En pocos minutos el azabache cerró su tienda y ambos se dirigen hacia el coche del menor el cual estaba estacionado frente a la calle. Sube del lado del copiloto y en silencio parten rumbo a su departamento.
Serían cerca de veinte minutos los que podría compartir junto al menor, quizás los últimos de su vida y aunque estos sean sin dirigirse la palabra, le gustaba la presencia de este allí.
Le recordaba a las primeras veces, cuando Jungkook por simple amabilidad se ofrecía a llevarle hasta su casa por más de que ésta estuviera del otro lado de la ciudad, completamente al contrario de la ruta habitual que él tenía que tomar.
—En serio gracias por lo de hoy, hyung. No sé cuando terminaría si no fuera por la ayuda— le dice interrumpiendo sus pensamientos.
Taehyung gira el rostro para así poder mirarlo y le sonríe apenas restándole importancia.
—No fue nada, puedo ir siempre que quieras, en realidad—le dice esperando unos segundos por una invitación, la cual nunca llega. —¿Fue alguien más a ayudarte?— le pregunta en su lugar, ya que no quería que volvieran a quedar en silencio.
—Si, la semana pasada estuvieron Suga y Hobi hyung. También estuvo Jiminssi, aparte de mi familia, claro.
—¿Seokjin no fue, cierto?
Jungkook niega con la cabeza. —Quiso ir a ayudar, insistió mucho en realidad, pero no quiero que se moleste. Incluso Namjoon hyung quiso venir a ayudarme pero me da mucha pena que lo hagan.
—No deberías sentir pena, es lindo pasar tiempo contigo— dice melancólicamente.
Él desearía tanto poder estar junto al menor todos los días que no le importaría tener que ordenar todos los discos de la península en orden alfabético con tal de estar junto a él.
Jungkook sonríe a penas para un costado, dándole un poco de esperanzas de que le había gustado su respuesta.
—¿Pudiste conocer a Namjoon, entonces?— pregunta.
Jungkook asiente como un niño emocionado, procediendo a contarle su última visita a la casa de Seokjin y como habían estado haciendo karaoke los tres juntos.
—Él es genial, deberías ver como rapea, en cuanto lo vi quede enamorado de su estilo. Incluso dijo que podíamos cantar juntos en Cypher la próxima vez que vayamos, ¿no es genial?
Taehyung le sonríe y asiente felizmente. Le gustaba cuando el menor se ponía en modo parlanchín.
No sabía cuándo sería la siguiente vez que se juntarían todos nuevamente en el bar, ya que luego de lo que sucedió con Seokjin las cosas habían quedado extrañas en el pequeño grupo de amigos que se había formado.
De todas formas agradecía al universo de que Jungkook lo estuviera incluyendo. Significaba que ese espacio que le había pedido ya no era tan necesario y quizás ya tenía luz verde para avanzar.
—¿Cuándo te harás tus chequeos, Kookie? Todavía quiero estar contigo cuando te los hagas.
Jungkook se pone tímido de repente y permanece unos segundos en silencio antes de contestar.
—Me los hice hace dos semanas— le contesta arruinando así sus pocas esperanzas.
"Jugador eliminado."
Siente un poco de decepción al pensar a Jungkook haciéndose todos sus estudios solo. Recuerda que se suponía que iban a ir juntos y hasta incluso se los iba a hacer él también para así ir perdiendo poco a poco el miedo de que el mundo le arrebatará a la única persona que había amado.
También querían hacerse los exámenes de ETS juntos, con la intensión de que la intimidad fuera mucho más sentimental y de que se pudieran sentirse de una manera más cercana, lo más cercano en el mundo físico que conocía.
Y en esos momentos estaban tan alejados de todas aquellas cosas que habían vivido...
—¿Cómo salieron?— le pregunta intentando no sonar afectado, ya que la salud de Jungkook era lo único que le importaba.
—Salieron bien— le dice el menor haciendo que Taehyung asintiera con más calma. —Lo siento, sé que te dije que podías acompañarme y no lo cumplí.
