"La apuesta"

-¿Sucede algo especial el día de hoy? -le pregunto Kai quien se sentaba a la mesa con la bandeja del desayuno.

-Solo tengo hambre -arguyó atacando su comida.

Los otros tres miraron a Zane, pero este no les prestó atención por alguna razón estaba la tonada de una canción en su mente. Mientras masticaba, comenzó a tararear sin importar que no recordara la letra.

Estar con sus amigos en el desayuno lo hacia sentir bien. Le gustaba compartir un rato con ellos, sin que nadie dirigiera miradas sarcásticas o apartara su plato por que no tenia hambre. No sabia si era costumbre, pero sintió que las cosas debían de ser así.

Jay a su lado comiendo lentamente, dedicando sonrisas por aquí y por aya. Kai echado hacia adelante con los codos sobre la mesa, como si estuviese apunto de quedarse dormido. Cole, frente a el, robandole comida a los otros tres, siempre con una pila de cuadernos sobre la mesa (Ese chico parecía tener poca organización).

Le parecía normal, lo hacia sentir cómodo, tanto que sonreía y estaba mucho mas animado que antes. Esa actitud hacia que todos lo miraran con extrañeza.

Pero que mas da, ser extraño era lo suyo.

El despertador sonó, y mientras los otros dos se quejaban tapándose los oídos (Si, Kai seguía dormido ahí) él se acerco a apagarlo de buena gana. Se duchó (con agua fría). Se vistió, peino su cabello e incluso estaba de humor como para arreglarle a Jay la corbata. Ni siquiera ver el moretón en su ojo lo desanimó. Se hecho la llave a la mochila. Algo le dijo, que no seria mala idea comenzar a ser precavido.

Se despertó con la sensación de que ese día las cosas mejorarían. Esta vez, no esperaría a que lo hicieran, sino que haría que sucedieran (no cometería ese error de nuevo).

-Jamas pensé que fuera posible, pero estas actuando mucho mas raro de lo habitual -le dejo Jay guiñándole un ojo.

Notó que Cole rió, pero sonó mas como un bufido. Supuso que no quería llamar su atención.

-¿Por que creen que estoy actuando raro?

-En primer, lugar, estas comiendo como si no hubiera un mañana -comentó Kai señalándolo.

-Si -comentó Jay -Si sigues así vas a matar a Cole de hambre.

Kai y Jay rieron a carcajadas.

Volteó a ver al pelinegro, quien al principio pareció aguantar la risa pero finalmente acabo riendo también.

-En ese caso, este semestre te toca alimentarme -le dijo sonriendo.

Cole y él se miraban a los ojos, sin poder evitarlo sus propias palabras retumbaron en su mente. "Este semestre" ya lo había dicho para cuando se dio cuenta de que el chico frente a el no tenia planeado terminarlo, al menos no en ese colegio.

Le había tirado una indirecta sin querer. Trató de aparentar que no lo había notado, a pesar de que Cole ya lo hubiera hecho. Alargó la mano y le robo una tostada a Cole. Le dio una mordida y le sonrió con algo de nerviosismo.

-Oye, las tostadas de un hombre son intocables -Bromeó y se la quitó de regreso.

Suspiró aliviado, ese no era el lugar ni el momento para hablar del tema. Jay lo sacó de sus pensamientos.

-Lo vuelvo a repetir: creo que estas batiendo un nuevo record en rareza.

-Sí, si sigues así vas a aplastar éel de Jay -Cole voteó a ver al recién mencionado con cara picara -Lleva años de experiencia.

Kai fue el primero en soltar una carcajada. Los otros dos apenas se reían. Jay se cruzó de brazos e izo un puchero de enojo, para entonces todos menos él se estaban riendo.

-Ja, ja, ja -el pelirojo ladeó la cabeza molesto -muy gracioso, Cole.

Sus risas se escuchaban por toda la cafetería. Algunas personas los miraban atentamente jurando que eran un trío de idiotas. Zane los ignoró y siguió riendo.

-No los conozco -le dijo Jay a unas chicas que pasaban a su lado.

