"Es cosa de atención"
-¿Con cuadros? ¿O sin cuadros? -le preguntó por quinceava vez.
Zane miró como Jay se ponía ambas camisas sobre el pecho, una estampada a cuadros de tonos azules y celestes y otra de un azul opaco. Se miraba al espejo, hacia una mueca y se ponía la otra. Después se volvía a preguntarle lo mismo.
-¿Cual está mejor? -pregunto extendiendo ambas camisas.
Zane llevaba alrededor de una hora tratando de hacer la tarea, pero no importaba cuantas veces le decía que usara la que más le gustara o que no tenía idea, el pelirojo quería escuchar su opinión.
-¿Por qué te preocupas tanto? -preguntó dejando el lápiz de lado -Es sólo una camisa.
Jay le lanzó una mirada perspicaz.
-Imagina que me pongo la camisa de cuadros y a Nya no le gusta, está comprobado que será un cincuenta y cuatro por ciento más difícil ganarme su atención si no luzco atractivo -dijo volteando al espejo y haciéndose un gesto "galán" a sí mismo.
-Honestamente creo que lo estás exagerado. No seas tan dramático.
Jay se volteó al instante y le dedicó una mirada de locura.
-¿Dramático? ¡¿Dramático?! -exclamó lanzándosele encima y tomándolo por los hombros -¡La camisa lo puede cambiar todo! ¡Si escojo la camisa equivocada Nya no me prestará atención!
-¿Y? -Zane no entendía bien eso de la "atención".
-Y si no me presta atención no podré volver a invitarla a salir, y si no vuelvo a invitarla a salir no podré pedirle que sea mi novia, y si no es mi novia no nos casaremos, y si no nos casamos no tendremos dos hijos y...
-¿Si te digo cual vas a dejarme hacer la tarea en silencio? -le interrumpió.
El pelirojo asintió sonriendo.
-La de cuadros -respondió Zane sin prestar atención dando por acabada la conversación frenética sobre la atención.
El rubio empujó a Jay por el pecho para quitárselo de encima, este lo soltó al instante y volvió a sonreír como si hace dos segundo no hubiese estado a punto de perder la cabeza. Puso ambas camisetas frente a él y las miro detalladamente un segundo.
-Sin cuadros -finalizó Jay poniendo ambas camisas dentro del closet.
Zane suspiró pesadamente.
-Dramático -murmuró volviendo a sus asuntos.
Se volteó de nueva cuenta para continuar con su tarea. Sabía que si no la terminaba no tendría tiempo de hacerla más tarde, estaría muy ocupado comiendo tacos... o evitando que Adeline amordazara a alguno de los chicos con el mantel de la mesa.
Se le formó una sonrisa al imaginarse la escena. Supuso que Jay sería su primera víctima, o como ella lo había llamado antes: enano.
Algo de eso le hizo pensar en que tan incómoda podría ponerse la noche. Unos frente a otros, en la misma mesa, donde todo tipo de comentarios podrían salir al aire.
O lo que era aún peor, se imaginó las caras que pondrían los chicos cuando descubrieran que Adeline era su cita. Los dos habían estado muy ocupados pensando en sus propias citas que, por suerte para él, no se tomaron la molestia preguntar cuáles eran los planes de los otros. Nuevamente sintió los nervios picarle en el estómago.
-¿Tu que te vas a poner? -preguntó Jay invadiendo su espacio personal de nuevo.
¿Acaso había pensado en que se iba a poner? No, seguramente había pensado en todo menos eso.
-Ropa -dijo lo primero que se le ocurrió.
-Claro que ropa, ¿o acaso pensabas ir desnudo? -lo codeó.
Zane agitó la cabeza.
-¡No!
Jay rio escandalosamente.
-Eh, te pusiste rojito.
No tenía idea de cómo, pero aparentemente había compartido cuarto con Jay durante poco más de cuatro años sin ahorcarlo.
Zane conocía su propia paciencia, y estaba seguro que jamás había lidiado con ella. El pelirojo era un gran amigo y aunque su actitud podía llegar a ser asfixiante admitía que alguien que siempre viera el lado positivo de las cosas era de gran ayuda en muchas ocasiones. Tal vez no era cosa de paciencia, sino de humor. No tenía la menor duda que estos días todo se había puesto de cabeza en su vida.
-¿Sabes qué? Voy a ayudarte -le sonrió dando un brinco y de vuelta al closet.
-¿Ayudarme?
-Sí, si tú lo le prestas atención a la ropa yo lo haré por ti. Ya verás cómo gracias a mi tendrás toda la atención de tu chica -le aseguró esculcando de su lado del closet.
Pensó un segundo como sería tener la atención total de Adeline. Esa mirada seria clavada en él, escuchando y estando de acuerdo en todo lo que dijera. Simplemente sería igual de perturbante que imposible. Bueno, no tan imposible si recibía una paliza y le dejaban el otro ojo morado, ahí sí que tendría la atención de más de una persona.
Jay salió con varias prendas en las manos y las dejo en la cama.
-¿No tienes una corbata negra? -le preguntó.
