Capitulo 10
Editado: 25/ 04/ 2021
Callejón sin salida.
Mi levantar inicia de manera molesta ante el brillo del sol que se cuela por la ventana, al abrir mis ojos observo la cortina medio corrida, y aunque me lastime, puedo ver claramente el sol de la mañana ante mí; cerrando los ojos vuelvo a acomodarme en la cama ocultando mi rostro bajo las sabanas. ¿Qué fue lo que paso ayer? Hoy... realmente me siento relajado.
—Puedo llegar tarde a la universidad hoy... —musito para mi mismo —pero no importa... es lindo dormir hasta tarde, luego lo compensaré.
Abrazando mi almohada doy media vuelta muy dispuesto a dormir sin más interrupciones, pero los recuerdos vuelven de cierto modo y termino levantándome de golpe para analizar mi habitación, ayer... yo no estaba en casa cuando me desmaye... y este dolor en mi cadera... este dolor en mi cadera....
—No puedo haberme traído, —pensativo cubro mi boca —no, eso es imposible...
Mi olfato gana a mi mente percibiendo un aroma delicioso proveniente de mi cocina, pero yo no vivo con nadie, eso significa... Levantándome rápidamente salgo hacia la cocina encontrándolo frente a la estufa con un delantal sobre su cuerpo y unas bolsas de compras a su lado.
—E.. ¡Ey!
Regresa la mirada de reojo —Buenos días araña molesta.
—Tú... —apunto con sorpresa — ¿¡Qué haces aquí imbécil!?
Su sonrisa crece con gracia, pero simplemente me ignora por completo, entre un tarareo toma algunos ingredientes de la bolsa de compras.
—Acaso... ¿Piensas vestirte araña?
Al bajar la mirada la vergüenza me llena el rostro. Yo realmente... ¡Estoy desnudo! Con prisa cubro mi entrepierna para salir corriendo enseguida y arrojarme bajo las mantas de mi cama hasta cubrirme por completo... ¡Esto es imposible! ¿¡Cómo demonios es que...!? Es decir... de verdad lo hicimos...
—No puede... no puede ser verdad, eso de verdad esta mal, y si es... si es como recuerdo... ¡Es definitivamente mucho peor!
Tomando mi almohada me escondo aun más bajo mis mantas sumamente avergonzado; los segundos pasan y al salir de debajo de las mantas puedo ver una nota sobre las sabanas, algo sorprendido la tomo en manos.
— ¿Qué demonios?
"Lo que paso ayer no tiene ningún significado para mí, así que siéntete libre de seguirme odiando como siempre, porque definitivamente yo no pienso sentir nada por ti"
Pero es que debo estar alucinando, ¿Cómo si quiera sería posible sentir algo por él? Es simplemente imposible, es un maldito psicópata completamente demente. Esto debe ser una pesadilla... eso es seguro, bueno, como sea... no pienso sentirme diferente hacia él por solo un poco de sexo, por mucho sexo que haya sido... y quizá el mejor sexo que haya tenido. Exhalando un suspiro me giro boca arriba para mirar el techo de mi habitación y perderme un poco; la verdad... ayer fue jodidamente increíble, la forma en que me tomo... parecíamos un par de animales en celo, pero... ¡Ha, es cierto! Otto, aun no sé que podría pasar con nosotros luego del sexo de esta vez, podría ser que tengamos una reacción igual o peor en el futuro, ¿O quizá ya haya sido todo?... no lo sé, necesito ver a Otto y saber que demonios es lo que pasará con esto.
— ¡Araña molesta, el desayuno está listo!
— ¡Ya voy! —suspiro abrumado —demonios, es peor que la tía May...
De un rápido enderezar me apresuro a buscar mi ropa en el armario, mi simple ropa de cada día, un bóxer y una camiseta que utilizo para dormir. Al salir tomo asiento frente a mi sofá mirándolo permanecer a mi lado con tranquilidad, su mirada viene de reojo y me acerca mi comida, agacho levemente la cabeza en agradecimiento para después tomar los utensilios... al mirarlo de reojo puedo ver como ni siquiera me presta atención.
