2
Jimin, había decidido tomarse un día de descanso, lastimosamente se paso tan rápido que en serio necesitaba uno más.
El debate que tenía con su alter ego lo irritaba, y no quería andar irritado y furioso con todas las personas que se crusen por su camino.
Molesto, se retira el enorme cobertor color café con líneas abstractas de distintos colores que lo decoran. Con sus ojos adormilados y realmente pequeños e hinchados, posa sus pies sobre el suelo, se coloca sus pantuflas y se queda sentado a la orilla de la cama.
—¿Qué esperas? muévete —le ordena su sombra.
—Este será uno de esos días en los que te odiare —responde a la orden de su alter ego.
Se pone de pie y camina hasta donde la toalla se encuentra.
—Voy a anotarlo en la lista de cosas que me dices y no me interesan —dice la sombra, haciendo reír al castaño.
Toma la toalla y mientras se dirige hacia el baño, escucha dos toques en la puerta, sabe quién es, así que se detiene.
—Buen día, Jimin —saluda la chica, con una enorme sonrisa que adorna su joven y bello rostro.
—Buen día, Emma —saluda de igual manera el castaño.
—Es bueno verte de nuevo —habla la chica mientras empieza a retirar el cobertor y la sábana de la cama de Jimin. —Tengo tu regalo de cumpleaños —dice emocionada.
El castaño la observa detenidamente y sonríe.
—Espera.
A pasos rápidos la chica abandona la habitación de su empleador.
—Es desesperante, te he dicho muchas veces que la despidas —aparece esa voz, haciéndo que Jimin cierre sus ojos, para intentar calmarse.
—Listo —escucha el castaño.
Abre sus ojos y ve como la chica se acerca hacia él.
—Ten —le entrega una barra de chocolate, adornado con un chongo color rojo.
—Gracias, Emma —agradece Jimin.
—Chocolate oscuro y puro, como te gusta —dice Emma.
Se gira y prosigue con su trabajo.
—Claro.
El castaño deja su obsequio sobre el escritorio, y luego entra al baño.
Deja la toalla donde corresponde, se coloca frente al lavabo, alza su rostro y se mira en el espejo. Sus ojos brilla y sabe lo que viene.
—Necesitamos la lista, Jiminie —le recuerda su sombra.
—Visitaremos a Nam en la estación, le diré que se encargue de eso —dice Jimin. —¿Feliz? —pregunta con sarcasmo el castaño.
—No, aún no.
Se mira en el espejo sus lindos ojos color miel, brillosos.
—Necesito sexo, Jiminie, puedes darme eso —dice insistente su alter ego.
—Trabajaré en eso.
Sus ojos dejan de ser brillantes, camina hacia la ducha y toma un baño, se tarda lo necesario para no encontrarse con Emma en su habitación.
Sale del baño y camina hacia su armario, cuando él y su alter ego están de acuerdo con su apariencia, acomoda su cabello y Emma entra de nuevo.
—Correo —anuncia la chica de cabello rojizo, mientras agita la correspondencia, caminando hacia el escritorio.
—Por favor, arregla mi escritorio —le ordena Jimin.
—Por supuesto —dice Emma, acatando la orden—. Hay un reporte de Nam.
Jimin, mira a la chica.
—Voy a llevármelo junto al chocolate.
La chica coloca la barra de chocolate sobre el expediente y se lo entrega a Jimin.
—Nos vemos, Emm —la llama dulcemente el castaño, haciendo reír a la chica. —No olvides encargarte de mí jardín. Y por favor si tocas mis plantas utiliza guantes, no quiero que mueras —dice el castaño mientras abandona la habitación.
—Lo haré, que tengas buen día, Jimin —se despide con voz alzada la chica.
El castaño, abandona su casa, deja salir un enorme suspiro, realmente será un largo día, siempre lo es cuando su alter ego no tiene lo que quiere.
—No seas molesto. Si lo eres, mi cara bonita y buenos modales se irán a la mierda —habla exasperado, Jimin.
—Dame lo que te pido, y juro dejarte en paz, Jiminie.
Toma sus gafas de sol y se las coloca.
—Voy a trabajar en eso.
