CAPÍTULO 18

Ray levanta el arma, Iwin la imita. Enoch separa su cuerpo y después de un segundo de pasos atropellados e impacientes, estamos a dos metros de ella.

Tiene el cabello corto a la altura de su mentón, color rubio blanco y un tanto alborotado. Viste un traje negro como el nuestro, pero sin ningún tipo de luz. Arriba de este, una capa vieja cae a ambos lados de sus hombros.

A juzgar por su tamaño, parece de nuestra edad.

—¿Quién eres?— Le pregunta Enoch desafiante.

Ella, estupefacta y aún de espaldas, se queda gélida en su lugar. Enoch carga el arma.

—Dije, ¿quién eres?— Repite.

Observo el piso...sus huellas son como las nuestras. Las que vi en la juguetería no son de ella. Hay algo más grande y está cerca.

—Enoch...—Le digo antes de tragar saliva.— Tenemos que salir de aquí.

—¿Qué?— Me pregunta aún apuntándole el arma a la chica.—¿De que estás hablando chico?

—Las huellas, las que vi en la juguetería...no son de humano...no son de ella.

La chica se da vuelta lentamente. Tiene la tez mestiza y sus ojos azules aún sin pestañear, observan más allá. Su cara está sucia, al igual que sus manos. Sin dedicarnos ni un segundo de su mirada, continúa con ella fija en algún lugar detrás de nosotros.

—Y de quién son, ¿eh?— insiste.

Un rugido nos obliga a callar. Nos damos la vuelta lentamente para corroborar lo que ella veía. Una cabeza de panda se pasea de un lado al otro al final de la góndola.

—¿Qué es eso?— Pregunta Iwin en voz baja.

Las luces parpadean pero aún así puedo verlo caminar de manera ausente de un lado al otro del pasillo. No nos advirtió aún.

—Un sonámbulo— Responde Ray imitando su tono.—...Con cabeza de panda.

—¿Es acaso, 'normal'?— Pregunto.

—Nunca he visto algo así antes.— Admite Ray.

La chica se pone de pie y levanta con ella una mochila cargada de comida pero una de las latas se resbala y comienza a girar sin detenerse. Iwin amaga a atraparla pero extiendo mi brazo para frenarlo. Ya es demasiado tarde.

Nos observamos los unos a los otros evitando cualquier minúsculo sonido que nos delate. La lata continúa su camino hasta desaparecer por debajo de una de las góndolas. Cierro los ojos mientras me vuelve el alma al cuerpo...al menos por un segundo.

El sonámbulo se asoma en nuestro pasillo y ruge.

—¡Iwin!— Grita Enoch.

Desvío la mirada para encontrar a Iwin cerrando los ojos y presionando sus dedos contra su frente.

—¡Estoy intentando pero no funciona!— Grita Iwin mientras se sostiene la cabeza con las manos al retorcerse del dolor— ¡Aahhh!

—No le afecta al sonámbulo pero a él si.— Le dice Ray a Enoch.

Enoch observa el panorama con algo nuevo en su expresión comúnmente inexpresiva. Quizá por primera vez, tiene miedo. El sonámbulo se acerca hacia nosotros dando tumbos.

—¡Posiciones, ya!— Grita Enoch.

Ray se ubica a su lado con el arma en alto.

—¡No lo lastimen!— Grita la chica de pelo casi blanco lanzándose sobre los hombros de Ray. Ésta se la quita de encima en un movimiento brusco.

El monstruo corre, salta pero Ray comienza a disparar al igual que Enoch.

Ayudo a la chica a incorporarse pero además de lucir enojada, evita mi contacto físico.

Después de unas balas varias, el sonámbulo estrella contra el piso. Alcanzo a verle los ojos negros.

—Nunca podrán derrotarlos, nadie puede.— Dice la chica nueva en voz baja sin siquiera observarme. No parece sorprendida.

—¿Tú...los has visto antes?— Le pregunto.

Me observa de lado y se cuelga la mochila al hombro.

—¡Vamos, rápido!— Grita Ray mientras la seguimos por el pasillo contiguo.

El movimiento de otros dos, nos obliga a frenar cerca de las cajas registradoras.

—Oh perfecto...parece que tenemos un zoológico.— Comenta Iwin.

Uno de ellos tiene cabeza de gorila y el otro de cerdo. El sonámbulo con cabeza de gorila, ruge golpeándose el pecho mientras que el cerdo, golpea su pata para atrás mientras mueve frenéticamente su cabeza en chillidos estruendosos.

Si estaba entendiendo algo de toda esta locura, ahora ya se disipó por completo.

—Puedo hacer un campo de fuerza para trasladarnos fuera de aquí.— Dice Ray.

—No pude congelarles el pensamiento...¿qué te hace pensar que tu campo vaya a funcionar?— Le refuta Iwin.

—Lo discutiremos cuando acabemos con estos.— Dice Enoch cargando el arma.

