XVIII

Querido Owen;

Mientras escribo esta carta tu estas delante mía y me estás pidiendo que te la enseñe, pero... ¡no lo haré jamás! (Bueno, hasta que la profesora Arlandis diga que puedo dártelas todas).
Cuando leas esto te reirás tanto como lo estoy haciendo yo ahora...

Siempre tuya,
Chloé.

P.S.: me gustan mucho tus zapatos, aunque no te lo diga a la cara y lo sepas cuando leas esta carta.
P.S. 2: a mi padre le estás cayendo bastante bien y mi hermana me dice desde lo alto de las escaleras que si puedes jugar con ella. Le he dicho que y en 4 segundos va a preguntartelo.

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