Bueno, era de esperarse ya que él no piensa avanzar con esta extraña relación, eso es mejor ya que yo no pienso actuar diferente hacia él, ser más bueno no es una opción en absoluto, él es un idiota de la cabeza a los pies; entre un leve suspiro me acerco el primer bocado de comida, la sorpresa me llena y rápidamente le regreso la mirada para sujetar su brazo haciendo que su cuchara caiga sobre su plato.
— ¡Esto es increíble!
Su mirada sorprendida se vuelve algo seria a lo que rápidamente aparto mis manos con vergüenza, pero al volver la mirada de reojo puedo notar como una leve sonrisa se pinta en sus labios... nuevamente bajo la mirada al percatarme de que es sumamente guapo, cuando sonríe parece tan indefenso, casi no parece ser un completo idiota justo ahora.
—Debe ser increíble, después de todo... —se apunta con orgullo —yo lo preparé.
Mi sonrisa crece con diversión admirando sus aires de grandeza, entre mi leve risa recargo mi codo de la mesa de centro para tomar un sorbo de jugo, su mirada vuelve sobre mi en espera de mis siguientes palabras.
— ¿Por qué? ¿Eras o eres cocinero? ¿Trabajo de medio tiempo además de ser un mercenario?
—No... —sonríe —pero soy increíble, todo lo que hago se parece a su dueño de increíble.
Comienzo a reír divertido sintiendo como solo me empuja con su cuerpo pidiendo que detenga mi risa... mi mirada vuelve a él admirando como trata de mantener la calma mientras come, es sorprendente, a pesar de que su rostro luce así... él es tan... dulce, casi como un niño.
— ¿Qué pasa? —sonríe jugador — ¿Acaso mi cocina ya hizo efecto y ahora estas perdidamente enamorado de mí?
—Claro que no, —río animado —entonces... —pensativo entorno la mirada —no eras un chef.
—No, jamás estudie como para obtener una profesión...
—Entonces, —apunto hacia él —ayudante de cocina.
—Bueno... de pequeño llegue a lavar vajilla en algunos lugares... —menea la cabeza de un lado a otro.
Su sonrisa de pronto se desvanece y poniéndose algo pensativo solo continúa comiendo con tranquilidad, mi sonrisa sale en su dirección, y de un momento al otro su mirada puede encontrar la mía.
—Solo... supongo que aprendí con el tiempo, —confiesa con tranquilidad —si no tienes a alguien que cociné para ti es normal aprender a hacerlo con el tiempo.
—Bueno... —observo el platillo —es realmente delicioso.
Puedo ver una sonrisa complacida por mi alagó, y simplemente ambos volvemos a la comida mientras la televisión continua con su emisión.
—Gracias —Dice sin mirarme.
El resto del desayuno transcurrió muy tranquilamente y sin tanta platica; al acercarme al fregadero con los platos sucios puedo verlo acercarse en silencio, mi sonrisa crece mientras me mantengo con la mirada a los platos; por alguna razón se siente... cálido... es divertido hacer este tipo de cosas con alguien más.
—Entonces... ¿No volveremos a vernos?
—Lo mismo te quiero preguntar... —baja la mirada con inseguridad —si nos alejamos... ¿Nuestros cuerpos volverán a actuar del mismo modo?
—No... no estoy seguro...
De pronto se detiene de cualquier movimiento, mi mirada sube a él mientras inhalo con algo de preocupación por su actuar.
—Necesito ir a la cárcel, —explico —hacerle una visita a Octavius y preguntarle sobre estas... feromonas que nos colocó su máquina... —vuelvo la mirada a los trastos —hasta no saber que tipo son y con qué o como fue que las mezcló, es imposible para mí saber si esta reacción seguirá ocurriendo, si cederá o si se volverá aún más fuerte con el paso de los días.
Vuelvo la mirada de reojo notando su dudosa expresión mientras continúa lavando los trastos entre su transe... de pronto su mirada vuelve con preocupación hacia mí.
—Entonces, ¿Necesito seguir ha tu lado hasta que hagas eso?
—Bueno... iré hoy, podrías regresar a tu casa y... esperar por mi llamada... —incomodo me giro hacia él —ahora que lo recuerdo.
Dejándolo en la cocina me apresuro hacia mi habitación de donde tomo su móvil rápidamente para salir a entregárselo de inmediato, mi sonrisa crece un poco al entregárselo, él lo toma mirándolo con una sonrisa.