Ray corre hacia el cerdo, con el arma en alto mientras Enoch se encarga del gorila.

Ambos comienzan a disparar, pero éstos contraatacan. El cerdo corre hacia Ray y el gorila acorrala a Enoch. Iwin toma su arma y saca la mía del cinturón para extendérmela.

—Haznos sentir orgullosos.— Me dice con el entrecejo erguido.

Sostengo el arma y la observo como un idiota. Iwin se abre paso entre mi y la chica, en vez de dirigirse hacia dónde está la acción.

—¿Cómo se supone que...?— Pregunto.

—Solo apunta y dispara— Interrumpe. El cabeza de panda aparece detrás de él desde uno de los pasillos.

Ruge mientras Iwin se da la vuelta y sin dejar pasar ni un segundo, le dispara frenéticamente.

—¿A que te referías cuando dijiste que nunca podremos derrotarlos?— Le pregunto en voz alta a la chica. Mi ritmo cardíaco acelera.

—Los vigilantes no mueren— Responde imitando mi tono de voz mientras saca de su mochila un artilugio antiguo y piedras.— Se transforman.

Unas boleadoras. Observo las manos del sonámbulo con cabeza de panda. Tienen garras y pelos...ya no parecen más humanas. Giro la cabeza aún absorto en la descripción real que la chica acaba de hacer. El sonámbulo cerdo se acerca en cuatro, directo hacia nosotros partiendo el piso.

—¡Cuidado!— Le grito mientras la empujo y ella se corre empujando su mochila.

Sostengo el arma sin poder estabilizarla y le disparo tres veces. Ninguna de las balas toca al animal. Cuando está a menos de dos metros disparo ya sin abrir los ojos. Abro los ojos y está desfallecido sobre mi. Estoy cubierto de sangre negra de sonámbulo.

Enoch le dio, no yo.

—¡Sería un tanto mejor si no gastaras balas!— Me grita sobre el barullo.

—¡Enoch, atrás!— Le grita Iwin mientras trata de darle al nuevo sonámbulo...con cabeza de tigre. Éste ruge y una piedra le da en el ojo. Enoch le golpea el vientre con el codo. Me doy la vuelta para confirmar que la chica fue quién le dio en el blanco.

Antes de que alguien pueda decir algo, Ray grita. Está sentada sobre los hombros del gorila.

—¿Que haces?— Le grita Iwin.

Él animal ruge.

—¡No tengo más municiones!— Le responde Ray.

—Yo tampoco.— Responde Enoch mientras dispara aire.— ¡Asis, tu arma! ¡Dámela!

Resuelve en utilizar su nueva cortaplumas y se la clava en la barriga. Coordino mi razonamiento mientras se la lanzo. Enoch la toma en el aire, apunta y dispara pero su bala no desarma al gorila. Solo lo toca y esto lo enfurece más.

Ray está tratando de torcerle la cabeza pero éste se la saca de encima con una sola mano. O debería decir pata...otra vez, ya no son manos humanas.

Con Iwin corremos a socorrer a Ray y al mismo tiempo Enoch se acerca al gorila con las manos como puños. Mientras grita, lo observa directo a los ojos. El gorila comienza a gritar y pronto el grito se convierte en gemido. Lo logró...pudo proyectar. Pero ¿Cómo? ¿Por qué él si y los otros dos no?

Nos situamos al lado de Ray mientras abre los ojos y se ahoga con su respiración.

Un sonámbulo con cabeza de cebra está combatiendo cuerpo a cuerpo con la chica de pelo rubio. Ésta corre y le hace estallarse contra las góndolas, esparciéndose en piso lo que quedaba. El gorila llora sangre negra.

Iwin observa la locura conmigo y vuelve su vista a Ray.

—¿Has pensado en ese campo de fuerza?

—Lo intenté pero necesito tiempo.— Dice mientras se pone de pie y grita del dolor.

Se toca el costado, tiene una herida abierta.

—No intentarás nada más.— Le responde Iwin.

Observo el costado de Ray. La primera gota de sangre que brota toca el piso y se disuelve al tocar el piso, desapareciendo por completo...de la misma forma que sucedió en el campo con Leah. Mi lóbulo frontal recibe la señal de extrañamiento, de la misma forma que lo sentí aquel día en el campo.

El campo...¡Eso es!

—Ni tu ni Ray pudieron proyectar porque no estaban convencidos.— Digo con algo de alegría y siguiendo mi monólogo interior.

—¿De que hablas fisgón?

—No se sintieron realmente amenazados...¡Hay que hacer como hicimos en el campo en el ritual de iniciación!

—Al fin, híbrido.— Iwin asiente y sonríe de lado.—¿Que hacemos?

Dudo por un segundo. Si mi teoría es cierta, solo tengo que creer en lo que está sucediendo. Y si no lo es...

—Solo necesito tiempo.