La verdad era que no tenía ni la menor idea de lo que había en su closet. No salía del uniforme y los mismos jeans color caqui con cualquier camiseta que se encontrara en la cómoda.
Le parecía raro cambiar de ropa, como si estuviera acostumbrado a usar siempre lo mismo. Tenía el presentimiento de que se trataba de un uniforme, pero no al de una escuela...
Estaba apuntó de responder un no sé cuándo Jay sacó una del fondo de un cajón.
-Oh, olvídalo -lo miró y le sonrió -Por cierto, tenemos que quitarte eso.
-¿Qué cosa?
-Eso -le dijo señalando su propio ojo.
El rubio recordó lo que Adeline le había dicho sobre que combinaba con su suéter violeta. Se le salió una sonrisa sin poder evitarlo.
-No, creo que esto me ayudara a ganar un poco más de atención -bromeó.
-Eh, ya estás entendiendo -le giñó el ojo.
-Además, ¿Cómo pensabas quitármelo?
-Hay algo mágico que se llama maquillaje -alzó los brazos señalado algo que al parecer para él era muy obvio.
-¿De dónde vas a sacar maquillaje? -le preguntó tratando de adivinar cuál de todas las chicas de todo el FMbs estaría dispuesta a prestarle su bolso de maquillaje a Walker.
-¡Dah! -resopló y se acercó a su cómoda.
Entonces, como si fuera lo más normal del mundo Jay sacó una paleta de maquillaje de un tamaño considerable.
Zane no se sorprendió. Se trataba de Jay.
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-La corbata te da un toque formal -le sonrió el pelirojo -Agradéceme.
Ya estaban alistándose para salir con treinta minutos de anticipación cuando el tercer choco del grupo llegó.
-Lo único que agradezco es que no te hayas puesto ese horror a cuadros -dijo Kai señalando la camisa que estaba en la cama -¿Listos?
Zane asintió.
-Yo nací listo -sonrió perspicaz.
Kai le lanzó una mirada seria.
-Pensándolo bien, ponte la camisa con cuadros, y perfume, mucho perfume.
-Ja, ja, buen intento Romeo.
-Hay que darnos prisa -dijo Zane tomando su celular y guardándolo en la seguridad de su pantalón.
En seguida se dirigió a la puerta y dejó pasar a los otros.
-Y este nació corriendo -le murmuró Kai a Jay entre risas.
-Cálmala, ¿Cuál es la prisa? -preguntó Jay.
Zane rodó los ojos mientras ponía seguro a la puerta.
-Tenemos que pasar por las chicas al dormitorio -les recordó -No es de buena educación hacer esperar a una chica.
Mentira a medias; cada segundo que pasaba era una oportunidad para que Kai o Jay preguntaran quien era su cita. De otra forma mientras más rápido llegarán al dormitorio más rápido estaría saliendo con Adeline, y así no habría tiempo de que los chicos pusieran un "pero" al asunto. Los conocía y sabía que por más que odiaran a la peliroja ninguno de los dos era tan descortés como para mandarla a volar en plena cita.
Como siempre trató de aparentar que no estaba nervioso y cambiar la cara. Respiró hondo diciéndose a sí mismo que se trataba de una cita para salir a comer a un restaurante de comida Mexicana, no una reunión con el presidente para acordar el lanzamiento de una bomba nuclear... en caso de que eso fuera posible.
Ya habían salido del dormitorio y se encontraban caminando a algunos metros cunando Jay se tocó los bolsillos del pantalón.
-¡Mierda los vales! -maldijo llevándose los brazos a la cabeza -Los olvidé...
Kai se goleó la frente.
-Magnífico -dijo con sarcasmo el castaño.
Apenas le llegó la idea a la cabeza habló antes de que alguno de los otros lo hiciera.
-Yo voy por ellos -intervino.
-¿No traías prisa? -dudó Kai arqueando una ceja.
-Por eso mismo, creo que yo puedo ir más rápido -fue la primera excusa que se le vino a la mente -Ustedes adelántense.
Kai y Jay intercambiaron miradas.
-Okay... -vaciló Jay.
Zane se dio la vuelta sin esperar otra respuesta y se echó a correr dentro.
Un sexto sentido le dijo que era como su salvación. Si los chicos se adelantaban no habría forma de que lo viran salir con Adeline, al menos no su ganaba el tiempo suficiente. Dejó de correr al llegar a dentro y caminó a paso lento de regreso a la habitación. Miró su reloj, apenas eran las 8:15 con suerte podría perder unos diez minutos como mucho.
Lo que tengo que hacer por Adeline, se dijo a sí mismo.
******************
Hubiese sido buena suerte que Zane advirtiera que lo estaban observando.
La comitiva de Cryptor se escondía detrás de los arbustos paralelos al edificio.
-Es una bonita noche ¿verdad? -le habló uno de ellos tomándolo por sorpresa.
-Tienes razón Drone-dijo otro con voz ronca y aguda -muy bonita como para golpear un nerd.
