09; Oportunidades
Colocó sus manos sobre su pecho intentando regular su respiración, el repentino contacto estrecho con el cobalto le había tomado por sorpresa y ahora su corazón bombeaba sin control.
Sin haber hecho ningún tipo de ejercicio, sentía todo su cuerpo acalorado, y frente al espejo podía observar lo enrojecido que estaba su rostro. Era vergonzoso que no fuese capaz de disimular su timidez ante un contacto tan directo.
—Me dijo Ames... —recordó entonces, en un murmuro, sus manos inmediatamente fueron a parar a sus mejillas para ejercer esa expresión de sorpresa. Sonic le había llamado por un apodo.
—Oye, Amy —escuchó entonces al acompañante plateado de Sonic, casi había olvidado su presencia ahí— lamento si Sonic fue rebosante de... confianza, al abrazarte de esa forma —se excusó en su nombre, Amy se iba a apresurar en negar aquello, sin embargo Silver siguió hablando— pero, si hay algo que quiero que sepas, es que lo estás ayudando a cumplir su sueño —dijo, con una sonrisa nostálgica— uno que nadie le había permitido cursar hasta que tú llegaste a su vida —añadió, para observarle directamente, haciendo contacto miel con esmeralda, sus latidos se aceleraron en contra de su voluntad— eres... un Ángel —finalizó, casi como un suspiro al aire.
El ambiente a su al rededor se nubló apenas sus orejas escucharon los sonidos producidos por el habla del erizo. Los latidos de la eriza se desviaron y ya no latían por el contacto con el cobalto, sino que ahora enloquecían por las dulces palabras del erizo frente a él. Sintió una sensación extraña en el estómago y daba casi por sentado que, gracias a la cariñosa mirada que esté le daba junto a sus dulces palabras, eran el combo perfecto para causarle un flechazo.
Silver, quien se había mantenido observando las ventanas del alma de la eriza, parpadeó unos segundos para percatarse que se mantenía observándola un tiempo demasiado prolongado para su gusto. Carraspeó para desviar la mirada con un leve sonroje, sentía que cada vez que la veía se volvía más atractiva para él. Ante el carraspeo la eriza igualmente reaccionó y desvió la mirada.
—Uhm... ahora Sonic va a... seguir audicionando... —titubeó el de ojos miel— ¿no es así?
—Eh, sí, debe reponerse y así luego siguen con las pruebas —complementó ella, para apresurarse a salir del salón de baile, seguida por el erizo a sus espaldas— nosotros también necesitamos reponer energía luego de estar toda una mañana aquí —añadió, disimulando su obvio interés por estar un momento a solas con su contrario.
Silver sonrió tímidamente, intentando no ser muy obvio con su alegría por la indirecta propuesta de la eriza. Relamió sus labios y se posicionó a un costado de ella, entrando sus manos a los bolsillos de su pantalón .
—Mmm, sí, podría ser —respondió, en tonos de duda— aunque, ¿no deberíamos esperar a Sonic para comer?
—Los bailarines que audicionan tienen un casino a parte para alimentarse, nosotros sólo somos el público —explicó ella, sentándose en una banqueta con su bolso en mano, sacándo un pantalón holgado y sus zapatillas, colocándose las prendas por encima de su traje de bailarina, quitándose las puntas.
—¿por qué te pusiste los zapatos de baile si no participas de la audición? —preguntó curioso el plateado. Se deslizó parándose en frente de la eriza, buscando bloquear la vista de cualquier transeúnte mirón.
—La costumbre, qué te puedo decir —rió la eriza ante su propio despiste, Silver le siguió.
Se paró de la banqueta y, colocando su bolso en su hombro, caminaron juntos hacia la salida del edificio en búsqueda de su comida para regresar a apoyar al erizo azul más tarde.
En su cabeza las palabras del erizo plateado a su costado seguían rondando. Mientras caminaban, cada uno al paso del otro, ella no podía evitar darle miradas de reojo de vez en cuando, la tranquilidad que transmitía, esa seguridad y coquetería que ya le era costumbre ver en él, lograban que su atención no pudiese desviarse de él. No sólo eso, poco a poco había estado logrando causarle nerviosismo a su cercanía y revoloteo en su estómago.
