Bankotsu y Sakura (Parte 2/2)

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— ¿Mami? — Sakura se levantó de inmediato al escuchar la voz de su pequeño, había pasado una hora y media desde que sus amigos se habían ido.

— Mi amor...—  sonrío Sakura acariciando las suaves y por el momento palidas mejillas de su hijo.

— Mami...ese pastel tenía nuez, perdón mami...—  sollozo el pequeño tomando la nivea mano de su madre.

— Todo esta bien mi amor, estás bien, seré más estricta con las nueces bebé...—  le dio besos en la mejilla tranquilizandolo — Oh, llamare al doc...

— Ya estoy aquí —  Sakura se sobresalto, Bankotsu ya estaba en la habitación apoyado contra la pared cómodamente.

— Tú...

— Es raro ver ese lado materno tuyo —  dijo Bankotsu avanzando para el otro lado de la cama del pequeño — raro y encantador — pensó sin decirlo en voz alta.

— Mami...—  desconfiado el pequeño se abrazo a su madre al ver que se acercaba el moreno uniformado con una bata.

— Está bien amor, el es el doctor. Tiene que ver que estés bien — acarició su cabeza tranquilizandolo.

— Hola Tomás, yo soy por el momento tu doctor, me llamo Bankotsu — sonrio el moreno al pequeño de piel trigueña.

— Hola...

Sakura tomo distancia al ver como el moreno tomaba su papel profesional y revisaba a su hijo que estuviera bien mientras le hacía charla y el pequeño enpezando a tener confianza le hablaba de manera libertina.

— ¿Y dónde está tu papá?

—  Yo no...

— ¡Oye! ¿Qué clase de pregunta es esa? — exclamo Sakura al escuchar al moreno preguntarle a su hijo.

— Es pregunta de rutina, relación entre médico-paciente — mascullo Bankotsu.

—  Pues no a mi hijo...

— ¡Sakura! — en la habitación se unía otra presencia, un joven de cabellos rubios y muy apuesto y elegante.

— ¡Ken! — exclamo Sakura al momento en que era abrazada euforicamente por ese hombre. Bankotsu rabioso observo aquella escena desagradable para sus ojos.

— Tomatote ¿Estás bien? ¡Vole lo más rápido que pude! Perdón sí me tarde — se disculpó con Sakura y el pequeño que le sonrío y quiso abrazarlo.

— Bien...familia completa — mascullo Bankotsu para el mismo, se encontraba furioso y disgustado — Tomás esta bien pero por seguridad a él permanecerá aquí hasta mañana.

— ¡Gracias doctor!  — agradeció el hombre teniendo ya en brazos al pequeño.

— Ajá sí... —  y sin decir más se retiro lo más rápido que pudo de esa habitación.

— Ken...ay que susto pase...— Sakura se tiro en la silla agotada.

—  Me quedaré ahora con él, tú puedes ir a descansar y volver para quedarte con él en la noche porque dudo mucho que Tomatote me quiera a mí...

— Yo quiero a mí mami — afirmo el pequeño.

— Bien, bien...entonces iré, descansaré y luego volveré — anunció Sakura tomando su bolso.

— Adiós mami — exclamaron su amigo y su hijo, dándoles un beso en la mejilla a cada uno, Sakura se marchó.

°°°

Ya descansada, bañada y cambiada regresaba al hospital teniendo una mochila con ropa para su hijo, documentos y comida por sí tenía hambre. Se detuvo en recepción a llenar los papeles que faltaban debido a la internación de su pequeño y luego finalmente empezó a dirigirse hacia el piso en donde la habitación de su hijo se encontraba.

Entro a la habitación y se encontró en plena sección de juego entre su amigo e hijo.

— ¡Llegó por quien lloraban!

— ¡Mami!

Minutos después Ken se despidió del pequeño y se llevo a Sakura de la mano fuera de la habitación, un poco alejados y apoyados en la pared se empezaron a murmurar.

— Observe al doctor...

— Ay no ¿Tú también? — cansada suspiro Sakura.

— ¿Él es el padre? — susurro despacio Ken mirando a su alrededor y acercándose más a la castaña para seguir hablando en tono confidencial.

— Sí...pero el no lo sabe y no lo sabrá — hablo de la misma manera la castaña.

