en el audio digital!
Shadow exhaló una bocanada de humo y la miró con sus intensos ojos rojos, dando una leve inclinación de cabeza.
—¿Apoyas nuestra música por los reproductores también? —curioseó con su grave voz.
—¡Por supuesto! ¡Soy una gran admiradora de su trabajo! Hacen el rock algo tan maravilloso de escuchar.
—Gracias —respondió sin mayor emoción, pero su tono no resultó desagradable.
Sonic observó por detrás y se cruzó de brazos junto a ella, notando la actitud distante del erizo negro. Amy estaba con sus manos juntas sobre su pecho con todo el entusiasmo derrochando por sus ojos.
No lograba descifrar si estaba satisfecha o decepcionada por la falta de entusiasmo o agradecimiento del erizo azabache frente a ella.
Y claramente, con el alcohol afectando su sistema, no quería verla desanimada por culpa de su ídolo. No afectaría lanzar algunos reclamos en son de burla.
—Oye, ¿así saludas a tus fanáticas? —bromeó, arqueando una ceja—. Casi esperaba que hicieras alguna reverencia.
Amy se apanicó al ver a Shadow dirigir su mirada inexpresiva a Sonic, maldiciendo la poca cautela del erizo azul con sus palabras.
—¡No soy una fanática! —reclamó Amy con los tonos rojos decorando su rostro— ¡Muestra un poco de respeto!
Sonic pareció ajeno a sus reclamos, manteniendo su sonrisa descarada en su rostro. Shadow giró lentamente hacia él, con una mirada que parecía barrerlo de arriba abajo.
—No hago reverencias —contestó—. Pero si esperas un autógrafo, haz fila.
Amy ahogó una risa, tapando su boca. Sonic alzó ambas cejas, sorprendido de la reacción a su respuesta, pero lejos de molestarse, soltó una carcajada.
—Me caes bien, rockstar. Soy Sonic.
—Shadow —respondió el otro, estrechándole la mano sin dejar de mirarlo fijamente.
—¡Y yo soy Knuckles! —interrumpió el equidna, adelantándose con una sonrisa que desentonaba con su apariencia intimidante—. ¡Te vi en las nacionales del año pasado! El récord que hiciste en la última vuelta... ¡increíble, hermano!
—¿Ah, sí? —Sonic alzó las cejas. Knuckles le estrechó la mano con fuerza, casi sacudiéndolo.
El erizo azul notó lo llamativo de los picos metálicos sobre sus guantes, tragando pesado al sentirse un poco intimidado.
—¡Sí! Mis primos y yo gritamos como locos —continuó Knuckles, sin soltarlo—. ¡Llevaba semanas intentando superar esa marca! ¡Soy un gran admirador de tu carrera!
—¡Knux, le vas a romper el brazo! —soltó Jet entre risas, dándole un empujón.
Knuckles soltó a Sonic y se disculpó, rascándose la nuca, pero Sonic solo se frotó la mano, divertido.
—Bien, veo que se están llevando mejor de lo que esperaba —comentó Rouge, acercándose a Knuckles para darle un beso en la mejilla—. Discúlpalo, Sonic. Mi chico está estudiando para volverse un gran entrenador y es un poco fan de tu trabajo —comentó, guiñándole un ojo.
Amy volteó a ver a Sonic con emoción. Knuckles asintió efusivamente y Shadow rodó los ojos.
—Por mí está bien, agradezco mucho el apoyo —apresuró a decir con una sonrisa avergonzada.
—¡¿Podemos tomarnos una foto juntos?! —saltó Knuckles frente a él con su teléfono en sus manos, haciéndolo retroceder un paso.
—Si quieres ayudas a que tu novio se comporte, Rouge —soltó Wave, rodando los ojos.
—¡Knuckles también tiene derecho a tener ídolos! —contestó Rouge, riendo ante la actitud descontrolada de su novio, atrayéndolo de un brazo.
—¡Volvamos a lo importante! —exclamó Jet, quitándole la botella de cerveza de las manos a Amy— Tenemos que seguir con la fiesta ¡La pista está que arde!
Shadow apagó su cigarrillo en el borde de una bocina, colocando una de sus manos en el bolsillo de su pantalón.
—Estoy esperando la competencia de beber que me prometiste. Quiero ganar esa botella de Whiskey —habló con disconformidad el erizo de vetas rojas.