¿Qué pensaría él sobre ella? Tenían una cita pendiente y sin embargo, sentía que su cercanía estaba en un punto medio, entre insinuarse asuntos con un nivel más alto que amistad y, al mismo tiempo, actuar como simples amigos que se iban conociendo.
Recordaba entonces las palabras que su madre le había dedicado la noche que le había llamado por su confusión:
"—Entiendo que las cosas con Sally no están saliendo bien, y realmente lamento mucho eso —escuchó a su madre hablar apenas terminó de relatar todo lo que tenía en la cabeza— pero que ella haya querido alejarse por su absoluta obsesión por ese chico no es tu culpa, cariño.
—Pero me estoy encontrando con ese chico a espaldas de ella, mamá —respondió con su tono angustiado— y sé que a ella le gusta, y como es mi amiga... yo no debería meterme con sus intereses...
—Pero tengo entendido que tú te encontraste con él antes de saberlo —rebatió su mayor— y por tanto tienes más derecho que ella.
La eriza rosa frunció su sueño preocupada, si bien había conocido al erizo azul mucho antes que su mejor amiga, el hecho de que fuese su interés "amoroso" no la dejaba estar tranquila.
—Ahora bien, dices que hay otro chico ¿no? —inquirió, con un tono que sobresaltó a la eriza ante la repentina pregunta.
—Sí, el... el mejor amigo.
—¿Por qué no lo intentas con él? —su propuesta le hizo acelerar el corazón— nadie está interesado en él. Te preocupa que te estés encontrando con el interés de tu amiga, pero el mejor amigo te demuestra interés y te da la atención que podrías necesitar. ¿Por qué no concentras todo ese temor y lo conviertes en una oportunidad de permitir que las cosas surgan entre ese chico y tú?
—¿Silver y yo... juntos? —titubeó pensando en voz alta, sintió sus mejillas enrojecer— ¿Crees que esté bien eso?
—Si la vida se tratara de tomar siempre las decisiones correctas, no estarías viviendo en verdad —las palabras profundas de su madre le hizo abrir los ojos con sorpresa— aventúrate a conocer las respuestas de lo que podría suceder y disfruta el momento. Deja de preocuparte por los demás."
Sus mejillas se enrojecieron en cuanto las palabras de su mayor aparecieron en su mente de recuerdo. Sus palmas se dirigieron enseguida a su rostro al notar su calor, se sentía avergonzada por sonrojarse de esa forma ante ese recuerdo, incluso estando en compañía del principal causante de su sonroje.
—¿Estás bien? —escuchó entonces, sobresaltándola— estás muy roja, y eso que el clima está bastante casual —pronunció el albino levantando su palma a la brisa del ambiente, buscando notar algún indicio de cambio de temperatura.
—¡A-Ah, no es nada! —se apresuró a decir con exalto— sólo que el caminar ya es un ejercicio agotador y pues, se me antoja una bebida —se excusó con una risa nerviosa.
El erizo se mantuvo observándola curioso por su actitud, pero una sonrisa ladeada se apoderó de su expresión al conocer el antojo de la eriza rosa. Asintió con la cabeza y se adentraron a la cafetería más cercana para complacer la necesidad de una bebida.
Realizaron la fila en la cafetería x y Amy se pidió un batido espumado, mientras que Silver sólo pidió un refresco.
Al salir se sentaron en una banqueta de alguna plaza cercana y se dedicaron a disfrutar del tiempo restante libre, olvidando por ese lapso de tiempo la razón por la que se reunieron en primer lugar.
—¿El estar junto aquí y ahora será considerado como la cita que teníamos pendiente? —preguntó Amy, buscando sacarse esa duda de su mente.
