Capitulo 1
El aire fresco envuelve esa piel tan nívea de tez blanca –casi- pálida, alborota ese cabello sedoso color azabache, rosa esos belfos color cereza y acaricia esos parpados que se entregan a la oscuridad.
Do KyungSoo, se encuentra en el gran pasto verde de su casa dejándose que el aire fresco se apodere de él.
-Señor, el joven acaba de llegar –avisa uno de sus hombres.
-Gracias, Shin. No dejes que por ningún motivo salga de su habitación. Ya sabes que Kim viene hacia acá. No quiero que vea lo que quiere. Dale esa ordenen de mi parte a mi hijo. Lo quiero en su habitación de ya –ordena. El contrario hace una leve inclinación para después salir del despacho y llevarla a cabo.
*
-Joven Do –llama Shin.
-¿Sucede algo? –inquiere.
Se reincorpora un poco recargándose en sus antebrazos y mira a la mano derecha de su padre.
-Su padre quiere que vaya a su habitación y salga hasta nuevo aviso –informa.
-¿Por qué? Estoy bien aquí. ¿A que es preciosa la noche? – dice volviéndose a recostar en el verde pasto.
Shin reconoce esa brillante sonrisa de corazón y jovial del señorito. Sin duda, es muy hermoso.
-Por favor joven, solo acate la orden –intenta convencer.
Shin siempre ha reconocido lo terco que es el único hijo de su jefe. Hay que hablársele suave, blandito, con delicadeza, como si estuvieses tratando con una deidad, pero poco falta para que los sea.
-Shin, no me des rodeos y dime que pasa –ordena el menor quien se sienta por completo en el pasto.
-Joven...
-Shin, es él ¿verdad? ¿Ya viene de vuelta, no? –pregunta lo que es obvio.
-Sí, viene en camino.
- Por Dios, es hombre parece no cansarse de insistir. Tal parece que me ha caído una maldición el día que he aceptado, la única y primera vez, de ir con mi padre a una cena de negocios. He tenido muchas personas mayores, como él, detrás de mí, sin embargo, en cuanto rechazo se marchan, pero él, él es diferente. Mucho. No ha dejado de insistir desde esa vez y mira que ya casi cumple el año –dice con voz cansina.
-Lo es joven, pero ahora, por el bien de usted y de su padre, acate la orden –pide.
-Lo hare. No quiero que mi padre tiñe otro color de cabello por la rabia que le causa Kim. Ahora me voy –se levanta del pasto, y toma camino hasta su respectiva habitación.
Do KyungSoo, un chico de 18 años que desprende frescura y jovialidad por doquier. Tiene una extraña pero fascinante personalidad. Indomable y altanero, así es como él es. Dice lo que piensa y cree correcto. ¿Tímido? No, más bien introvertido.
Posee una belleza única; belfos color cereza, ojazos de color almendra, pestañas largas y lisas, cabello color azabache, una tez de luna; blanca y pálida, lunares que forman galaxias decorando su piel, esa anatomía creada por las más maravillosas perfecciones y delicadezas del mundo y fuera de él. Y perfección, es como la gente le suele decir a menudo.
Una belleza de infiernos, una belleza maldita, una belleza peligrosa, es como la describe Kim Jongin, el hombre que no está dispuesto a tirar la toalla hasta que la gema mayor, sea suya.
*
-¿El plan está listo? –inquiere el hombre de complexión normal, con una evidente musculatura bajo ese traje negro de Calvin Klein. Su pipa viaja hacia sus belfos, consumiendo todo el tabaco para después expulsarlo de forma lenta.
- Los hombres están rodeando la mansión, señor –avisa el chofer quien conduce un mercedes color negro.
-¿Dónde está él? –pregunta por su obsesión mayoritaria.
-En su habitación. Uno de nuestros hombres ya está frente a ella. Solo esperara la orden –informa.
-Perfecto. Ya saben lo que deben ejecutar. Mi plática con HeoSeok solo es la distracción. Quiero a mi gema conmigo, sin un rasguño, en perfectas condiciones ¿Queda claro? –el contrario solo asiente, sin embargo, su jefe solo lleva la mirada por la ventanilla sin percatarse de la acción. Espera con ansias tener su preciada gema consigo. Lo desea-. Saben que conmigo no existen errores, de lo contrario, ya saben las consecuencias. Ojala lo tengan claro.
-Claro señor.