—Así que por fin lo devuelves.
Exhalando un suspiro pasa la mano por su cabeza bajando la mirada para después mirarme manteniendo su mano sobre su nuca.
—Aunque no quería, creó que será buena idea acompañarte por hoy, —sonríe levemente —no tengo nada que hacer hoy, y... —mira su entrepierna con diversión —mi pene ya ha sufrido demasiado, al menos a tu lado puedo...
— ¿Sentirte tranquilo? —musito avergonzado.
Nuestras miradas se cruzan, con un asentimiento solo se aleja rápidamente tomando sus cosas de la mesa, pero se detiene mirando su cartera y móvil de repuesto... exhalando un suspiro se aleja con dirección a la ducha.
—Tomaré un baño rápido, y luego podremos irnos.
—Está bien.
Me paralizo por un segundo al ver cerrar la puerta, de cierto modo mi corazón late de manera dolorosa, es extraño... me siento algo vacío. Trago saliva, ¿En qué clase de locura estoy metido? Y ahora que lo pienso...
— ¿De dónde habrá sacado su ropa?... su ropa... ¡Mi traje! ¡ugh!... —froto mi rostro —debe estar totalmente desgarrado ¿Ahora como saldré a trabajar?
Decaído avanzo hacia mi habitación en busca de ropa, y bueno... mi traje desgarrado para analizar los daños. Entrando lo puedo ver sobre una silla y al segundo escapa un suspiro de mi boca, será imposible arreglarlo, tendré que hacer otro... dejándome caer en la cama vuelvo a dejar escapar un suspiro, borrando todo lo del traje de mi mente me pongo en claro que tengo otras cosas que hacer.
Otto se entregó, y al ya ser un villano conocido lo trasladaron de inmediato a la prisión de mayor seguridad... así que tenemos que hacer un viaje algo largo... y sobre todo ni siquiera he hecho una cita de visita, y aun peor, ni siquiera tengo certeza de los días de visitas... y con mi traje destruido la idea de colarme sin ser visto es imposible, seguro que será un problema verlo.
[Luego de un viaje no tan largo en bus, prisión de Manhattan]
Soltando un suspiro salgo totalmente vencido, el guardia no nos permitió entrar para charlar con Otto. Le rogué y le inventé que se trataba de una tarea escolar, pero nada... simplemente no me lo permitieron.
—Bueno... —Dice tranquilo —hasta como héroe sería difícil que te colaras, la seguridad es de las mejores... —observo el lugar —y si llevo a cabo una distracción cabe la posibilidad de que algún idiota escape de la cárcel...
La sorpresa me llena, no pensé que le diera tantas vueltas a sus acciones, más bien... pensé que solo se pondría su máscara y correría hacia los guardias de la entrada comenzando a causar un increíble alboroto.
—También te recuerdo que mi traje está destrozado —menciono divertido.
Su mirada sube sorprendida y al segundo desvía la mirada, exhalando un suspiro tomo asiento a su lado.
—Si tuviera mi traje me dejarían entrar sin problemas... —Digo con tranquilidad.
—Entonces... —musita avergonzado —deberíamos ir a arreglar eso.
—Te recuerdo que lo rompiste casi por completo...
Cerrando sus ojos parece maldecirse interiormente por lo que hizo el día anterior, mi mirada sube a su rostro... ¿Por qué parece que sufre demasiado por lo hecho? Se esta forzando a pensar en algo y se está maldiciendo por haber roto mi traje. Suspirando por lo bajo deslizo mi mano cerca de la suya, pero de pronto se levanta de golpe tomándome por la muñeca mientras muestra su enorme y confiada sonrisa.
— ¡Bueno! ¡Entonces tenemos que ir a arreglar ese traje!
— ¿¡He!? —cuestiono dudoso — ¡Un momento! Para hacer eso tendríamos que regresar a mi apartamento y... —avergonzado bajo la mirada —coser no es lo más fácil.
Ríe levemente — ¡Déjale todo al gran Deadpool!
Aunque sorprendido me decido a seguirlo con una sonrisa en mi cara; al poco rato de correr a soltado mi brazo para detenerse por un momento, su mirada viajo por las calles y me regreso la mirada de pronto.
