Este es el adios.
-Al fin... todo termino. - dijo el tercer Hokage mientras se dejaba caer lleno de satisfacción.
Había sido la pelea mas dura en la historia shinobi, la última gran guerra ninja por fin había concluido y con ella los conflictos entre las cinco grandes naciones. Todos estaban aliviados no solo por que las peleas habían terminado sino tambien por haber sobrevivido, sin embargo algunos no mostraban tanta felicidad pues durante esos duros día muchas vidas se perdieron y otras como era el caso de los Hokage, habían vuelto solo para marcharse dejando una herida mas en el corazón de los ninja.
El júbilo se hizo presente cada vez mas y entre las celebraciones cientos de parejas felices se re encontraban, hermanos, padres e hijo y también amigos.
No hubo distinción ya que todas las aldeas ahora eran una gran nación.
Hashirama miro con asombro y una enorme nostalgia, esta no era su primera guerra pero si soñaba con que fuera la última.
-Al parecer todo concluyo bien - dijo Tobirama al mayor.
-Si, tienes razón - respondió instantáneamente - Tu hijo nos ha salvado Minato - el primero le dedico una gran sonrisa al rubio.
- Si... Naruto sin duda se hizo muy fuerte.
Esas fueron las únicas palabras que pronuncio Minato antes de comenzar a andar en busca de su amado hijo.
"Para él debe ser mas doloroso el adiós. Sin duda él debe ser quien mas sufra."
Pensó Hashirama.
-¡Abuelos! - Grito Tsunade quien se acercaba a paso lento y casi sin fuerzas, a pesar de eso tenía una gran sonrisa en su rostro.
-Tsunade, que gusto me da verte - exclamo Tobirama mientras se acercaba de a poco a ella. - sin duda luces mucho mas hermosa que nunca.
-Es el mejor cumplido que pueden darme, sobre todo porque viene de ti.- la rubio depósito un beso en su mejilla, sin embargo deseo por un instante no haberlo hecho ya que su rostro comenzó a desmoronarse.
- Es inevitable, supongo.
En ese momento era mas que evidente que la tristeza comenzaba a tomar terreno.
- ¿Cómo cuanto tiempo les queda?
-Quizás unos minutos después de que el sol brille - respondió el mayor de los hermanos.
-Ya veo...
-Pero no estes triste por esto, pocos son los dichosos que pueden ver a sus seres amados después de la muerte. Así que en vez de llorar por el adiós mejor sonrie por habernos visto otra vez.
Aquellas palabras calmaron el corazón de la menor así como de aquellos presentes que se acercaban a su encuentro y fueron capaces de escucharlo.
Las piernas del Senju mostraron señales de daño y sin previo aviso empezaron a fallarle debido a la falta de energía, con cada paso que daba para encontrarse con su nieta sentía como estas dejaban de obedecer le, dicho suceso continuo hasta que no pudo mantenerse en pie.
Cuando su nieta le sujeto, un recuerdo vino a su mente y casi por inercia dijo.
- Gracias Mada... - se interrumpió a si mismo al notar lo que estuvo a punto de decir.
Sintió una fuerte presión en su pecho, ahora era él quien se encontraba deprimido, la única diferencia era que en ese instante de su "vida" ya no podía hacer nada.
Por primera era un completo inútil.
- Si así lo deseas deberías ir a verlo. - comento con su tan acostumbrada seriedad el menor de los Senju.
- Aún si voy ahora me temo que no llegaría. Estas piernas ya no me responden- confesó.
-Me sorprende que seas así de negativo - le reprendió Tsunade- déjamelo a mi, te llevaré hasta donde esta en menos de lo que crees.
-Pero, tu....
-Tengo mucho tiempo para curarme, no estoy dispuesta a morir por falta de energía, seria un insulto a mi persona. Además tu lo dijiste ¿no? Son pocos aquellos que poseen la oportunidad de ver a sus seres amados incluso después de la muerte. Yo deseo que tu seas uno de ellos.
El de largos cabellos volteó a ver a su hermano pidiéndole disculpas aún cuando este no se veía molesto, si no todo lo contrario, por primera vez en mucho tiempo el rostro de su pequeño hermano mostraba felicidad.
Cerro sus ojos y con un agradecimiento implícito le permitió a su pequeña nieta llevarlo hasta donde descansaba el Uchiha.
Tal como ella dijo, solo fueron unos minutos de camino, sin embargo para el gran primer Hokage habían sido horas, meses y años. En su mente podía ver imágenes de su vida, sus padres, sus hermanos, su esposa, su hijo, su adorada nieta, sus alumnos y compañeros; la aldea, el rio, las piedras...
