Capítulo 12

Sólo mío

Desde aquel día lleno de confesiones, las horas han pasado demasiado rápido, incluso los segundos se sienten así, pero esto realmente no importaba si estaban juntos. De alguna manera tenían la seguridad de que el otro estaría a su lado en todo momento. Gerard no sentía miedo de perder a Frank como tal, hace ya bastante tiempo no sentía algo así. Sin embargo, sí que lo cuidaba.

Frank es del tipo de persona que le da igual básicamente todo. Unas horas después de lo sucedido en el hospital, el tatuado fue dado de alta luego de que su madre se dio cuenta que ambos estaban dormidos, abrazados, juntos...

El tatuado había decidido irse con Gerard a caminar, y luego de varias quejas por parte de ambos debido al esfuerzo físico, el departamento de Gerard fue su destino. Esa misma noche Frank se disponía a tener sexo con el actor, pero éste se contuvo y no lo permitió, "aún no estás bien", era su razón.

Hoy, una semana después de lo sucedido, las paredes de la habitación del menor eran testigos del cariño entre ambos. Aún no había un nombre para definir lo que tenían, pero eso no importaba en absoluto porque sabían lo que sentían uno al otro, y eso era suficiente.

El actor recostado en la cama, mientras el menor se acurrucaba en él, repartía pequeños besos en el cuello del pelirrojo, y éste acariciaba la espalda del contrario.

Pronto el menor subió rápidamente sobre Gerard, a horcajadas. Le sonrió y comenzó a besarle todo el rostro, para luego detenerse en sus labios y entonces unirlos en besos que cada vez eran con más intensidad.

La remera de Frank fue a parar al suelo. El pelirrojo posó sus manos en la cintura del menor, mientras él tomaba las mejillas del actor.

Ambos comenzaron un vaivén, en donde sus crecientes erecciones se rozaban, la tela de sus pantalones como barrera. Cada vez el espacio en sus entrepiernas se sentía más pequeño.

Frank bajó aún sobre el actor, apresurándose a despojar las prendas del contrario, y así hacer lo mismo con las propias.

El pelirrojo se levantó de la cama y recostó al menor en ésta, mientras él se colocaba sobre él pero al revés. De esta forma el pene del tatuado quedaba a su total disposición, y de igual manera su hombría quedaba sólo para Frank. Casi al mismo tiempo ambos metieron la hombría ajena en sus bocas. Chupaban cual paleta. Gerard metía y sacaba con agilidad el miembro de Frank, lamiéndolo en toda su extensión, succionando la punta en ocasiones. Por su parte, Frank se concentraba en la punta, ayudándose de sus manos; sus dientes a veces tomaban lugar, mordiendo ligeramente algo de piel. Los gemidos y jadeos eran cada vez más intensos, lo que provocaba interrumpirse en sus tareas.

Antes de correrse, los dos se separaron, como si en realidad estuviesen coordinados.

Gerard se giró, aún arriba de Frank, besándole los labios. Sus dientes fueron a parar al labio inferior, mordiendo y jalando un poco. Después pasó a su cuello, delineando con su lengua la clavícula del menor.

Frank lo hizo girarse, quedando él esta vez arriba del pelirrojo.

— Mi turno... —susurró entre jadeos.

Gerard se limitó a sonreír y asentir.
Enseguida, el tatuado se colocó más abajo, succionando los pezones del actor, creando gemidos en él que les provocaba excitarse más.

Las piernas del mayor llegaron hasta los hombros ajenos, debatiéndose ahí, mientras Frank apuntaba su hombría en la entrada de él. En una estocada quedó completamente dentro, provocando un grito de dolor y placer en el pelirrojo.

Permaneció allí pocos segundos, en donde Gerard se acostumbró al miembro grande e hinchado del menor. Comenzó a moverse lentamente, sin cerrar los ojos en ningún momento.

Ver a Gerard jadear, gemir por más, sudar y sentir cómo arañaba su espalda le excitaba de sobre manera.

El actor no resistió más y empezó a mover sus caderas aún más contra el tatuado.

— M-más... —suplicaba.

Frank aumentó sus estocadas, haciendo la cabeza para atrás apretando las caderas del actor.

— A-ah, mhm...

Los gemidos eran tan fuertes y descuidados que bien podían escucharlos en todo el vecindario, ¿qué más daba?

El éxtasis aumentó un poco más, hasta que un fuerte grito Gerard se corrió sobre el abdomen de ambos, mientras Frank soltaba parte de su semilla en el interior del actor. Rápidamente salió de él, causando un fuerte gemido ajeno y entonces posicionó su pene cerca de la boca del actor. Gerard abrió la boca y entonces el resto del semen de Frank fue a parar allí. El actor lo detuvo y besó a Frank, con el semen escapándose por la comisura de sus labios.

El tatuado se recostó en la cama, y Gerard se colocó atrás de él, abrazándolo y atrayéndolo más a sí mismo. El actor olía detenidamente el suave aroma del menor.

Sus respiraciones comenzaban a calmarse, Frank cerró los ojos, intentando dormir.

— Hablé con tus padres. —Soltó el pelirrojo de pronto.

Frank abrió sus ojos de golpe y giró, mirando al actor fijamente, mientras él lo volvía a abrazar.

— ¿Por qué? —susurró; Gerard se limitó a encogerse de hombros.

— Les dije que te quiero para mí, que haré las cosas bien contigo. —Frank sonrió, sonrojándose—, Frank, hace años que no tengo nada con nadie, ya sabes, por mi trabajo. —Bufó—, necesito que sepas que aunque esté con un montón de personas, sólo quiero estar contigo. Necesito estar seguro de que comprendes lo que hago, necesito estar seguro de que no me vas a dejar por esto...

— Gee, yo te conocí así —depositó un casto beso en los labios del actor—, entiendo lo que haces, y está bien, sólo te voy a advertir que cada vez que estés con alguien, seré yo quien después estará contigo cada noche, borraré las huellas de los demás en tu piel, ¿oíste? Porque tú eres sólo mío a partir de ahora.

Gerard asintió y sonrió, complacido.

— Eso era todo lo que necesitaba escuchar —dijo.

Frank escondió su cara en el pecho del pelirrojo. Y entonces cerró los ojos.

Las sonrisas no cabían en sus rostros, esto era lo único que necesitaban...

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