Zane le dio un zape para que cerrara la boca. Jay sonrió nervioso a las dos chicas. Cuando estas dejaron de mirarlos, gruño a Zane.

-¿Que hay? -escuchó un saludo.

Era Lloyd que había llegado. Kai se limpió las lagrimas con la manga de la camisa, apenas dejando de reír. Rodeo a Lloyd con el brazo.

-¿Que es tan gracioso? -pregunto el rubio sentándose en la mesa. Estiró una mano a la bandeja de su hermano y le robó lo poco que quedaba de su tostada.

-No les hagas caso Lloyd, son unos pesados -arguyó Jay aun cruzado de brazos.

-No seas así Jay, solo es una broma -comentó Cole que estaba limpiando sus gafas.

-Juro que tendré mi venganza -Jay le dio un sorbo a su jugo.

Zane miraba a Lloyd con atención, el chico estaba tan ansioso como siempre. El rubio apartó la mano de Kai y se quitó la mochila.

-¿Que buscas? -le preguntó su hermano.

El chico siguió buscando un momento antes de responder.

-Necesito que me hagan un favor -Comentó Lloyd con las manos dentro de la mochila.

Kai lo miró arqueado una ceja, una expresión de extrañeza, tal vez.

-¿Que tipo de favor? -al parecer Zane era el único que se atrevió a preguntar.

Lloyd rió con nerviosismo, sonriendo ampliamente. -He, he... Bueno...

-¿Y ahora que hiciste, enano? -lo incriminó su hermano.

-¿Quien yo? -volvió a reír y le dirigió una mirada nerviosa a Kai -Nada de nada.

-¿Como que nada de nada? -pregunto torciendo la boca con disgusto. Seguramente se había puesto en el papel de hermano mayor.

Lloyd se sintió amenazado por la mirada asesina de Kai, quien se desplazó hacia adelante. El rubio se inclinó hacia atrás riendo nerviosamente. Cole, quien estaba comiendo como si nada, alargo la mano para empujar a Kai por los hombros. Este gruñó al instante, Zane juró por un momento que se caería de la mesa de espaldas.

-¿Nos vas a decir o que? -preguntó.

Kai se precipitó hacia adelante. Refunfuñando, aparto la mano de pelinegro y también le tiró una mirada, pero este pareció ignorarla.

-Okay... -dijo tras un largo suspiro -¿Ubican a Brad? Mi compañero de cuarto.

A Zane le sonó ese nombre, pero una imagen no se le vino a la mente como en otras ocasiones. Trató de imaginarse un chico de su edad cosa que no funcionó, tampoco fue capaz de recordar donde había oído ese nombre.

-¿El de gafas?

-No... El otro.

-Vamos Lloyd, -arguyó Kai - has tenido varios.

-Es... Es el que puso hormigas rojas en mi cama -dijo el rubio desviando la mirada.

Jay se rió. -Recuerdo eso, Haha.

-No seas pesado -callo Cole a Jay.

Notó que a Lloyd le dio pena.

-Como sea -se apresuró a cambiar el tema -Le hice la tarea a cambio de dinero.

Kai frunció el ceño.

-Necesitaba el dinero...

-¿Para qué? -de nuevo era él el único que se atrevía a preguntar.

-Puño a cara 6 sale este viernes -dijo alzando los brazos, como señalando lo obvio del asunto.

-Ahhhh... -Todos los presentes parecieron entender al instante.

-¡Lo necesito! -gritó Lloyd jalándose las mejillas.

-Yo te pude haber dado el dinero -señalo Kai.

-Muy tarde. Estabas muy molesto con migo cuando te lo iba a pedir -le reprochó.

Ahora era Kai quien se apenaba. Zane sintió un hueco momentáneo al recordar como le había gritado ayer.

-¿A donde va todo esto? -pregunto el chico de gafas.

-Pues Brad me pagó... Pero yo no me acordaba de que le debía dinero a Gene.

-¿El moreno?

-No, el de las gafas -lo corrigió -Y en cuanto se enteró de que tenia dinero me fue a cobrar. Y no tuve de otra que pagarle.

