Capítulo 29: Tormenta
Lluvia.
La fuerte lluvia torrencial caía en la ciudad de Tokio, comenzando incluso a inundar las esquinas de algunas calles. Todas las personas se encontraban es sus casa, cubriéndose de esta.
El cielo grisáceo y nublado seguían lanzando fuertes gotas de agua helada, mientras el viento que soplaba junto con los truenos y relámpagos hacían un mal tercio.
Mas a unas cuadras de la academia Vocaloid, debajo de un paraguas rojo, dos figuras corrían con desespero mientras que se les empapaban la parte desde las rodillas para abajo. Juntos y apegados el uno al otro debajo del paraguas para evitar mojar mas sus uniformes.
Si, eran estudiantes.
Los horarios de clase habían concluido hace ya hora y media, pero ambas personas se encontraban volviendo de buscar algo que habían olvidado.
—¡Mira lo que nos pasa por tu culpa Piko!—Le regañó un rubio mientras buscaba espacio en el paraguas.
—Lo siento ¿Si? Me olvidé el libro de matemáticas en el salón—Se disculpó mientras era empujado por el otro—. Y déjame lugar debajo del paraguas Oliver.
—¡No! Porque por tu culpa estamos aquí... ¡Y es mi paraguas!
Ambos comenzaron a pelear por ganar lugar para cubrirse.
Las veredas y calles se encontraban desiertas, siendo cubiertas por charcos —Mas que charcos, lagunas— de agua. Los autos pasaban con muy poca frecuencia, intentando llegar a sus hogares o un lugar seguro.
Cabía la posibilidad de que cayera granizo.
Mas ambos jóvenes se detuvieron de su pleito al, a unos metros en la vereda paralela, ver una figura caminando con desgano debajo del horrendo clima, sin nada que le cubriese de la lluvia.
—Mira, parece una chica—Habló el peliblanco mientras poco a poco se comenzaban a acercar.
—Deberíamos acompañarla hasta llegar a su casa—Respondió su amigo.
Piko asintió ante su idea.
Cruzaron con cuidado la calle, intentando mojarse lo menos posible, y comenzaron a acercarse a la figura de la chica.
Mas su miedo incrementó al notar que aquella extraña figura no era nada mas ni nada menos que su compañera y amiga Rin.
Ambos chicos se sorprendieron, ella siempre solía estar acompañada —Mas bien, cuidada— por Len, otro amigo.
Mas no había rastro de este.
Al llegar a su lado, ambos la tomaron por los hombros mientras le cubrían un poco con el paraguas.
Si no alcanzaba para dos, mucho menos para tres.
Pero bueno, a ellos no les importaba.
La pequeña rubia giró en su dirección, para encontrarse a los preocupados ojos de sus amigos, claro, también empapados. Pero no tanto como ella, que incluso el agua caía de ella.
Sus ojos azules, se encontraban llenos de lágrimas que incluso se mezclaban con el agua proveniente del cielo.
—¡Rin! ¿Que haces aquí? ¿Y Len?—El sonido de la lluvia y los truenos combinados con el viento les obligaba a gritar.
La chica simplemente buscó refugio en los brazos de Oliver, encontrando calor.
Él no se pudo negar a cubrirla un poco con sus brazos al sentir la total humedad y baja temperatura de su cuerpo, inclusive temblaba.
Y no era solo por el frío, también lloraba y sollozaba.
—Piko, quítate la sudadera.
—¡¿Eh?! ¿Por que yo?
—¡Porque ella esta totalmente helada y yo solo traigo la camisa!
—B-Bien...
Y así, con una sudadera —Que extrañamente era de su talla— comenzó a dirigirse a la desconocida casa de sus dos amigos. Siquiera sabía donde se ubicaba.
Ambos chicos vivían en una casa junto con Rinto, cercana a los establecimientos escolares.
Mas al llegar a la casa, no solo se encontraron con el otro habitante de esta, sino con Luka, Neru, Miku y Kaito. A ellos también los había atrapado la lluvia y buscaron refugio en la casa de sus amigos.
Todos se sorprendieron al encontrar a Rin totalmente empapada.
Luka fue la primera en reaccionar.
—¿Donde esta Len?—Preguntó seria.
No era normal que su amigo la dejara ahí sola tirada debajo de la lluvia.
—S-Salió con Mei...
Todos guardaron silencio unos segundos, pensando que decir o pensar sobre ello. Len nunca sería capaz de dejar a Rin en el torrencial clima que había afuera.
O bueno, eso creían.
Todos salieron de sus pensamientos al notar a a pequeña chica rubia comenzar a temblar. Claro, su uniforme estaba totalmente empapado y la sudadera de Piko con suerte le brindaba un poco de calor.
Luka suspiró.
—¿Podría bañarse aquí no?—Miku miró a Rinto.
Este asintió.
