Capitulo 14 -Sehun (Parte 2)
-¿Dónde estamos? –me pregunta el muñeco.
-Concéntrate bien. Yo sé que tú puedes adivinar –le digo y el ríe mientras niega, sin embargo, me hace caso.
Observo su bonito rostro serio y muy concentrado. Me deleito en esos grandes y hermosos ojos, esos ojos perdidos, navegando por mares sin hallar algún lugar en donde parar.
-Oh, hay mucho ruido. Pero es un ruido de niños. Son muchos gritos. Escucho el frotar de cochecitos con el suelo. Balones rebotando con el asfalto. Oh, ¿Es un parque? –chilla emocionado y por ello, casi cae de la moto, pero como yo le sujeto bien fuerte de la cintura, no cae.
Este chico parece más un niño más de los que están a nuestro alrededor.
-Tranquilo mi princesita –beso su mejilla y él se queda quieto y en silencio. Amo los efectos que género en él-. Ven, vamos a que conozcas a ese alguien –asiente cohibido y yo me rio enternecido.
Con cuidado le bajo de la motocicleta. Entrelazo mi mano áspera con la suya delicada y suave. Lo guio despacio hacia llegar dentro de la institución. Mi muñeca ya tiene demasiada confianza en mí, que hasta yo temo.
Entramos por la puerta y él mueve su cabeza queriendo averiguar dónde estamos.
-Hola, Joven Oh –me saluda una de las encargadas del orfanato.
-Buenas tardes –saludo.
Mi muñeca esta en completo silencio.
-Esta claro que viene a ver SeungHae ¿Cierto? –inquiere con confianza.
-Si –respondo cortante.
Ella me regala una sonrisa y me dice que la siga y así lo hago.
Nos guía por el pasillo hasta llegar al patio trasero del instituto. Los gritos juguetones de la parvada de mocosos jugando, se escuchan con una claridad abrumadora que hace que mi muñeca ría emocionado. Se abraza a mi brazo. Su emoción es notable.
-¡SeungHae! –grita la mujer.
Veo al pequeño castañillo, de ojos color avellana, tez blanca y de mejillas regordetas girar en nuestra dirección y en cuanto me ve, corre dejando atrás su muñeco Max Steel.
-¡Tío Sehun! –chilla el pequeño humano-. ¿Has venido a verme? –pregunta emocionado.
-¿Tu qué crees pequeñeje? –le suelto con voz neutra.
Él ríe y rápidamente se abraza a mi pierna.
Miro a mi muñeca y veo su risa aún más resplandeciente que antes. Su mirada esta perdida y me lamento ahora de haberlo traído, porque veo la anhelación en sus ojos de querer ver todo a sus alrededor.
-Wuoh tío Sehun, ¿Quién es este muñeco gigante? –inquiere con pura inocencia.
Yo rio y mi muñeca me golpea con suavidad el hombro.
-Hola pequeño –saluda mi bonito.
-Wuoooh ¡Hasta habla! ¡Yo quiero uno igualito! –chilla.
-Ya, SeungHae, él es mi novio, KyungSoo –suelto.
KyungSoo se congela. Su sonrisa se borra y sus ojos se abren aún más de par en par.
-¡Wuooh es muy bonito! ¡Yo quiero uno o una así también cuando sea grande! –pide.
-Muñeca –llamo a KyungSoo.
-¿Eh? –dice confundido.
-¿Estas bien? –pregunto.
Me preocupa que aún no salga de su estado de shock.
-Oh, sí, estoy bien –atina a decir.
-¿Puedo llevarlo por un helado? No tardare mucho –pido el permiso a la encargada.
-Sabes que no es hora, pero como es muy raro en ti que vengas por aquí, claro que puedes –asiento y a continuación le digo al chiquillo que vaya por un abrigo más para salir.
KyungSoo vuelve a reír en cuanto escucha el "Yupiiiiiiiii" de SeungHae.
-¿Qué ha sido eso? –pregunta.
La mujer ha regresado con SeungHae.
-¿El qué?
-¿Por qué le has dicho al pequeño niño que somos novios? –pregunta con timidez.
-Porque eso somos. Eres mi novio –digo con total confianza.
-Pero –pongo un dedo sobre sus belfos.
-¿Crees que no tendrías ese llamativo después de que te bese más de dos veces? ¿Crees que dejaría que alguien más te tocase? Esta usted, muy equivocada muñeca. Eres mío desde el primer beso que te robe. Solo mío. Y con lo mío, nadie, escúchalo bien, nadie si quiera se atreve a meterse –aclaro.
Mi muñeca no dice nada.