Jet se carcajeó, asintiendo y tomando un profundo sorbo de cerveza, Knuckles le arrebató la botella al segundo.
—¿Competencia de beber? —preguntó Sonic, alzando una ceja.
—¡Claro! —intervino Jet, tosiendo por el arrebato del equidna—. La verdadera diversión empieza ahora. ¿O creían que nos iríamos a casa después de esas presentaciones?
Amy intercambió una mirada cómplice con Sonic.
—¿Te animas?
Sonic sonrió.
—Por supuesto. ¿Y tú, Knuckles?
—¡Claro que sí! No te preocupes, Sonic —alzó la voz del equidna, bebiendo de la botella antes de seguir hablando— ¡Quiero que veas lo buen competidor que soy! ¡No decepcionaré!
El grupo estalló en risas, con Sonic colgándose del cuello de Knuckles asegurándole que iba a ser un buen jugador.
Los cuatro chicos no perdieron el tiempo, cuando llegaron a uno de los rincones donde estaban iniciando los juegos, y Shadow consultó la veracidad del premio, empezaron a competir de inmediato.
Bebida tras bebida, debían acumular una cantidad de vasos bebidas en un tiempo límite. Los chicos celebraban cada victoria, compitiendo por poder ganar aquella botella que Shadow tanto quería.
—¡Sucia rata, tiraste parte de la bebida! —reclamó el equidna al competidor contrario al ver que terminó su vaso antes que él.
Sonic y Shadow lo retuvieron de los brazos cuando lo vieron querer lanzarse, Jet por su parte se partía en carcajadas, grabando con su teléfono.
Las chicas disfrutaban de la pista de baile, con Amy tomando trago tras trago mientras daba vueltas en su lugar, disfrutando de la música.
Cantaban y bailaban; en algunas ocasiones Amy volteaba hacia donde estaban los chicos, bailando con las chicas en un lugar donde su posición permitiera verlos. Existían ocasiones donde su mirada lograba encontrarse con la de Sonic, como si él también estuviera mirando hacia ella con regularidad.
No podían evitar sonreírse, y aunque ninguno de los dos lo supiera, ambos compartían la sensación de haber estado separados más de lo que les habría gustado.
La madrugada avanzaba sin piedad, amenazando con la realidad de que la noche no podía ser eterna.
El grupo se había vuelto a reunir.
La excusa para seguir celebrando esta vez era que Shadow había logrado obtener el Whiskey que tanto deseaba.
Las risas incontrolables, el calor encerrado en el subterráneo, los chistes y acciones absurdas que cometían entre ellos; todos eran simples síntomas de que el alcohol al fin había alcanzado su efecto dentro del sistema de cada uno.
El aire estaba cargado de energía. La música golpeaba las paredes del lugar, la vibración de los bajos sacudía los vasos alineados en la barra. Las risas, los cuerpos en movimiento, el desenfreno de la fiesta... todo parecía un eco lejano para Sonic.
El alcohol ya había hecho su trabajo en él, y en Amy también. Sus risas eran fáciles, el calor subía por sus cuerpos, y el mundo fuera de esa fiesta parecía no existir.
Amy avanzó con pasos tambaleantes hasta la barra, riendo por alguna broma que ya había olvidado, chocando suavemente su hombro contra el de Sonic en el proceso. Se giró hacia el bartender y levantó su dedo con decisión.
—¡Otro más! —exclamó, con una sonrisa borracha en los labios.
Sonic se apoyó en la barra junto a ella, pidiendo su cerveza. Sus ojos, más nublados por pensamientos que por el alcohol, permanecían fijos en Amy.
Había algo en la forma en que se movía, en la manera en que su risa salía sin esfuerzo, en cómo lo miraba como si él fuese la única constante en esta noche caótica. Algo en su pecho se apretó.
Todos los temas que había evitado pensar y que el alcohol ahora le obligaba a revivir inundaban su mente como algo pendiente.
Tenía a Amy en frente.
Esta era la oportunidad.
El alcohol era un aliado peligroso, pero Sonic ya no quería más dudas, más silencios incómodos, más noches en vela preguntándose qué carajos estaba pasando.
Así que lo dijo.
—Amy... ¿qué sientes por mí?
Amy estaba tomando su trago cuando escuchó la pregunta. Se detuvo en seco, con el vaso a medio camino de sus labios. Parpadeó, enfocándolo dentro de su visión borrosa como si tratara de entender si realmente había escuchado bien.
