Bankotsu y Sakura (Parte 1/2)

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Bankotsu miro al pequeño niño frente a él sin arriesgarse a parpadear y a interrumpir su análisis visual.
El pequeño también lo miraba de una manera sería con su ceño fruncido, piel morena, ojos verdes y cabello azabache...¿Él era...?

— ¿Tú eres mi papá ?

— ¿Siiiii?

— Y sé dice ser normal...- bufó la castaña al lado del pequeño con los brazos cruzados.

°°°

Bankotsu se escabulló de sus amigos anormales y se dirigió hasta en donde cierta castaña desconocida se encontraba siendo felicitada por sus familiares, espero en la distancia asegurándose de que esa hiperactiva muchacha se diera cuenta de su presencia.

—  Oye desconocido — Bankotsu giro su cabeza al escuchar la voz de Sakura.

— Hola acosadora — Sakura volteo los ojos con una sonrisa disgustada.

— Creí que eso había quedado en el pasado — murmuró la castaña un tanto apenada — ¿Te separaste de tu grupo?

— Me aleje antes de que me peguen su anormalidad...

—  Pues yo no soy mejor hee...y tú lo sabes — se río Sakura.

—  Felicidades por graduarte Sakura — le dio la espalda dispuesto a marcharse.

—Espera Bankotsu — exclamo la castaña — hay una fiesta en mi honor, es en el salón Cristal, estás en la lista...por sí estás aburrido...

— Ya veré — asintió Bankotsu espalda a ella aparentando desinterés — Nos vemos acosadora.

— ¡Ugh, que es pasado! — exclamo Sakura irritada viendo marchar al moreno que la ayudo a olvidarse de su obsesión y empezar a aceptarse y a ser una versión mejorada de ella misma.

Sin que nadie lo supiera, ambos durante los últimos meses de universidad se vieron como unos simples desconocidos en donde hablaban de sus intimidades y aprovechaban para desahogarse de sus fallidos amores no correspondidos.

Sakura dejo atrás su obsesión por Inuyasha aceptando, al igual que Bankotsu, que el peli plata y Kagome se amaban y eran la pareja perfecta enamorada.

También con ayuda del moreno saco a la luz su mejor versión de ella. Ya no buscaba amistad por conveniencia, no actuaba de manera maliciosa, ahora era sincera y la amistad que tenía eran de bien, se supero por ella misma aprendiendose a querer, amarse como realmente era y quería ser.

Bankotsu la ayudo mucho y le tenía aprecio sintiéndolo como una amistad sincera más.

°°°

— ¡Ah disfrutar! — exclamo Sakura en medio del salon rodeados de amigos y compañeros.

Todos bailaban y reían, se sacaban fotos con caras graciosas y cotillón cómico. La fiesta del festejo por graduarse estaba en la cima de la diversión.

Los ojos verdes de Sakura a la distancia, en una esquina apartada pudo distinguir a Bankotsu con un vaso en su mano. Haciéndose paso entre los invitados se dirigió hasta la presencia normal del moreno.

— ¡Hola Bankotsu! — alegórica saludo moviendo en su mano una maraca colorida fluorescente.

— Hola...— Bankotsu la escaneo con su mirada zafiro, estaba disfrazaba de Caperucita Roja de una manera más...adulta — ¿Acaso había que venir con disfraz?

— Nooo...solo yo, así puedo distinguirme — abanico sus pestañas de manera encantadora, el alcohol en su sistema la volvía más alegórica.

— Sobresalir es lo tuyo...

— ¡Lo sé! Tú me dijiste que esa soy yo, y sí, soy yo— se encogió de hombros — ¿Vamos a la pista?

— No soy de bailar...

— Oye...— se quejó Sakura —  la última vez que te vi en una fiesta sí bailabas y con Kagome...

— ¿Estuviste viéndome?

— No me cambies de tema. ¿Sólo quieres bailar con ella? — Sakura sono resentida y con su borrachera ya haciéndose evidente.

— ¿Qué? — Bankotsu la miro sorprendido, sonrío de lado y levanto una de sus tupidas perfectas cejas negras — ¿Estás celosa?

— ¿Yo? JAJAJA No, que va...tú puedes bailar con quien quieras — se carcajeo de manera nerviosa Sakura teniendo en sus pómulos un ligero colorete rosa.

