Capítulo 20

El azabache abrió la boca para contestar, pero el megáfono volvió a dar el último aviso para que abordaran los pasajeros el vuelo a Italia, Shadow se zafó del agarre de la pelirosa.

Lo siento, Amy. Me lo dices por llamada —Diciendo eso, tomó su maleta nuevamente y fue corriendo hacia donde estaba su vuelo dispuesto a abordarlo.

En cuanto a Amy, ella se quedó quieta, siquiera él le había dejado decirle la palabra que definía todo. Un simple "Terminamos" hubiera sido suficiente.

Consciente de que Shadow sigue pensando que están en un relación, caminó arrastrando los pies y vio como una grúa se llevaba la moto de Shadow.

Seguramente, Shadow debió pedirlo en algún momento —pensó, para llamar un taxi y hací irse a su cuarto nuevamente.

No sabía ya ni que pensar. Shadow se fue, mi oportunidad de decirle que esto se acababa acaba de marcharse junto con él y yo aquí metida en un lío.

Incluso ahora Sonic desea ser libre dejando a mi corazón con estos sentimientos, me Apoyé en el respaldo del transporte y suspire, ¿Cómo me metí en esto? ¿Cuantas veces fui consciente que jugar al olvido y meterme con quien no debía no era lo correcto?

Señorita, ¡Señorita! —llamó por quinta vez el conductor perdiendo la paciencia.

Ah, ¿sí? —respondió volviendo a la realidad la eriza.

no sé en qué problema esté metida usted, pero ya llegamos. —le informó, extendiendo su mano para recibir la paga.

Amy buscó torpemente en sus bolsillos, encontrando el dinero y pagándole para bajar del transporte.

Soltando nuevamente un suspiro caminó hasta entrar al edificio y saludar a la recepcionista comenzando a subir las escaleras.

Al llegar a su piso, se dio cuenta que Sonic acababa de terminar de hablar con Blaze.

Mi corazón se aceleró por un momento al verlo ahí, parado en frente de la habitación en la que me estoy quedando. Dudaba entre caminar o no hacia él, siquiera sabía si debía saludarlo.

Sea suerte o no, él me vio, y solo meneando su mano como saludo fue suficiente como para tranquilizarme solo un poco. Luego se dio media vuelta y volvió a su habitación, al parecer no le importa que yo me haya cambiado.

Caminó deprisa al cuarto donde se hospedaba y rebuscó entre sus bolsillos la llaves para el cuarto, en cuanto la encontró, abrió la puerta con un rostro no muy contento y se encaminó a una cama que se encontraba junto a la ventana —pues este cuarto no tenía litera, si no dos camas separadas— recostándose sobre ella.

¿Te encuentras bien? —preguntó la felina terminando de escribir un informe— no vienes con un rostro alegre.

yo... —dudó un poco si contarle a Blaze sobre el problema sentimental que tenía, pues para ella no tenía cara de importarle mucho estos temas, pero había demostrado ser de confianza y se convenció a si misma de que podía confesar lo que le agobiaba— no, no estoy bien. La verdad, estoy terrible.

Sentí como Blaze se levantaba de donde estaba y se sentó a mi lado. Se veía dispuesta a escucharme, y siento que una de las mejores cosas que podría hacer sería decírselo.

Le conté sobre la razón del porque había decidido salir con Shadow, de los sentimientos que habían comenzado a nacer en mi por Sonic y la intención que tenía de terminar con Shadow al final de la graduación.

Vaya, tu problema es realmente algo muy confuso —comentó, a lo cual la eriza le observó haciendo puchero— bueno, Amy, es la verdad. Porque has utilizado a Shadow para olvidar tus sentimientos por Sonic, pero luego lo engañas con él cuando te das cuenta que no sientes nada por Shadow, pero cuando quieres terminar con él para ser feliz con Sonic, él te dice que no quiere ser nada más que compañeros y no tienes oportunidad de decirle a Shadow que rompen. ¿Qué acaso no suena como un trabalenguas?

Amy solo suspiró y abrazó sus rodillas escondiendo su rostro.

No que hacer Blaze, no puedo decirle a Sonic mis sentimientos porque sería muy apresurado y demasiado raro. Inclusive me fui de la habitación solo para separarme de él —Admitió la pelirosa

Blaze quedó pensativa unos segundos, suspiró y abrazo a Amy en un intento de consolarla

No soy psicóloga, pero te diré lo que creo mejor —dijo para acariciar su cabeza— pero creo que deberías darle tiempo al tiempo. Hay que ver que pasa en unos cuantos meses.

En esos momentos era el único consejo que yo podría seguir y que era razonable, a que sólo asenti  levemente con la cabeza estando de acuerdo con su idea, quizás alejarme no estaría mal.

Pero nunca creí que sería capaz de no volver a verle la cara durante todo un año.

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