Aprecio, Cariño y Amor

La morena uso el shumpo, pero no para ir a detener al peliblanco si no que para llegar antes que él a la casa de su abuela... Había tenido tiempo la otra noche de perseguir al peliblanco hasta su casa pero no para ir al 12° escuadrón en busca de los informes recientes de la cultura humana moderna.

Cuando llego a la casa donde vivía el albino junto a su familia, entro por una ventana y vio de inmediato a la abuela de toshiro, ya estaba despidiendo al doctor y la presencia de toshiro estaba a un par de cuadras, dependiendo de por dónde se fuera el doctor podría encontrarse con él. La abuela de toshiro estaba muy enferma, Karin se daba cuenta muy fácil.

En realidad tendrías que ser ciego para no darte cuenta, tocia mucho, se veía desganada... A Karin le dio mucha lástima, se notaba que era un tipo de abuela cariñosa, de esas que te prepara con su propias manos tu comida favorita... Su abuela nunca fue así; debía hacer algo.

Se ganó detrás de la abuela, hizo unas señas y murmuró algo muy bajo, de sus manos salió una luz verde esmeralda, lo hizo hasta que escucho abrir la puerta e inmediatamente se fue de la casa. Toshiro entro, y su abuela ya entraba en la sala para recibirlo, sorprendida de que llegara solo.

—¿Y los demás? —pregunto expresando ternura en su voz, ahora ella tenía mejor aspecto, no tenía ojeras y había dejado de tocer.

—Se quedaron esperando a Gin. Abuela, ¿Algunos de los vecinos está enfermo? —pregunto mientras se quitaba los zapatos, sorprendiendo a su abuela, si se había encontrado con el doctor.— Vi a un doctor de esos privados, los que vienen a las casas

—Oh, ni idea pequeshiro... —se agachó para abrir un estante de la cocina, asombrada de que sus huesos de las rodillas no crujiera— ¿Quieres frijoles dulces?

Canto de victoria, con eso se compró inmediatamente la atención de su nieto, distrayendo lo suficiente como para que olvidará el tema del doctor. Karin estaba feliz, espiaba tranquila desde las ventanas del primer piso, ocultando su presencia... Se veía el cariño que se tenían, era admirable e envidiable.

Bueno, la morena decidió irse, ya estaba la puesta de sol y quería ir donde su madre e melliza, además que ahora estaba tranquila, ayudó a la abuela de ese humano, pudo hacer algo... No como aquella vez con su hermano.

.

El sol ya escondido y ella ya estaba afuera de la casa donde vivía su madre y hermana, tocó la puerta y espero a que abrieran, escuchaba como se acercaban unos pasos firmes, tranquilos y coordinados, seguramente quien venía a abrir no era ni su madre ni su hermana. La puerta se abrió mostrando a un joven peliazul con gafas, expresando un poco de sorpresa en su rostro

—Karin... —dijo él.

—¿Qué tal? Uryu.. —saludo cortés mientras dedicaba una sonrisa algo tímida.

—Grata sorpresa —le dio una media sonrisa, haciéndose a un lado— Por favor pasa, Yuzu está en su cuarto ¿Quieres que la llame o tú subes?

— Yo subiré Uryu, gracias —dijo mientras pasaba dirigiéndose a las escaleras pero deteniéndose— Por cierto y ¿Mamá?

—En el Hospital. —siguio hablando rápidamente antes que se malinterpretara— Una emergencia que requeria de su presencia, ¿Estás de turno? Por qué puede que vuelva tarde.

—Si estoy de turno, podré esperarla —sonrio ampliamente, al igual que el peliazul.

La relación con su "medio hermano" era buena, se tenían confianza y se querían, claramente el no suplantaba a Ichigo, pero Uryu rellena un poco ese vacío, además que él se esforzaba por hacerlo.

Subió las escaleras, camino suavemente, sigilosa hasta la puerta blanca que estaba decorada con flores de diferentes tonalidades de rosa, lentamenre tomo la manilla y luego la giro rápido abriendo la puerta, sorprendiendo a su melliza, quien no estaba en un estado capacitado para recibir a alguien.

—¡Aaaahhhh! ¡Karin! —grito la rubia mientras tomaba la toalla e intentaba cubrirse.