Y entonces soltó una risa ligera, tambaleando en su lugar.
—¿Qué?
Sonic no sonrió. No era una broma.
Dio un paso adelante, acortando la distancia entre ellos. Sus pensamientos y sentido de la razón totalmente nublados, sólo actuando bajo sus impulsos.
—Necesito que me lo digas.
Su tono, aunque un poco arrastrado, era más bajo, más firme, casi un ruego.
Amy retrocedió instintivamente, encontrándose con uno de los taburetes tras ella. El espacio entre ellos se cerró, y Sonic ni siquiera parecía notar que su cuerpo estaba peligrosamente cerca del suyo.
Amy tragó saliva.
Si de por sí tenía su mente totalmente nublada por el alcohol, podía seguir sintiendo su piel, que vibraba con la cercanía de Sonic, con su intensidad, con la manera en que sus ojos la buscaban con desesperación. Su corazón latía en su garganta.
—Sonic... —murmuró, sintiendo su pulso en los oídos.
—Amy, necesito saber.
Su voz sonó casi angustiada.
El aire se sintió más espeso.
Las luces intermitentes de la fiesta iluminaban los rasgos de Sonic en tonos cambiantes, pero su expresión se mantenía igual: seria, ansiosa, vulnerable.
Amy se rió, pero fue una risa nerviosa. Una risa que ocultaba lo mucho que su cuerpo reaccionaba a la proximidad de Sonic.
—¿Qué? Espera, ¿qué? —preguntó con los nervios recorriendo su cuerpo negando con la cabeza, sintiendo el mareo sobre su estómago.
Sonic no parpadeó.
—Dímelo.
Amy abrió la boca, pero él no la dejó.
—¿Estás saliendo con Silver?
La música pareció detenerse alrededor. Amy enmudeció.
El nombre de Silver fue como un cubo de agua helada en su sistema.
El mareo de la fiesta se disipó de golpe.
Amy se quedó inmóvil.
Sonic lo notó al instante. Vio el cambio en su expresión, cómo su sonrisa tonta se esfumó. Cómo su respiración cambió, como si hubiese recordado algo que no debía olvidar.
Sonic sintió un nudo en su estómago.
Amy bajó la mirada.
—¿Por qué te preocupa tanto? —murmuró, casi con una risa quebrada—. Estamos en una fiesta, Sonic.
Ella había vuelto a subir su vaso a sus labios, pero él no se lo permitió, empujando su muñeca de regreso a la barra.
—Dímelo, Amy.
Ella le observó con los ojos bien abiertos y no respondió.
No hizo falta.
La respuesta estaba en la forma en que su cuerpo se había tensado. En la manera en que se había quedado muda. En el hecho de que no podía decir que sí.
Sonic sintió cómo algo dentro de él se aceleraba. Como si la revelación de aquella duda que le había estado carcomiendo por días, como aquella pregunta que no se había podido responder desde ayer, estuviese Justo frente a sus ojos.
—No estás con él.
Amy apretó los labios.
Sonic pestañeó.
Amy no estaba con Silver.
La revelación lo golpeó con más fuerza que el alcohol en su sistema.
Porque si Amy no estaba con Silver... entonces significaba que no había nada que lo detuviera.
—No estás con él —repitió, casi en un susurro, como si aún no terminara de procesarlo del todo.
Amy lo observó con sorpresa. El sonrojo en sus mejillas era una mezcla entre el alcohol y la intensidad del momento. Sus ojos brillaban, reflejando las luces neón que vibraban en el subterráneo.
—No —murmuró ella, más segura esta vez.
El corazón de Sonic se disparó.
—Pero... ¿por qué te importa tanto? —preguntó al fin, mirándolo directamente a los ojos.
Sonic tragó saliva. Quería responderle. Quería decirle todo.
Que le importaba porque ella lo hacía sentir cosas que nunca había sentido antes.
Que le importaba porque la idea de verla con Silver lo había estado carcomiendo por dentro.
Que le importaba porque Silver no estaba con ella por las razones correctas.
Pero no podía decirlo. No sabía cómo.
En cambio, hizo lo único que podía hacer en ese momento.
Se enfocó en ella. En su mirada expectante. En la manera en que sus labios estaban entreabiertos, como si esperara algo de él. En la forma en que el ruido de la fiesta se volvía borroso y solo quedaban ellos dos.