Zane se quedó escéptico mirando a los dos chicos frente a él, sorprendiéndose de que no estuvieran acompañados de sus otros "amigos" y de Cryptor. Pero poco sabía que los demás estaban ocultos, esperando el momento justo para darle una buena golpiza.
Con un movimiento, más brusco que hábil, Mindroid le con ayuda de su baja estatura le arrebató los vales a Zane de la mano.
-¡Hey!
Este se escabulló detrás del más grande, Drone y le pasó los vales. Mindroid al parecer era el de menor edad de toda la pandilla.
-Pero parece que tienes mejores planes que nosotros -habló de nueva cuenta dedicándole una sonrisa desagradable -¿La casa del taco?
-¡¿La casa del taco?! -Mindroid sonrió -¡Ahí sirven los mejores nachos de la vida! ¿Podemos ir?
Drone lo miró con enojo.
-Eh, digo... ¿Qué clase de restaurante barato es ese? -se burló haciendo un puchero.
-El jefe no está muy contento contigo, Julien -dijo Drone.
Zane comenzaba a sentir irá contra ellos. Si había algo que lo molestaba más que Cryptor era la molesta actitud de sus seguidores.
-Entrégame esos vales -le ordenó mirándolo serio.
Drone rio.
-¿Y qué pasa si no lo hago, eh? -lo retó, miró sobre el hombro de Zane listo para dar una señal a Cryptor y que estos se vinieran sobre él cuando menos lo pensara.
-¡Sí! -exclamó Mindroid aún oculto detrás de Drone -¿Y que si no?
-No creo que Cryptor vaya a estar muy feliz si le llamo a mamá para decirle sus calificaciones -intervino una voz a sus espaldas.
Al voltearse se encontró a la chica peliroja usando con unos jeans ajustados y ese suéter violeta del que le había hablado. Su cabello se notaba más arreglado, pero aún estaba perfectamente rizado.
Drone y Mindroid la miraban incrédulos.
-Ya saben, es más fácil contar las que aprueba de milagro que las que no -sonrió retadora.
-Ay preciosa, siempre llegando en el momento menos apropiado -dijo Drone cruzándose de brazos.
-Estaba casualmente pasando por aquí cuando el olor a perro callejero me llamó la atención.
-Cuidado con lo que dices.
Zane se acercó a Adeline y la rodeó por los hombros como signo de protección, aunque le quedaba más que claro que la peliroja sabía defenderse sola.
-Será mejor que se larguen ahora si no quieren que Cryptor los mandé cuatro metros bajo tierra porque lo metieron en problemas.
Drone miró a Cryptor detrás de los arbustos, los demás chicos de la pandilla murmuraban otras cosas, el jefe se pasó el dedo índice por el cuello dando a entender que abortaran la "misión".
Ambos problemáticos gruñeron y se disponían a irse.
-Los vales -dijo firme Zane.
Drone se volteó y con una mirada de odio se los lanzó.
-Que tengan bonita noche tortolitos -se burló antes de irse.
Se perdieron de vista a la vuelta del edificio.
-¿Nos vamos? -le dijo la chica.
Zane miró a Adeline y le ofreció el brazo. Ella le sonrió. Aceptó el brazo, no sin antes codearlo.
-Solo quiero dejar en claro que yo tenía la situación bajo control.
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-Jefe, ¿Porque los dejó ir? -preguntó Drone a Cryptor molesto.
-No seas imbécil, la zorra de mi hermana está con él, no puedo patearle el c*lo con ella cerca -respondió entre dientes el jefe.
-¿En serio? -chillo con inocencia Mindroid -Porque yo pensé que era porque no quería que su mamá supiera que reprobó casi todas las cla... ¡Auch!
-¡Cállate! -le gritó después de haberle propagado ese buen zape -¡Si no nos hubiesen hecho esperar tanto habríamos tenido oportunidad!
Cryptor se llevó una mano a la cabeza, echando rabia por los poros. Esa era la oportunidad perfecta de darle una lección a Zane. Un segundo después se le vino una idea.
-... Aún que tal vez aún la tenemos -sonrió ideando un plan.
-¿Ah sí? -preguntó uno de los chicos de la pandilla.
-Muchachos -encaró a los otros -¿Quién quiere ir a comer unos tacos?
-¡Qué bien! ¡Iremos!-exclamó Mindroid ganándose la mirada de todos -Eh, digo... Seh, unos tacos..
-Pero jefe, su hermana va a estar ahí.
-Creo que ya sé cómo deshacerme de ella -dijo tomando su celular, en un dos por tres hizo una llamada.
-¿Hola?
-Pixal, amor ¿Estas libre esta noche?
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Hola gentecita!
Esta historia sigue viva, despues de algunos "pocos" meses de inactividad me alegra saber que aun tengo su apoyo :3
Quiero agradecerles a varias personitas por nominarnos a los premios Ninjago 2016, no saben lo feliz que me pone n.n
Así que si te gusta esta historia, te agradecería muchisimo con toda mi alma que vayas al perfil de los premios ( PremiosNinjago ) y mandes un mensaje diciendo que votas por ella :3
Mucha suerte a los nominados en la categoria fanfic, un abrazo!! <3
-JELY<3
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