5


Narumi seguía recogiendo algunos papeles para ordenarlos en los portafolios correspondientes.

Miró a uno de sus colegas.

"¿William no piensa ayudar...?"

El albino seguía jugando con aquella botella.

--¡Ki-ra-ko!

La chica de cabellos rosa cobrizo se acercó sonriente.

--¿Qué pasa, William?

--No puedo sacar la canica, ¿lo harías tú?

--Oh, claro.

Al poco tiempo la chica había regresado. Le extendió la canica.

--Listo.

--¡Woah! Las canicas son preciosas... ¿No crees Akirako?

--Lo sé.

Narumi continuó organizando los portafolios en sus lugares asignados.

--¡Ryuu, iré a trabajar!

"¿Ryuu? ¿Shirogane-san? ¿Los llama a todos por apodos así?"

--Claro, que te vaya bien.

--¿Ya tienes que irte?

--Lo siento, Akiyori. Debo resolver el caso de homicidio.

--Narumi... Olvida la limpieza. ¿Por qué no acompañas a William? Recomiendo que usen el tren.

--¿S-Seré asistente de u-un d-detective...? E-Es demasiado.

--No, no digas esas cosas, tampoco es demasiado.

El albino se acercó un poco.

--Verás, no sé cómo tomar el tren.

.     .     .

--Woah... ¿Es nuestro tren...?

Narumi lo detuvo por la capa marrón que llevaba.

--N-No, ese no es.

La multitud de personas había crecido considerablemente. El de ojos celestes sentía cómo se hacía más pequeño, no le agradaba estar con tantas personas a su alrededor.

Se cubrió un poco con la capa del mayor.

--Oye, si no puedes ver, ¿cómo sabré a dónde vamos?

--L-Lo siento...

--Ya, tranquilo. Los iré señalando, ¿de acuerdo? ¿Nuestro tren es ese?

--No.

--¿Ese otro?

--No.

--¿Ese que está siendo abordado por la multitud?

--... No.

--¿Ese...? Oh olvídalo, ese partió. ¿Qué hay de ese? Tiene unos números parecidos a los del boleto.

--E-Es ese...

--¡Vamos, Narumi!

Lo había tomado del brazo antes de arrastrarlo con él hacia el tren.

Una vez adentro del vagón, tomaron sus respectivos lugares. El albino seguía jugando a observar aquella canica entre sus manos.

"William-san no es japonés, definitivamente. Tiene un acento... ¿Será inglés?"

--W-William-san... ¿E-Eres inglés...?

--Acertaste. ¿Aún se nota demasiado el acento?

--U-Un poco... M-Me parecía extrajero, aunque no estaba seguro.

--Oh, qué curioso. Y yo que pensaba que el acento de mi hermana incluso en el japonés era más marcado.

Se hundió un poco en el asiento. La forma tan sociable en la que el albino había empezado a contarle varias cosas sobre sí y relaciones con los otros en la Agencia, especialmente con el Presidente (casi sorprendiéndole que lo llamara Kyo) y con Akihiko, lo abrumaban en cierta forma. Tal vez en la parte de que el albino era demasiado abierto a hablar sobre cosas personales, y que había estado saltando de un tema a otro, entre sí mismo, sus amistades, el trabajo y, ahora mismo, su postre favorito. Y todavía desbordaba emoción hablando de todo aquello.

--La verdad, no esperaba que sirvieran un flan tan delicioso como en ese restaurante en Oxxford, ¡Y este está justo debajo del trabajo! ¿No es increíble?

--S-Sí...

Pero a pesar de agobiar se hace algunos minutos, el silencio repentino del albino mirando a través de las ventanas también era bastante desconcertante... Y no creía poder soportarlo más.

--E-Entonces... ¿Eres un buen detective, William-san?

Debido al silencio que se mantuvo, ya creía haber dicho algo malo. Se sobresaltó un poco con la repentina risa del chico segundos después.

--¡Soy un gran detective! ¡El mejor detective a decir verdad!

--C-Cuánta seguridad...

-- Ah, mi madre me lo repetía tantas y tantas veces... Sí, me lo llegué a creer y ahora es un hecho, Narumi. Nunca lo dudes. Mi habilidad, es perfecta para situaciones así.

Para alguien que hace poco no sabía dónde entrar a la estación, dónde comprar los boletos, dónde esperar el tren y a qué andén abordar, para Narumi eso era tener demasiada seguridad. Tal vez demasiada... Tirando a una arrogancia mínima tal vez.

"Confía mucho en su habilidad? ¿Será que depende mucho de ella hasta para las cosas como abordar un tren?"

Aún con este pensamiento en mente sintió un poco intimidado ante aquella seguridad. Pero la infantil y amable sonrisa del chico, el brillo en sus redondos ojos marrones... no veía reflejada a una persona engreída. No realmente.