— ¡Sakura! — la castaña giro su cuerpo y Bankotsu estiro su cuello para ver quien interrumpia aquel momento — ¡Amor vamos a bailar! — Bankotsu frunció su ceño al escucharlo y más aún como tomaba de la mano a la castaña.

— ¡Que no me digas así, no soy tu amor Josh! — exclamo Sakura tratando de sonar molesta.

— ¡Entonces vamos a bailar mi cerezo!

— Gracias por aparecerte Bankotsu, disfruta la noche señor normal —  se despidió Sakura del moreno mientras era jalada por aquel desconocido peli negro hacia el centro de la pista.

Bankotsu se quedó inmóvil en su sitió, su apariencia de joven apuesto y aparentemente soltero llamaba la atención de varías chicas a su alrededor, pero el las ignoraba manteniendo su vista en el centro de la pista viendo a la castaña alegórica saltar, gritar y bailar junto a varios compañeros más.

No podía evitar el no poder dejar de mirarla.

Frunció su ceño y empezó a avanzar al ver como el chico que anteriormente la fue a buscar ahora intentaba besarla y abrazarla pero la castaña hacia lo posible para alejarlo de su cuerpo.

— ¡Josh no! — exclamo Sakura.

— ¡Solo un besito amor!

— ¡Que no! — de sus hombros lo trataba de alejar, pero este con más fuerza avanzaba sobre ella, cerro sus ojos volteando su rostro y haciendo su cabeza hacia atrás con fuerza, los brazos de este la forzaban a acercársele.

De pronto, se sintió libre de cualquier forzoso agarre. Abrió sus ojos y delante de ella, dándole la espalda estaba Bankotsu y en el piso, su compañero peli negro. La gente a su alrededor seguía concentrada en su propia diversión.

— Bankotsu...

— Dijo que no — mascullo el moreno en tono amenazante hacía el peli negro tirado en el piso —  Y tú...— se giro en dirección a la sorprendida castaña — Nos vamos.

— ¿Qué? Pero esta es mi... — no pudo oponerse, Bankotsu de la mano la sacaba del centro de la pista y caminaban hasta fuera del salón sintiendo el frío de la madrugada envolverlos — Bankotsu...— se quejo Sakura en voz baja, el traje de Caperucita Roja era todo lo contrarío al cuento de Disney por lo que empezó a tiritar del frío.

—  ¡Eres una inconsciente! — exclamo en alto Bankotsu en tono enojado.

— ¿Inconsciente? ¿Y ahora que hice? — ambos se miraron desafiante. Ya estaban a varios metros lejos del salón.

— ¡Que no hiciste! ¿Qué pensabas que ibas a lograr vestida así? —  la señalo de arriba a abajo, molestando a la castaña.

—  Lo único en lo que pensé ¡Era en verme y sentirme linda, no voy a limitar mi vestimenta por estupidos como él! ¡Sí quiero usar esto o algo más atrevido es mi decisión y tienen que saber a respetarla y respetarme!

— ¡Pero no hay hombres así! ¡Ellos simplemente piensan en su propio placer! —  harto exclamo Bankotsu, harto y frustrado.

—  ¿Cómo qué no? Tú eres uno...— Bankotsu la miro sin pestañar y avanzo el paso que los mantenía lejos sin tocarse ni rozarse. Sus pechos se tocaron y Sakura levantó su cabeza temerosa para chocar sus miradas.

— En lo único en que pensé desde que llegué y te vi, fue en sacarte ese maldito disfraz provocativo y verte sin el...

°°°

Salieron por unos cortos tres meses pero terminaron su relación que mayormente se encontraba basada en la satisfacción sexual de cada uno.

¿Se querían? Sí.

Pero las diferentes costumbres, hábitos, comportamientos y  opiniones lo superaron. Ninguno de los dos eran compatibles y no sabían como lidiar con aquello.

Bankotsu se quedó en la ciudad natal y Sakura se mudo lejos de allí al tener una muy buena oportunidad de trabajo en una empresa reconocida.

No sé volvieron a ver hasta años después...

