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— Ya llegamos, ¿Quién va y lo compra?
La pregunta de Tails flota entre los cinco chicos, que se miran unos a otros sin saber quién será el elegido. Knuckles y Rouge ven a través del retrovisor del automóvil del zorro la farmacia que decidirá si seguirán vivos (o no) el otro mes.
—No seré yo—les dice Rouge, atragantándose con su propia saliva por el nerviosismo— Todos mis compañeros de G.U.N compran en ese lugar. Además, la señora de la farmacia es la esposa de mi jefe. No me arriesgaré.
—A mí no me miren, estoy tan nervioso que seguro termino comprando otra cosa.— se sincera el equidna avergonzado.
—Tampoco seré yo—interrumpe Sonic— ¿Qué? Soy conocido por aquí, si me ven correrán los rumores de que seré padre y aquello sería un problema.
—Y creerán que yo soy la madre.— chilló Amy completamente en desacuerdo.
—Bueno, yo no me ofrezco, solo tengo dieciséis y no sé...estoy seguro que la señora me vería mal.— aclara Tails, agarrando con fuerza el volante.
Todos se giran a Blaze. Está sentada junto a Amy en el asiento de atrás, revisando su teléfono hasta que sintió todas las miradas sobre ella. Ella suspira cuando se da cuenta que no tiene elección.
—Bien—gruñe, sacando dinero de su bolsillo. Se baja del automóvil, pero antes de cerrar la puerta dice: — Muevan su trasero de ahí erizos. Los necesito haciendo guardia.
Sonic y Amy se bajan del vehículo de un salto, casi corriendo para alcanzar a la princesa de la dimensión Sol. Tails tamborilea sus dedos contra el volante unos segundos, y termina bajando del vehículo también. Knuckles solo observa la ventana distraído. El ambiente se ha puesto tenso: Y Rouge detesta la maldita tensión.
— ¿Qué haremos si sale positivo?— pregunta el guardián a la murciélago, la preocupación es bastante notoria en su voz.
Rouge no responde, no puede. ¿Qué iba a hacer si la respuesta era positiva?
Obviamente, lo primero sería decirles a Shadow y Omega. Ellos la matarían por ser una irresponsable, y matarían a Knuckles solo para aumentar su sufrimiento. Pero antes de todo eso tendría que buscar las palabras adecuadas para contarles, porque no podía llegar a casa y decirles:
"Chicos, ser parte del Team Dark es un honor y un privilegio, lamentablemente no puedo seguir por un tiempo porque adivinen qué... ¡Estoy embarazada!" No, ni muerta.
—Rouge—insiste Knuckles, mirándola con tristeza—. ¿Me odias otra vez?
La albina se sorprende por la pregunta, gira la cabeza y lo observa detenidamente. Él lleva el cabello desordenado y está más pálido y tembloroso de lo normal, sabe que el sentimiento de angustia lo carcome porque es el mismo sentimiento que ella siente.
—No—articula lo más tranquila posible. No, no lo odia por más que intenta convencerse de que es así—. Está bien, Knuckles. Estás entrando en pánico. Tienes que calmarte.
—Pero... ¡seremos padres! Bueno, no es seguro, pero... ¡podríamos serlo! Ni siquiera sé cómo se usa un pañal, ni un biberón, ni... ¡nada! Nunca he cuidado un bebé en toda mi vida. No estoy listo para ser padre.
En sus ojos violetas brilla la indecisión, la desesperación.
— ¿Estás renunciando antes de empezar?
Él la mira. Se incorpora rápido, y antes de que la albina reaccione, una de sus manos acaricia su mejilla y otra la nuca. Siente su respiración tocar sus labios, y por un inconsciente segundo piensa que va a besarla.
Rouge se ruboriza al darse cuenta que quiere que él la bese.
—No renunciaré si hacemos esto juntos.—murmura antes de depositar un tímido beso en su frente.
—Yo...y-yo...—balbucea insegura.
Escuchan un golpe en la ventana. Sonic está sonriendo de oreja a oreja, con una bolsa de la farmacia entre sus manos. Knuckles y Rouge se separan, y cuando sus amigos suben al auto no hacen más que resoplar.