Su mano, apoyada en la barra, se deslizó lentamente, acortando la distancia entre ellos.
—Yo... —intentó hablar, pero las palabras se le atoraron en la garganta—. Es que, tú y Silver... pensé...
Amy le miraba expectante, sin entender. Tratando de que sus ojos no demostraran la emoción de escucharlo responder.
Maldita sea, ¿por qué tenía que ser tan difícil?
Sonic frunció el ceño, frustrado consigo mismo.
—¿Sabes qué? —soltó de repente, sacudiendo la cabeza—. Nunca fui bueno con las palabras.
Las luces se apagaron.
La gente en la fiesta gritó de la emoción. La música se entonó a un eco constante.
Y Amy sintió algo sobre sus labios, antes de que pudiese decir algo más.
Los pequeños faros de color se movieron lentamente, alumbrando en lentos movimientos el entorno.
Y Amy, parpadeando en la confusión, tratando de ver algo dentro del mareo de su mente y su leve nublada visión, observó el reflejo azul frente a ella.
Los labios de Sonic tocaban los de ella. Era un dulce, pero firme beso.
Fue un movimiento instintivo, impulsivo, desesperado.
Y Sonic ya no podía echarse para atrás.
Sus manos se aferraron a su cintura, atrayéndola hacia él, mientras su otra mano rozaba su nuca con suavidad, suplicando que no se apartara.
Cerró los ojos con fuerza, nervioso, esperando. Si ella quería apartarlo, estaba preparado para recibir el castigo.
Uno, dos, tres, cuatro...
El tiempo se sintió eterno.
Cinco, seis, siete, ocho, nueve...
Amy no se apartó. Pero tampoco se movió.
Diez.
Sonic se tensó, dispuesto a retroceder y comprobar la reacción de Amy, cuando sintió la respuesta que anhelaba.
Amy lo besó de vuelta, sintiendo como sus manos se enredaban tras su cuello atrapándolo contra ella.
No dudó más.
Volvió a besarla con la intensidad de quien ha deseado algo por demasiado tiempo. La presión de sus labios con las de ella lo sintió como un elixir que había deseado probar desde hace mucho tiempo.
Algo que ni siquiera él se creía que podía haber deseado tanto.
Tal vez era el alcohol. Tal vez era el momento. Tal vez mañana se arrepentirían.
Pero ahora mismo, ninguno de los dos quería detenerse.
Amy abrió sus labios, compartiendo sus desespero. Sonic no se reprimió, con su vergüenza y nerviosismo nublados bajo el efecto del alcohol. Estaban tan cerca que ni siquiera una aguja podía hacerse un espacio entre ellos.
El roce de Sonic la hacía sentirse viva de una forma nueva, y aunque la chispa de la atracción siempre estuvo allí, nunca imaginó que sería tan fuerte. El calor de su cuerpo y la cercanía de Sonic eran una mezcla irresistible.
Continuaron el beso sin pensarlo, sin frenos, sin pensar en el qué dirán. Sus emociones se desbordaban sin pausa. El deseo y la atracción eran palpables. Y en medio de todo eso, un pensamiento fugaz cruza la mente de Amy:
Sally.
El código de amistad, esa lealtad que siempre le había dado importancia, la razón por la que su vida se había hecho un lío en primer lugar.
Amy suelta un jadeo espantado, empujando bruscamente a Sonic ante el fallido intento de retroceder con el taburete obstaculizando tras ella.
Sus respiraciones subían entrecortadas, la música aún retumbando de forma entumecida alrededor de ellos.
Amy simplemente observaba horrorizada a Sonic ante la idea de haberse dejado llevar por el deseo y las ansias y haber cruzado esa línea que tanto había luchado por mantener.
Sonic, confundido pero también necesitado, se mantuvo mirándola fijamente, sin entender bien lo que estaba pasando.
Se acercó a ella, casi sin palabras, como si su necesidad de ella fuera más grande que cualquier otra cosa.
No había razón moral para detenerse, no había rechazo entremedio que lo impidiera. Ya había logrado estar cerca de ella, y no quería soltarla más.
—Espera —murmuró, sus labios buscando los de ella otra vez— No te alejes...
Amy sintió la caricia de sus labios, con el calor recorriendo todo su cuerpo en un exquisito escalofrío.
Las luces volvieron a apagarse, el público volvió a gritar.
Sus ansias quemaban por sentir el calor en sus labios otra vez.
Pero ella movió el rostro, evitándolo.
