chapter six.
𝐕𝐈. 𝐒𝐈𝐑𝐈𝐔𝐒

REMUS EXPLICÓ ENTRE LÁGRIMAS a James, luego de la cena, la amenaza que Lily le había hecho para obligarlo a mentirle a Ginger.
Lupin se sentía fatal, y el abrazo de su amigo fue lo único que logró calmarlo un poco.
━ Tenemos que decirle la verdad. ━ dijo el licántropo ━ Lo de Sirius... no es justo ni para él, ni para ella.
James hizo una mueca. ━ Está intentándolo con Marlene ahora, Rem. ━ recordó, al verlo por los pasillos con la rubia.
━ No importa. Debemos hacerlo. ━ murmuró Remus, ignorando la punzada en el pecho.
Potter asintió y ambos salieron de la habitación. La encontraron en la sala común, sentada frente a la chimenea, con lágrimas en los ojos.
━ Lily me lo dijo. ━ confesó Ginger, con la voz quebrada ━ No es tu culpa, Remus. Ella solo quería que me alejara de él... y está bien, supongo. ━ forzó una sonrisa que dolía mirarla.
━ Yo no quise hacerlo... ━ se lamentó el licántropo, antes de sentir el abrazo de la pelirroja.
━ No estoy enojada, te lo prometo. Tu secreto va antes, Remus, siempre. Es para protegerte. ━ susurró ella, mientras él la abrazaba con alivio y culpa a partes iguales.
Ginger volvió la vista al fuego. Recordó el momento exacto en que vio a Sirius de la mano con McKinnon.
Cómo Lily la había manipulado para alejarla. Y rompió a llorar.
━ Probablemente esté con esa rubia que siempre me hizo dudar, ¿verdad? ━ soltó con una risa amarga, sin rencor real. ━ No porque me debiera nada... solo porque me recuerda que nunca fuimos el uno para el otro.
Remus la observó en silencio.
━ Ella siempre fue todo lo que yo no. Segura, brillante, sin miedo a brillar delante de todos. ━ sonrió apenas ━ Y tal vez eso era justo lo que él necesitaba.
James la levantó del sofá y la llevó a la habitación de los Merodeadores para que pudiera desahogarse lejos de las miradas.
━ Di lo que necesites decir, Gin. No te guardes nada. ━ aconsejó Lupin, quedándose de pie junto a la puerta.
━ Es solo que... sé que no éramos perfectos. ━ susurró ella ━ Pero nunca me había sentido así por nadie. No puedo imaginar cómo él está tan bien ahora que yo no estoy.
James la atrajo hacia su pecho. ━ Está bien, peli. Vas a estar bien, te lo prometo.
━ Supongo que no fue verdad lo que escribió en ese poema sobre mí... ━ murmuró entre lágrimas, recordando cuando Sirius se lo leyó ━ Creí que quizá podríamos... ━ se abrazó más fuerte al cuello de James, llorando en silencio.
━ Tranquila, Ginger. Todo está bien. Estamos aquí.
━ ¿Por qué me odia tanto? ¡Es mi hermana! ━ gritó, rompiendo el aire ━ ¿Tanto me odia como para quitarme a Sirius sabiendo que en verdad me había enamorado de él?
James sintió un nudo en la garganta.
Nunca había escuchado esa confesión de su boca y dolió como el jodido infierno.
Pero no dijo nada, solo la abrazó más fuerte. En ese momento solo quería mostrarle que estaba ahí para ella, con o sin enamoramiento.
Ginger se separó lentamente del abrazo, secándose las lágrimas con el dorso de la mano.
El dormitorio estaba en penumbra, apenas iluminado por la luz que se filtraba desde la ventana, las cortinas rojas colgaban como sombras, y el fuego de la chimenea chispeaba con un sonido bajo y constante.
Durante un segundo, se permitió observarlos a los tres:
James, de pie frente a ella, con esa mezcla de fuerza y ternura;
Peter, que le ofrecía una taza caliente de chocolate robado de las cocinas;
y Remus, apoyado contra el marco de la cama, observándola con la paciencia de quien sabe lo que es romperse y volver a armarse mil veces.
━ No tienes que fingir que estás bien, ¿sabes? ━ dijo Remus con suavidad ━ No aquí.
Ginger lo miró, y ese permiso implícito de mostrarse vulnerable fue lo que la hizo exhalar por fin.
Era su pequeña familia dentro del caos.
Y aunque el corazón le dolía, sintió algo parecido a gratitud, pues aún tenía un lugar al que volver, incluso si no era el que soñó.
━ No quiero que me vean rota ━ susurró.
━ No lo estás ━ replicó James con voz firme━ Solo te estás reconstruyendo.
Ella rió bajito, con la voz quebrada. ━ Eso suena muy de ti, Potter.
Peter se encogió de hombros, mirando la taza humeante.
━ Bueno... a mí me alegra que sigas intentándolo ━ dijo, y Remus asintió en silencio, como aprobando en nombre de todos.