—¿Qué? —respondió en un dejo de diversión— para nada, tenemos a un bailarín entremedio. Nuestra cita debe ser un día entero —propuso con una sonrisa ladeada, sonrojándose tan solo con imaginar esos instantes.
Amy sonrió ante lo dicho por el plateado, la atención exclusiva que le entregaba y sus intenciones por el tiempo que quería pasar con ella le aceleraban el corazón. Quizá la idea de intentar algo más con él no suena tan alocado como ella imaginaba.
—Gracias —dijo entonces, advirtiendo al plateado— digo, por acompañarme en este batido.
—No agradezcas —respondió con galantería— creía que eso de que las bailarinas tenían dietas estrictas era cierto, pero ahora veo que es un mito —soltó unas risas, Amy le observó curiosa.
—No, no es un mito —corrigió— En la compañía sí nos imponen seguir una dieta, pero tampoco es que nos limiten de comer todo. La idea es que nos veamos fuertes pero livianas. Como una pluma —Comentó la rosada.
—Comprendo —dijo Silver, observó su vaso de refresco en un estado reflexivo— a Sonic lo hacen pasar por lo mismo, pero es mucho más estricto.
—¿Por ser atletismo no es recomendable consumir un poco más de azúcar debido al esfuerzo constante? —preguntó la eriza, tomando un sorbo de su batido.
Silver la observó, apoyándose en el respaldo de la banca. Amy se limitaba a esperar una respuesta de parte de él, aunque por alguna razón sentía que su pregunta rebozaba de obviedad y, quizá, se calificaba como inapropiada.
—A Sonic de por sí no le dejan consumir azúcar ni nada grasoso como tal —respondió, dando vueltas con su vaso de refresco— sus comidas consisten en carbohidratos y de vez en cuando un postre de fruta. Pero lejos de eso, nada más.
Amy frunció el ceño al escuchar aquello, que el erizo azul apenas y comiese por cumplir con la dieta que le imponían no le aliviaba para nada. Si él se disponía a practicar el ballet, tener el estómago casi vacío iba a causar que su salud decayese ante el esfuerzo constante.
—Veo que su padre le exige mucho —comentó entonces la eriza, llamando la atención del compañero a su costado— quiero decir, debe de ser él ¿no?
—¿Cómo sabes de eso?
—Su padre es un atleta reconocido de forma mundial —respondió al instante— lo sé porque a la hora de hacer el reporte sobre Sonic encontré esa información —Comentó, la mirada insistente del plateado la hizo sentir expuesta y se sonrojó con nerviosismo— ¡Está en internet! Todos tienen acceso a eso —se excusó.
Una risotada salió de Silver, el hecho de que la eriza buscase excusarse por saber algo del erizo azul le parecía inocente y, hasta cierto punto, muy tierno. Acabó por dirigir su mirada de vuelta a la eriza rosa y sonreír mientras palmeaba la nuca de ella.
—No necesitas excusarte, no pasa nada —dijo, para tomar un sorbo de refresco— aunque sí te recomiendo que delante de Sonic no hables sobre su padre. Es un tema demasiado sensible aún —advirtió, Amy se limitó a asentir con frenesí.
Ella sabía lo muy boca suelta que podía ser, y gracias a todo lo que había investigado sobre Sonic luego de hacerle la entrevista, sabía que había descubierto cosas que, aunque no lo supiera, para Sonic eran muy delicadas todavía.
Ambos se dispusieron a continuar su rumbo de vuelta a la compañía, pues tenían a un erizo azul que atender. No obstante, la mente de Amy seguía absorta de la preocupación que le causaba conocer las dietas y estrictas indicaciones que obligaban cumplir al erizo atleta, es decir ¿Tendría que ver que su padre sea atleta el hecho de que Sonic también lo sea? ¿Será que su padre lo obliga a seguir su legado?
Tenía muchas preguntas en su cabeza, y como buena periodista, no podía mantenerse sin respuestas.
La tarde había transcurrido con normalidad, las prácticas de los bailarines se habían reanudado y, seguidamente, las audiciones. Todos los postulantes se adentraron al salón de baile, incluido un distinguido erizo azul, quien no había podido comer casi nada durante el descanso debido a los nervios. No quería sentirse pesado por haber comido antes de bailar.