-¿Quién es el niño? –cambia de tema.
Yo rio, sus mejillas están rojísimas. Pero se, que ha aceptado ser mi novio. Solo mío.
-Un niño –jugueteo.
-Sehun –sentencia.
-Es SeungHae.
-Sehun, en serio –me encanta irritarlo. Se ve endemoniadamente adorable.
-Es un Sehun más pequeño. Él es yo cuando era un crio lleno de ilusiones que una vez creció, fueron rotas –digo y me arrepiento en el segundo, cuando veo en esos ojos vacíos el dolor, la tristeza y la impotencia.
-Sehun... -musita.
Me aseguro que es lo único que dirá, pero no, sus brazos me rodean por completo y su rostro se entierra, una vez más, en mi pecho.
-Quiero arreglarte Sehun. Déjame darte muchas ilusiones, y no romperlas, si no, vivirlas. Déjame ayudarte a crear sueños y retirar todo rastro de odio en ti. Déjame ayudarte a vivir –pide en una súplica.
No digo ni hago nada por unos segundos. Pero una vez que proceso todo, no puedo vitar no estrecharlo tan fuerte en mis brazos. Solo quiero tenerlo así por mucho tiempo.
-Muñeca, si supieras que me has dado tanto en tan poco tiempo, tanto y algo muy poco de lo que nunca conseguí en muchos años –confieso.
Sé que estoy roto y a pesar de ello, soy tan egoísta de retenerlo a mi lado, porque estoy seguro de algo, algún día, mi muñeca estará rota por mí, por todos los fantasmas y demonios que cargo conmigo.
-¡Ya llegue tío Sehun! ¡Vamos ya! –el pequeñajo tira de mi mano y de la de mi muñeca, logrando separarnos.
KyungSoo ríe y yo le sigo.
-Sehun, ¿Cómo es tu Sehun infante? –Me pregunta y eso, me toma de sorpresa-. Que color de ojos tiene, como es.
-Tiene ojos color avellana, tan juguetones e inocentes a la vez, un cabello en corte en hongo liso color castaño, tiene una bonita y delicada tez blanca y por último, unas mejillas muy regordetas pero adorables –digo sin pensarlo mucho.
-Vaya, mi Sehun infante es tan hermoso como el adulto que tengo en mis brazos –dice risueños mientras atina a abrazarme.
Me encanta esta faceta de mi caja de sorpresas.
-No se pueden comprar unos ojos avellana con unos grises, un cabello castaño con un azabache, una piel perlada con una blanca y un temperamento testarudo con uno juguetón e infantil, sin embargo, me alegra de poder convivir con ambos Sehunes –asegura.
-Oye, oye, oye, oye, ¡Muñecaaaaaa! –el enano tira de mi bonito obligándole a ponerse de cuclillas.
KyungSoo suelta en carcajada limpia. Debería aventar a ese enano por la ventana. Como puede tratar así a mi princesa.
-¿Qué pasa pequeño?
-¿Quién es más bonito, el tío o yo? –niego mientras me cruzo de brazos. Allá vamos de nuevo con la pregunta de siempre. Ya les ha preguntado a todas las niñas del orfanato e incluso a sus encargadas.
-Creo que tú eres muy mono.
-¡Oye! –me quejo.
-¿Escuchaste eso tío Sehun? Yo soy más mono que tú –se burla-. Muñeca, ¿Quieres ser mi novio? –inquiere y yo ahorco a ese pequeña santígüela.
KyungSoo vuele a reír. Y todo mi enojo se desmorona. Su sonrisa simplemente me atrapo.
-Me gustan tus ojos enormes. Son muy lindos. Pero, parecen estar muy perdidos ¿Qué buscan, muñeca? –preguntas nocentes son las únicas que salen de la pequeña santígüela.
Mi muñeca no se incomoda, es más, hasta parece interesado.
-No creo que busquen nada porque ellos ya lo tienen todo, pero parecen estar muy emocionados de haber visto a un niño tan mono como tú –no me lo espero y solo atino a reaccionar cuando la santígüela se avienta contra mi muñeca en un abrazo asfixiante.
Vaya, que mi pequeño oponente es muy grande. Pero pobrecillo, mi muñeca es solo mía. No la comparto y mucho menos, con santígüelas.
******
N/A:
Aquí esta lo prometido.
Espero les haya gustado.
¿Que les pareció?
¿Que creen que SeungHae tenga que ver con Sehun?
*
Bueno, creo que esto es todo por hoy.
Nos leemos luego.
¡Muchas gracias por leer!
¡Que tengan linda noche/madrugada!
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