— ¿Por qué?

— Porque todos estamos bien como estamos, el soltero y sin problemillas y yo siendo madre soltera luchona, todos estamos bien como estamos...

— Tom pregunta por su padre...¿Se lo ocultaras?

— Por el momento...sí...

—  ¡Ay, Sakura! — exclamo alto llamando la atención de los que estaban cerca —  mejor me voy por hoy, nos vemos mañana.

— Nos vemos — se abrazaron con cariño y el peli rubio partió, suspirando volvió a la habitación y se encontró con su hijo viendo vídeos en su celular — Solo media hora Tomás, luego dormirás.

— Sí mami — Sakura sonrió, sí, todos estaban bien como estaban.

°°°

Bankotsu levantó su mirada al sentirse observado desde hacía ya un buen rato. Sus iris azules chocaron con las iris chocolates de su amiga y ex pareja Kagome, está lo observaba como sí le estuviera ocultando algo y quería contárselo. Ambos estaban descansando en la confitería teniendo a su alrededor a más colegas.

—  ¿Qué pasa? Habla...—  soltó Bankotsu confundido.

— Bankotsu...¿Qué pasa sí tienes un hijo? — preguntó Kagome precavida.

— ¿Qué pregunta es esa? — se sobresalto.

— Solo una pregunta...

— ¿Acaso Haru es mío? —  solto burlesco Bankotsu.

— Haru es 100% mío y de Inuyasha — orgullosa soltó Kagome.

— ¿Entonces a qué viene tu pregunta?

— Solo respondela.

— Ehmm...¿Sí tengo un hijo? Creo que es imposible, siempre me ando cuidando, no hubo fallas hasta ahora —  seguro asintió Bankotsu.

— ¿Tú crees? —  con mirada aburrida Kagome lo observo, su amigo sí que era un menso para lo que realmente importaba.

— Estoy seguro de eso...

— Ajá — Kagome negó,  Bankotsu no estaba listo para una noticia como la que la castaña le ocultaba —  Oye...¿Salías con Sakura?

Bankotsu se quedó quieto y su rostro se volvió pálido mirando a la azabache que aparentaba estar tranquila.

— Es...eso fue hace años...

— Entonces sí salían...—  murmuro Kagome.

¿Por qué su amigo nunca se lo había dicho?

°°°

Bankotsu realizó su vuelta nocturna como siempre que tenía aquel turno y verificó que todos sus pacientes estuvieran bien. Llegó a la habitación en dónde se encontraba el hijo de la alegórica castaña que invadía sus pensamientos desde que la había visto aquella tarde.

Tenía un hijo y un esposo...¿Por qué se molestaba cada vez que pensaba en ello? Y peor...se enfurecia cada vez que recordaba como ella era abrazada por aquel hombre elegante.

Suspirando y haciendo tronar sus huesos entró a la habitación en donde solo el sonido de una canción relajante se escuchaba. Sin querer sonrió ante la tierna vista que presenciaba, Sakura estaba recostada del lado izquierdo de la cama abrazando al pequeño peli negro mientras ambos dormían pacíficamente.

Se quedó en los pieceros de la cama observándolos por largos y eternos segundos.

— ¿Padre? —  recordó la conversación que tuvo hace horas con Kagome — Pues por esta loca hasta sería padrastro...

Vio removerse al pequeño hasta escucharlo despertar, aquellos inocentes ojos verdes esmeralda se cruzaron con los zafiros de él, permanecieron un segundo en silencio hasta que fue roto por Bankotsu.

—  Buenas noche pequeño —  sonrió al niño.

— Hola... — murmuró el niño frotando sus ojos y bostezando.

— Veo que solo tú mamá quedó ¿Tú papá se fue? —  aprovecho la ausencia de Sakura para hablar con el pequeño.

— Ken no es mí papá, yo no tengo papá — Bankotsu parpadeo varias veces sintiéndose de repente aliviado sin saber el verdadero porque.

— Entonces porque está...

— Ken es un buen amigo —  asintió el pequeño sentándose en la cama — quiero ir al baño — chillo Tomás dispuesto a empezar a despertar a su mamá.

— Puedo llevarte yo, así tú mamá sigue descansando ¿Qué dices? — Tomás miro a su madre y asintió, la dejaría descansar.