—Escuchen —oyeron entonces una voz femenina estricta. Era la directora que se adentraba al salón— para ser buenos bailarines deben saber acoplarse con la pareja a quienes se les asigne para bailar, así que en esta última etapa mis bailarinas más bien entrenadas los acompañarán para practicar el baile en pareja. —explicaba, dando pase a que entraran las chicas mencionadas anteriormente.
Si bien Sonic estaba nervioso antes, ahora lo estaba aún más. Sus nervios se incrementaron apenas sus ojos se fijaron en una silueta en particular que se adentraba al salón, era Amy vestida con su uniforme de bailarina. Su corazón dio un vuelco al verla portar el uniforme como tal. Un leotardo negro que resaltaba toda su figura, sus zapatos de baile y sus púas amarradas a un pequeño chonguito. Mordió su labio con ansiedad, y notaba cómo sus mejillas inevitablemente enrojecían.
—Quedarán en la compañía aquellos bailarines que sepan acoplarse bien a la pareja que les toque, así que por favor, controlen su fuerza —pidió la mayor.
Dicho eso, ella dio la señal con los ojos a una de sus bailarinas en particular, la rosada se sonrojó al ver como ella señalaba que fuese hacia el erizo azul. Sin rechistar, se encaminó hacia el erizo, quien persistía en mantener una mirada insistente sobre ella.
—Hola —saludó tímidamente la rosada, posándose frente a él dándole la espalda.
—Hola... —saludó apenas, se pellizcaba los dedos ante el nerviosismo, si no paraba de temblar sabía que perdería esta prueba.
Amy se dedicó a enseñarle la rutina con la que iban a trabajar, y aunque el erizo azul portase unos pies torpes, su memoria era lo único que no fallaba.
—No entiendo como se hace ese paso —se quejó entonces el cobalto, la eriza rosa se detuvo a mirarlo— Cuando empezamos sabes en qué tono hacer cada paso y siempre voy casi una nota detrás tuya.
—Tienes que escuchar la música —le explicó posicionándose a un lado de él— no tienes que hacer los pasos porque sí, debes disfrutarlo y hacerte uno con la música.
Sonic enarcó la ceja confundido, ¿hacerse uno con la música? ¿Qué diablos significaba eso? No tuvo tiempo para pensarlo cuando su corazón se detuvo un milisegundo, sintió las manos de la eriza tomando sus manos y, a la vez, deslizándose por sus brazos. Su corazón latía con frenesí, sonrojándose ante el tacto.
—¿Qué haces?
—Intento mostrarte cuándo tienes que hacer los pasos —respondió ella con los nervios de punta, el calor de la piel de él y su mirada insistente sobre ella la ponía nerviosa— ¿Sígueme está bien? confía en mí.
El erizo asintió y se dejó guiar por la eriza. Ella comenzó a moverle los brazos según el ritmo de la música. Sonic intentaba prestarle atención al compás de lo que se reproducía de fondo, pero un aroma a rosas lo distraía inevitablemente.
Ver en el espejo frente suyo como Amy lo guiaba entre los pasos que debía hacer y como gracias a eso iban en sincronía lo hacía sentir fuera de sí. Veía como Amy movía la boca, quizá explicándole algo, pero simplemente no escuchaba.
Todo lo que él conoció durante su vida entera había sido netamente el atletismo, sin embargo, estar allí, observando como su compañera lograba que estuviesen en sincronía le hizo sentir en un mundo distinto. Se invadió por la música y en un instante, las manos de la rosada ya no estaban sobre sus brazos, sino que ya se movía por sí solo.
No podía despegar su mirada del espejo frente suyo, ver su silueta en compás con el del ángel que le dio la esperanza de retomar su pasión era todo lo que le llamaba la atención. Sonrió ante el hecho de percibir lo bien que se complementaban juntos.