Entra al auto con el expediente en mano y la barra de chocolate.
En el transcurso del camino a la estación no hay discusión con su alter ego, pero sabe que cuando salga del auto posiblemente se apodere de su cuerpo.
Estaciona frente a la estación de policía, desabrocha su cinturón de seguridad y observa el expediente.
Nombre: Kim Taehyung
Cargo: Detective de homicidios.
—Nos desharemos de él —susurra su sombra.
—No por ahora.
Jimin, cierra el expediente sin siquiera leer el resto de la información.
Rompe el empaque de la barra de chocolate, toma la USB, sale del auto y guarda las llaves en el bolsillo de su pantalón.
Sube a la acera y camina unos cuantos pasos hasta llegar a los escalones de la estación mientras saborea la barra de chocolate.
—Buen día —saluda al comisario que está en la puerta.
—¿Qué lo trae por aquí? —pregunta el comisario.
—Ahora que lo veo —baja sus gafas de sol un poco y ve mejor al hombre frente a él. —Creo saber lo que me trae por aquí —sonríe coquetamente.
El comisario sonríe complacido ante lo que ha escuchado.
—Porque no...
El castaño seve interrumpido cuando cinco oficiales salen de la estación.
—Solo estoy de visita —dice adentrándose a la estación, Jimin.
—No —se reprende.
—Él era bueno, solo quiero sexo —le recuerda exigente su sombra.
—Él no. También es mi cuerpo —dice, masticando el chocolate dentro de su boca, mientras entre susurros discute con su otro yo.
—Por fin —dice el castaño, cuando visualiza la oficina de Namjoon.
Mira sin importancia que la oficina que estaba sin detective, ahora está abierta y que hay alguien dentro, lo pasa por alto y entra de una sola vez a la oficina de su mejor amigo.
—Lo odio —dice exasperado.
—Buenos días cielo. Sí, igual amanecí bien —habla con sarcasmo, Nam.
—Es insoportable —se queja de su alter ego.
—Jimin, solo cálmate —le pide el rubio, mientras le señala la silla frente a su escritorio.
Jimin, camina hasta el escritorio y toma asiento en una esquina.
—Quítate los lentes —le pide Nam, mientras lo mira detenidamente .
—Tú no me mandas —replica Jimin, ante la petición de Namjoon.
—Muy bien. Black Swan, está aquí.
El castaño se retira las gafas de sol, y observa al rubio con sus hermosos ojos.
—Porque no sales de tu oficina y lo gritas, Namjoon —dice molesto, Jimin.
—Ok, lo siento —se disculpa el rubio.
—Leímos el expediente, y ten —le lanza la USB.
—¿Qué hay aquí? —pregunta Nam.
—La lista, mi última víctima me lo dio. Dijo que todo estaba dentro de la USB —le explica.
—Lo revisare y te llevaré lo necesario a casa.
El castaño, asiente.
—Puedes hacer que Jimin. Tú sabes...
Park coloca sus ojos en blanco, en forma de reproche.
—Es...
—Cállate y escúchame —le pide interrumpiéndolo, Nam. —Te dejé el expediente —le recuerda.
—Y lo leí, no completo, pero lo leí.
—¿Qué harás al respecto? —pregunta su amigo.
—Por ahora nada, es obvio que está interesado en nos...
—En ti, Jimin, en ti —lo interrumpe nuevamente, Namjoon. —Sabes lo que pienso sobre eso. Es un puto alter ego y te recuerdo que Batman y Spiderman son ficción y tú no —dice el rubio.
—Lo sé, lo sé —el castaño se acerca a su amigo—. Esperare, y si se acerca solo un poco a mí, tendré que deshacerme de él.
Nam, asiente, mientras toma ambas manos de Jimin.
—Estoy cerca, Nam. Muy cerca —susurra el castaño.
—Te protegeré hasta donde pueda —asevera el rubio.
—Lo sé.
Jimin, sonríe, como raras veces lo hace.
Un toque se escucha en la puerta y Jimin se aleja de su amigo. Sus ojos cambian como si estuviese listo para cualquier acontecimiento.
—Calma —murmura Namjoon, intentando tomar su mano, pero de un tirón el castaño se lo impide.
