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--Una tienda de pesca. Eso dijo William-san. Bueno, es cercana al puerto como dijo el conductor después de todo.
--¿P-Por qué una tienda de pesca?
--¿Tenemos el mapa?
--Chaval, busca detrás de mi asiento.
--Página 97.
"Noventa y siete..."
Narumi le echó un vistazo al mapa. Sus ojos se abrieron un poco al leer las inscripciones de los lugares en él.
--U-Un complejo petroquímico...
--Exacto. Yokohama es una de las mayores ciudades portuarias del país. Las múltiples instalaciones de almacenamiento de petróleo y gas son una gran ventaja para grupos terroristas con bombas de esta clase. Si una explosión alcanza esos tanques de reserva, el puerto entero acabaría envuelto en llamas.
--Pero si se quiere ingresar, deben pasar por medidas de seguridad bastante exigentes... Sería más sencillo colocar la bomba en un vehículo para estacionarse cerca.
--Dado el alcance de una bomba dentro de un auto... La tienda de pesca efectivamente cumple todos los requisitos.
Akasawa cerró su teléfono a través del que se había estado manteniendo en contacto con otro de los de la agencia. Suspiró.
--El escuadrón de explosivos de la Policía Militar ya encontró la ubicación de la bomba. Pero el temporizador les impide moverla. Será difícil desarmarla para la puesta del sol. Ya ordenaron la evacuación de los residentes, pero no sabemos si todos saldrán a tiempo. Por como está construida, no puede desactivarse a través de una señal de alto...
Ryuuji detuvo el vehículo en seco de repente, sobresaltando a Narumi. Contestó una llamada a su que había llegado a su teléfono, sin inmutarse de los numerosos vehículos que se detenían detrás de ellos. Simultáneamente, los teléfonos de Narumi y Ren empezaron a sonar también.
Después de que cada uno hubo acabado la conversación, el auto se puso en marcha de nuevo.
--Hace poco alguien pidió que enviaran un transmisor al edificio de la antigua Defensa Nacional.
--W-William-san llamó por algo similar...
--A mí me llamó el Presidente. Le informaron que el taxista murió.
--¿Murió?
--P-Pero... ¿N-No estaba a-aislado...?
--Murió tras retorcerse de dolor en su celda. Se desconoce su causa de muerte, pero tenía dos ceros marcados en la palma de sus manos.
--¿Números en la palma de las manos?
--¿Q-Qué sucede...?
--Probablemente alguna marca de sus antiguos superiores.
El edificio era grande: un almacén de dos pisos que seguramente había sido usado por el ejército anteriormente, pero aún se encontraba en buenas condiciones, por no decir excelentes. La pisa estaba despejada, las puertas abiertas.
Apenas llegaban al edificio cuando pudieron ver cómo un par de pequeñas granadas eran arrojadas frente al vehículo.
--¡Shirogane!
El hombre de cabellos oscuros giró el volante para inclinar el auto de lado. Las explosiones los empujaron un poco, pero lograron salir después de aquella cortina de humo. El vehículo se detuvo, perfilado ante los nuevos enemigos que atacaban con armas de fuego ahora.
--Doppo Ginkaku: ¡Granada cegadora!
Arrojó nuevamente el objeto para luego dirigirse a sus colegas.
--Ustedes suban, me quedaré aquí. Encuentren el transmisor y envíen la señal de alto.
Ambos asintieron mientras se dirigían a las escaleras de la parte lateral del edificio.
Shirogane cargó su arma antes de salir de detrás del vehículo. Los enemigos que anteriormente habían disparado ahora se encontraban aturdidos en el suelo. Avanzó un poco más por el lugar para inspeccionar, pero una sensación lo detuvo.
--¿Qué es esto?
Un círculo brillante con números se formó en el suelo por debajo de él.
--Dame tu número.
El círculo se redujo de inmediato, dejando una silueta similar a su sombra antes de desaparecer. Alzó la vista para encontrarse con un chico frente a él.
--¿Cómo estás? Luces muy saludable, debes tener un número excelente.
Ryuuji observó su mano derecha empezando a emitir un brillo extraño. Abrió su mano. Había un círculo de color rojo con un número marcado: treinta y nueve.
--Encontraron el lugar tal y como se esperaba de su reputación. La agencia es impresionante. Muy impresionante.
. . .
Por la enorme ventana del segundo piso podían ver cómo el sol empezaba a ponerse, sabían que su actuar debía ser rápido.
El castaño se acercó a los controles, seguido por el menor. El reloj en números rojos seguía en cuenta regresiva.
--¿S-Sabe detenerlo, A-Akasawa-san?
--Es sencillo. Pero no puedo hacerlo.
--¿Q-Qué?
--Mira, la llave se coloca aquí. Pero no tenemos la llave.
