Miroku y Sango
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— Ahh...— suspiro el peli negro de coleta estando sentado frente a su mejor amigo, pero este no le llevo el apunte estaba concentrado leyendo un par de documentos — ¡Ahhhh! — suspiro más fuerte queriendo llamar la atención pero su amigo peli plata lo ignoraba olímpicamente — ¡Inuyasha Ahhhhh!
— ¡Agh, mierda! — grito el peli plata sobresaltandose y esparciendo los documentos que tenía en sus manos en su escritorio — ¡Mira lo que hiciste, ya se desordenaron!
— ¡Sí me hubieras respondido en primer lugar nada de esto hubiera pasado! — restando importancia, Miroku miro fijamente a su amigo.
— ¿Respondido? ¡No escuche que me llamaras inútil!
— ¡Dije "Ahhh" dos veces, eso es suficiente! — Inuyasha cansado blanqueó los ojos mientras ordenaba el orden de las hojas esparcidas.
— ¿Qué sucede imbécil? — resignado suspiro Inuyasha.
— Quiero un hijo — susurro el peli negro como sí fuera un tema tabú, Inuyasha confundido lo miro con su ceño fruncido.
— Pero sí ya tienes, dos hijas tarado...
— Sí, dos gemelas preciosas e inteligentes pero yo quiero un hijo...varón — volvió a susurrar.
— ¿Entonces? No entiendo... Esto tendrías que estar hablando con Sango no conmigo Miroku.
— Cuando las niñas tenían unas semanas de nacidas, Sango dijo que no más hijos hasta que las niñas tengan 5 años o más...
— ¿5 años? No falta mucho...espera un año más pervertido.
— ¡Pero yo lo quiero ahora! - chilló como niño malcriado — Siento celos cuando te veo a ti y Daichi...
— ¿Pero de qué hablas? Daichi solo quiere estar con Kagome...es muy mamero...
— Pero los vi, tienen ese vínculo, esa chispa de padre e hijo además que es tu mini réplica...
— Es todo un seductor ¿Verdad? - orgulloso soltó Inuyasha.
— Ajá...
— Pero...¿Qué te asegura que sí Sango queda embarazada nuevamente el hijo que venga sea varón?
— Es el ciclo de la vida...— en tono calmado Miroku dijo — tuve a mis mujercitas, ahora por lógica tiene que venir mi hombrecito...
— Eres un estúpido - negó Inuyasha de lado a lado.
— Oye...
— Habla con Sango y no me molestes este fin de semana, Kagome tiene libre y la pasaremos juntos con nuestros hijos...— sonrió Inuyasha enamorado recordando a su hermosa esposa y a sus dos pequeños hijos, Moroha y Daichi.
— Lo haré y te avisaré.
— Que no me molestes dije...
— ¿Qué te avise? Okey.
°°°
Kagome y Azumi se encontraban hablando en el pasillo del pabellón de obstetricia esperando a que su amiga la castaña terminará su consulta.
Ambas giraron sus cuerpos al escuchar la puerta abrirse y los pasos sonar, Sango se despedía de la doctora mientras con una sonrisa forzada se acercaba a sus amigas que se encontraban curiosas por saber las noticias.
— ¿Yyyyy? — corearon ambas mujeres teniendo la bata de médico puesta junto con su uniforme laboral.
— Yyyy....parece que sí...— suspiro Sango.
— ¿Parece? — volvieron a soltar Kagome y Azumi a la par.
— Bueno...es un sí — Sango levanto en alto una ecografía en su mano derecha — Estoy embarazada...
— ¡Felicidades! — ambas amigas abrazaron a la castaña eufóricas, Sango les devolvió el abrazo, ella a pesar de no planear ese embarazo estaba feliz por la pronta llegada de su futuro hijo.
— ¿Miroku sabía que venías a hacerte una prueba? — pregunto interesada Azumi.
— No...pero seguramente le gustara la noticia. Hace unos días entre a su historial de internet y encontré "¿Qué hacer para tener un hijo varón..."
— Inútil...— soltaron las tres volteando los ojos.
— Me alegra mucho Sango, felicidades amiga — felicito Azumi una vez más con honestidad pero melancolía en su mirada.
— Gracias amiga — Sango la abrazo — Y no te preocupes que cuando menos lo esperes, un día, podrás ser mamá Azumi.
— Así es amiga, cuando menos lo esperes tendrás a un mini Hiten rodeandote con su hiperactividad y anormalidad al igual que sus padres...