Bankotsu lo tomó en brazos y todavía hablando ambos se dirigieron hacia el baño de la habitación.

— Yo también soy alérgico a las nueces, parece que tenemos mucho en común pequeño Tomás — asintio Bankotsu saliendo ya del baño.

— ¿Enserio?

—  Mjum...—  Bankotsu lo dejo en la cama dejando que se acomodará el peli negro al lado de su madre eufórica — ¿Quieres a tu madre?

—  Yo la amo...cuando sea más grande me casare con ella —  Bankotsu sin poder resistirlo se río despacio —  A menos que ya tenga un papá...

— No dejes que tú mamá este con nadie Tomás —  pidió Bankotsu de manera risueña — ¿Vas a volver a dormir?

— Sí...

—  Bien, regreso en la mañana pequeño —  Bankotsu se despidió de él revolviendo su cabello azabache y notando lo adormilado que estaba — descansa...

— Hasta mañana...

Bankotsu al salir se sintió regocijado, su corazón se sintió cálido, con amor y sintiéndolo lleno, completo. Un ataque de hiperventilación sintió que venía por lo que se tranquilizó ¿Por qué?

— Sakura...—  pronuncio su nombre — Ay Sakura....—  de manera dolorosa recordaba a esa alegórica castaña de la cual hasta el momento solo creía sentir por ella el deseo sexual que por años  ambos sentían por el otro.

Eso era el único sentimiento que se tenían ¿Cierto?

°°°

— Esta todo en orden, empezare a tramitar el alta — dijo Bankotsu, ya era de mañana y al primero que fue a ver fue al pequeño hijo de la castaña.

— Gracias —  agradeció Sakura — al fin volveremos a casa amor —  sonrió Sakura al pequeño que la abrazo entusiasmado.

— Sí mami, extraño a Aquiles — exclamo el pequeño.

— Ese perrucho está más bien que tú —  se carcajeo Sakura.

— ¿En dónde viven? — curioseo Bankotsu.

— En...—  quiso hablar el pequeño pero su madre lo interrumpió.

— Eso a ti no te importa — volteo los ojos Sakura —  ¿Necesitas algo más para darnos el alta?

— Es todo —  mascullo el moreno retirándose de la habitación —  que molesta...es mejor cuando esta callada...— y sonrió de manera maliciosa al recordar que él la callaba con besos ardientes cada vez que parloteaba o lo irritaba.

En menos de dos horas ya tenían el alta y ahora Sakura y Tomás solo se preparaban para marcharse del hospital, tomados de la mano y con la castaña cargando una mochila en su hombro caminaron por los pasillos hasta llegar a los elevadores, Ken los esperaba con el auto en el estacionamiento.

—  ¡Sakura espera! —  la castaña giro y se encontró con la figura esbelta de la azabache, a la que varios años atrás fue su rival.

— ¿Kagome?

— ¿Te vas ya? — con su ceño fruncido Kagome pregunto en tono a reproche.

— Sí.

— ¡Sin decirle nada a Bankotsu! — exclamo, Sakura abrió sus ojos y miro mal a la azabache.

— Escucha, este no es algo que te incumba. Yo decido sí hablar o no...¡Kagome todos estamos bien en donde estamos!

— Bankotsu estaría bien sí supiera la verdad...— amenazo Kagome.

— No te atreverías...

— Es mi amigo, sé que lo mejor para él es saber que...tiene un mini él...

— Kagome por favor — suplico la castaña tratando de mantener aquella conversación en tono bajo sin que su hijo pudiera escuchar.

— O le dices tú o se lo dire yo...—  Sakura la miro mal antes de darse la vuelta y marcharse del hospital junto con su pequeño hijo ajeno a todo lo hablado entre las dos mujeres — Bien... se lo digo yo — y rápidamente Kagome se giro y troto en busca de su amigo moreno.

°°°

— ¡Sakura se fue! —  grito al ver a Bankotsu desayunar tranquilo en la cafetería.

—  Sí, lo sé.

— ¡Se fue con su hijo!

— Sí, ya fue dado de alta — sorbio de su café leyendo concentrado un expediente médico terminando por irritar a la hermosa azabache.

—  ¡Se fue con tu hijo tonto!

— Sí, con mi... ¿¡Qué!? Mi...mi...mi...¿¡Qué!?

