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-¡Historia!-Se acercó rápidamente a la joven, dio un gran salto y la empujó con todas sus fuerzas.
La camioneta avanzó a una gran velocidad, rozando a los jóvenes.
-¡Aah!-gritó una señora horrorizada por tal escena.
Muchas personas se acercaron con rapidez a los jóvenes.
-¡¿Están bien?!¡¿Qué pasó?!¡Esta loco!-gritaban al acercarse.
-Nnh...-Se levantó lentamente-¡Historia!-gritó el nombre de su amiga.
-Aah...-abrazaba con fuerza su abdomen-¡JEAN!-gritó asustada.
-¡Aquí estoy!-revisaba el cuerpo de Historia-¡¿Te duele algo?!¡¿Te duele?!-
-E-estoy bien... Mmhg....-comenzó a llorar.
-Mierda... Eso estuvo muy cerca-suspiró-Tranquila-miró a las personas-¡Llamen a una ambulancia!¡Esta embarazada!¡No se queden mirando!-
-¡Historia!¡Jean!-Armin corrió hacia ellos-¡Maldición!-lloraba angustiado.
-Estamos bien, casi sucede lo peor... -Acercó al chico para consolarlo-Tranquilo... Y tu, también -acarició el cabello rubio de Historia -Tal vez te golpeaste la cabeza al caer, debes quedarte en el piso. Esperemos a la ambulancia, ¿Si?-
-S-si, si...-asintió-No me dejen sola, tengo miedo...-susurró.
-Estaremos siempre contigo-Le sonrió para tranquilizarla.
Unos minutos después llegó la ambulancia, Jean y Armin se fueron junto a Historia, aunque no estaba permitido, los paramédicos lo dejaron pasar, ya que sólo de trataba de unos adolescentes.
Al llegar al hospital más cercano, Armin llamó a la madre de Eren, para ayudar.
-Esto es terrible-Hablaba Carla.
-Estaré bien-Acariciaba su abdomen.
-Historia... ¿Viniste sola?-Le tomó de la mano.
-Si, mi hermana me lo permitió... -suspiró- creo que deberé regresar...-
-En tu condición dudo mucho que puedas hacerlo... Me voy a comunicar con Frieda para que venga y se quede contigo...-le sonrió.
-Muchas gracias-bajó la cabeza- Quería comprar algunas cosas para ella...-
-¿Ella?-La miró confundida.
-Si-dejó la mano de Carla sobre su abdomen -Es una niña...-
-Ooh...-Arrugó sus labios-Mi pequeña... Lo siento...-comenzó a llorar-Ella será una bella niña... U-una... aahh...-no pudo contener su llanto.
-Tranquila...-la abrazó y consoló con caricias.
-Quiero a mi pequeño de vuelta... quiero que vea a su hija, lo quiero aquí, quiero escuchar su voz, sentir sus cálidos abrazos... lo quiero conmigo...-
-Deseo lo mismo-susurró.
-...-Se apartó y limpió sus lágrimas-Lo siento... Debes descansar y con mi presencia es muy probable que no puedas hacerlo...-
-No diga eso, usted es muy importante para mi y para esta pequeña-
-...-Le sonrió-Eres muy dulce-le quitó unas lagrimas con sus dedos-Quedate en mi casa, hasta que llegue Frieda-
-¿Qué?¿Esta segura?-
-Si-asintió.
Historia sonrió muy alegre por esas palabras, se iba a sentir muy segura en la casa donde vivía Eren.
Jean y Armin estaban en la sala de espera, el más alto estaba muy molesto.
-Fue horrible... tuviste mucha razón en que debíamos seguirla..-Armin temblaba levemente por los nervios.
-Si-asintió-Pero ahora me queda muy claro...-suspiró- hay que proteger a Historia de cualquier cosa, hasta tener pruebas...-
-¿Estas seguro... de que ese hombre lo hizo?-Susurró.
-Si-asintió-Él se llevó a Eren y él trata de hacerle daño a Historia...-
Se quedaron esperando unas horas más, para ver a Historia.
Jean ya se había propuesto proteger a su amiga con todo lo que podía.
-¡Mierda!-Golpeaba todo lo que tenía cerca-¡No murió!¡Aah!-Lanzó una silla a la pared.
-No lo pensaste muy bien, Levi..- hablaba el castaño- para la próxima debes ser más cauteloso...-sonrió- debes encerrar a tu presa y atacarla de formq desprevenida... ser cruel-
-Si... si... eso debo hacer, si-lo miró- Eren, yo lo hago todo por ti... no quiero que me alejen de ti, nunca-
-Eso no pasará... al menos que tu lo quieras...-susurró.
El azabache asintió.
Escuchó ruido fuera de casa, le llamó la atención.
Corrió levemente la cortina, sus ojos se abrieron ampliamente al verla.
-Es esa maldita...-apretaba la tela de la cortina con sus manos.
Historia estaba entrando a la casa de los Jeager con ayuda.
Desvió su mirada a los amigos de Eren, el rubio y el de cabello rapado en los costados.
Ese chico alto giró su rostro y lo miró directo.
Frunció el ceño.
Sentía que lo estaban provocando.
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