—Oh, lo siento, lo siento —cerro la puerta quedándose ella dentro, sonreía muy animada mientras que su hermana quería extrangularla— ¿Pero por qué no dejas con seguro si acabas de salir de la ducha?

—¡Por qué estaba solamente con Uryu, y sé que él no entraría sin antes pedir permiso! —estaba un poco exaltada y sonrojada, aún no se envolvía bien en la toalla— En realidad nadie con cordura haría eso, nisiquiera mamá lo hace, los únicos son tú, papá y... —las mellizas se miraron con melancólia, la morena también con culpabilidad.— Ichigo. —El ambiente se tornó bastante triste, incómodo y asfixiante para ambas, el tema incomodaba y estaba casi prohibido mencionarlo frente a Karin, pero la costumbre jugaba en contra, había pasado un tiempo, pero la herida seguía visible. La ojos miel se lanzó sobre su hermana, sin importar si su toalla podía caer, beso su mejilla y dijo.—Te extrañe, Hermana.

Karin la abrazó, fuertemente como si intentará aliviar la culpa que sentía, lo intentaba pero era imposible, nada sacaba esa daga en su corazón, al menos eso creía. Una mala costumbre había adquirido el chico de gafas por parte del padre de las chicas: escuchar detrás de la puerta con un vaso, era un acto poco digno, como diría su padre pero era necesario para saber qué pasaba en la vida de sus "medias hermanas" había jurado hace un tiempo que las protegería, se lo había jurado a Ichigo semanas antes de su condena.

—¿Y bien? —sonrio Yuzu mientras se separaba del abrazo y se acomodaba bien la toalla alrededor de su cuerpo— ¿Cómo ha sido volver al mundo humano luego de tanto tiempo?

—Bien, aún que un poco confuso —la rubia la miro extrañada, un signo que le dio a Karin para que siguiera y explicará su confusión. Ella empezó por apuntar sus orejas— ¿Que son esas cosas que pones en tus oídos? Y se conectan a un comunicador —saco su propio comunicador para hacer de muestra.

Su hermana lo pensó un poco mejor y tuvo la respuesta.— Ya sé, Será esto? —dijo acercándose a su velador y abriendo el cajón sacando algo y mostrándole a Karin, la morena asintió— Son Auriculares o Audífonos o Cascos como le dicen algunos, con ellos puedes escuchar música tu solamente, sin que moleste a los demás —Karin estaba impresionada, casi hipnotizada, era completamente nuevo para ella, claro que sí perteneciera al 12° escuadrón ya sabría que era eso. Yuzu tomo su móvil y lo conecto con los auriculares, poniendo música para que su hermana sintiera la experiencia de aquello.

Mientras empezó a vestirse, no podía estar en desnudez todo el tiempo, podría enfermarse. Karin estaba alocada, cantando "Asterisk" y Yuzu reía. Uryu hace un rato había dejado de espiar detrás de la puerta, había salido de la casa a tomar un poco de aire fresco, descansar de la nostalgia que sentía al ver a la morena Kurosaki, era muy preciada para Ichigo y al decir verdad se preocupaba más de la pelinegra, ya que es la más descuidada, no le teme a nada.

Uryu y Ichigo, ambos llevaban una relación de amienemigos, eran confidentes, podían apoyarse el uno en el otro para momento difíciles, sentimentales y alegres, como cualquier persona peleaban... Más frecuentes que en otros casos, sinceramente lo extrañaba. Miraba el cielo estrellado, pensando.

¿Que habrá sido de él?  —minutos después, sus pensamientos fueron interrumpidos, debido a que escucho pasos, miro para ver si era su padre junto a Masaki, pero no, era una chica de cabellos lilas, caminaba seria y solo giró su rostro unos segundos para mirar a aquel peliazul.— ¿Quien es ella?

Camino hacia el centro de la acera, para mirar donde entraba aquella chica o si seguía caminando de largo, entro a la casa donde la esperaba un hombre joven, la iluminación hacia apreciar una piel oscura y de cabello muy azul. Una firme voz, llamo al nombre de él.

—Uryu. —era su padre, junto a Masaki, él lo miraba serio, pero su "madre" lo miraba con una risita.— ¿Que haces?