— ¿Cómo te enteraste que vivo aquí? — preguntó Bankotsu al ver a la castaña alegórica que hace años no veía, los años le habían caído muy bien.

—  ¿Acaso lo olvidaste? Mi especialidad es ser la acosadora número 1 — alardeó bromista Sakura, observo la mirada de Bankotsu escanearla de arriba a abajo hasta detenerse en el inicio de sus pechos que resaltaban con el corset que llevaba.

— ¿Por qué estás vestida así? —  la voz de Bankotsu sono ronca.

— Me estaba yendo a una fiesta de disfraces, ya sabes Halloween — animada Sakura dio un salto — y pasaba por aquí y decidí saludarte como en los viejos tiempos — se encogió de hombros.

—  ¿Así vestida...vas a ir?

— Eh...sí...¿se ve mal? Creí que estaba bien...es el mismo que alquile hace unos años, con una talla más... — dudosa Sakura se observó.

— Te ves terrible.

Bankotsu mentía, claramente mentía.  Su mirada de cazador no engañaba a nadie. El deseo de años atrás que tenía por la alegórica castaña volvía a resurgir al tenerla frente a él vistiendo un disfraz de Caperucita Roja, pero este traje, resultaba ser más revelador. Corset ajustado enseñando sus pechos sabrosamente apretados, su cintura marcada y sus caderas anchas, la falda cortita cubriéndo apenas su trasero...esta chica se había convertido en una mujer infartante y seguramente deseada por muchos hombres y quien sabe, tal vez mujeres.

— ¿Terrible? — jadeo Sakura, luego le resto importancia con un ademán de mano — No importa, ire a buscar a mi lobo feroz...adi...— pero no termino su despedida, Bankotsu la tiro de la mano adentrandola a su departamento, cerrando la puerta y apoyándola contra esta con él apretado a ella, ya se encontraba excitado.

— No vas a buscar nada, aquí está tu lobo feroz...—  con deseo contenido asalto los labios carmesí de la castaña, ambos darían comienzo a otra entrega sexual larga, caliente e inolvidable.

— Uhm...uhm, mi lobito.

°°°

La sorpresa que se llevo Sakura unas semanas después al enterarse que estaba embarazada y como al regresar a su domicilio todavía no había estado con nadie era obviamente que el hijo que esperaba era de cierto moreno que se hacía llamar a él mismo: "Normal".

Conocía a Bankotsu, la soltería y sin ningún inconveniente en su vida era lo que el apreciaba.

¿Qué sí pensó en decirle alguna vez que estaba embarazada o que ya era padre de un hermoso niño de cinco años? Sí, sí que lo pensó e incluso lo intento una vez.

Pero la vez que lo intento, ella había llamado a su celular y cuándo intento hablarle la voz de una mujer de fondo se escucho y ella simplemente corto suponiendo que ya tenía su vida, su familia formada. No quiso arruinarle su estabilidad dándole la noticia que tenía un hijo fruto de sus encuentros y descargas sexuales.

¿Qué la traía a la ciudad en dónde el moreno vivía nuevamente? 

Su empresa la mando para cerrar un contrato con la empresa Taisho's Higurashi's. Sí, la empresa manejada por Inuyasha Taisho, su ex amor platónico.

— ¡Vaya sorpresa! — exclamo Miroku al reconocerla, estaba fuera de la empresa a punto de entrar junto con su pequeño hijo tomado de su mano — ¡Por los dioses! —  volvió a exclamar el peli negro al notar al pequeño.

— ¡Miroku!  — sonrío Sakura abrazandolo en cuanto se acercó con euforia.

— ¿Es tú hijo?

— Mío, solo mío — orgullosa sonrío la castaña — Mi amor saluda a Miroku, es un viejo amigo de mami — sonrío al pequeño.

— Hola señor...— tímidamente saludo el pequeño.

— Que educado...hola pequeño, puedes decirme tío.

—  Ja' por supuesto, es educado al igual que la madre.

— Ajá sí. — nada convencido Miroku asintió —  ¿Qué te trae por aquí?

—  Vengo de la empresa "Lavitz" tengo que cerrar el contrato — informo Sakura, los tres ya estaban entrando al interior del edifico.

—  ¡Oh sí! Inuyasha te recibirá.