*
-Esto apesta Baek, en serio –KyungSoo conversa con su primo y mejor amigo. Recostado en su cama, jugueteando con su mano libre en el aire, así es como esta.
-Wua, Por Dios, Kyung, si un hombre como Kim Jongin estuviese muerto por mí como lo está por ti, juro que no lo pensaría ni dos veces y me entregaría a él por completo. Ser suyo ¿Imaginas eso? Ósea, ¡Kim Jongin! El galán, el dios que todos desean y anhelan si quiera verle de cerca – chilla emocionado el contrario.
-Vaya, tu sí que eres un hormonal. ¿Acaso no entiendes que es mucho más grande que yo? –espeta casi indignado.
-¿Qué? ¿En serio? ¿La edad? Por dios, eso es lo de menos. Ese hombre es un manguito bien hecho, ni aunque tenga 50 le quita lo bueno. Pues no aparenta sus 35 años, se ve tan jovial y lleno de galantería como siempre luce –dice seguro.
-No sé porque rayos te hable a ti. Eres un asco, en serio. Ese hombre me dobla la edad.
-¿Qué? Por favor, solo se llevan 17 años, te faltaría uno para que te doble la edad. Exagerado.
-En serio, fue una muy mala idea llamarte a ti.
-Hey Soo, pero es que de verdad es una oportunidad de puto oro. Tienes a tus pies a un dios griego. No puedes dejarlo ir. Además, él es tan detallista contigo. Te trata como una gem –KyungSoo le corta.
-No lo digas. Sabes que odio que me llamen de esa forma. Me hacen sentir un objeto, lo cual es obvio, no lo soy.
-Eso es lo que eres Soo, una gema, no un objeto. Eres algo precioso. ¿Sabías que tienes ese seudónimo entre la gente? –inquiere curioso.
-¿Crees que no lo sé? Por Dios Baek, desde que tengo uso de razón se la han pasado llamándome 'Gema', eso es tan estúpido. Hay miles de chicas y chicos mucho más hermosos que yo. No me veo lo especial. Soy tan simple y común como cualquier otra persona –su amigo bufa.
-Puff, si supieras lo hermoso y bello que eres... -contraataca su primo.
-Basta. No te llame para que me describas el fisco. Quería apoyo moral, pero parece que serias el padrino de bodas entre Kim y yo. Olvídalo. Me iré a duchar –sin esperar respuesta, cuelga-. No sabes cómo te detesto Kim Jongin –refunfuña con desprecio.
*
-Señor, él está entrando –informa Shin.
-Bien. Hazlo pasar de inmediato –ordena.
-Claro señor –con eso se retira para seguir la orden.
Hoseok se levanta de su sillón, toma su cabello exasperado. Por fin le pondrá un alto a Kim. Está harto de que atosigue a su tesoro, KyungSoo. Los negocios iban de maravilla, sin embargo, Kim empezó a dejarlos de lado por andar detrás de su hijo, y eso, le molesta de sobre manera. Su tesoro no puede ser de alguien como Kim.
Escucha los pasos acelerados. Kim está viniendo.
Dentro de segundos, Shin ya está abriendo la puerta dando paso a Kim y su mano derecha.
-Hola HoSeok, buen gusto verte –saluda Kim, como siempre, tan galante y educado.
-Igualmente Kim –miente-. Toma asiento –le indica. El contrario solo asiente para luego sentarse.
-Y dime, HoSeok, ¿Dónde está tu preciosura de tesoro? –inquiere sabiendo la respuesta.
-Kim, de eso quería tratar el día de hoy. De mi hijo, KyungSoo –ambos hombres se contienen la mirada. Ninguno se rendirá contra el otro.
-Dime –anima.
-Quiero que le dejes en paz. No te le acerques más. Kim, tú puedes tener a quien quieras –asegura.
-Entonces ¿Puedo tener a KyungSoo? –inquiere serio, pero con burla escondida.
-Jongin, deja a mi hijo de lado. A él jamás lo tendrás. Tienes que sentar cabeza, eres un adulto, eres un profesional, no puede andar detrás de un niño. Le doblas casi la edad –ataca.
-No me importa. KyungSoo me interesa mucho. Lo quiero para mí –contraataca. Y aquí viene esa absurda obsesión, ese lado irrazonable de Kim cuando se trata del dueño de aquellos belfos rojos, piel de luna y ojos maravillosos.
-Lo lamento mucho, pero eso no será posible. Desde ahora, tú y yo, cortamos todo tipo de tratos. No pienso seguir negociando contigo. Aquí se acaba –concluye.