"Bueno, al menos ya pasó la parte más vergonzosa"
—Mujer metiche, la odio—se queja Blaze, cerrando con fuerza la puerta del auto—. La anciana esa me dijo: "deberías venir a comprar condones primero, muchachitas irresponsables cada día hay más". ¿Qué le interesa a ella?
Rouge ríe temblorosa, dándose cuenta que ella y el equidna ahora van tomados de la mano. Le gusta esa sensación, así que decide no apartarse.
— ¿Nos vamos, o alguno de ustedes va a comprar algo más? quizás artículos para evitar que se repita lo de hoy—pregunta Amy, sonriendo burlona—. Habían ofertas interesantes...
—¡Suficiente, nos vamos!—la interrumpe Tails con voz ronca, poniendo en marcha su automóvil.
Durante todo el viaje nadie dice nada. Rouge mira de reojo a sus compañeros, que observan el paisaje por la ventana. Lucen mucho más calmados que antes, y por fin podría decirse que todos sienten un poco de tranquilidad. Knuckles sabe que ellos han intentado que él y Rouge se relacionen más civilizadamente hace más de cuatro años. Pero esto fue más que una conversación civilizada. Una conversación civilizada llena de besos, gemidos y otras cosas que prefiere omitir.
Cuando llegan a casa de Amy, no puede evitar recordar esa noche.
Salen de una de las habitaciones con rapidez, ninguno está muy seguro de qué decir. Han dejado todo como si nadie hubiera estado en esa habitación, así la eriza rosa no los mataría cuando volviera a estar consciente de sus acciones.
—Rouge, lo que acaba de pasar entre nosotros...—empieza el equidna, rascando su cuello con nerviosismo.
—No se lo diremos a nadie.— sentencia la murciélago con firmeza, aunque por dentro se sentía muy vulnerable.—Finjamos que...nunca sucedió.
El equidna se sorprende por la actitud de la chica, le dolió que ella lo tratara con tanta frialdad. Pero no dejaría que ella lo notara, afortunadamente era orgulloso y podía actuar como si nada hubiera pasado.
—De acuerdo, esto nunca pasó.— espeta el equidna, fingiendo no darle importancia— Ni siquiera fue tan importante como para recordarlo.
La murciélago se sintió realmente enojada, estuvo a punto de golpearlo con fuerza si no hubiera sido por cierto ruido estruendoso proveniente de la sala. Ambos bajaron con rapidez a la sala.
—¿Qué demonios ha pasado aquí?—cuestiona Knuckles al zorro de dos colas, que era el más lúcido del lugar, era menor de edad después de todo.
—Pues...Sonic acaba de romper la mesa de vidrio y ahora está culpando a Shadow.
El erizo azul estaba molestando a Shadow y este trataba de ignorarlo pero se notaba que su paciencia ya estaba llegando a su límite. Rouge no quería que su amigo iniciara una pelea, así que lo mejor era irse de una vez
—Ya se hizo tarde, es hora de que nos vayamos.—avisa la murciélago, y pocos minutos después ya se encuentra afuera junto a sus compañeros del Team Dark.
Knuckles solo la observa irse, se siente un poco dolido por todo lo que pasó, pero quizás olvidar era lo mejor para los dos.
Todos bajan del auto con rapidez para entrar a la casa de la eriza y saber la verdad de una vez por todas. Pero no contaban con encontrarse a ciertos invitados inesperados...
—Buenas tardes, muchachos. Amy, realmente pido disculpas por haber entrado así a tu casa, pero Vector me dijo que Rouge se sentía un poco enferma y que vendría aquí, así que decidí cocinar algo para hacerla sentir mejor.
—N-no hay problema, mi casa es su casa.—articula la eriza con nerviosismo.
Vainilla sonríe cuando ve a todos entrar a la cocina. Está preparando algo en una olla que hierve a toda potencia desprendiendo un delicioso olor. A su lado, está Silver comiendo un sándwich y Cream, quien mira preocupada su teléfono.
— ¿Silver? —pregunta Blaze con el ceño fruncido, cruzándose de brazos—. ¿Qué haces aquí?