-Hemos llegado.
Aquellas palabras rompieron los tranquilos sueños del shinobi obligándolo a enfrentarse a una terrible verdad.
La quinta Hokage le coloco en el piso junto a quien fuese su mejor amigo y mayor rival.
- Te dejare a solas con él, estoy segura que al abuelo Tobirama le hara falta mi compañía.
-Tsunade...
-¿Si?
-Has crecido mas de lo que pude pensar, eres sin duda una gran líder y sobre todo una gran mujer. Gracias por hacer que la aldea y todos en ella esten a salvo, gracias por mantenerte firme aún con todas las adversidades. Estoy muy orgulloso de ti, mi pequeña nieta.
Aquello fue mucho mas de lo que la chica pudiera soportar, sus ojos se llenaron de lágrimas, tuvo que hacer uso de toda su fuerza de voluntad para poder marcharse. Ante este hecho, Hashirama sintió que por fin estaba terminando todo como debía ser.
- ¿Puedes creerlo? Al final todas las aldeas, todas y cada una de las naciones pudieron trabajar en conjunto. Antes había dicho que el mundo siempre esta en guerra, sin embargo puede que ahora sea un poco diferente... Creo que será diferente - con su dedo índice comenzó a acariciar la mejilla del Uchiha - estas bastante frio, seguramente yo me encuentro igual, la verdad es que no se cuanto mas tiempo me quede, sin embargo me gustaría que en lo que resta de mi existencia pudieras escuchar aquello que nunca te dije...
El Senju inhaló profundamente y con total calma soltó el aire, por un momento tuvo miedo de que las lágrimas se amontonarán en sus ojos y no le dejaran hablar, pero para su sorpresa no hubo una sola que escapara hacia su mejilla.
- Lamento el no ser yo quien te salvara, si tan solo hubiera puesto mas de mi parte esto no abría terminado como ahora, debí notar antes el odio que corria en tu cuerpo, era mi obligación el haber notado que estabas siendo víctima de un terrible plan. Si tan solo yo hubiera descubierto a tiempo que existia alguien manipulando tu corazón, aprovechándose de tu dolor y soledad... nunca hubiéramos tenido que destruirnos el uno al otro. Me niego a creer que estábamos destinados a odiarnos, porque yo se que en el fondo había algo mas fuerte que el odio. En mi interior había un gran amor por ti que me quemaba, de apoco me iba consumiendo, y sé que tu tambien sentías eso porque de no ser así, jamás hubiéramos llevado tan lejos nuestra rivalidad.
El sol comenzó a asomarse de entre las colinas, los rayos iluminaban el campo de batalla, anunciando el final de esa tan oscura etapa y tambien de la corta vida que se les habían otorgado a los mayores líderes de Konoha.
- Ahora mismo todos van de regreso a la aldea, nuestra aldea - se inclino levemente para rozar los inertes labios del que fuera alguna vez su compañero, por fin una lágrima se atrevió a salir.
La última lágrima que derramaría en su vida y curiosamente era para Madara.
- Quizás sea egoísta y muy contradictorio de mi parte, pero si de verdad fue el destino quien nos junto, aún si debo enfrentar mil batallas mas, perder hasta lo último que me queda y vivir en la peor de las miserias; me gustaría volver a encontrarte en otra vida. Quizás ahi pueda ser un sol mas digno para tu luna - con cada palabra que decía su cuerpo iba desapareciendo, liberando al cadáver que se había usado para traerlo de regreso- Dios, si en verdad existes y has visto el sufrimiento con el que hemos cargado, solo te pido que me permitas verlo otra vez, aún si deben pasar mil años, incluso si no es en este mundo, no me interesa el cómo o el dónde, lo único que deseo es verlo una vez mas para poder mostrarle este gran amor que se va conmigo a la tumba. Me gustaría poder confesarle mi secreto para que él se burle de lo que le digo ya que seguramente le daría pena aceptar estos sentimientos - una pequeña risa salio de entre sus labios, sus ojos no perdían de vista al cuerpo frente a él - Si... es muy probable que grite y se exalte, entonces seguramente yo me deprimiría y para calmarme el dirá que pensara las cosas. Al final no llegaremos a nada, pero esta bien porque él es así y se que aunque no lo diga siente un gran amor por mi... puede incluso que nos tomemos de las manos, caminemos por el lugar y al terminar el día cuando se arme de valor...