—Pero ¿Como haremos con su ropa? El uniforme no se secará tan rápido—Kaito dudaba que podría ser lo correcto.
—¡De eso no te preocupes! Extrañamente, la ropa de Piko le encaja casi a la perfección a Rin—Rinto mostró una muy vergonzosa solución.
Todos los presentes soltaron una ligera risa mientras que el afectado solamente se ponía rojo de la vergüenza.
Nuevamente, Rin les despertó. Estornudando.
—Ya, vete al baño. Te dejaremos la ropa afuera.
Ella solo asintió mientras que se daba la vuelta hacia el baño.
En todo ese tiempo , siquiera había pronunciado palabra alguna.
Mientras, fuera del centro de la ciudad, un rubio volvía debajo de un paraguas amarillo con detalles naranjas —Parecía mas un paraguas de mujer que uno de hombre— hacia su casa.
La lluvia les había atrapado, y como buen caballero acompañó a Mei hasta su casa —Ya que solo él traía paraguas consigo— para después dirigirse a la propia en la que le esperaba su princesa.
Al llegar a su casa, fuera del centro de la ciudad, y notar por completo todas las luces apagadas, creyó la posibilidad de que Rin se hubiera ido a dormir temprano.
El sentir la humedad de su abrigo le despertó para entrar de una vez en la casa que compartía con la rubia.
En medio de la oscuridad, tanteó para poder prender la luz de la sala cocina, se dio cuenta que la luz estaba cortada.
Claro, los rayos y la horrible tormenta seguramente habría provocado na falla eléctrica.
Tomó su teléfono mientras alumbraba el camino que poco a poco se hacía visible.
Había dejado el paraguas mojado en la entrada, y su bolso lo había lanzado junto con su abrigó —Mitad húmedo— en el sofá de la sala. Se dirigió a las escaleras hacia el segundo piso, específicamente hasta la habitación de Rin.
Quería darle un beso y avisarle que había llegado.
Los constantes rayos que comenzaron a caer iluminaban el pasillo por el que se dirigía Len hacia la habitación de la chica.
Mas al abrir la puerta de este, la luz blanca de un rayo demostró que no había nadie en aquella habitación. Su miedo incrementó.
Comenzó a correr, buscando en el baño, cocina, su habitación, todos los pequeños rincones de la casa. Incluso en las alacenas de la cocina.
¿Donde estaba Rin?
Sin darse mas tiempo, alumbró hacia su bolso. Ahí tenía su teléfono. Se lanzó sobre este para comenzar a lanzar los libros fuera de este.
Pero su teléfono no estaba allí.
Alumbraba con desespero por los bolsillos, entre los libros, su cartuchera. No estaba.
—¡Demonios! Lo perdí.
Alumbró con su teléfono hacia su abrigo. Seguramente en los bolsillos podría estar.
Y así lo tomó entre sus manos, el húmedo abrigo se había mojado al intentar cubrir a Mei lo mas posible de aquel inesperado chaparrón.
Tampoco se encontraba en ninguno de todos los bolsillos.
Ya, estaba desesperado.
Primero desaparecía Rin y ahora su teléfono.
Se lanzó al sofá mientras pensaba el lugar en el que podría haber olvidado, dejado o apoyado su teléfono en todo el día.
Se golpeó mentalmente al darse cuenta que estaba alumbrando con la linterna de este.
Y así, marcó al primer contacto en su lista de favoritos.
"La reina de las naranjas"
Pensó en que podría cambiar ese apodo algún día.
Pero no era el momento, presionó a llamar para posteriormente colocar el teléfono en altavoz.
Incluso con esta lluvia, ese viento horrible y los rayos y truenos, su amiga se perdía.
Claro, se es que puede llamarla solo amiga para ese entonces.
Si tan solo le hubiera dicho ese mismo día.
Con cada pitido del tono sentía como sus nervios incrementaban en su cabeza. Incluso pensó en llamar a Carmen y sus dos monos gigantes, hasta al FBI.
Todo por ella.
—¡Rin!—Gritó al sentir como habían contestado desde el otro lado.
Una pequeña sonrisa se escapó de sus labios.
—¿Len?—Mas esa no era la voz de ella.
—¿Miku?—Ahora estaba confundido ¿Donde estaba Rin? —.¿Donde esta Rin?
Su amiga suspiró a través de la linea.
—Estamos en la casa de Oliver, pero por la lluvia quedat— Len había cortado.
Tomó nuevamente su paraguas y abrigo, para salir de la casa y comenzar a correr.
Una vez ya era efectivo que había cortado, Miku nuevamente suspiró mientras dejaba el teléfono de Rin sobre la pequeña mesita frente a ella.
—¿Y?—Kaito la abrazó por los hombros.
—Cortó...
Todos los presentes guardaron silencio.