-Lo lamento yo, pero en verdad KyungSoo debe ser mío. Te lo pedí por las buenas, me has obligado a tenerlo por las malas –advierte y Hoseok ya se veía venir ese tipo de respuesta. Kim es tan predecible gracias a que su irrazonable mente se lo transparenta como el agua.
-No lo creo –Hoseok saca un arma del cajoncillo que ya había previsto, y sin muchos miramientos, apunta hacia Kim, pero el guardaespaldas del nombrado es más rápido y evita que la bala dé de lleno contra su jefe, y en su lugar, regresa el disparo haciendo que una bala se hunda en el pecho del mayor.
Todo ha sido tan rápido que Shin tampoco alcanza a reaccionar y una bala le impacta en el brazo, dejándolo muy mal herido.
-¡¿Qué mierda has hecho?! –Jongin le espeta a su guardaespaldas a quien le toma por el cuello para luego estamparlo contra la pared-. ¡¿Te di acaso una puta orden?! ¡¿Te la di?! –el contrario niega. Esta evidente el miedo que Kim le inyecta-. ¡Mierda hijo de puta, si lo has matado juro que tú y tu jodida familia no duraran más de un día en este mundo! –amenaza.
Kim Jongin, es irracional cuando se trata de KyungSoo, sin embargo, como le ama tanto, desea todo lo mejor del jodido mundo para él, y eso, incluye a su padre, quien en pocas palabras, era su todo para su gema.
-¡Mierda! –espeta con furia mientras azota al guardaespaldas contra el muro.
*
KyungSoo ha escuchado a la perfección los disparos y sabe muy bien que estos han sido dentro de la mansión. Su corazón esta bombeando erráticamente. El pánico se está apoderando de él, su cerebro solo le grita en alarma ¡Peligro!, sin embargo se niega a pensar en ello, porque la preocupación por su padre es mayor. Quiere correr escaleras abajo, y ver a su padre con bien. Sabe que algo irracional, el correr al lugar donde ha escuchado disparos, pero su todo está ahí. Y como lo piensa, lo hace, pero ni siquiera puede cruzar la puerta de su habitación cuando dos hombres entrar a esta y le bloquean el paso.
KyungSoo quiere llorar de impotencia, de miedo, de preocupación. Quiere saber que ha sido de su padre. Kim es capaz de todo, y más, si esta tan obsesionado con él.
Se aferra a la ligera pijama que lleva, sus puños parecer querer hundiré en esta. Sus ojos parecen perdidos, están abiertos de par en par, sin saber qué hacer.
-Vamos, hay que salir de aquí. Los hombres del contrario vendrán a por nosotros –dice uno de los hombres y el otro, solo asiente.
-¡No! –chilla KyungSoo. Corre e intenta entrar al baño para poder encerrarse en este y buscar una forma de huir, sin embargo, uno de los hombres le toma del hombro tan bruscamente que KyungSoo deja fluir sus lágrimas. Vuelve a tratar de correr, pero el hombre hace más fricción en el lugar afectado, provocando que KyungSoo se doble en dolor.
-¡Hey, no le lastimes, el jefe nos mandara ahorcar por ello! –secunda el otro hombre y este mismo, quita los malos tratos del contrario de sobre KyungSoo.
-Como sea, llévatelo tú. Yo te cubro –idealizan.
KyungSoo no deja de derramar lágrimas, no es por el dolor, lo ha olvidado. Es por su padre. Sabe claramente que algo está muy mal y que todo esto tiene que ver con Kim y su padre.
Ahora más que nunca, el odio por Kim, es tan grande que si le viera, no dudaría en echársele encima y molerlo a golpes.
KyungSoo no sabe que esta noche, su luz se ha apagado, y que su infierno, a comenzado.
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N/A:
¡Holaaaaaaaaa!
Lo siento, no me aguante y lo subí.
Deben matar a esta torpe persona, si, a Itzel. Hahahaha
Realmente agradezco todo el apoyo que me están dando.
¡Muchas gracias!
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Y... ¿Les gusto?
¿Que les pareció el capitulo ?
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Siento si las decepcione y no era lo que esperaban.
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¡Muchas gracias por leer!
¡Déjenme su comentario con lo que les ha parecido el capitulo y si quieren que siga!
¡Nos leemos muy pronto!
**Disculpen mis faltas ortográficas**
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