— ¿Acaso sabes... —rasca su sien con vergüenza—donde venden telas?
Divertido comienzo a reír explicándole que no tenía idea, así que luego de preguntar un poco y obtener las telas regresamos a mi apartamento donde él comenzó a diseñar mi nuevo traje, bueno, lo hizo casi del mismo modo pero añadiendo algunas cosas extras, cinturones más que nada, así que como resultado nuestros trajes ahora lucen un poco iguales. Tranquilamente me mantengo sentado en el sofá frente a él mirando como trabaja.
—Una vez que te acostumbras el cinturón no es tan molesto como piensas, y tener armas extras siempre te vendrá bien... —eleva la mirada —escuche qué... a veces te quedas sin telarañas. ¿Qué es lo que...?
—Bueno... lo deseñé por mi mismo, un lanza telarañas ya que... —cubro mis labios dudoso —bueno, hubo un punto en el cual mis poderes comenzaron a... cambiar un poco, fallaron y... tenía que hacer algo para mantener lo mayor posible de ellos,
— ¿No pudiste volver a tenerlos? A lanzar como te plazca sin esa cosa... lanza telarañas.
—Tengo cierto tiempo para utilizar la telaraña natural que produce mi cuerpo, pero luego de eso necesito activar mi lanza telaraña con las telarañas creadas sintéticamente que cree.
—Bueno, parece que tienes ese problema medio solucionado, pero aun así... —señala los bolsillos —en estas pequeñas bolsas pueden caber dagas... —sube la mirada — ¿Tuenes puntería?
—Si, muy buena de hecho —alardeo con confianza.
—Bueno...
Sonriendo se pone de pie avanzando hasta su traje para sacar algunas armas de sus bolsillos, pequeñas dagas son tomadas por él mientras se acerca, muy tranquilamente me muestra las armas para entregarme algunas.
—Fáciles de usar, no utilizan mucho espacio... aunque si no te gusta todo esto solo...
—No, esta bien... —sonrío —suena bien.
—Entonces, —toma asiento a mi lado —aparte de las dagas puedes tener aquí tus lanza telarañas de repuesto, ya sabes, para no caer de un edificio alto y morir.
Mi risa sale ante el recuerdo de como aquello realmente había ocurrido en el pasado, él sonríe a mi lado y enseguida toma sus dagas y otras armas para mostrarme sus diferentes funcionalidades, tranquilamente me mantengo atento a su explicación para luego mirarlo seguir con las costuras... sus manos, su mirada tan seria... su cuerpo...
—Dime Peter... ¿Acaso estas... —sube la mirada —teniendo fantasías conmigo?
Sorprendido sacudo mis ideas con algo de vergüenza, cubriendo mi boca mantengo mi mirada sobre la alfombra.
— ¿¡Qué... qué? ¿¡Pero qué dices!?
—Bueno, no paras de mirarme —vuelve la mirada a las costuras.
Cubriendo mi cara con total vergüenza puedo sentir mis orejas arder; no es que sean fantasías, pero... si estoy pensando en él.
—Es solo... me sorprende que sepas cocer y todo eso...
Sonriendo termina por cortar el hilo hecho, y finalmente da una ultima mirada hacia su trabajo muy convencido de haberlo hecho bien.
—Te he dicho antes que si no tengo a quien lo haga por mí... debo aprender a hacerlo.
Con un asentimiento me apresuro a tomarlo admirando su genialidad... y es aun más sorprendente el hecho de que no tardo casi nada en hacerlo, bueno, la maquina ayudo en gran parte, pero aun así... es realmente increíble.
—Esta genial.
—No es nada realmente, solo seguí el diseño anterior... —guarda las telas y demás artefactos — ¿Deberíamos irnos?
Con un asentimiento me levanto en dirección a mi habitación; es extraño, pero cuando estamos juntos ese sentimiento de necesidad no parece estar presente. Al encontrar mi mochila guardo mi traje rápidamente y me apresuro a salir junto a él que ya me espera con la puerta hacia el pasillo abierta, apenas salgo puedo ver a mi pequeña vecina que se sorprende al verlo, pero simplemente vuelve la mirada sobre mí tendiéndome una caja algo grande.