En un paso en concreto la tomó de la cintura levantándola, mientras ella hacía su pose correspondiente, fluida y liviana como una pluma. La bajó tomando su mano para permitir que ella hiciese una pirueta y, luego de muchas vueltas, la detuvo frente a él.
Esmeralda y verde chocaron de forma tan abrupta que se sintió una chispa causarse en el impacto. El único obstáculo de su completa cercanía eran sus respiraciones agitadas y el calor abrumador del ambiente. No fueron conscientes del momento, tampoco recordaban el lugar donde estaban, simplemente bailaron, bailaron sus almas, sus corazones, ellos bailaron en conjunto a su perfecta sincronía, la música ya no era su excusa.
Un quejido de dolor rompió el ambiente que había nublado sus sentidos, causando que el erizo parpadeara y se separara de ella asustado de ser el causante de su dolor.
—¿Estás bien? —cuestionó el erizo, al ver como la eriza se hincaba y se masajeaba su propio pie. Sonic no tardó en ponerse a su altura.
—Sí, estoy bien —respondió con una risa avergonzada— sólo me mantuve mucho tiempo sobre la punta, es todo.
—Perdón, fue mi culpa —se apresuró a asumir el ojiverde, Amy rápidamente le observó confundida— si yo no me hubiera distraído te habría dejado de sostener y-
—¿Distraerte? —Interrumpió entonces.
Sonic entreabrió la boca procesando de qué manera podía tomar ella eso, ¿quizá lo malinterprete? ¿quizá se dio cuenta que se mantuvo cautivo observando sus esmeraldas mientras su corazón danzaba de emoción? Se sonrojó ante la idea de evidenciar su vulnerabilidad de esa forma. Balbuceó buscando explicarse, pero sólo logró sacarle una sonrisa cohibida a la eriza rosa. Sabía que sólo era la emoción de sentir que había sentido esa pasión otra vez, y que al menos, tenía a alguien que le apoyara en eso.
Unos aplausos los consternó, desviando sus miradas hacia el sonido en particular, encontrándose con la maestra junto con los alumnos que habían detenido sus prácticas para observar a la mayor.
Ambos erizos rápidamente se levantaron, tensos por haberse distraído de sus tareas. La mayor se detuvo frente a ellos, su mirada se deslizó por ambos, deteniéndose en la eriza rosa.
—Amy —dijo entonces, la mencionada sintió escalofríos— ¿Tu pie está bien?
—Sí, madame —respondió, con las mejillas rojas. Por inercia giraba su tobillo afectado, buscando alguna anomalía.
La mayor asintió recibiendo su respuesta, sus ojos entonces pasaron al compañero de su costado.
—Joven Sonic —habló— me impresiona su coordinación, y esa pasión que irradia de su interior —halagó. Cohibido, Sonic sonrió agradeciendo sus palabras— no obstante, el no calcular el tiempo que sostiene a la bailarina junto con el tiempo de la música causa daños a su compañera de baile —indicó, señalando el tobillo de Amy— y pueden ser muy graves.
La sonrisa de Sonic desapareció en el proceso del regaño de la mayor. Tragó saliva y apretó los labios frustrado. La rutina habría salido perfecta si no fuese porque se dejó llevar por el ambiente.
—Lo siento.
—No tienes que pedirme perdón a mí —contestó, señalando con sus ojos a la eriza rosa afectada. Esta última volteó su mirada hacia el preocupado erizo azul, sonriéndole, esperando que comprendiese que el despiste no fue culpa suya— Bien, jóvenes, duós. Se acabó la audición —anunció entonces la mayor, dándoles la espalda a la pareja, dirigiéndose a los demás— Agradezco mucho a todos los que participaron, los resultados serán publicados el día lunes para el bloque A y el día Martes para el bloque B, es decir, éste.
Todos los participantes aplaudieron agradeciendo el esfuerzo realizado todo aquel día. El bullicio inundando el salón donde todas las especies conversaban entre sí y se retiraban se hizo presente en pocos segundos. Sonic y Amy salieron del salón cada uno al lado del otro.