El silencio que siguió fue distinto: cálido, casi amable.
Y por primera vez en mucho tiempo, Ginger logró respirar sin sentir que el aire la quemaba.
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El fin del curso se acercaba, y había pasado una semana desde que Ginger descubrió que Sirius no le había dado amortentia.
Esa tarde salió rápido de la biblioteca, con un libro apretado contra el pecho. No quería encontrarse con nadie, mucho menos con Lucius Malfoy.
Estaba por llegar a las escaleras cuando escuchó su voz.
━ ¡Ginger! ━ gritó Sirius ━ ¡Espera!
Su corazón se aceleró. La sangre le subió a las mejillas, casi tropieza e incluso así trató de fingir calma.
━ ¿Qué ocurre, Sirius? ━ preguntó, escondiendo la cara en el libro.
━ Remus me explicó todo... me alegra que sepas la verdad. ━ sonrió débilmente ━ Yo, en realidad, estoy-
━ Está bien, Sirius. Sé que estás con Marlene. Me alegro por ti, de verdad.
Su sonrisa se desmoronó, y Ginger se sintió culpable, quizá lo había dicho de forma grosera, pero él respondió ━ Respecto a eso... puedo explicarlo.
━ No tienes que darme explicaciones. ━ sonrió sin mirarlo ━ Lo nuestro nunca fue algo que tuviera nombre.
━ Claro... ━ murmuró él, bajando la mirada.
El silencio pesó. Ambos se quedaron quietos, atrapados entre recuerdos.
━ Creo que voy a irme. ━ dijo ella ━ Sí, bueno... adiós, Sirius.
Comenzó a alejarse, apretando el libro contra el pecho, cada paso le pesaba como si el suelo se negara a dejarla ir. Hasta que escuchó sus pasos detrás de ella.
━ No, tú sabes que no solo éramos amigos. ━ alcanzó a decir él antes de sentir como Sirius la giraba para besarla.
Entonces el mundo se detuvo.
Él la sujetó de la cintura, ella enredó los dedos en su cuello pero era un beso de despedida, aunque doliera admitirlo.
Sus labios se movían como si el tiempo les perteneciera, como si el universo les diera una última tregua antes del final.
Cuando se separaron, Ginger le sostuvo el rostro entre las manos.
━ Nunca te lo dije, pero eras mi persona favorita. Y eso ya lo dice todo, ¿no?
━ Ginger... ━ empezó, pero ella le tapó la boca suavemente.
━ Ella es hermosa, Sirius. Y seguramente te hace sentir en paz. ━ añadió con ternura ━ No te culpo por seguir tu vida. Yo solo necesitaba decirlo.
Le limpió una lágrima con el pulgar, lo besó por última vez y se separó despacio, sus frentes se rozaron un segundo, el aire se quedó quieto, y luego Ginger siguió su camino.
Esta vez, Sirius no la detuvo.
━ En otra vida será, Gin. ━ murmuró para luego marcharse en dirección contraria.
━ Espero que seas feliz... pero no como lo eras conmigo. ━ dijo ella, sin mirar atrás. Convenciendo a su corazón de que era lo mejor, para ambos.
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El dormitorio estaba en silencio cuando Sirius entró, mucho después de que todos se durmieran.
O fingieran hacerlo.
Se sentó al borde de su cama, con la espalda encorvada, observando el fuego casi extinguido en la chimenea.
El resplandor anaranjado le dibujaba cicatrices invisibles sobre el rostro.
No las que se ven, sino las que uno no sabe cómo dejar de sentir.
No sabía por qué lo hacía, cada noche, cuando la oscuridad lo alcanzaba, terminaba ahí, mirando el fuego como si pudiera confesarle todo lo que nunca dijo en voz alta.
Había escuchado los pasos de Ginger más temprano, el llanto ahogado tras la puerta de los chicos.
James no se lo contó, no necesitaba hacerlo, la tristeza de ella era la suya también, solo que en distinto idioma.
Marlene dormía ya en su habitación, y él se había despedido con un beso que no sintió.
Era injusto, lo sabía.
Pero ¿cómo se le explica a alguien que el corazón puede tener memoria propia?
Se recostó de espaldas, mirando el techo, con las manos entrelazadas detrás de la cabeza. Remus decía que la culpa no servía para nada.
Y sin embargo, era lo único que lo mantenía despierto.
Pensó en Ginger, en su risa cuando lo insultaba con cariño. En cómo lo miraba cuando creía que él no la veía.
En el beso que nunca debieron compartir, pero que seguiría ardiendo incluso después de olvidarse.
"En otra vida será", se había dicho él.
Pero esa frase empezaba a doler como si fuera una herida que no cierra.
Cerró los ojos, dejando que el crepitar del fuego llenara el silencio, por primera vez en mucho tiempo, Sirius Black deseó no ser tan valiente.
Porque ser valiente significaba seguir viviendo con todo eso dentro... y él ya no estaba seguro de poder hacerlo.

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su fiel y no tan
cuerda servidora.
━━gabcastal
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