Zane seguía sin entender nada, y al parecer los otros estaban iguales. Cole agitó la cabeza.

-Déjame adivinar: Perdiste el dinero y no tienes para comprar absolutamente nada.

-Sip -dijo asintiendo con la cabeza -Pero tengo una solución.

Lloyd volvió a la mochila. Saco algo lo alzo como si nada.

-¡El santiamén! -exclamó dejando una especie de libreta sobre la mesa.

Jay se echo hacia delante y la tomó. Jalo de la pasta y vio la primera pagina.

-Son... ¿Vales para el restaurante "la casa del taco"? -el pelirojo leyó extrañado.

-2x1 en cada boleto cada tres te regalan una soda -dijo Lloyd sonriendo.

-¡Amo ese lugar! -exclamo Cole -Los mejores tacos de la vida.

-¡Pues hoy es su día de suerte! Este viernes festejan sus primeros veinticinco años o algo así ¡Van a hacer una fiesta y todo! -le dijo a Cole.

Zane volteó a ver a Kai, quien aun tenia cara de confundido (o disgustado, no pudo distinguirlo).

-¿De donde los sacaste? -preguntó Kai.

-Carlos -le dijo. Kai estaba a punto de abrir la boca para preguntar algo cuando Lloyd lo interrumpió -El moreno.

-¿Y que esperas hacer con ellos? -le dijo de regreso el mayor.

Zane supo que si Kai no se calmaba, terminaría regañando a Lloyd. Se apresuró a responder antes que dijera algo más.

-Yo creo que Lloyd planea hacer negocio con nosotros -dijo Zane. Lloyd asintió conforme.

-Vamos chicos, -pidió -dos por cada vale.

Zane le quitó los boletos a Jay y leyó sobre el colorido boleto (esta de mas decir que había un dibujo impreso de un taco en el) la fiesta de aniversario era ese viernes, mañana.

-Aquí dice que solo los podremos usar mañana -les dijo a los demás -la fiesta es mañana -aclaró.

-Enano -lo llamó Kai -no podemos comer tantos tacos.

-Habla por ti -Cole pareció ser el único en apoyar a Lloyd.

-¿Puedes comer dieseis tacos en una noche? -le pregunto Zane al pelinegro.

-Existe el microondas -le respondió.

-¡Si! Los pueden guardar para despues -hablo mas animado que antes -¿Verdad?

Los cuatro intercambiaron miradas. Zane agitó la cabeza con pena. Lloyd carraspeo.

-Tu si me apoyas ¿Verdad? -le habló a Cole.

El recién nombrado se acomodo con incomodidad.

-Sabes que esa es mi debilidad -hubo una pausa -Pero creo que tienen algo de razón -admitió pasándose los dedos por el pelo.

-Pero si solo son ocho boletos... -dijo haciendo un puchero -Al 2x1.

-Te puedo dar el dinero -trató de convencerlo Kai -no estoy molesto.

-No -respondió cruzándose de brazos -lo tengo que conseguir yo...

Zane supuso que no quería pedirle el dinero a Kai visto que este tenía muchos problemas. Ahora tal vez, lo consideraba un logro personal. De repente, Jay le arrebató los boletos. Este parecía tener algo en mente.

-Yo tengo una idea -exclamó Jay con mirada picara.

Zane sintió un mal presentimiento, no tubo que tratar de recordar nada: las ideas de Jay siempre terminaban mal (o en un tremendo desastre metiéndolos a todos en problemas).

-¿A sí? -habló el rubio con esperanza.

-Yo compraré todos los boletos -soltó Jay.

Lloyd se puso de pie en la barra de un salto. Corrió al otro lado de la mesa y abrazó a Jay como si no hubiera un mañana.

-¡Gracias Jay! -le dijo abrazándolo (ahorcándolo casi). De repente, la sonrisa se le fue -Espera... ¿Vas a comerte dieciséis tacos tu solo?

-No -respondió aun con esa expresión de locura -Nosotros vamos a comernos todos esos tacos.