Señaló la ranura cubierta por vidrio donde debía ir la llave.
--¿Q-Qué haremos...?
--¿Qué hacen aquí?
La voz rasposa del nuevo hombre presente en aquel piso se hizo presente.
--Ah, vaya... Parece que nos topamos con un peso pesado.
En el piso de abajo, el chico con el que Shirogane estaba peleando simplemente hacía ademanes con sus manos, logrando arrojar el arma del detective lejos sin siquiera tocarlo. Sus manos dolían.
--¿Qué número tienes ahora?
--¿Qué número?
Observó su mano. Las cifras se reducían hasta quedar en veintiuno.
--Verás, mi poder es inevitable.
Otro movimiento de la mano del chico hizo que Shirogane saliera despedido hacia la dirección en la que se había ejecutado ese movimiento.
--Puedo enviar a los que tienen números en la dirección que quiero. Aunque estén del otro lado del mundo. Y cuando sus números llegan a cero, mueren en agonía. Nadie puede evitar ese destino. Nadie.
--¿Eres su líder?
--Su Agencia de Detectives es un mayor obstáculo que la Mafia, aunque su agencia ya está acabada. Aquí está la llave. Es la llave de liberación para detener la bomba. No podrán detenerla sin ella. ¿La quieres? Sé que sí... Si la quieres... Mira.
El chico sostuvo la llave para acto seguido romperla a la mitad. Empezó a reír.
--Se acabó. Sin la llave están perdidos, ¿No?
En el piso de arriba las cosas tampoco iban muy bien. Los golpes que Akasawa le daba al hombre no parecían ser efectivos. Lo sujetó del cuello. Narumi intentó ayudarle golpeándole la cabeza con algunos de los objetos del lugar, pero una patada del hombre lo arrojó del otro lado.
--¡Narumi-!
El castaño fue arrojado violentamente contra la pared después de recibir un golpe. Incluso la pared detrás de él se rompió debido a aquella fuerza. Se levantó con cierta dificultad.
--Tienes brazos muy fornidos... Deberías ser un botones
Mientras se levantaba, Shirogane alzó la vista hacia donde estaban sus compañeros. Akasawa había sido lanzado contra el vidrio, nuevamente siendo tomado del cuello. Sus ojos también se enfocaron en su colega en el primer piso.
--¡Shirogane!
--¡Ya lo sé!
La página de su libreta con la inscripción "Lanza-cables" fue arrancada nuevamente. La disparó para apartarse del chico, pero él lo arrojó de nuevo. Estaba un poco más cerca de la ventanilla del segundo piso.
--¡Akasawa!
El cristal se rompió por completo al llegar el gancho del lanza-cables. Akasawa saltó hacia abajo al impulsarse con el hombre mientras Shirogane subía con el gancho a la segunda ala del almacén, intercambiando lugares.
--¿Serás el siguiente en darme un número?
El chico activó su habilidad nuevamente, pero aquella luz celeste anuló aquel círculo de inmediato.
--¡No puede ser! ¿Por qué no funcionó...?
--Lo siento, tu poder dejó de surtir efecto. Por último, tu amigo debería ser un botones.
Se acercó al chico para darle un golpe en la cara.
En la segunda ala del almacén, el hombre más grande era derribado por Shirogane. Narumi observaba sorprendido aquello, pues la diferencia de peso entre ambos no había significado un problema en absoluto para Ryuuji. El hombre había sido noqueado. Narumi se asomó nuevamente hacia la primera planta.
--Ha-Hacen un equipo sorprendente... ¡E-Es cierto... La llave! ¡Sh-Shirogane-san...!
--El chico la rompió.
--¡¿Qué haremos con la bomba?!
Shirogane simplemente anotaba algo en su libreta.
--Crearé otra. Doppo Ginkaku: Llave de liberación.
El mayor le mostró la nueva llave.
--Puedo recrear cualquier cosa que haya visto porque entiendo su estructura y funcionamiento. Lamentablemente, no puedo crear nada que no sea más grande que mi libreta.
Una vez insertó la llave en la ranura, el conteo de la bomba se detuvo.
--Shirogane-san... P-Podría decirse que tu cuaderno vuelve realidad tus ideales...
Ryuuji pareció sonreír un momento, pero luego bajó un poco la mirada. Ren los esperaba en la puerta.
. . .
--Ese chico de antes mencionó que para acabar con Yokohama, la Agencia era el mayor enemigo.
--¿N-Ni siquiera la Port Mafia...?
--Al parecer no... Y el verdadero criminal casi estuvo por escapar sin ensuciarse las manos. Deberíamos agradecerle a William-san por ello.
--¿L-Lo de los traficantes era u-una distracción?
--Algo así. También fueron incitados para apoyar la causa del criminal real. Fue un plan sofisticado...
--¿E-Esa persona seguía al Rey Azul?