—Yo, E-eh nada... —bajo la cabeza acomodándose los lentes, intentando ocultar un poco el color carmesí que había ganado sus mejillas— ¿C-como salió la emergencia?

—Esta fuera de riesgo vital —le contesto Masaki mientras Ryuken entraba a la casa, la pelimiel tocó su hombro y le dedicó una sonrisa cómplice, miro para ver si el padre de Uryu había entrado y así era— Es la nueva vecina, se mudó aquí apenas ayer... Vive sola con su padre, es un poco tímida.

—Etto... —miro a Masaki y vio que estaba entrando a la casa, levantó un poco la voz para llamar su atención— Gracias... Y Karin está aquí.

—Lo sé —sonrio ampliamente— Pude sentir su presencia. Y no es nada —le guiñó el ojo y entro, seguido entro él.

Las mellizas seguían en el cuarto de Yuzu, hablando y contándose todo lo que había ocurrido durante el tiempo que no habían estado juntas, ya casi terminaban, estaban en la última parte.

—Yuzu... —karin encogió sus piernas y las abrazó. Su melliza la miro extrañada por tal cambio de ánimo— Infringi una de las sagradas leyes de la Sociedad de Almas...

El rostro de la ojimiel se puso pálido, abrió sus ojos asustada, junto las letras para articular las siguientes palabras— ¿Q-que hiciste?... Karin.

—Interferi en el lapso de vida de un Humano... —cubrio su cara entre sus rodillas, escuchó como intentaba articular otra la palabra su melliza, sabía lo que preguntaría así que respondió— Era necesario, no pude resistir el dolor que le causaría a él.

—¿E-el? —yuzu se puso frente a ella, tomo con ambas manos la cabeza de Karin y la levantó. Con un rostro inmutable, volvió a preguntar— ¿Él? ¿Quien es "él"? Karin.

—Un hunamo... Lo conocí cuando vine a suplantar al vigilante de Karakura —yuzu aún no la soltaba, quería más información, para poder analizar perfectamente la situación— El tiene un alto poder espiritual, puede ver a los Hollow, puede sentir su presencia y puede verme... Así como tú, como mamá, como Uryu y como Ryuken, está fuera del promedio. —yuzu la soltó cubriéndose el rostro, ahogando las ganas de gritar, sentía rabia, impotencia debido a la imprudencia de su hermana, no quería perderla como lo hizo con su hermano— Perdón Yuzu, Te prometí cuando condenaron a Ichigo que no haría nada imprudente pero... Sentí un terrible miedo, al ver de que podría ser capaz él

—¿Tuviste otra visión!? —dejo de cubrirse el rostro, el rostro de Karin se mostraba angustiado y culpable.

—Si... pero fue inconsciente, no había tenido otra desde la última vez... Sigo sin control en el don de —yuzu cubrió su boca, dándole señal de silencio, ya que después entró su madre y ryuken.— ¡Mamá!

—¡Karin!

.

Cuando pasaron las horas, después de compartir con su madre, hermana, de que cenaran juntos, se fueron a dormir las mellizas, no se podían decir que estaban exhaustas, pero si se habían divertido bastante, habían  dejado de lado los problemas que se habían cruzado por la vida de Karin.

La morena se despertó, mirando la hora en el reloj sobre el velador de Yuzu... 2:30am, todos seguramente dormían, se levantaría a dar una última inspección, o mejor dicho, a pensar que hacer cuando descubrieran su falta, como explicarlo para que la condena no sea tan alta.

Se acomodó su traje de Shinigami, se acercó a la ventana y la abrió, justo antes de que saltará, Yuzu tomo sus ropas, refregandose sus ojos mientras debía. —¿Te vas? —la pelinegra negó mientras sonreía, antes ella se escapaba a media noche, ya que sentía miedo de querer vivir esa vida humana— Sabes... Creo que lo amas, que sientes Amor —karin se asombró, seguía en silencio, escuchando— Analizando detalle por detalle, No es aprecio, por qué no lo conoces lo suficiente. Tampoco es cariño hacia la vida humana, la cual siempre anhelaste. Solo queda la opción del amor... Amor a Primera Vista.

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Espero les haya gustado! Gracias por leer y votar, esperen ansiosas el próximo capítulo 😘

Bye bye
Anaís Maturana

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