—No, Sonic. No puedo —habló de forma cortada, con sus brazos temblando por mantener la distancia— No puedo hacerle esto a Sally.
Sonic se petrificó al escuchar un nombre salir de su boca de la nada. Se separó levemente, sin entender.
—¿Sally? —repitió, confundido— ¿Quién es Sally?
—Eso no immmporta —contestó con el evidente pánico en su rostro, buscando separarse de él.
Las luces de la fiesta volvían a moverse, y Sonic descubrió sus intenciones, deteniéndola apoyando su brazo contra el taburete tras ella, cortando su camino.
—Sonic, no me hagas hacerle esto —suplicó Amy en un susurro cuando, inevitablemente, tuvo que encontrarse con sus ojos verdes bajo la densa oscuridad del ambiente, reteniendo sus respiración.
Amy sabía que no estaba en condiciones para tomar decisiones razonables, que no estaba totalmente consciente para hacer o decir algo coherente.
Y sabía que en ese estado, si no huía lo antes posible, iba a dejarse caer fácil en las tentaciones.
—Dime que no quieres esto tanto como yo —desafió Sonic, viéndola con firmeza— Dime que no lo quieres y me separaré.
Amy parpadeó un par de veces, tratando de enfocarlo con el mareo de su mente. Sintió que los efectos del alcohol volvían de golpe, haciéndola tambalear.
Y sólo podía apreciar con claridad el calor de la cercanía del erizo azul en su piel, junto con la sensación de sus besos desapareciendo más a cada segundo.
Sus manos, que habían estado en el pecho de él tratando de separarlo, flaquearon recorriéndolo hasta el cuello.
Sus ojos no dejaron de encontrarse en ningún momento, y Amy finalmente entreabrió sus labios, con las palabras atoradas en su garganta y los latidos sobre sus orejas.
—Sí lo quiero —murmuró al fin.
Su labio inferior temblaba como si hubiese pronunciado una oración prohibida para su consciencia.
Y Sonic sonrió al sentir en todo su cuerpo el alivio, mezclado con el aturdimiento del alcohol que no tardó en dominarlo de nuevo.
—Entonces, al diablo con Sally.
Y Amy cedió. Juntando sus labios nuevamente con la misma necesidad hambrienta que al principio, él cruzando sus brazos en su espalda y ella enredando sus dedos entre sus púas tras su cuello.
Jet y Wave observaban desde la pista de baile, con el halcón verde tapándose la boca aguantando alguna carcajada.
—Cielo, creo que ya es hora de que les llames un auto —mencionó Wave soltando un bostezo, viendo la hora en el reloj de su muñeca— esos dos ya están demasiado borrachos.
—Lo hago enseguida —contestó con una sonrisa burlona, mientras les sacaba una foto con su celular— Y sé muy bien qué dirección colocar.
Wave arqueó una ceja preocupada.
—Sólo te pido que tengas cuidado con lo que sea que vayas a hacer, sabes que Amy se toma de muy mala forma tus bromas.
—Tranquila, estoy seguro que este favor le encantará —dijo Jet mientras tecleaba el servicio en su teléfono— Sólo tengo que ocuparme de dejarle un pequeño regalo a nuestro amigo en su bolsillo.
*
El timbre del ascensor sonó, y las puertas se abrieron.
Salieron a tropezones, tratando de ser lo más silenciosos posibles, pero la forma en que muy apenas lograban mantenerse de pie causaba que reprimieran las risas que se escapaban entre sus labios de forma absurda y sin control.
La luz del pasillo se limitaba de solo dos focos a lo largo de este, lo que hacía la visión mucho más pobre.
Amy se apoyó en la pared, deslizándose para poder llegar a su puerta. Sonic la seguía por detrás, tomado de su mano, susurrando cosas en su oreja que sólo hacían que la eriza soltara risas nasales que trataba de contener.
Ella trató de buscar sus llaves cuando llegaron al final del pasillo, pero se distrajo cuando él la volteó, acorralándola contra su puerta.
Le robó un beso bajo la tenue iluminación, abrazándola por la cintura. Amy hizo un gesto de silencio, acariciando sus brazos con una de sus manos, observándolo bajo una invitación silenciosa.
Sonic sonrió de forma traviesa, dejando un beso sobre el dedo de ella que reposaba en sus labios, ignorando la advertencia.