— Oye... — se quejó Azumi para después carcajearse junto con sus amigas — Quiero un mini Hiten...
— ¿Te lo imaginas? — pregunto Sango.
— ¡Un dolor de cabeza al igual que el padre! — siguió Kagome.
°°°
Ese fin de semana, Miroku interrumpió las minis vacaciones familiar de su amigo Inuyasha para contarle emocionado que su esposa Sango estaba embarazada recibiendo como respuesta un "felicidades" y una regañada porque le había dicho que no lo molestará ese fin de semana.
Los días pasaron, las semanas corrieron y los meses volaron.
Sango y Miroku pasaban por un embarazo más, enojos, lágrimas, felicidad y amor, sus emociones variaban según el humor que Sango tenía a causa de sus hormonas de embarazada. Sus encuentros sexuales no faltaron al igual que Miroku siendo votado de su propia casa por la castaña al no cumplirle un capricho o antojo a su esposa embarazada usando como hospedaje la casa de sus amigos Inuyasha y Kagome.
— ¿Otra vez? — Inuyasha abrió la puerta completamente permitiendole el paso a su amigo peli negro.
— No conseguí helado de granizado, así que le lleve crema americana y chocolate...odia el chocolate — dijo Miroku acostumbrado, ingreso a su según hogar yendo primero para la sala encontrándose con sus sobrinos y amiga y esposa de Inuyasha, Kagome.
— ¡Tío Miroku! — Moroha y Daichi corrieron a abrazar al peli negro.
— ¡Sobrinos!
— ¿Otra vez vienes de visita? - pregunto Moroha.
— Sí, otra vez...
— ¿Otra vez? - murmuro Kagome a su esposo.
— Otra vez...
— Ya van 3 veces en el mes...
— Y las que faltan...
°°°
El día esperado llegó.
Miroku sostenía la mano suave y delicada de su esposa Sango susurrandole palabras de aliento. Estaban en la sala de parto con Sango esforzándose desde hacía minutos largos para dar la bienvenida al nuevo integrante de la familia Houshi-Taijiya.
— No puedo...estoy cansada... — murmuro Sango con una sonrisa dolorosa, su cabello castaño todo alborotado, su rostro y cuerpo completo en sudor y temblante.
— Vamos Sango, falta poco...— animo la doctora encargada en su parto.
— No puedo...ya...
— Vamos mi amor — Miroku hablo para que lo mirara, la mirada café se encontró con la zafiro del peli negro — eres fuerte, una luchadora, mi luchadora mujer y esposa, la mujer con la que decidí formar una familia y pasar los días de mi vida a tu lado...
— Miroku...
— Eres la mujer que amo, la mujer rabiosa y fuerte que tanto amo. Vamos mi Sango, tú puedes...
— Miroku — sollozo Sango, asintió decidida volviendo su mirada al frente y tomando aire y cogiendo fuerzas empezó a pujar nuevamente.
— ¡Veo su cabeza! ¡Vamos Sango, tú puedes!
Y Sango pegó un grito, el último grito escuchandose a victoria seguido de un agudo llanto que hizo sonreír a la pareja. Sango se recostó en la camilla y Miroku la beso feliz por su fuerte y valiente esposa.
— Te amo mi Sango, mi dueña, mi mujer...— susurro Miroku besando los labios de la castaña una y otra vez.
— Te amo Miroku...te amo...
— ¡Felicidades es un niño! — Sango sonrió al escuchar a su doctora y al ver la sonrisa de niño en la cara de su esposo.
— Espero y ya estes satisfecho...
— Desde que te tengo en mi vida y a las niñas siempre estoy satisfecho pero ahora...estoy mucho más satisfecho ¡Un niño!
— Ay Miroku...
Sango lloró de la emoción al ver a su pequeño hijo en los brazos protectores de su padre y al verle a él la sonrisa radiante que tenía.
Ambos volvieron a cruzar sus miradas, compartiendo una sonrisa de enamorados, ambos todavía tenían un largo camino por delante amandose.
♡Amar en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, el respeto. Admirar la belleza interna y atesorarla en todo momento...♡
°°°
No se olviden de dejar sus comentarios y votos mis queridos...💕💕💕
PRÓXIMO ESPECIAL A-NORMAL DE HITEN Y AZUMI.
DEJEN SUS PREGUNTAS A LOS PERSONAJES DE LA TRILOGÍA TAM ➡️➡️➡️
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