El sol brillo con fuerza mostrándose mas majestuoso que nunca, aquellos que habían sido traídos por Orochimaru desaparecieron con la mañana dejando a su paso solo cuerpos vacios, sin vida.
Los días fuero mejorando, con los años nuevas batallas se libraron y a su vez nuevos amigos iban surgiendo, por mucho tiempo las grandes aldeas shinobi recordaron a los héroes que dieron su vida para salvarlos a todos.
Incluso mil años en el futuro aun se escuchaban las "leyendas" de los grandes ninjas y sus magníficos poderes y aunque para muchos eran solo cuentos o exageraciones, había otros cuantos que creían fielmente en ellas...
-¡Te lo digo, esas sin duda son historias magníficas! - exclamó el mas animado de los dos.
- Y yo te digo que no son mas que tonterías. Ya eres un adulto, deberías comportarte como tal. - le reprendió su compañero de cuarto.
Ante aquellas palabras un aura de tristeza cubrió al mas alto de los dos, cuando se trataba de comentarios negativos hacia su persona no podía evitar el deprimirse.
Al notar el estado de animo de su acompañante el mas centrado soltó un suspiro, no entendía como es que se habían hecho tan cercanos cuando ambos eran tan diferentes.
-Oye... ¿es cierto que algunos de ellos podían manejar los elementos? - preguntó de mala gana, para dejarlo hablar.
-oh... ya sabía que te interesaba - dijo altaneramente.
-¿Que? ¡no! Tu no me importas, en lo absoluto - protestó.
- Yo me refería a las historias, ya se que tu me amas en secreto - se le colgó del brazo, pero lo único que obtuvo fue un terrible empujón- ¡bien! Pues me ire solo.
Aquel pequeño berrinche hizo sentir mal al de cabellos mas oscuros, sin embargo no fue hasta estar frente a la puerta de la casa cuando por fin se decidió por hablarle.
-Por si te interesa las llaves las tengo yo - comento al ver al otro desesperado buscándolas.
Incluso cuando las saco y se las ofreció no obtuvo respuesta alguna. El joven sintió la rabia subir a su rostro, le molestaba ser ignorado, pero mas aun le molestaba que el que lo ignorara fuera "él".
Tomó su muñeca y a regañadientes le hizo darse la vuelta para verlo a los ojos. Cuando sus miradas se encontraron comprendió que el mayor no cederia fácilmente.
-Lo siento. - dijo secamente. - es solo que hoy no fue un buen día ¿si? Me encontré con gente detestable e irritante que se llevo la paciencia que tenía guardada para tus ñoñerias además...
- ¿Estas diciendo que soy detestable e irritante tambien? - protesto por fin su compañero.
-¿Acaso debo repetirlo para que lo captes? Niñito.
-¡Cállate! Eres sin duda el ser mas desesperante que conozco.
-¿a si? Supongo que no te quedas mucho a solas. Si tuvieras que estar solo con tu presencia unas dos horas seguro no sobrevives.
- Eso deberías tomarlo en cuenta tu, patán egocéntrico.
Ambos continuaron los insultos hasta quedarse sin aire, por lo general esa clase de discusiones las tienen una vez al día, eso mismo hacia que los vecinos ya estuvieran acostumbrados.
- Bueno ya es suficiente, dame las llaves. Quiero entrar y darme un baño.- dijo seriamente el castaño, quien aún seguía contra la puerta y sujeto por su amigo.
- No lo he olvidado. - susurro.
-¿Disculpa?
- habló de tu confesión - dijo tratando de no desviar la mirada- por si te preguntabas si actuaría como siempre para evitarlo, te diré que no es asi, solo trato de acostumbrarme a esto. Aun cuando no lo diga tu siempre has sido el mejor amigo que he tenido, por eso cuando me dijiste que me amabas no pude mas que burlarme y fingir que bromeabas, se que no es lo correcto, pero tambien es culpa tuya imbecil, si no fuera por tu... - noto como se desviaba del tema por lo que al final se calmo y volvio a lo importante- lo que quiero decir es que no soy el mas romántico del mundo y lo sabes, sin embargo trato de ser serio con esto ya que yo se que en el fondo...
Sin previo aviso sus palabras fueron interrumpidas por los labios del contrario quien por un momento pensó que sería rechazado otra vez.
Para la sorpresa del mayor no fue así, su amigo de infancia ahora estaba correspondiendo aquel atrevido beso y parecía que le gustaba pues sus manos comenzaron a recorrer de a poco el cuerpo del ahora indefenso joven.