Si existía la posibilidad de que se arrepintieran mañana, entonces prefería ocupar todos los segundos que restaran de la noche estando juntos.
Le dió el espacio para que ella pudiera ubicar el cerrojo e insertar las llaves que, luego de un par de intentos, logró acertar y abrir.
La puerta se abrió por completo, y Amy atrapó del cuello al cobalto, adentrándolo al departamento.
Las llaves cayeron a un lado del sofá, y Sonic sintió sus labios atrapados con los de ella rápidamente, siguiendo su intensidad y cediendo a sus ansias.
Cerró la puerta empujándola con el pie, y caminaron por dentro del departamento que estaba en completa oscuridad a tropezones que sólo hacía que risas se escaparan entre medio de sus besos.
Amy caminaba en reversa, guiando a Sonic a su habitación abrazándolo por el cuello. Y Sonic sólo disfrutaba del sabor de sus besos mientras abrazaba y acariciaba con descaro la espalda descubierta de ella.
Lo primero que cayó de camino a la habitación fue la chaqueta de mezclilla, al Amy haber desabotonado de forma ágil el cuello y Sonic haber entendido el mensaje.
Se deshicieron de los zapatos una vez entraron a la habitación, tratando de sacárselos sin tener que separar sus bocas en ningún momento.
Y cuando Amy chocó con el bordillo de la cama, soltó un jadeo ante la sorpresa, que viajó como un dulce susurro hacia las orejas del erizo azul, haciéndole sentir el calor en su cuerpo subir de una forma insoportable.
Quería volver a escuchar ese jadeo, quería provocárselos y ser él el responsable de todos los sonidos de disfrute que ella pudiera producir con esa voz que había descubierto podía enloquecerle.
La levantó entre sus brazos y la recostó con desespero sobre la cama, devorando sus labios que ella abrió permitiendo el paso de su lengua, pudiendo profundizar aún más la pasión y deseo que no hacía más que nublar mucho más sus sentidos potenciado con el alcohol excesivo de su sistema.
Amy no se reprimió, aventurando sus manos por debajo de la playera de Sonic sintiendo el calor de su cuerpo bajo las yemas de sus dedos.
Gracia al tacto armaba una imagen mental del abdomen fornido que ocultaba el erizo azul bajo su ropa, percibiendo como su cuerpo temblaba ligeramente cuando le recorría de forma atrevida con sus dedos fríos, causando algunos suspiros de parte de él que se ahogaban entre sus besos.
Tomó el final de su playera, levantándola. Sonic se separó sólo para poder cumplirle el capricho de quitársela. La prenda voló a alguna parte de la habitación y el cobalto esta vez se dirigió a su cuello, provocándole esos sonidos que tanto ansiaba poder escuchar.
Amy sintió aquel cosquilleo en su parte baja que le indicaba el ascenso de su deseo, apretando sus piernas en reflejo. Sonic, sin embargo, no se lo permitió, metiéndose entre sus piernas, rozándose por un breve instante contra ella.
Ya no aguantaba más, la intensificación de sus emociones y sensaciones gracias al alcohol estaban martirizándola.
—Sonic —llamó, con su tono embriagado en el deseo— ¿Traes?
La pregunta hizo que sus púas azules se erizaran, sintiendo un intenso escalofrío y una ola de deseo.
Pero se separó, mirando fijamente a Amy parpadeando un par de veces, tratando de recordar.
Eso era una buena pregunta, ¿traía?
—Yo... Creo que...
Se sentó sobre la cama, tanteando los bolsillos de su pantalón con desespero. Mierda, no compró ni se trajo ninguna protección porque jamás tuvo la intención de siquiera llegar a este punto.
—¿Sonic? —volvió a llamarlo ella, levantándose ligeramente de la cama, arqueando una ceja.
—Dame un segundo, Ames —contestó algo ansioso.
Cerró los ojos con fuerza, agarrando su cabeza, tratando de encontrar algo útil entre sus recuerdos borrosos y sin sentido de la fiesta.
Lo más reciente había sido Jet, quien lo había llevado al vehículo, susurrado algo en su oído avisándole que iba a dejar...
Metió su mano rápidamente en el bolsillo trasero de su pantalón, sacando un sobre con una forma que para ese momento le pareció un regalo glorioso.
—Oh, Ames —pronunció cuál deseo comprimido, volviendo a ponerse sobre ella— En serio le debemos una muy grande a Jet.