-¿Nosotros? -le dijo Zane. Jay asintió energéticamente. -Explícate.

-¡Noche de tacos! -Exclamo este como respuesta.

Zane sacudió la cabeza, y por segunda vez le pegó un codazo.

-Ustedes y yo -los señaló con la barbilla -Con lindas citas mañana por la noche -aun tenia esa sonrisa de locura.

-Y dime Jay ¿De donde vas a sacar citas? -el castaño aun no parecía conforme.

-Ah, no se las voy a poner tan fácil. Ustedes buscan sus citas, yo pago la comida.

El solo escuchar la palabra cita, le causaba nauseas. Antes de siquiera poder prohibírselo, se acordó de ella. Tenía la palabra en la boca (y un dolor en el estomago).

-Hey, a mi me parece que traes algo entre manos -le dijo Cole. Zane también pensaba eso, los planes de Jay no eran tan "sencillos".

-Dije que tendría mi venganza, ¿No, Cole?

Cole suspiró resignado.

-¿Les apetece hacer una pequeña apuesta? -dijo Jay agitando los boletos al aire.

-O te explicas o te olvidas de mi -amenazo Cole.

-Ay... Veran, el ultimo en conseguir cita, se va a enfrentar a uno de mis tantos retos asquerosos.

No. Zane no quería estar incluido en ello. Volteó a ver a Cole, quien tenia una expresión dura. De un momento a otro ambos cruzaron miradas, y compartieron el entendimiento (o la sensación, tal vez) pues ambos sabían que era una malísima idea.

-¿Que nivel de... asqueroso? -preguntó Lloyd que estaba aun detrás de él.

Zane no tenia ninguna intención de saber la respuesta.

-Lo mas asqueroso posible -Jay frotó sus manos frente a su cara.

-Safo -dijo Kai alzando los brazos. En seguida, hubo un silencio.

-Vamos chicos -ahora era Jay quien trataba de convencerlos. Nadie contestó -No lo hagan por mí, háganlo por Lloyd.

Jay tomo a Lloyd de los hombros y ambos hicieron puchero.

-Porfis, necesito el videojuego -El rubio agudizo la voz.

-Si. Lloyd tiene su videojuego, ustedes comida gratis, lindas citas y yo tengo mi venganza contra alguno de ustedes -burló Jay -Todos ganamos.

Kai vaciló. -¿El ultimo en conseguir cita?

-Sip, los demás saldrán limpios de esta -aseguró.

-Bueno, yo estoy dentro -"celebró " Kai.

Lloyd y Jay vitorearon a la vez.

-Solo por que te la debo -le dijo al menor.

Zane comenzaba a ponerse nervioso. ¿De donde sacaría una cita? Por amor del primer maestro, esa era la idea mas descabellada del mundo. Seguro sería él el que tendría que enfrentar el "reto asqueroso" al final. Sintió la mirada interrogante de Cole. Sabia que si él entraba, el pelinegro tambien lo haría.

-Zane, Cole -los llamó Jay para que dejaran de tirarse miraditas -¿Entran?

-Yo... No estoy seguro de esto -admitió.

-Estoy de acuerdo -le apoyó Cole -Eres casi tan duro con los retos como yo.

Jay se echó hacia adelante, apoyó los codos en la mesa y agitó los boletos frente a Cole.

-¿Eres capaz de decirle que no a dos tacos gratis?

-¿El que enfrente el reto de todos formas come? -pregunto el otro.

Que poca fuerza de voluntad tiene -pensó Zane.

-Es un trato -Jay le tendió la mano.

Cole suspiró y estrechó la mano de Jay. Lo hacia por la comida, claro. Ahora él era el único que faltaba. Miro a Lloyd, quien tenia una cara suplicante, sintió remordimiento. Le dieron ganas de golpearse contra la mesa.

Se recordó a si mismo con que intención había desertado ese día. Supo que se arrepentiría de lo que estaba a punto de decir.

-Bien -dijo tratando de ocultar la pena -apuesto... Indirectamente.

Al parecer "hacer que las cosas sucedieran" incluía aceptar los riesgos.


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