—Pensé que seria bueno subirlo —menciona avergonzada.
—Ha... —sonrío tomándolo —gracias Vanessa, espera un segundo, —busco en mis bolsillos —por aquí tengo...
De pronto él arrebata la caja de mi mano permitiéndome buscar mi cartera, dedicándole una sonrisa puedo por fin sacar mi billetera para tomar unas monedas sueltas.
—No tengo mucho, pero... creo que te alcanza para comprar alguna bebida.
— ¡Muchas gracias! —recibe con entusiasmo.
La pequeña agacha la cabeza y simplemente se marcha rápidamente, entre una leve risa tomo la caja de regreso para meterla notando el remitente con el nombre de Harry, tendré que abrirlo más tarde, por lo pronto lo dejo aquí... apresurándome a salir pongo llave a la puerta
—Dime... —apunta el pasillo —esa niña...
—Se llama Vanesa —informo tranquilo entre nuestro andar —de hecho, es mi vecina, sus padres trabajan durante casi todo el día por lo que a veces los vecinos le damos un poco de dinero o comida... aunque siempre ha sabido ganárselo, nos ayuda a hacer pequeñas labores.
Con un asentimiento algo pensativo de su parte, seguimos nuestro camino hacia la avenida principal para tomar el bus.
[Penitenciaria de Manhattan]
Luego de una breve inspección y quitarme las armas, por fin me han dejado entrar para ver a Otto, aunque tal parece lo han traído contra su voluntad, al mirarlo llegar doy un asentimiento al guardia que tranquilamente nos deja a solas; exhalo un suspiro aliviado al verlo en buen estado.
—Necesito que hablemos de esas hormonas.
—Debiste entender que simplemente ya no quería verte más.
—Otto, necesito... —aprieto los puños —yo realmente necesito tu ayuda, solo... por favor háblame de esas hormonas, yo me ocuparé de lo demás.
Exhalando un suspiro el hombre me mira con cansancio, rápidamente me pongo atento a lo que vaya a decirme; realmente estoy desesperado.
—Acaso... ¿Sientes algo por él?
— ¿Qué? —trago grueso para después negar —no, ¡Claro que no!... —mantengo la respiración —bueno... no, todo a sido por las hormonas que has incluido, en un principio ni siquiera pensábamos en volver a encontrarnos, si no fuera por esas hormonas que nos obligan cada quien estaría en su mundo...
Su atención aumento de un momento a otro, entre mi vergüenza me encuentro con su mirada.
— ¿Lo conocías de antes?
—Otto...
En este momento puedo sentir el calor recorrer desde mi cuello hacia la corona de mi cabeza. ¿Quererlo? Es imposible, como si de un día para otro me pudiera enamorar de él...
—Si, nos conocíamos de antes... pero la cosa en ese entonces no fue tan bien, en lugar de amor, creo que sentimos odio a primera vista, pero yo... —exhalo un fuerte respiro —debo confesar que tenía deseos sexuales hacia él desde antes... pero solo era algo puramente sexual.
— ¿Deseos sexuales?
— ¡Yo... —desvío la mirada con vergüenza —no quiero hablar de eso!
Soltando un enorme suspiro, Otto me mira mientras entrelaza sus manos frente a mí.
—Lo lamento Parker, pero no conozco plenamente el procedimiento para las hormonas, y lamentablemente solo tenía lo suficiente para un solo disparo así que no existen muestras para investigar... —frota su mentón algo pensativo —no pensé que eso fuera a llamar tanto la atención, ni que todo esto fuera a pasar... la verdad es que robe las hormonas de un excompañero científico, pero ahora mismo creo haber escuchado que él salió del país...
—Entonces... —expreso preocupado.
— ¿Qué harás?... —niega —no tengo idea de que pasará.
—Pero... ¿No tienes ni la más mínima idea? De verdad no sé como actuar ante esta situación, si volvemos a separarnos... podría ser que la reacción sea mucho más fuerte que la última vez, y estoy seguro de que mi cuerpo no podrá soportar eso... —sujeto mi rostro.
En ese momento yo estaba completamente desesperado por sentir sus manos... solo necesitaba sentir sus manos sobre mi cuerpo. Él exhala un suspiro recargando su mentón de sus nudillos.