—Hola, cariño—saluda él. Su mirada ámbar cae en Knuckles, después en Rouge. Lo sabe. Lo sabe.Maldito Vector chismoso .—Vector... me dijo que estarías aquí porque estabas acompañando a Rouge. Que debían hacer... compras.
— ¿Compras? Me alegro, en esta temporada hay buenas ofertas en el centro comercial.—pregunta Vainilla, acercándose—¿No es verdad, Cream?
La coneja de quince años también observa nerviosa al equidna y a la murciélago, así que Silver no es el único que lo sabe. Rouge solo deseaba que la tierra se la tragara, toda la situación era demasiado surrealista y vergonzosa.
—¿Quieren quedarse todos a cenar? Hice un delicioso caldo de verduras, y estoy segura que es suficiente para todos.— continuó la señora Vainilla luego de recibir el asentimiento de su hija.
—Oh, bueno...—los chicos abren la boca para decir que no, pero cuando ella los mira, sus dulces ojos marrón acaramelado se lo impiden—. Por supuesto, señora Vainilla.
— ¿Qué dicen ustedes chicas? —Blaze y Rouge no tardan ni medio segundo en asentir. De todos modos, la intención de Vainilla era buena y decir que no sería descortés.
Cream se acerca a las chicas de forma disimulada y les hace una seña hacia su madre, que está distraída conversando con Tails así que no hará muchas preguntas, era la oportunidad perfecta.
—Mamá, las chicas se han comprado nuevos conjuntos de ropa, para... mi fiesta de dieciséis. Y tenemos que ir a probarlos, ¿sí? Bajaremos en cinco minutos—dice Cream, esbozando una falsa sonrisa de niña buena.
Rouge ve cómo el rostro de Knuckles se altera y su espalda se tensa. Sabe que quiere ir. Por suerte, Sonic le dirige una mirada de advertencia. Rouge no observa la escena demasiado porque la mano de Amy la arrastra escaleras arriba sin que ella pueda protestar. Cream y Blaze van detrás de ellas, con el rostro serio y los ojos brillantes.
Mientras tanto, en la sala.
—Obviamente yo seré el padrino, ¿verdad, Knuckles?— susurra mientras se acerca al equidna con cautela.
—Sonic...—lo regaña Tails con el ceño fruncido—No es buena idea hacer ese tipo de comentarios ahora, es un momento delicado.
—Ya, pero es que el pobre bebé corre el riesgo de tener como padrino a Shadow, que es aburrido y antisocial; en vez de a mí, el tipo más amistoso y genial del planeta. ¡Aquello sería terrible!
—También el más egocéntrico del planeta.—añade el erizo albino con una sonrisa burlona.
Knuckles rueda los ojos, y decide responder al erizo cobalto.
—Si tuviera que escoger a un padrino para mi bebé, definitivamente sería Tails, al menos él le daría un buen ejemplo.
—¡Oye, yo doy excelentes ejemplos!—exclama Sonic ofendido.
Knuckles ríe, acompañado de los demás. Aunque todavía se siente culpable por no haber podido acompañar a Rouge. Sabía que si él subía con ella, Vainilla sospecharía que algo malo estaba pasando y nadie quería eso. De igual modo, no estar con ella en ese momento se sentía...incorrecto.
—Solo espero que ella se encuentre bien, pase lo que pase ahí arriba...yo no la dejaré sola.—suelta de pronto el equidna, sus compañeros lo miran con admiración, es obvio que Knuckles es un tipo maduro y responsable.
—Es Rouge de quien estamos hablando.— le recuerda Silver— Es una de las mujeres más fuertes que conozco, ella estará bien.
—Lo mejor sería mantener tu mente ocupada hasta que regrese.—aconseja el rizo cobalto— Por eso iremos a ayudar a la señora Vainilla antes de que piense que somos unos malditos desagradecidos.
—Sí, supongo que tienes razón.
—Y esa son todas las instrucciones—finaliza de leer la gata lavanda, dándole el test de embarazo a Rouge. Las otras dos chicas se sientan en la cama a platicar sobre lo que ha sucedido—Parece sencillo.
—Claro, más fácil decir que hacer.—responde con voz temblorosa.