— ¡Ay que nervios! Vere a mí primer amor — soltó Sakura bromista haciendo carcajear al peli negro.

— Deberías ir sola, puedo cuidar a tu pequeño hasta que te desocupes — propuso Miroku, Sakura asintió y le sonrío agradecida — Vamos pequeño, vamos a la cafetería...

— Mami...

—  Ve amor, yo vuelvo pronto — Sakura le asintió y le dio un beso en la frente, el pequeño asintió y tomó la mano de Miroku marchándose con él teniéndole ya un poco de confianza.

Sakura subió al elevador hasta donde le indicaron al ser anunciada y aceptada por Inuyasha. Llego al piso y cuando entro a la oficina de su antiguo amigo y al verlo de pie esperándola, lo primero que hizo fue lanzarse a sus brazos abrazandolo de manera amigable y sin malas intenciones en medio.

—  ¡Inuyasha!

— ¡Cuánto tiempo!

Hablaron sobre ellos cortos minutos para proceder con lo que a ambos les correspondía a lo laboral.

—  ¡Ay! — salto Sakura asustada.

— ¿Qué ocurre? — preocupado Inuyasha la observo.

— ¡Olvide decirle a Miroku que no le de nada con nueces a mi hijo! — asustada se puso de pie.

— ¿Tu hijo?

— ¡Por favor Inuyasha llama a Miroku!

— ¿Qué? No entiendo pero...— el peli plata tomo su celular pero en eso una llamada del solicitado entraba — Es él...—  Inuyasha puso en alta voz.

— ¡El pequeño esta mal, nos dirijimos al hospital de Hiten, Sakura perdón!

— ¡Es alérgico a las nueces Miroku! — Sakura tomo el celular de Inuyasha y salió de la oficina corriendo siendo seguida por Inuyasha también preocupado.

— ¡Me preguntan su nombre! — dijo Miroku.

— ¡Tomás Kinomoto!

°°°

Sakura bajo del auto del peli plata rápidamente dirigiéndose hasta la entrada del hospital con Inuyasha siguiéndola por detrás hablando con su esposa.

— Una reacción alérgica, su nombre Tomás Kinomoto, Miroku vino con él, es un pequeño tiene cinco años — informaba Inuyasha a través del celular a su mujer — Bien, gracias cariño.

— ¿Qué dice? — Sakura desesperada le preguntó.

— Vamos a la sala de espera sección de infantes, allí está Miroku, lo están tratando y luego avisaran la habitación a la cual ir — Sakura asintió más tranquila y fue guiada por Inuyasha.

— Ay dios mío...

— Tranquila Sakura, está en buenas manos — de los hombros, de manera reconfortante Inuyasha la abrazo.

— ¿En buenas manos?

— Sí, Bankotsu es él médico a cargo.

— Ay no...

°°°

— Familiares de Tomás Kinomoto — la voz de Bankotsu resonó en la silenciosa sala de espera.

Inuyasha y Miroku Inmediatamente se pusieron de pie, Sakura lo hizo más lento y con su cabeza inclinada hacia abajo, Bankotsu frunció su ceño al reconocerla y todavía más extrañado al ver a los dos anormales de sus amigos a su lado.

— ¿Cómo está? — preguntó impaciente Miroku.

— ¿Son familiares?

—  Sakura es su madre —  señalo el peli negro desesperado a la castaña.

— ¿Eres su madre? —  jadeo en sorpresa Bankotsu.

—  Eh...no, soy...soy su hermana — respondió nerviosa.

— ¿Tú hermano tiene 5 años? — receloso pregunto Bankotsu.

— Eh...mi papá se caso otra vez y pues...

— ¡Me dijiste que era tu hijo! —  exclamaron a la par Inuyasha y Miroku.

— Eh...sí, es que soy como su madre...

— ¡Él te llamo mami! — volvió a gritar confundido Miroku.

—  ¡Bueno ya! — exclamo Bankotsu harto de tanto drama, clavo su mirada zafiro en la verde de la castaña y carraspeando pregunto — Es tu hijo ¿Sí o no?

—  Sí, es mi hijo —  Sakura cerro sus ojos al responder de manera sincera.

