Comienzo del caos
Semanas habían pasado, casi terminando la temporada en la que la Shiba iba a estar de turno en la ciudad 316/Karakura, ella había descubierto muchas cosas en ese tiempo, además de rápidamente haber entablado una relación con ese humano de cabellos blancos como la nieve.
Se habían podido conocer más haya del límite amistoso, relevando entre ellos muchos secretos que nadie más sabían de ellos... Pero debía acabarse, solo les quedaba una semana juntos, tenían que aprovecharla al máximo, hacer las cosas que no habían hecho como por ejemplo... Declararse el amor que se sentían el uno al otro.
Ellos sabían lo que sentían, estaban enamorados pero claramente no podían estar juntos, ella un ser ancestral y él un humano con mucha vida por delante... Era imposible, habia una forma de estar juntos mientras no los descubrieran pero debían tirar todo por la borda, la familia, sus vidas cotidianas y la propia libertad de ambos.
Arriesgaban demasiado con esa decisión, nunca lo habían hablado pero algo se los decía.
• Sociedad de Almas •
En los cuarteles generales de la primera division. Se había convocado una reunión matutina para Capitanes o sus Tenientes, para informar sobre un extraño caso en el Mundo Humano, que incumbe con los demás paralelos.
Las puertas se cerraron, la reunión daba comienzo y se hacía presente el Capitán de la División 1: Osamu Hashimoto. Un hombre adulto, de cabellos rojos con barba de apariencia muy seria y sin duda, el segundo más poderoso de la sociedad de almas. Aclaró su garganta y habló.
—¿Que significa esto? —preguntó. Tenía una voz impostada, y la mirada pesada sobre los presentes— ¿Donde están sus Capitanes?
La Sala estaba llena de los tenientes de cada escuadrón y con solo 6 capitanes presentes sin contar al comandante. Haciendo notar la falta de responsabilidad o simplemente lo egoístas que eran, al menos la gran parte.
—No importa, mientras más rápido informe, más rápido llegará la noticia a los oídos de los demás. —decía colmado de la paciencia el comandante.
Hizo un movimiento con su mano, segundos después se escucho un pequeño golpe contra el suelo, era el teniente de la primera División: Katashi Kanatashi, un joven de cabellos muy largos y oscuros, bastante serio para su edad pero perfecto para su cargo.
—Capitanes presentes y Tenientes presente, se ha informado de una urgencia catastrófica. —habla con tanta fluidez, un tono muy autoritario pero muy aperlado a la vez— Nuestros secretos, se han estado liberando hacia los humanos.
—Disculpe que interrumpa teniente —dijo una chica pelirroja, que llevaba la banda del 7° escuadrón. — ¿Pero que tiene eso de malo? En algunos casos contamos lo que es esto, salvamos a los humanos de los hollow y explicamos que son y que somos... ¿Por que ahora es diferente?
Una risa sordida se escucho, inmediatamente todos miraron al dueño de esa risa, el capitán comandante lo miro con una ceja en arcada.
—Lamento mi risa comandante, pero la situación de la teniente se me hizo cómica... —la pelirroja obviamente se sintió avergonzada y un poco enfadada, él la miro y la hizo una leve reverencia para disculparse y seguir hablando— Se que es indebido y me lo tiene prohibido. Pero por que no hace lo que pensó? Muchos estan igual que la teniente Nagano.
—Teniente Tsukishima —habló Katashi en modo de regaño. Aquel teniente tenía una habilidades extraordinarias una de ellas era leer el pensamiento de los que ha tenido contacto. — Sabe que no debe activar su Shikai dentro de estas paredes, mucho menos sin autorización. Deberá ser sancionado
—Tranquilo. —le dijo el comandante a su teniente, luego dirigió su mirada a todos los demás— Daré una explicación gráfica de por que ahora es diferente teniente Nagano Kioko y también para todos los que ignoran el por qué.
El comandante comenzó a caminar, los demás lo siguieron, cruzó por pasillos y abrió puertas, hasta llegar a un antiguo lugar de entrenamiento, un cuarto especial para que los comandantes pudieran entrenar sin sacrificar gran parte alrededor de ellos. En vez de parecer una sala, parecía un hermoso jardín con bellos árboles.
—Presten atención. —su teniente se ganó en la puerta mientras los demás rodeaban al comandante, Katashi ya tenía idea de lo que iba a hacer, así que estaba tomando medidas, ni siquiera Tsukishima tenía una idea, ya que el comandante y su teniente tomaron medidas, mermó sus posibilidades para adentrarse a los pensamientos, por lo menos a los de ellos— El humano, es peligroso a pesar de tener carencia de fuerza física y mental pero cuando se sienten amenazados solo sale a flote el instinto de sobrevivir...
Lentamente mientras hablaba, el aire comenzó a agotarse, a volverse caluroso y sofocante, en segundos las llamas rodeaban al comandante, la presión espiritual ya tenía a todos los Tenientes caídos, de rodillas sin apenas respirar, los capitanes estaban soportando, manteniéndose rectos pero obviamente los rostros o las respiraciones delataban, la fuerza era inmensa.
—El humano que se siente amenazado es como el fuego, consume y consume hasta que ya no tiene nada más a que quemar. —paro cuando vio a uno de los Tenientes inconsciente, inmediatamente la capitana del 4° se dirigió hacia la afectada, que justamente había sido la misma pelirroja, la teniente Nagano. Se acercó a ella, espero a que despertara que no tardo mucho— Teniente... ¿Entendio?
Esa voz sonó muy amable, además dejó de tener esa mirada tan ruda, se había vuelto más amable y de terciopelo, conmovió a aquella dulce chica y le dio la confianza para decir.
—Entendí comandante... Aun que hubiera preferido que no hubiera sido tan gráfico —sonrió.
Soltó una carcajada aquel comandante, el más allá de ser serio, rudo y muy extremista, era bastante cómico, gracioso y amistoso.
Fuera de todo lo que pasó, ese gran asunto fue informado, se habló de como existían exactamente 50 copias de 3 volúmenes de libros que hablaban sobre los tres mundos, sus secretos y sus habitantes.
Debían conseguirlos, borrar de la existencia aquellos libros, mantener a salvo su mundo, los otros Mundos y sobretodo no tener a la humanidad como enemigo, ya que sin ellos, ningún mundo existiría... Ese, era el verdadero caos.
• Hueco Mundo •
Una gran Sala oscura, con una larga mesa colocada horizontalmente en la cual estaba compuesta por varios y varias arrancars.
Los arrancars son un modelo de hollow bastantes más evolucionados, debido al perfecto control de sus pensamientos y de su hambre, han estado ocultos de los shinigamis y de los humanos, además que pueden alimentarse de su misma especie, sin importar si es más débil.
Frente a esa larga mesa horizontal, había un cuerpo que salía de una manta oscura, un montón de hilos azabaches. Mostrando a un hombre Rubio de sombrero rayado.
—Princesa Benihime... —la voz era masculina. Ese manto oscuro de donde había salido aquel hombre rubio, comenzó a moverse, a levantarse, mostrando un rostro pálido, mientras lentamente la habitación tomaba un poco de luz. — ¿Que tal mis preciosas damas? Y caballeros?
❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤❤
¡¡Chan, Chan, Chan!!
Es muy obvio de quien es o no? XD
Espero les haya gustado, gracias por leer y votar!
Créditos a los autores o autoras de las imágenes usadas UwU
¡Los quiero!
O por cierto, próximo capítulo sobre el pasado de la familia Shiba
AnaisMaturana21
Bye bye
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