Kagome le explicó lo último sucedido las horas desde la llegada del pequeño Tomás. Como Sakura admitió que el padre de su hijo era Bankotsu y como esta le pidió guardar silencio ante él para que no se enterará de nada y siguiera en la ignorancia.

Bankotsu al encajar todas las piezas evidentes ante sus ojos corrió hasta recepción y pidió la información del pequeño, información que fue llenada por la alegorica y mentirosa castaña. Leyo la dirección temporal de esos dos y como estaba sin informar a nadie salió del hospital camino en dirección al hotel en donde Sakura y su hijo se hospedaban.

°°°

Llegando al hotel vio salir por la puerta de este al peli rubio, supuesto amigo de la castaña, traía valijas en sus manos.

—  ¡Tú eres...! —  exclamo Ken al reconocer a Bankotsu.

—  No quiero que subas...— señalo Bankotsu al hombre.

—  ¿Qué? 

—  Tengo que hablar con esa mujer sobre mi hijo —  y Ken entendió y simplemente asintió mirando al moreno correr hacía el interior del hotel.

— Suerte Sakura...— murmuro Ken descansando en la entrada sin saber si cargar el equipaje o no.

Bankotsu toco la puerta tres veces con desesperación.

— ¡Pasa Ken! —  escucho la voz de Sakura desde adentro, suspiro tratando de calmarse, no era ese muñeco de pastel pero igual pasaría.

—  Sakura...—  gruño.

— ¡Por Dios, Bankotsu! — Sakura se sobresalto al escuchar resonar la puerta y tener la presencia del moreno en frente de ella —  Que...

—  Tomás es mi hijo...

— ¡No, es mi hijo!

—  ¡Es nuestro hijo!

Sakura enmudeció y dejo caer la mochila infantil que tenía en sus manos. Sakura empezó a sudar de miedo y empezó a tartamudear de la sorpresa con la que Bankotsu le había largado la verdad que ella le ocultó por años.

—  Tomás es mi...

—  Tomás es nuestro hijo ¿Si o no Sakura? — la castaña inclino su cabeza hacía abajo empezando a temblar debido al llanto aproximarse — ¿Lo es?

— Sí...

—  ¡Dios! — masculló alto Bankotsu tomando su cabeza con sus manos — ¡Como pudiste ocultar...!

— ¡Tú no te hubieras hecho cargo! 

— ¿¡ Y tú que mierda sabes!? Ni si quiera me lo dijiste como para saberlo.

— Yo...es que yo...¡Yo supuse que no querías saber más de mi aparte de esos encuentros! ¡Tu disfrutas de tu soltería y de no hacerte responsable de nadie más!

— ¡Un hijo cambia las cosas! ¡Me perdí 5 años de su vida Sakura!

— Lo sé...y lo siento mucho...Tomás lo es todo para mí Bankotsu...— más tranquila hablo,  deteniendo su llanto y mirando fijamente al moreno que empezaba acercarse a ella.

— Y lo sera para mí también.

— ¡Mami ya fui al baño! —  la voz aniñada de Tomás se escucho acercándose —  ¡Vamonos a...! ¡Oh! ¿Mami sigo enfermo? — pregunto Tomás a Sakura al notar la presencia del moreno.

— Hola...— sonrió Bankotsu viendo a su costado al pequeño que cambio su expresión a una ceñuda y sería.

— ¿Hiciste llorar a mí mami? — Tomás empujo a Bankotsu y lo alejo de su madre poniéndose delante de ella.

— Amor no estoy llorando. Todo está bien...

— Mami...yo escuche...— Bankotsu lo analizó con la mirada, ahora esta vez sus rasgos físicos los podía encajar y vincular con el mismo, había estado ciego y no había notado el gran parecido entre ese pequeño y él.

Tomás era su hijo. Suyo y de esa castaña alegórica.

— ¿Tú eres mi papá?  —  ceñudo y serio el pequeño lo miro al moreno frente a el.

— Yo...¿Siiii?

— ¿Y te haces llamar normal? —  bufó Sakura.

— ¡Sí, soy tu padre! — ansioso exclamo Bankotsu sin saber exactamente como comportarse.

— ¡Bankotsu! —  grito Sakura.

— ¿Pero qué no lo soy?

