Capítulo 1


El sol y la luna eran los símbolos que utilizaban los emperadores en obelia, pero a años de que el actual emperador gobernará, no había una emperatriz, por lo cual el imperio había tomado a una joven mujer a la cual nombraron luna, la primera Santa de Obelia y la única que portaba el título de la luna del imperio.

Lune, había perdido a su familia en su niñez y había sido criada por el actual papa y el primer cardenal del imperio, aquel acto fue alabado por muchos, dos grandes hombres sagrados habían tomado bajo sus alas a la primera Santa.

Pero Lune ocultaba muchos secretos, los cuales jamás debían de salir a la luz.

—Lune - Erez mencionó de forma lenta su nombre, la joven realizó una reverencia y se arrodillo, sus padres a como solía llamarlos la miraron.

—Dile de una vez - Elio soltó con cansancio, la joven les miró.

—¿Pasa algo?

—Iras al palacio imperial- fue claro y directo —El Emperador necesita ser curado y tu eres la única que puede, perdió la memoria, ahora odia a la princesa imperial y creemos que eres la única que ayudará a calmar - Erez se acercó a ella — No sólo harás eso, te convertirás en la luna imperial de obelia, seducelo y conviértete en emperatriz.

—Padre... - el mayor tomó asiento

—¿Entendiste? -la joven asintió sin tener otra opción.

Cuando se trataba de las órdenes de sus padres no podía decir que no.

—Bien, partiremos mañana a la capital, ve a prepararte  -la joven realizó una reverencia y salió.
























Desde vestidos, zapatos y joyas, todo lo que Lune necesitaba fue subido a los carruajes, sus padres esperaban adentro de este y finalmente partieron hacía la capital del imperio.

—Mira toda esa gente - hablo Elio — Vienen por ti hija mía  - Lune asomo su cabeza por la ventana y sonrió a medias.

—Y será más grande si seduces al Emperador - dijo Erez de forma relajada, Lune soltó un suspiro cansado y asintió, no habían opciones cuando sus padres insistían.

—Sí papá  - ella soltó un suspiro y siguió viendo la ventana.






















El viaje de dos semanas fue etenero para Lune, al llegar a la capital todo parecía ir bien, la gente en las calles caminaban con tranquilidad y en los tabloides solo habían noticias irrelevantes.

—Todo esta calmo...


—Lo que pasa en el palacio solo es sabido por ellos mismos y por nosotros tres, todos creen que vienes a bendecir al imperio junto al Papa  - Elios la miro — Arrgla su ropa y rostro, estamos a calles de llegar.


Lune saco un pequeño espejo que caminaba y reviso su reflejo, retoco un poco del maquillaje y acomodo su ropa.


—Acomoda tus pechos - Lune alzó la vista sin entender, Erez soltó un suspiro y la miro mal — Hazlo.

Sintió vergüenza y ganas de esconderse, no quería parecer fácil y menos que vieran que no sólo iba a ayudar al Emperador, pero contrario a sus padres, su voz no era escuchada.


—¿Así?  - Elios negó y puso sus manos en sus pechos, Lune alzó una ceja y suspiro.


—Ahora si te vez muy bien, ¿Lista? - Elio bajo primero que ella y le tendió la mano, de forma nerviosa la tomó y bajo, el papa tenía que ser el último en bajar.



—Excelencias, por aquí  - era un pelirrojo de amable rostro, Erez soltó un pequeño gruñido y miró a Elio.


—Debe dirigirse a la santa como princesa o su alteza - el caballero miró de forma extraña al hombre y asintió.


—Por aquí por favor -el hombre encabezó la caminata


—¿Podrías explicarnos que sucede? - habló de forma timida Lune, el hombre la miro.


—Hubo un accidente con la princesa... el no la recuerda y contrario a sus acciones pasadas la aborrece - Lune asintió.


—¿Y que se supone que debo de hacer? -la mirada mortal que le lanzó Erez la hizo sudar, se alejo un poco del guardia y se pego más a Elio.


—Lo ayudará a recordar y calmar su ira.


—Que forma tan despreciable de usar el poder de la santa - comentó Elios, Erez le dio la razón —Pero nuestro trato será satisfactorio ¿no es así?


—Sí su excelencia, me presento formalmente, soy Felix Robanne, guardia personal de su majestad  - Los tres asintieron, finalmente se encontraron con las puertas de la oficina de Claude, una vez anunciados ingresaron.



—Que sea rápido  - Erez rodó los ojos y fue el primero en pasar.


—Saludos al sol de Obelia, soy su santidad el papa Erez Firenze - no hizo reverencia pero en cambio coloco su mano derecha en su pecho e inclino un poco la cabeza.


—Saludos al sol de Obelia, soy el primer cardenal del imperio, Elio Firenze - Elio se reverencio y le dieron lugar a Lune, la joven temblo levemente, se sentía un ambiente lugubre y tenso.


—Saludos a su majestad el sol de obelia, Soy Lune Evie Firenze, la santa de Obelia y la luna del imperio - se reverencio y alzó la cabeza —Es un honor estar ante usted.

La expresión del Emperador era de puro aburrimiento, aquello enfado a Erez, pero si debía de soportar aquello para tener a Lune en buena posición lo haría.

—Felix, indica les sus habitaciones, prepara a la mujer  - Erez chasqueo la lengua y salió sin hacer reverencia.

—Que maleducado - fue un murmuró audible para Elio y para Lune, estaba enfadado —Dile a la criada que te busque el mejor vestido.

—No trajimos a nadie...


—No se preocupen, tendrán todo aquí  - Felix habló de forma amable, se notaba que dos de ellos tenían una mala vibra y solo el aura brillante de Lune se veía. —Por aquí Lady Firenze, irá al palacio ruby - Erez sonrió sin que lo vieran.

—¿No es ese el palacio de las concubinas? ¿Enviaran a ese miserable lugar a la santa? -Elio estaba indignado.

—Su Majestad así lo ordenó, lo siento...

—No se preocupe  - Lune intervino, sabía que Elio haría un escándalo capaz de hacer que le dieran el palacio de la emperatriz, y no quería eso — Ese lugar es perfecto  - Erez sonrió satisfecho.


Desde aquel día empezaría la misión " convertir a Lune en la verdadera luna de Obelia"













































































Primer capítulo aquí, espero les guste.


Mis redes.

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