Iwin se pone de pie.

—¡No hay tiempo!— grita mientras corre a luchar con los sonámbulos con la chica y Enoch. Ray y yo quedamos del otro lado de los combatientes, como si estuviésemos protegidos por ellos.

—Bien, dime.— Le digo a Ray mientras esta sigue presionando con fuerza su herida.

—¿Decirte qué?

Las golpizas, rugidos y chillidos animales siguen formando parte del sonido ambiente, así que elevo el volumen de mi voz.

—El campo de fuerza Ray...¿Cómo lo haces?

Ella sonríe en medio del dolor pero es más bien una sonrisa irónica.

—¿Aún no lo entiendes, verdad?— Comienza diciendo.— No es un truco de magia que te pueda enseñar, es convicción mental.

—¿Y puedes convencerme?— Le pregunto dedicándole mi mirada por completo.— ¿Puedes convencerme que una maldita burbuja puede protegernos y que luego esa misma burbuja puede desaparecer y llevarnos fuera de estas paredes? ¿Puedes entender que si eso no sucede, moriremos todos?

Ray me observa desconcertada y hasta con poca credibilidad. Quizá piensa que le estoy tomando el pelo pero en el fondo estoy desafiándola. Solo así funcionará.

—¿Convencerte?— me pregunta.

—¡Vamos! ¡Haznos entrar!— Grita Iwin aún luchando contra dos de ellos, el panda y el cerdo.

—¡Estoy intentando!— Le respondo a Iwin.— Empiezo a creer que no lo crees lo suficiente en tu propia capacidad.— Le digo a Ray entrecerrando los ojos.— Estas dudando.

—¡¡Fisgón, no podemos retenerlos más!!

—¡Ray! ¿¡Crees en tí o no!?— Insisto .

—¡¿Qué esperas?!— Me grita Enoch mientras combate con dos a la vez.

—¡¡No puedo concentrarme si me gritan así!!— Les respondo.

—¡¡Si, puedo!!— Grita Ray con la guardia baja, la primera vez que soy partícipe de algo así.

Convencido por su agonía, pongo una mano sobre su cabeza y la otra en mi propia frente, proyectando un campo de fuerza entremedio de nosotros y ellos.

Un sonido como de energía supera todo. La intensidad logra que todos los sonámbulos choquen contra el campo. La chica, Enoch y Iwin se acercan corriendo hacia nosotros con rapidez. La proyección se hace más chica.

—¿Ray, estás bien?— Pregunta Enoch.

—Si...siento como si la herida estuviese desapareciendo.— Dice ella tocándose él costado. Lo que ella dice, denota de manera real sobre su cuerpo...lo que antes era un rasguño profundo, ahora es apenas una gruesa línea roja.

—¿Dedujiste como sacarnos de aquí, verdad?— Me pregunta Iwin algo emocionado.

—No sé todavía si funcionará pero necesito que se queden aquí, cerca.— Les digo a todos.

—Quédate tranquilo, no nos iremos a ningún lado.— Me responde.

—Oigan...— Dice la chica alzando su dedo índice en alto.

Seguimos lo que señala hacia el final de la góndola. Una figura de orejas altas.

—No se muevan— Nos dice Enoch.

La criatura se mueve como olfateando.

—Faltaba un maldito conejo.— Dice Iwin por lo bajo.

El sonámbulo sigue olfateando y da un paso hacia nosotros...mierda.

—Ray...— Comienzo diciendo evitando llenarme de miedo.— ¿A dónde te gustaría ir?

—Ya no tienes que desafiarme.— Me responde de mala gana y compartiendo el mismo sentimiento.— Entendí tu punto.

Nos quedamos quietos mientras las luces oscilan. La criatura siniestra gira su cabeza por completo y se acerca brincando hacían nosotros. Sus patas son enormes.

—¡Mierda!

—¡Necesito que todos estén en contacto!— Les grito.

Todos obedecen tomándose alguna parte del cuerpo mientras observo a Ray dándole a entender que llegó el momento. Ella asiente y cierra los ojos.

—¡Niño, vamos!— Me grita Enoch mientras me doy la vuelta para advertir al conejo a menos de tres metros de nosotros. Las manos del sonámbulo como garras arrancan las piernas de Iwin y comienza a arrastrarlo. La boca del conejo se abre de par en par en medio de un rugido agudo y ensordecedor, dejando a la vista sus tres filas de afilados dientes. Los gritos aumentan mientras Enoch se lanza para sostener a Iwin pero éste se suelta.

Golpea con furia concentrada al conejo, Dejando que éste levante sus garras en el aire. Ray toma la mano de Iwin acercándolo al nuestro círculo y cierra los ojos. Yo toco la cabeza de Ray y notando que estamos todos ya conectados, tomo el tobillo de la chica nueva.

Cierro los ojos.

El chirrido del sonámbulo se convierte en un profundo eco dentro de mi memoria.

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