Amy parecía buscar a alguien entre toda la multitud donde Bailarines y público se reunían para ponerse al tanto, tal vez. Sonic notó su actitud, lo cual le pareció curioso.
—¿A quién buscas? —preguntó entonces Sonic, tomando por sorpresa a Amy.
—Pues a Silver, ¿a quién más? —el erizo chasqueó la lengua. Claro, Silver— No lo veo por ninguna parte.
—Mmh, que extraño —musitó con el ceño fruncido.
Ambos se dirigieron a una banqueta donde sentarse, con sus bolsos de cambio colgando de sus hombros. Sonic abrió su mochila buscando su teléfono, y en cuanto lo encontró revisó si es que había recibido algún mensaje.
—Ah, mira —dijo entonces el ojiverde llamando la atención de la rosada— sí me escribió —completó, mostrándole la pantalla de la conversación, donde decía:
"—Bro, tu baile con Amy estuvo espectacular, se nota que ambos tienen mucho talento :)—"
"—Me surgió algo con mi papá así que tuve que retirarme, sorry. Nos vemos mañana en clases—"
Amy observó un poco curiosa los mensajes de Silver, se le hacía rara su forma de escribir. Se separó de la pantalla del teléfono del azul y buscó su propio teléfono, abriendo la app de mensajería con el chat del plateado. Sí, definitivamente su forma de escribir no era igual a como le escribía a ella.
—Esa carita sonriente que te puso no se me hace muy amigable —comentó la eriza con una sonrisa burlona.
Sonic rodó los ojos ante la burla de su compañera y releyó el mensaje. No quería admitirlo, pero las veces que Silver utiliza emojis de ese estilo nunca son por algo bueno. Era consciente de que su mejor amigo lo apoyaba y que por supuesto estaba muy feliz por él por cursar el deseo que llevaba soñando con realizar por años. El único problema que había era de que Silver decidió fijarse en la chica que convivirá junto a él en el baile de ahora en adelante.
—Siempre lo usa —mintió— lo que sucede es que nosotros como sociedad estamos traumados con esa carita —se excusó, causando la risa entre ambos.
Un nuevo capítulo en la vida del erizo azul acababa de empezar, pero ahora tendría que lidiar con asuntos que estaban en juego. Calmar los celos de su mejor amigo, y por si fuera poco, evitar que su padre descubra su secreto.
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Escrito: 21 de Septiembre 2021
Publicado:
Buenas buenas bbces :D
Que feliz me siento de tenerles un capítulo escrito para publicarlo un viernes akfnskfks, que básicamente son los días de actualización de este libro.
Espero les esté gustando el transcurso de esta historia, en ésta ocasión nos permitimos ver como la relación entre Silver y Amy poco a poco se abre paso con un poco más de confianza y cómo el interés entre ellos empieza a surgir de forma más evidente.
¿Ustedes qué creen? ¿Creen que nuestro Silver y nuestra Amy ya sean conscientes de que se atraen? 👽
Así como nos dejaron ver como está surgiendo las cosas entre ellos, también estamos viendo los primeros celos que se dejan relucir en nuestro erizo platinado, lo que complica un poco las cosas para nuestro erizo azul.
Les dejo aquí una pregunta para ustedes de lo que han leído hasta ahora, ¿ustedes qué creen? ¿Silver está detrás de Amy por Ego o porque realmente le gusta?
Cuando hablo de "ego", les recuerdo que en unos capítulos atrás él menciona que está harto de ser la sombra de su mejor amigo 👀.
NOTA: NO DEJEN DE SEGUIR ESTE LIBRO, tengo planificados muchos eventos que ocurrirán y darán paso a emociones para nuestro Sonamy y medio Silvamy. Si quieren ver lo que ocurrirá más adelante lxs invito a seguir leyendo este libro :).
CURIOSIDAD: hasta este capítulo ha transcurrido en términos de tiempo, una semana ✨
Dicho y hecho, me largo calamardo. bAISSSS🤙🌸
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