—  Bien, TU hijo está estable, fue una reacción alérgica y pudimos controlarla. Nada de nueces, se quedará por 24 horas en observación en el pabellón pediátrico infantil, está es su habitación pueden ir —  estiro una tarjeta que fue tomada por Inuyasha al ver que la castaña se mostraba reacia con el moreno.

—  Gracias...vamos Sakura —  Inuyasha la tomo de la mano y Miroku la abrazo, ambos la animaban a poner buena cara para que el pequeño no la viera en mal estado.

— ¿Es madre? — viéndose solo Bankotsu mascullo molesto —  ¿Y dónde está el estupido padre?

°°°

—  Oh mierda...— solto en sorpresa Inuyasha al ver al niño dormido en la cama del hospital — ¿Ese es tu hijo?

— Sí...¿Por qué? — Sakura confundida miro al peli plata al estar sentada ya en una silla al lado de la cama en donde su hijo reposaba dormido.

— No me jodas Sakura...¡Es la copia de Bankotsu!

— ¡Sí! Sabía que se me hacia conocido y era por eso —  exclamo también Miroku.

— Bueno sí...— blanqueo los ojos la castaña — Pero no le digan nada al normal ese.

— ¿No lo sabe? Es un estupido anormal como todos nosotros — bufo Inuyasha.

— No es para nada normal...¿Qué presume tanto? —  siguió Miroku.

— ¡Oh! Aquí están...—  Kagome apareció en la habitación —  ¿Todo salió bien? — pregunto viendo solo a Inuyasha y Miroku.

—  Sí...todo bien.

— ¿Y por qué tanto alboroto? ¿De quién se trataba el pequeño? —  Inuyasha y Miroku no dijeron nada, solo señalaron en dirección a la castaña — Oh...

— Hola... — sonrío con inocencia Sakura.

— Hoo....¡Oh mierda! — exclamo al ver al pequeño moreno —  ¿Él es tu hijo?

— Sí...

— Es igual...

— No lo digas por favor...— cansada ya, solto Sakura.

— A Bankotsu...— murmuro Kagome impactada.

¿¡Bankotsu y Sakura!?

— Pero cuántos reunidos...—  la voz gruesa de Bankotsu se escucho a sus espaldas sobresaltandolos.

—  Bankotsu...— murmuro Kagome pegada a Inuyasha todavía sin creer el descubrimiento recién encontrado.

— Esto parece una reunión familiar — dijo Bankotsu pasando de largo y estando del otro lado de la cama del pequeño durmiente.

— Ni me lo digas...— solto sin querer Miroku ganándose una mirada reprochosa de parte de los que sabían el secreto.

— Parece que aún no despierta, la anestesia todavía no desapareció —  Bankotsu miro a Sakura y luego al niño — Él está bien, cuándo despierte toca el boton rojo del tablero.

— Esta bien. Gracias — asintió Sakura evitando verlo, solo mantenía su mirada fija en su pequeño que se veía indefenso en esa situación.

— ¿Y ustedes que hacen aquí? — se dirigió a los intrusos que se encontraban a los pies de la cama.

— Sakura es nuestra amiga —  a la par rápidamente dijeron Inuyasha y Miroku.

—  Y yo...Sakura es la amiga de mi esposo así que...— secundo Kagome.

— Aja sí — blanqueó los ojos el moreno — Volveré en cuánto Tomás despierte — informo Bankotsu empezando a salir de la habitación —  Manga de anormales —  murmuro viendo de reojo a sus conocidos.

—Ya pueden irse, muchas gracias por todo chicos y a ti Kagome — sonrio sincera la castaña.

— Oh, de nada, no sé que hice pero de nada — asintió enérgica Kagome siendo abrazada por su peli plata.

— ¿Segura que estás bien? — el principal preocupado era Miroku.

— Sí, ya me he contactado con mi amigo y está en camino. De igual manera compartamos números para informarles — asintieron y se pasaron los números.

— No te preocupes por el cierre del contrato con la empresa "Lavitz" ya es un hecho...—  asintió Inuyasha.

— Gracias — sonrío por ultima vez Sakura —  y por favor, no le digan nada a Bankotsu.

Todos intercambiaron miradas de dudas en especial Kagome que no se veía nada conforme con la petición de la castaña.

°°°
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CONTINUARA...

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