Los errores se pagan caro
En cuanto los tres equipos comenzaron a cocinar, Valeria pudo mantener su mente ocupada para olvidarse de aquel gesto tan desagradable de Raúl.
Todos los participantes estaban muy concentrados, pues sabían que si no realizaban bien las elaboraciones irían directamente a la prueba de eliminación.
Por suerte para Valeria ella había podido formar equipo con Kat e Isabel y lo cierto es que, a pesar de la gran diferencia que había entre ellas dos Isabel era muy consciente que Kat era la capitana y que por ello debía hacer todo lo que le ordenaba.
El jurado, que no apartaba la vista de los participantes vieron que todos ellos eran realmente unos profesionales en la cocina aunque el único que no parecía colaborar demasiado con su propio equipo era Raúl, pues él hacía las cosas sin escuchar a su capitán y no ayudaba a sus compañeros.
Pero Jordi lejos de prestar atención a lo que estaba haciendo Raúl, no apartaba la vista de Valeria, ya que cuando la veía sonreír o reír con sus compañeras de equipo su corazón comenzaba a latir de un modo frenético.
Lo bueno que tenía estar en el equipo blanco era que el postre era el último plato que debía servirse pero aquello no excluía el hecho de que Samanta fuera benevolente con ellas y no les metiera algo de caña.
-¿Cómo vaís chicas?- preguntó la chef.
-Vamos bien chef- explicó Kat adulando a sus compañeras de equipo-, Isabel y Valeria son muy buenas cocineras y no paran de ayudar.
-Eso es porque tenemos una magnífica capitana- señaló Isabel con una sonrisa.
Samanta se acercó a la mesa para ver cómo les iba el postre y al ver lo adelantadas que iban no sólo las felicitó, sino que también las animó a que siguieran trabajando con ese ahínco.
A diferencia del equipo blanco, tanto el equipo rojo como el equipo azul no les iba del todo bien y lo cierto es que ni a Pepe ni a Jordi no les estaba haciendo ninguna gracia, porque a ninguno de los dos les gustaba perder frente a Samanta.
-Siento deciros que mi equipo va a ganar la competición- dijo Samanta orgullosa.
-No fastidies Sami- pidió Jordi.
-Será mejor que vayamos a ver que ocurre con los otros equipos Jordi- aconsejó Pepe.
En cuanto los dos chefs se acercaron a las mesas, todos los aspirantes comenzaron a ponerse nerviosos ya que los dos cocineros se estaban acercando con muy malas pulgas porque no les gustaba ver que los platos estuvieran mal preparados.
-A ver equipo rojo, ¿cómo os va?- preguntó Pepe dirigiéndose al capitán.
El capitán del equipo rojo era un hombre llamado Carlos que trabajaba como electricista y había sido elegido capitán por petición de Hugo.
-Trabajamos bien chef pero hemos tenido problemas con el queso de cabra- le explicó el hombre.
Mientras Pepe le empezaba a dar indicaciones a su equipo, Jordi no tenía mucha suerte con el equipo azul ya que Hugo se empezaba a dar cuenta de que haber elegido a Raúl no había sido una buena idea y Alex se ya se lo había advertido junto con Elena y Raquel, pero por desgracia el daño ya estaba hecho.
-Veo que no os está llendo muy bien equipo- señaló el chef.
-Ya ves chef. El plato no está saliendo como queremos- explicó Hugo sin parar de cocinar.
-Me he fijado en que Raúl no está muy por la labor de ayudaros- dijo a la vez que fijaba su mirada en el susodicho.
-Si, hace el plato como le da la gana y no me escucha y tampoco ayuda a los demás- respondió el hombre.
-No te preocupes sigue con lo tuyo y diles a los otros miembros del equipo que sigan con lo que les has mandado hacer.
Cuando Jordi se acercó a Raúl este ni se inmutó ante su presencia, ni siquiera se puso nervioso al lo cabreado que estaba.
-Me he fijado en que no sueles seguir las indicaciones que te dice tu capitán de equipo, que vas por libre- dijo Jordi.