—No me arruines el momento mencionándolo
Sonic no pudo contener la carcajada que salió al escucharla, endulzando a la vez los oídos de Amy al escucharlo reír, apenas pudiendo enfocar su imagen con su visión borrosa.
Ella sonrió, atrayéndolo del cuello nuevamente para recostarlo junto a ella, repartiendo besos por su mentón y su cuello mientras él seguía riendo.
Sus bocas volvieron a encontrarse, esta vez profundizando el beso con sus lenguas sin invitación.
Amy comenzó a moverse debajo de él, ansiosa, y cuando comenzó a hacerla jadear con sus caricias descaradas alrededor de sus muslos, Sonic se sintió listo para tomar su cinturón con una de sus manos.
Hasta que un tono de celular irrumpió en el seductor silencio del departamento.
—Por el amor de... ¡¿Ahora qué?! —exclamó la eriza rosa, al límite de su frustración.
Sonic se levantó un poco, elevando sus orejas tratando de concentrarse ante el mareo que tenía.
—Creo que es el mío —masculló, aferrándose a las piernas de la rosada.
—¿Y quien demonios te llama a esta hora?
—No sé y no me interesa —espetó, soltando un bostezo.
Amy estampó su cabeza contra el colchón, tapando sus ojos con una de sus manos, tratando de calmar la sensación que tenía de su entorno dándole vueltas.
Sintió un leve movimiento en su colchón, notando al erizo azul recostándose a su lado, acurrucándose.
Ella suspiró, girándose hacia él, abrazándolo.
—¿Te divertiste hoy? —susurró acariciando su rostro.
—Sí, mucho —murmuró, con su tono de voz casi perdiéndose en cada palabra— Perdón, Ames. Estoy muy cansado...
—Está bien, no te disculpes por eso —se acomodó más cerca de él, dejando un corto beso en sus labios— Es normal perder el deseo luego de tantas interrupciones.
Sonic mostró una pequeña sonrisa, negando lentamente con la cabeza. Se apegó a Amy, descansando su mentón sobre su cabeza.
—No vuelvas a decir eso —murmuró somnoliento— No hay nada que desee más que a ti...
Amy cerró los ojos, acunándose de la voz de Sonic junto a su calor corporal, pudiendo calmar su mareo y percepción borrosa para lograr caer poco a poco en el sueño.
—Quizá en otra oportunidad... —susurró ella.
—Una donde no estemos borrachos —rió, soltando otro bostezo.
El teléfono de Sonic volvió a sonar como un eco lejano fuera de la habitación.
—Deberías apagar esa cosa —refunfuñó la eriza rosa.
—Sólo ignóralo. Se aburrirán...
Y siendo esa su última palabra, el erizo azul cayó rápidamente en un sueño profundo, dejando ir pequeños resoplidos y ronquidos, reflejando su agotamiento.
Amy soltó un profundo suspiro, abriendo y achinando los ojos tratando de aclarar su vista y poder ver mejor el rostro del erizo.
Sintió un malestar caer sobre ella, cerrando los ojos con fuerza, y rezando con todo lo que tenía porque la noche fuese eterna, y no tuviera que enfrentar la realidad de mañana.
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¡Las canciones están enumeradas según el orden en el que aparecen en el relato desde que nuestros protagonistas llegan al estacionamiento hasta el final de la fiesta!
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¡Nuestros personajes están en graves problemas! Muajajaja.
Es primera vez que en uno de mis libros redacto acciones que apuntan a lo explícito, o rozan el desarrollo de un lemon, así que creo que es un buen paso para ir tanteando el terreno.
Sin embargo, NUNCA tengan relaciones o actos de este estilo bajo las influencias del alcohol! No alabo ni incito estas prácticas, así que no consideré nunca en que consumaran ningún acto en ese estado.
¡Es solo ficción!
Fui escribiendo esto a lo largo de mi viaje, donde no recibía señal jamás. Así que perdonen si tardé en traérselos xDU.
Así también espero comprendan el por qué no presentó ninguna ilustración esta vez. No me dio el tiempo y también era mucho trabajo, así que lo más probable es que actualice este capitulo en el futuro con las imágenes o bien lo sumo al pack de ilustraciones que pretendo hacer.
Me encantaría poder saber cómo se sintieron a lo largo del capítulo, ¡gracias por esperarlo por sobretodo!
Esperando que les haya gustado, nos veremos a la próxima!
Me largo calamardo.
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