— Sí pero...Tomás...

— Mami...el doctor es mi papá ¿Te hizo llorar? — el pequeño abrazo a su madre desde las piernas.

— No amor, estoy bien — le sonrió Sakura acariciandolo — Perdóname mi vida...por ocultarte de tu padre...— Sakura se puso de rodillas abrazándolo.

— Está bien mami, sí te perdono —  Tomás la abrazo, Bankotsu sonrió de manera tierna ante la escena.

— ¿Y ahora qué?  — Sakura se volvió a reincorporar y miro a Bankotsu a los ojos.

— ¿Ahora? Quiero recuperar todos estos años perdidos...

°°°

—  Necesito tu ayuda —  Bankotsu miro a Inuyasha sentado frente a el, estaban en la sala de la familia Taisho Higurashi. Kagome abrio sus ojos al escucharlo.

— ¿Disculpa? ¿Yo escuche bien? ¿Necesitas mi ayuda? ¿Mia? JAJA — empezó Inuyasha a carcajearse sin control alguno, Kagome y Bankotsu blanquearon los ojos.

— Ah...con anormales vengo a tratar —  murmuro Bankotsu.

— Bueno. Dime en que te puedo ayudar —  sonrió altivo Inuyasha abrazando a su lado a su esposa.

— Hace dos meses que sé que tengo un hijo, cada fin de semana manejo dos horas hasta donde Sakura y Tomás viven para pasar tiempo con ellos...— conto Bankotsu, no negaría que también iba con el propósito de estar con la castaña y pasarla bien con ella y su pequeño hijo.

— Ajá sí — asintió Inuyasha.

— Pero ya estoy harto de ir y venir ¡Y de solos verlos dos dias a la semana!  — exclamo desesperado.

— Aún no encuentro motivo para que le pidas ayuda a mí anormal esposo — comento Kagome ganándose una mirada de reproche del peli plata.

—  Sakura se niega a mudarse aquí debido a que tiene su trabajo en donde vive — ambos locutores asintieron — Necesito que tú le propongas empleo en tu empresa para que ella este aquí con mi hijo y conmigo...

— Que desesperado te escuchas Bankotsu —   sonrió burlista Inuyasha sintiéndose fantástico al ver la desesperación del moreno.

— ¡Pues obvio que estoy así! ¡El maldito de Ken siempre esta rondando a Sakura y la tonta que le sigue! — exclamo Bankotsu molesto y gruñendo.

— Ah, ah...así que esto no es solo por Tomatote —  se rió Kagome — ¡Estás muriéndote de celos! ¿Acaso ya están juntos? 

—  No, pero si tuvimos nuestros encuentros —  admitió ligeramente apenado Bankotsu —  ¿Puedes Inuyasha? 

— Vere que puedo hacer — asintió el peli plata dispuesto a ayudarlo — Pero Bankotsu...

— ¿Qué? 

— Sí ella lo rechaza, deberías de considerar hacer algo por tu parte. Tal vez tú...trasladarte a ellos —  Kagome asintió de acuerdo con su peli plata.

— ¿Yo? No lo pensé...

— ¡Oh, iré a ver a Haru! — Kagome se levantó al escuchar el llanto del pequeño en la planta de arriba.

— Como cambio tu vida hee — Inuyasha sonrió al moreno.

—  Ay...sí, creí que sería un viejo solitario...

°°°

— Necesito que respondas de manera sincera a esto —  Sakura sento a Bankotsu frente a ella en cuánto llegó a su departamento en las visitas de fines de semanas que realizaba desde varios meses desde que se enteró que era padre.

— ¿Qué ocurre?

—  Me ha llegado una propuesta de empleo muy difícil de rechazar por cierto, en unas de las empresas de Taisho's Higurashi's...¿Tuviste algo que ver en esto? La verdad.

— Sí, yo le pedí ayuda a Inuyasha...

—  Bankotsu ya lo hablamos...

—  Sí, pero no se dijo mucho. Sakura los quiero conmigo, juntos. No me conformo solo con los fines de semanas, necesito más que dos días a la semana...recuperar más de cinco años así, sera difícil...