- Veo que tu y mi hermano la pasan de maravilla, ¿no es asi? Madara.
Debido al miedo y la sorpresa Hashirama empujo al chico con mas fuerza de la necesaria.
-Her... hermano, que sorpresa.
-Si mucha - el albino le entregó una bolsa de mala gana al moreno. Parecía que llevaba bastante prisa. - tienen suerte que no pueda quedarme y solo les trajera este paquete, pero mañana tendrán que enfrentarse a mi - dijo antes de marcharse con una gran mirada de odio y sobre todo celos.
Si no fuera por aquella seria voz que llegó como cuchillos a los oidos de ambos seguramente hubieran terminado en la carcel por hacer actos impudicos en plena calle o al menos eso pensaba Hashirama.
Al ser concientes de la situación ambos permanecieron en silencio unos minutos, fue el mas bajo quien decidió actuar al ver que el de cabello mas largo no se movia.
- Tu hermano sin duda da miedo. Seguro mañana viene a primera hora para darnos el regaño de su vida - Madara tomo la mano de su compañero y en un gesto que a Hashirama le pareció adorable, entrelazó sus dedos - y yo que quería ir al rio.
- Si nos levantamos antes seguro podemos escapar - sugirió.
-¿Y quien dijo que iría contigo? - bromeo Madara.
- Nadie, pero ya que yo tambien voy podemos ir juntos.
- Eres sin duda un oportunista, pero esta bien, puedo dejarte ir con una condición.
-¿Cuál? -pregunto.
-Tu haces el almuerzo.
El chico ya iba a protestar, pero recordo aquello que quería decir desde que se encontraron en la calle camino a casa.
-Oye Madara, ¿Tu crees en el destinó?
- ¿Destinó? ¿a qué se debe tu pregunta?
-Bueno hoy en la biblioteca me tope con un viejo libro que narraba las historias de los ninjas y una de ellas habla sobre como dos grandes shinobi que pertenecían a clanes diferentes se convertían en amigos debido a sus ideales, con mucho esfuerzo fundaron una aldea y ...
- ¿A que viene todo esto? - dijo Madara con un tono mucho mas serio de lo normal.
- Pues veras, los nombres de esos grandes guerreros eran Madara Uchiha y Hashirama Senju. Ellos tenían nuestros nombres. ¿No crees qué es mucha coincidencia? - los ojos del chico brillaban de solo pensar que ambos se habían encontrado por obra del destino.
- Creo que has leído demasiado - comento al instante- Como sabes nuestras madres son amantes de las historias viejas, incluso nuestros padres, no me sorprende que ambos tengamos nombres antiguos, seguro hay muchos Madara y Hashirama por ahí en el mundo así que deja de pensar en eso. Mejor entremos empieza a hacer frío - sin mas que decir abrió la puerta y jalando de su mano lo condujo a dentro.
Ya en casa el joven Hashirama no paraba de hablar sobre las nuevas historias que había leído ese día y aunque Madara parecía escuchar y repelar a todo, la verdad es que su mente se encontraba en otro sitio, uno quizas muy lejano.
Esa noche Hashirama tuvo una terrible pesadilla e insistió en dormir en la cama de Madara, quien obviamente se burlo y negó, pero al final le permitió quedarse.
-Sin duda eres el mayor tonto que conozco. Mira que venir a hablar de destino...
"Si tiras un poco mas arriba de tu objetivo seguramente le darás."
"El mundo seguirá en guerra mientras estes vivo"
"Incluso si no es en este mundo, no me interesa el como o el donde, lo único que deseo es verlo una vez mas para poder mostrarle este gran amor que se va conmigo a la tumba. "
"Madara... creo que te amo"
-Idiota en verdad no perdiste el tiempo, apenas nos encontramos corriste a verme y desde entonces jamás volviste a dejarme. La verdad es que incluso antes de conocerte soñaba con lo que vivimos, supongo que ese es mi karma por todo lo que te hice pasar - el de cabellos oscuros deposito un beso en la frente de su amado. - perdóname Hashirama, no fue solo tu culpa, yo tambien debí decirte te amo cuando pude, nunca debí dejarme guíar por el odio, al final te hice pasar mucho dolor ¿no es asi? - Como si de verdad le escuchara el joven se movió para abrazarlo. - Gracias por estar a mi lado hasta el final.
Por fin luego de mucho ambos eran felices y esta vez pasara lo que pasara no iban a volver a separarse.
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Al otro día ambos fueron reprendidos por Tobirama ya que llego incluso antes de lo planeado.
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