—Por lo poco que leí... una persona rica había pagado para la creación de esas feromonas, al parecer el tipo quería tener a quien quisiera en la palma de su mano... —baja las palmas sobre la mesa —de verdad quisiera ayudarte, pero es imposible... y la verdad ese hombre es completamente odioso.
Exhalando un suspiro me pongo de pie rendido a sus palabras, antes de salir Otto me dice el nombre del científico y entonces me marcho dándole las gracias, ahora solo queda... experimentar con esto, pero... ¿Y si verdaderamente funciona? Si él o yo terminamos enamorados del otro; al verme salir se levanta con una sonrisa en el rostro esperando mi llegada, mi mirada viaja a los lados para revisar que no haya problema alguno, y entre una carrera lanzo una telaraña a su pecho para luego sujetarme a un edificio y atraerlo entre nuestro avance.
— ¡Ey! —sujeta mi tobillo — ¿Esta todo bien Peter?
Bajo de reojo mi mirada, parece preocupado mientras intenta descifrar cualquier movimiento sobre este traje, soltando un suspiro nos hago aterrizar sobre un edificio, yo tomo asiento en la cornisa mientras él se quita la telaraña y avanza hacia mi con algo de preocupación.
—Peter... ¿El doc dijo que iba a ir bien?
—El doc...
Bajando la mirada me quito la máscara para pasar la mano entre mis cabellos.
—Se que no te agradará la idea, pero solo tenemos esta opción... —busco su mirada —ya que... el científico que invento las hormonas no volverá a la ciudad por un buen tiempo y Otto no sabe nada sobre el método de creación...
Tragando saliva puedo sentir a mi corazón latir fuertemente, su mirada sube de sus dudas para encontrarse con mi rostro, sé muy bien que esta idea no le gustará para nada y eso me hace sentir tan... avergonzado e incomodó... triste. Exhalo un suspiro.
—Ve a casa —musito —lo único que nos queda es esperar a que no pase lo mismo, o cualquier otra reacción muy... peligrosa.
— ¿Realmente es eso lo que querías decir?
Mi mirada muestra mi clara sorpresa, ¿Cómo sabe que no quería decir en absoluto eso? Yo...
—Tengo muy buenos instintos.
—Ja... —río — ¿Qué demonios es eso?
Su sonrisa se mantiene de lado, mi mirada baja y rascando mi nuca me levanto de la cornisa para darle la espalda.
—Entonces... —musita inclinándose hacia mí.
—Bueno... el hombre que creo la hormona no esta en el país, y lo último que escuche de él es que sus vacaciones serian realmente largas por un proyecto que estaba llevando a cabo.
—Entonces... —asiente atento.
—Pensé que... seria bueno experimentar por nuestra cuenta, pero temo un poco que el efecto vuelva a presentarse y sea mucho más fuerte...
—Entonces... —levantándose busca mi mirada.
Me giro un tanto molesto ante su repetido "Entonces" él sonríe divertido levantando las manos a la altura de su mentón en son de paz, entonces se inclina pidiéndome continuar con su sola mirada.
—Entonces... pensé que sería buena idea que te quedaras en mi apartamento por un tiempo...
—Ha... —duda incomodo —bueno eso...
Sujetando su brazo me da la espalda, como esperaba, parece ser que no le agrada la idea... exhalo un suspiro.
—Si, sabia que era una locura solo... —sujeto mi nuca —bueno, ya sabes donde vivo, si sientes que la reacción esta volviendo... —aprieto mis manos entre si —quizá seria buena idea que me vinieras a buscar.
Mirándolo quedarse en silencio puedo sentir la incomodidad crecer, y... se siente... doloroso... no... ¿Qué estoy diciendo? No se siente doloroso, porque si se sintiera doloroso significaría que estoy comenzando a sentir algo hacia él... y eso no es así, en absoluto es así.
—Supongo que podrás bajar de aquí... —subo a la cornisa —tomaré camino a mi apartamento así que... —lanzo la telaraña —ten un buen viaje... o algo así.
Mientras me lanzo vuelvo la mirada por unsegundo, su mirada apenas y viene hacia mí, y con un suspiro solo continuo conmi andar. Es extraño, se siente tan... doloroso.
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