--Según lo que comunicó William-san, se disponía a imponer esos ideales del Rey Azul de nuevo. No tenía ideales propios reales, simplemente se dejó llevar por su obsesión de lo que creía que era la justicia. Lamentablemente... Algunos medios divulgará otras cosas.
El castaño les mostró el periódico. La fotografía en la portada mostraba el momento en el que llegaron a aquel lugar abandonado, donde las víctimas murieron por el gas en aquel contenedor.
Narumi sintió un ligero escalofrío, entonces miró a Ryuuji.
--S-Shirogane-san...
El hombre seguía bastante tranquilo, hasta incluso sonrió medianamente.
--¿Qué se puede hacer? No es como si Yokohama tuviera los mejores reporteros.
--P-Pero-
--Tampoco es como si la Agencia tuviera una reputación perfecta. Hay quienes aún dudan de nosotros.
--¿Cómo...?
Narumi sintió la mano del mayor sobre su cabeza.
--Simplemente no te preocupes por ello.
--Shirogane-san... C-Cuénteme cuando era policía... D-De su caso...
El semáforo frente a ellos se volvió rojo. Ren observó a ambos por un momento, Narumi empezaba a preocuparse por haber dicho algo malo.
--¡L-Lo siento, no quería-
--¿De verdad quieres conocer más sobre el amistoso policía?
Ryuuji se había girado un poco hacia él.
--Sí...
--De acuerdo. Pero entonces debes prometer que nos contarás más sobre ti, chaval.
Sonrió levemente para luego suspirar.
--Verás... Soy el menor de una familia de cuatro. Mamá. Hermana mayor. Hermano mayor. Mi padre nunca entró dentro del "ideal". Un hombre con demasiados problemas para una mujer tan delicada como mi madre... Mi hermano mayor, Torashi, realmente era un caso aparte. Frío, distante, detestaba a mi padre y a mí por parecerme demasiado a él. Por el contrario, mi hermana mayor, Rin, era un ángel... Se parecía a ti, Narumi. Una pequeña alma en pena que en cuerpo y alma se desvivía por mí madre, por Torashi y por mí. Pero, mi hermano se lo tomó de la manera que no era correcta y se enamoró de ella.
Hizo una pequeña pausa para avanzar el auto, pero continuó su narración.
--Mi hermana comenzó a ser mal vista por ese motivo, eran mellizos y eso lo hacía peor. El acoso severo acabó con ella derrumbada pidiendo permiso antes de saltar por el balcón. Torashi, lleno de ira, asesinó a los culpables como venganza... O castigo. Al menos así lo vieron ciertas personas con ideas tan distorsionadas como las suyas. Lo motivaron a hacer lo mismo con más "criminales". Él llamó a eso sus "Ideales".
Los ojos de Narumi se abrieron conforme relacionaba una cosa y la otra a través de las palabras del mayor.
Al parecer, el caso sí era algo personal.
--Para cuando solucionamos el caso del Rey Azul... Mi madre había perdido el habla debido al shock. Aprendí lengua de señas por ello. Pero... Me afectó profundamente, tanto que perdí contacto con alguien importante para mí y con Kyosuke durante mucho tiempo. Admiré al mal en persona por quererme como aprendiz... Y supe en ese momento que Ryuuji Shirogane estaba destinado a la soledad. Mis ojos son demasiado conscientes. Tanto, que ya no reflejan nada.
Era más personal de lo que creía.
En el siguiente semáforo, Ryuuji se giró.
Narumi estaba encogido en aquel asiento. Sus ojos cristalinos, completamente abiertos, parecía murmurar algo por la forma en la que sus labios se movían, pero no emitía ni un susurro.
--Sh-Shirogane-san...
Su voz cortada lo decía todo.
--Vamos, chaval... No ahora.
Observó de nuevo las luces cambiantes del semáforo.
--Ya deben estar esperándonos en la Agencia.
--¿De verdad? Ya es tarde...
--Seguro que sí.
Narumi observó a Ren un momento. Por unos segundos, le pareció que aquellos ojos celestes del castaño cambiaron a una mirada completamente diferente, casi que no era él.
--¿Y esa persona importante para ti? ¿Quién era?
Ren observaba a través de la ventana cuando hizo esa pregunta, pero señaló la libreta de ideales de Ryuuji.
--Izumi. Otro ángel...
Él le pasó la libreta abierta en una hoja determinada.
Mostraba el dibujo de una mujer bastante bonita. El cabello largo, los rasgos delicados en su rostro...
--Vaya... Mucha suerte, Shirogane.
Narumi se preguntaba si había visto a esa mujer antes, pues le resultaba conocida.
Por otro lado, cada vez sentía más admiración hacia cada uno de los miembros de la Agencia. No importaba si la gente no los veía así, ellos eran realmente increíbles a sus ojos.
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