—Agente Kim —saluda al rubio, mientras Jimin intenta pasar desapercibido.
—Detective Jeon, ¿en qué puedo servirle? —saluda el amigo de Jimin, poniéndose a las órdenes de su superior.
—Necesito su informe como testigo de estos casos.
El detective camina hasta el escritorio de Nam.
Jimin ve a su amigo.
—Debo irme —musita para no llamar la atención del detective.
Jeon se gira y observa el cuerpo del chico que abandona la oficina del agente Nam.
—Es mi amigo —le hace saber el agente.
—Claro —verbaliza, recordando al chico del bar, y se aleja del escritorio de Kim.
Sin decir nada abandona la oficina del agente, y a pasos ligeros intenta alcanzar al chico.
—¡Ey! —alza su voz.
Nam escucha el grito, y se pone de pie.
—¡Ey! —repite, siguiendo al castaño, el cual no se detiene. —Jimin —dice, cuando ha recordado el nombre.
El castaño se detiene, pero no se gira en ningún momento.
—Ey, hola —saluda el detective, deteniéndose frente a él.
Jimin, tiene sus ojos cerrados, el pelinegro espera a que el chico abra sus ojos.
—Hola —dice cortésmente el castaño.
—¿Me recuerdas? —indaga el detective.
—Sí, claro que sí —sonríe Jimin. —Eres Jungkook —se acerca solo un poco más al pelinegro. —El detective Jeon —añade entre susurros, haciendo reír al pelinegro.
—Estuve llamándote —le informa Jeon.
—¿Así?
El detective asiente.
—Lo siento, mi celular está en mi bolso —se disculpa Jimin.
—Creí que estabas ignorándome —bromea Jungkook.
—No, no creo poder ignorarlo, detective —contesta el castaño.
—Bien, eso es bueno —Jeon, hace una pausa. —¿Qué te parece si, salimos esta noche? —le propone Jungkook.
—¿Cómo en una cita? —pregunta entre risas, Jimin.
—Por supuesto —responde el pelinegro.
—Bueno, nunca he salido con un detective.
Ambos se miran a los ojos.
—Está bien, acepto —acepta decidido, Jimin.
—Eso es genial —la emoción por la respuesta del castaño, logra notarse en la linda sonrisa del detective. —¿Te parece si vemos una película? —pregunta Jungkook, esperando el visto bueno de su cita.
—Sí —responde el castaño.
—Ok —dice Jeon, introduciendo sus manos a los bolsillos de su pantalón.
—Te enviaré la dirección de mi trabajo, para que pases por mí —Jimin camina a su auto, abre la puerta y observa a Jeon.
—Está bien.
Se acerca al auto, para detener la puerta para que el castaño entre sin ningún problema.
—Hasta la noche —se despide Jungkook.
—Hasta la noche, detective Jeon —se despide Jimin con voz seductora.
Jeon, cierra la puerta mientras sonríe por el coqueteo descarado de Jimin, cuando escucha el motor del auto encenderse se gira sobre sus talones. Cuando alza su rostro ve al agente Namjoon, frente a la puerta de la estación.
—Al parecer tenemos un amigo en común —dice sonriendo el detective Jeon.
Nam, solo asiente y entra a la estación, después de su superior.
En el auto de Jimin una batalla se llevaba acabo.
—¿Por qué aceptaste? —pregunta su alter ego.
—No debiste hacerlo —se reprocha.
—Necesito ser normal —dice en su defensa, Jimin.
—¿Con un detective? —lo cuestiona con ironía su sombra.
—Importa con quien, ¿en serio?
Fija su mirada en el semáforo que está de color rojo.
—Es detective —le recalca su alter ego.
—¿Quieres sexo o no? —se cuestiona así mismo.
—Con el detective, ¿lo dices en serio, Jiminie? —lo cuestiona su sombra.
—Lo escogí desde la noche en el bar. Así es que, sí —responde a la pregunta.
—Está será una noche interesante, estoy intrigado y emocionado por esto —comenta su alter ego.
—Solo cállate —se ordena Jimin, cansado de escuchar esa voz retumbar en su cabeza y que se apodera de él en unas cuantas ocasiones.
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