—Está bien, Jungkook. Lo único importante es que tu estés bien.
Jungkook asiente nuevamente y permanecen el resto del viaje en silencio.
Por su parte el silencio si se debía a que se encontraba un poco triste por el gran fallo que había tenído su día. Realmente intentaba mejorar, intentaba perder su orgullo en todo lo que podía para que Jungkook lo perdonara y aún así se sentía como que no estaba logrando nada.
Quizás ese día si se permitiría llorar después de todo, ya que llevaba semanas sin dejarse derrumbar por sus sentimientos no queriendo darle tanta importancia a estos.
De amor no se vive, siempre lo supo y lo tenía claro en esos momentos. Sabía que su trabajo tenía que tener cierta importancia en su vida porque después de todo, era lo que le daba de comer, pero ¿tan importante era como para perder todos los otros controles de su vida? ¿En realidad lo valía?
No sabía siquiera él lo que le sucedía, lo único que entendía era que todo estaba completamente mal. Él debería estar fotografiando y eso era lo último que hacía, debería estar sobre los muslos del azabache, ambos besándose y diciéndose lo mucho que se gustaban en lugar de estar cada uno en su mundo en un mismo espacio.
Deberían tener ambos sus pulseras, no debería tener solamente él puesta la suya. Se suponía que eran un equipo, una pareja y que esa maldita pulsera los hacía iguales.
También debería haber ido con él a su control. Le hacía ilusión ser parte de su vida de tal forma en que éste lo llevara a algo tan importante como lo que correspondía a su salud. Quería estar con él mientras le sacaban sangre, incluso mientras le daban los resultados y besarlo feliz de que todo siguiera igual de bien.
Pero las cosas no sucedían de esa manera, no lo harían. Él había tomado una decisión aquel día, había elegido su ascenso por sobre su relación y estaba pagando ahora por lo que se merecía.
Jungkook estaciona frente a su departamento y él sabe que esa es la despedida.
—¿No vas a contestar más mis mensajes, verdad?— le pregunta temeroso con la mano sobre la puerta, listo para bajar.
—Lo siento por eso. Prometo contestar más seguido.
Taehyung asiente sin creerle realmente.
—Está bien— dice y solo abre la puerta del coche listo para irse.
—Hyung... ¿Tu quieres que vaya el domingo contigo?
Taehyung suspira ante eso y solo se encoge de hombros.
—Yo entiendo Jungkook, sé que es incomodo y que no debí preguntarlo— le dice sin darle importancia.
—No te pregunte eso— le dice. —Quiero saber si tu quieres que vaya contigo. Si de verdad lo quieres.
Finalmente lo mira y siente repentinas ganas de llorar ante la mirada atenta del menor sobre él.
Tenía sus ojitos tan brillosos, haciéndolo sentir importante nuevamente. Jungkook le regalaba tantas cosas solo con su mirada.
—Si, quiero que vengas conmigo— dice a punto de llorar, completamente cautivado ante la mirada de su menor.
—Entonces voy a ir contigo— le dice sonriendo dulcemente —¿A qué hora quieres que pase por ti?
Taehyung siente sus ojos picar y tiene que controlar las inmensas ganas de llorar que le genera que el menor hiciera algo como eso.
En realidad no las controla, ya que siente caer algunas lagrimas por sus mejillas y las limpia rápidamente, no queriendo ponerse sentimental frente al azabache.
—Gracias Jungkook. En serio significa mucho para mi que estés conmigo allí.
—Está bien— dice el menor mientras acaricia apenas su brazo. —Solo mándame un mensaje con la hora que quieres que venga ¿si?
Él asiente y termina de limpiarse las lágrimas.
Sin siquiera pensarlo se acerca al menor y deja un beso sobre su mejilla. —Te amo— le dice y se aleja rápidamente para salir del auto. —Adiós.
A velocidad luz ingresa a su departamento con el corazón agitado, sin creerse que había logrado decirle algo como aquello.
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