Hasta que unos pequeños pasos provenientes de las escaleras llamaron su atención. Traía vestido unos pequeños shorts negros y una camisa blanca con detalles en azul. Le quedaba a penas grande.
Piko tenía talla de niña.
Rinto no pudo oprimir una pequeña risa burlona, siendo callado por un golpe de parte de Oliver.
—Cállate.
Rin solamente miraba el piso, no quería levantar la mirada y que todos vieran sus ojos rojos, al igual que su nariz.
Se sentía fatal.
—¿Donde podría dormir? —Y seguido estornudó.
Podría resfriarse.
—Puedes dormir en mi habitación, la lluvia seguirá por mucho—Oliver le explicó cual era su habitación.
La rubia asintió mientras subía nuevamente.
Todos volvieron a quedarse unos minutos en silencio, mas no podían prender la televisión por cuestiones de seguridad. Todos solo podían pensar en que podría haber pensado Len al momento de dejarla volverse sola.
Rin era la que mas preocupaba al grupo, incluso mas que la pequeña Yuki.
Unos fuertes golpes en la puerta principal captaron la atención de todos, Rinto fue a averiguar quien era.
Se sorprendieron al ver un Len medio mojado con la lluvia en la puerta.
—Rin...—Su respiración era agitada.
Había corrido a toda prisa hacia casi el centro de la ciudad. Aquello era casi imposible.
—¿Donde esta Rin?—Habló con mas claridad.
Todos le miraron enojados, incluso decepcionados de él.
—Durmiendo en mi habitación ¿Problema? Tu la dejaste bajo la lluvia—Oliver le respondió mientras se cruzaba de brazos.
—No me hables así maldito mocoso—Len estaba que echaba humo.
Intentó dirigirse hacia la escalera para el segundo piso, mas le figura de Kaito le prohibió el paso.
Len lo miró directamente a los ojos, enojado.
—Siéntate.
No le quedó de otra que obedecer.
—¿Por que la dejaste que se fuera sola a la ciudad?—Luka preguntó seria.
—Tu puedes andar sola ¿No? ¿Por que ella no también?
—Porque ella no es de aquí y no conoce bien la ciudad.
Len suspiró.
—Salí con Mei ¿Bien? Le acompañé a comprar algo.
Neru afiló su mirada hacia el rubio.
—Ah claro, dejas a tu compañera y amiga caminar y volverse sola por la lluvia solo por acompañar una chica que recién conoces a comprar algo.
—Y no solo eso, sino que también la dejas sola en los recesos. Que suerte que Tei siempre le acompaña.
Len levantó su mirada.
¿Tei? ¿Aquella chica que le había molestado por no saber cantar?
—¿Tei? ¡¿Ustedes están locos?! ¡Tei molestó a Rin por no saber cantar!—Exclamó con aun mas enfado.
—Otra cosa que no sabias, Tei se disculpó con Rin y ahora son amigas. Que tanto al pendiente de ella que estas—Dijo Piko con sarcasmo.
Len se puso de pie, molesto.
—¡Lo que pase conmigo y Mei no es de su incumbencia!
—¿No estamos hablando de Rin!
—Ahg, como sea.
Y así, Len se dirigió a la escalera, subiendo hacia la habitación de Oliver. Allí, de espaldas a él, en la cama de su amigo, se encontraba una pequeña figura cubierta por una sábana.
Sin mas, la tomó en sus brazos y cubrió nuevamente su cuerpo para que no pasase frío.
Nuevamente bajó a la sala donde se encontraban todos, aún con Rin durmiendo en sus brazos. Realmente tenía un profundo sueño.
—Nos vamos.
Kaito nuevamente se puso en su camino, entre la puerta de entrada.
—¿Con esta lluvia? ¿Tienes en que irte niño de 14?
Len lo volvió a pensar.
—Dame las llaves de tu motocicleta.
Kaito tenía una motocicleta negra, en la que solía volverse él con Miku para la escuela. Pero claro, esta vez simplemente la dejaron en la cochera de la casa de los chicos. Con la lluvia le era imposible manejas a Kaito.
Y Len, Len sabía manejar una motocicleta. Kaito le había enseñado a los 11 para cualquier emergencia.
No sería la primera vez que la manejara. O que rompiera alguna ley.
—¿Eh? ¡No!
Todos temían por la seguridad de Rin.
—Dámelas.
Miku suspiró, si Len se quedaba, seguramente discutirían aun mas sobre el tema de hoy, y eso era lo que menos quería la peliaqua.
—Dáselas Kaito, luego hablaremos de esto.
Len tomó las llaves mientras salía por la puerta.
—Y chicos, no se metan donde no los llamas. No les importa que para conmigo, Rin o Mei.
*-*-*-*
Holi :)
Alv, ste Len malote nos está haciendo querer quemarlo :v
¿Prefieren esta forma de narrar o la otra?
Creo que no tengo nada importante que decir :v
Bye! Ejercito Kagamine :3
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