La albina está a punto de echarme a llorar. No es fácil. ¿Y si está embarazada realmente? ¿Qué se supone que haga? Knuckles tiene razón. No quiere estarlo, al menos, no aún. Todo su cuerpo está temblando.
—Vamos, Rouge—sonríe compasiva Cream, acariciándome el hombro—. Todo saldrá bien.
—¡Cream, juro que quería contártelo pero estabas en la escuela y no quería que faltaras!—exclama la albina, estaba demasiado sensible en ese momento—Además, soy un muy mal ejemplo para ti, nunca hagas las cosas que yo hago ¿De acuerdo?
—Ya deja de ser dramática y entra de una vez.—le ordena Amy, llevándola de la mano hasta el baño.
La murciélago aprieta con fuerza el test y entra. El baño es grande, blanco, con una gigantesca tina en donde la eriza toma baños hasta aburrirse. El grande espejo de latón le entrega la imagen de una chica de ojos asustados. Su cara era rara cuando estaba asustada.
Hace lo que Blaze le ha indicado, rogándole a Chaos que todo salga a su favor. Cuando termina, deja el test en la encimera.
Mientras espera recuerda quién es ella. ¡Ella es Rouge The bat! una de las mejores espías del mundo, heroína de guerra, se había enfrentado enemigos poderosos, había conseguido tesoros codiciados por muchos, ella ha vencido a la muerte en más de una ocasión.
¡Esto no era nada para ella!
— ¡Rouge! ¡Ya pasaron cinco minutos! —la voz de Amy la sobresalta.
Oh, por el amor de Chaos.
—Vamos, Rouge— dice Blaze, golpeando la puerta—. Deja de pensar y dinos el resultado.
Recoge el test de embarazo y lo observa. Estoy preparada para todo, se da ánimos a sí misma antes de leer...
Negativo.
Negativo, negativo, negativo. Suelta un brusco suspiro de alivio.
"No estoy embarazada. Shadow no me matará. Knuckles no se suicidará."
Lanza el test de embarazo al basurero, abre la puerta y sale del baño. Cream sonríe cuando la ve, Blaze y Amy se levantan de un salto de la cama.
— ¿Qué pasó?—preguntan las tres al mismo tiempo.
—Salió negativo. No estoy embarazada—responde lentamente, esbozando una sonrisa.
Todas sonríen también. Las cuatro se abrazan aliviadas y ríen entre ellas.
Cuando bajan a la primera planta, Vainilla está poniendo los platos en la mesa con la ayuda de Silver y Sonic. El equidna se acerca corriendo, agitado. Toma el rostro de la murciélago entre sus grandes manos y espera ansioso la respuesta.
— ¿Qué tal te fue?
—Nada, no tengo nada.—responde, poniendo sus manos sobre las del equidna.
Knuckles lanza un profundo suspiro y sonríe.
— ¿No te gustó el vestido , Rouge? —pregunta Vainilla, alternando la mirada entre el equidna y ella.
—No, creo que necesitaba una talla más grande.—responde, asintiendo con la cabeza. Lleva a Knuckles a una esquina, cerca de la puerta, donde nadie puede mirar.—Vaya, este día ha sido una completa locura.
— ¿Ah sí? —cuestiona con mucha ironía.
—Amy se ha desmayado, incomodamos a Tails en su auto, Blaze compró un test de embarazo, creí que iba ser madre y...
— ¿Y?
—Y tal vez, me he dado cuenta que estoy enamorada de ti.
La sonrisa de Knuckles se amplía, se sonroja y desordena un poco más su cabello. Guapo. Definitivamente guapo.
Se inclina levemente y sus labios rozan los del equidna. Es casi como la primera vez, en la fiesta. Sólo que ahora ella no estaba borracha y atontada, por lo que puede devolverle el beso como se merece. Era el perfecto final feliz feliz para esta historia, nada podría arruinarlo...
—¡Llegamos para celebrar la noticia del nuevo bebé!—grita una voz gruesa detrás de ellos, al girarse ven a Vector y Charmy llegar con un cartel gigante, confetti y varios globos, seguidamente entra Espio avergonzado por no haber podido detenerlos.
—¡¿Bebé?!—pregunta Vainilla alterada.
¡Por un demonio, lo que faltaba!
- F I N-
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