Entonces, Raúl dejó de hacer lo que estaba haciendo para dirigirse al joven chef.
-Me gusta hacer las cosas a mi modo- contestó secamente.
-Pero ahora perteneces a un equipo- le explicó Jordo comenzando a enfadarse por la actitud que había adoptado el aspirante-, y por lo tanto debes obedecer las órdenes de tu capitán.
Valeria se fijó en como Jordi discutía con Raúl y le preocupaba mucho que en algún momento del programa le tocase trabajar con él ya que nada más verle se dio cuenta de que su verdadero objetivo era ganar el dinero del concurso sin importarle en absoluto la cocina.
-Vamos Valeria. Nosotras podemos- animó Isabel.
-Si- coincidió Kat-, seguro que seremos el equipo ganador.
Y lo cierto es que no se equivocaba porque al paso que iban convertirse en el mejor equipo de la prueba.
-Equipos- llamó Eva-, quedan veinte minutos para que empeceís a emplatar.
-Bueno equipo rojo, teneís que acabar de realizar las elaboraciones- avisó Pepe orgulloso de ver como habían remontado los miembros del equipo.
Aunque en el caso del equipo azul, la situación no iba tan bien como se esperaba y lo cierto era que Valeria no podía evitar preocuparse por sus nuevos amigos porque por culpa de la forma de ser de Raúl todo el equipo iría a la prueba de eliminación por su culpa.
También se fijó en que Jordi no estaba nada contento con la actitud de Raúl y a pesar de que la bronca había tenido efecto y Raúl comenzaba a hacerle caso a lo que Hugo le ordenaba, lo hacía a regañadientes.
Tras veinte minutos, los miembros del equipo rojo comenzaron a emplatar las elaboraciones y tras ellos, lo hicieron los del equipo azul y los del equipo blanco.
Sin duda aquella había sido una prueba bastante dura y aunque los chefs sabían que los aspirantes habían trabajado muy duro solo uno de los tres equipos podía ser el ganador.
Habían terminado de limpiar las cocinas cuando los tres chefs llamaron a todos los aspirantes para decirles quienes iban a ir directos a la prueba de eliminación.
-Bueno aspirantes- comenzó Eva-, ha sido vuestra primera prueba de exteriores y varios de los comensales habn quedado satisfechos con vuestros platos, pero me temo que será el jurado quienes deberán nombrar al equipo ganador.
-Lo cierto aspirantes, es que habéis trabajado muy bien para ser vuestra primera prueba de exteriores- dijo Pepe-, pero mis compañeros y yo hemos visto que no todos habéis trabajado en equipo.
Esto último lo mencionó mirando a Raúl, pues al igual que Jordi, Pepe tampoco se fiaba mucho del joven.
-Así que, según nuestras valoraciones el equipo ganador de la primera prueba de exteriores de Masterchef es... el equipo blanco.
Al oír aquello, todos los miembros de dicho equipo empezaron a gritar eufóricos.
Para Valeria, aquel había sido un paso muy importante para ella. Poco a poco estaba dando a conocer su talento culinario y aquello se debía a sus nuevas amistades, los cuales estaban muy orgullosos del trabajo que acababa de realizar.
-Felicidades equipo blanco- dijo Jordi, disimulando lo contento que estaba por el éxito de Valeria-, habéis demostrado tener orden, constancia y mucho rock and roll en la cocina.
-Pero no podemos decir lo mismo de los equipos azul y rojo- dijo Samanta.
-A pesar de haber empezado la prueba con mal pie, al final el equipo rojo ha podido remontar y sacar la elaboración a tiempo- expuso Pepe.
-Así que creemos que el equipo que deberá ir a la prueba de eliminación sea el equipo azul- señaló Jordi.
Por primera vez en la historia de Masterchef, dos equipos de la prueba de exteriores habían conseguido librarse de la prueba de eliminación. Sin embargo, a Valeria le entristeció ver como el equipo azul debía pagar por el trabajo tan egoísta que había hecho Raúl, pero ella estaba convencida de que todos sus nuevos amigos harían todo lo posible por quedarse en el programa.
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