— Bankotsu...sé que hice mal, tome una decisión errónea que te perjudicó a ti y a Tomás y por esa razón es que, al menos así podré tratar de enmendar mi error...acepte el trabajo y como vez —  Sakura señalo las cajas a su alrededor —  ya estamos empezando a empacar las cosas.

— ¿¡Enserio!? — sorprendido Bankotsu se puso de pie.

— Sí...

—  ¡Oh sí! — Bankotsu la abrazo de manera eufórica como nunca antes había actuado, realmente ahora se encontraba feliz, regocijado.

— Solo tengo que encontrar algun departamento, todavía no veo buenas ofertas...

—  Sakura, viviremos juntos — Bankotsu la alejo un poco de los hombros mirándola fijamente.

— Tu departamento de soltero es pequeño —  recordó la castaña.

— Tengo una casa lo suficiente grande Sakura —   blanqueó los ojos el moreno —  estaremos bien allí los tres y ese perro gruñón...

—  No es gruñón porque quiere, cuando era cachorro se calló y se le cruzaron los cables neuronales — volvió a repetir Sakura defendiendo a su mascota bipolar.

— Como digas ¿Dónde está Tomás? — Bankotsu miro alrededor buscando a su hijo.

— Ah, se fue con Ken a buscar unas paletas heladas.

— ¿Ese está aquí? —  gruño Bankotsu.

— Ese es mi amigo y me está ayudando a empacar —Bankotsu la acercó nuevamente a él y con una mano tomo la barbilla de está acercando los labios femeninos a los suyos.

— Lo mejor de todo esto, es que ese no estará a tu alrededor...

— Él también se muda para allá — sonrió Sakura disfrutando de los evidentes celos del moreno.

— ¡¿Qué?! ¡Sakura! —  la castaña se carcajeo divertida — Ah...es broma.

—  Mis amigas dicen que no es nada recomendable salir con un doctor, dicen que son los peores y yo lo confirmo al tenerte a ti de experiencia en el pasado. La verdad que sí te crees superior a todos, eras un mujeriego y te haces llamar normal cuando eres lo contrario...me pregunto sí seguirás así — parloteo Sakura sin detenerse a tomar aire diciendo todo de corrido mareando al moreno.

— Solo cállate...—  la silencio tomando con ansiedad los labios rosados de la castaña, puro deseo desenfrenado y muy poca delicadeza, así eran ellos y se entendían.

— ¡Papi, mami! — cortaron el beso al escuchar la voz del pequeño, Tomás se acercó y saltó a los brazos de su padre.

— ¡Ey hijo! —  saludo Bankotsu besandolo en la mejilla —  ¡Nos mudamos juntos! — abrazó a Sakura con su otro brazo libre.

— ¡Sí!

Una familia se acababa de formar.

°°°

Bankotsu regresaba a su casa después de haber dejado a su hijo al cuidado de su hermano de confianza Jakotsu, el motivo era que él y su mujer Sakura habían sido invitados a la fiesta de Halloween que la eufórica Kikyo organizaba este año.

Abrió la puerta de su hogar, dentro de poco se cumpliría el año de que se había enterado que era padre y que ahora no estaba sola y eran una pequeña familia de tres.
Subió a la segunda planta en dirección a su habitación y de Sakura, alli de pie frente al espejo la encontró ya disfrazada de la manera en la que a él tanto le enloquecia y se excitaba.

— Mierda Sakura...— mascullo entre dientes Bankotsu tratando de controlar su bestia sexual interior —¿Tú quieres ir a esa fiesta o no?

— Por supuesto...

— ¡Entonces porque te vistes así! ¡Sabes que me enloqueces cada vez que usas ese disfraz! —  la señalo tratando de evitar mirarla, se veía tan sensual.

—  Ah sí que...¿Te enloquezco? — Sakura camino hasta él cruzando sus brazos alrededor del cuello de este, Bankotsu ya estaba excitado.

— Sakura...te voy a sacar ese maldito disfraz y te haré mía una y otra vez...

— Oh, oh...me crucé con el lobo feroz...

— Esta vez soy tu cazador...

Sé paciente, el tiempo sabe lo que hace. El tiempo y las decisiones que tomes serán la clave para la ruta de tu destino...♡

°°°
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Y así finalizan estos ESPECIALES de las PAREJAS A-NORMALES de la TRILOGÍA TAM, espero y las hayan disfrutado queridos ♡

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