.      .      .

Al llegar al lugar, encontraron al cuerpo de policías investigando la zona, una grúa sacaba algo del río también.

--Llegan tarde, agentes.

--¿Eh? ¿Quién eres...? ¿Y Yasui?

Él chico sonaba decepcionado, todavía buscando con la mirada al agente por el que preguntó.

--Minoura. Sustituyo a Yasui. Nos reasignaron el caso, no necesitamos a su Agencia.

--¡No sea ridículo! Es un caso difícil, ¡Debe supervisarlo un gran detective!

--No requerimos su ayuda. La víctima es mi subordinada.

El hombre se acercó a descubrir el cuerpo.

--Una dama...

El albino se quitó su sombrero y se inclinó un poco en señal de respeto a la fallecida. Narumi agachó un poco la cabeza también.

El cadáver de la joven tenía marcas en el pecho, aún había sangre en su ropa.

--La encontraron flotando río abajo está mañana.- avisó un joven oficial.

--Tiene tres disparos en el pecho. No sabemos quién la mató ni cuando, tampoco hemos encontrado las balas.

--¿Algún sospechoso?

--No. Hasta donde sabemos en la comisaría, no estaba en ninguna relación amorosa.

--Entonces... ¿No saben nada?

--Por eso mismo no podemos dejar que un aficionado tome el caso.

--¡La red ha atrapado algo!

Los oficiales se acercaban a la grúa para comprobar lo que sucedía.

--¿L-Lanzaron otra red...?

--Buscábamos alguna prueba, pero...

--¡Miren! ¡Hay una persona en la red!

--¿H-Hay una segunda v-víctima...?

Ambos se acercaron junto al resto de oficiales mientras la grúa elevaba lo que llevaba.

El castaño les sonreía mientras colgaba boca abajo con su pie atascado en la red.

--Hola, Narumi. Vaya coincidencia. También tu, William, hola.

--¡Hola, Ren!

Ni siquiera tuvo que preguntarle. Otro intento de suicidio, era claro.

--Oh, Narumi, ¿acompañas a William?

--A-Algo así...

Poco después de que bajaron al castaño de la red, se acercó al cadáver también.

--N-no es posible... Una tragedia, horrible. Murió en la flor de la vida, su espíritu ya abandonó su cuerpo... Puedo sentir cómo mi propia alma es destrozada ante tal crimen cometido... ¡Y pensar que pudo haberse suicidado conmigo!

--¿Quién es ese?

--Nuestro colega. Así es él.

--¡Descansa en paz, bella dama! ¡Este extraordinario detective se encargará de vengar la injusticia cometida! ¿Cierto, William?

--... Ren Ren, no me dejan tomar el caso, ayuda.

--¿Qué? ¿Por qué no?

--Pregúntale a él.

Señaló al investigador Minoura.

--No necesitamos detectives privados. De hecho, todos mis subordinados son mejores a un detective privado.

--Eh, ¿de verdad...? ¡Quiero ver! ¡Hey, tú! ¿Cómo te llamas!

Señaló emocionado al oficial más joven, éste se sobresaltó un poco.

--¡S-Soy el sargento Sugimoto! Soy un subalterno de Yamagiwa, la víctima.

--¡Bien, Sugimoto! ¡Resuelve el caso en 60 segundos, buena suerte! Yo puedo hacerlo en menos de un minuto, si tus subordinados son tan buenos, entonces podrán hacerlo. Adelante, Sugimoto. Confiamos mucho en ti.

--¡Sesenta segundos es muy poco, ¿No?!

El joven estaba nervioso.

--Oh... Te quedan 50.

"De alguna forma... Me puedo identificar con él."

Narumi pensó eso, también un poco nervioso ante la actitud que William había tomado. Miró a Ren en busca de ayuda, pero él sólo observaba con una pequeña sonrisa. En cuanto él lo notó, le tocó el hombro al menor, como gesto de que todo iría bien, al parecer.

¿En verdad eso iba bien?

--Creo que... Yamagiwa-senpai investigaba un caso de corrupción política y a la Port Mafia. La mataron de modo similar al que la Mafia hace para el ajuste de cuentas... Tal vez fue asesinada por los mafiosos que investigaba...

--Te equivocas. Los ajustes de cuentas de la Port Mafia tienen un sello distintivo, como su tarjeta de identificación. Primero, hacen que el traidor muerda la acera, luego le rompen la mandíbula de una patada. Mientras éste se retuerce del dolor, le dan la vuelta y disparan tres veces al pecho.

--Si somos minuciosos, tienes razón...

Narumi miró a Ren de nuevo, sorprendido por la explicación que acababa de dar. William sólo caminaba en círculos, esperando.

--El modus operandi es similar al de la Port Mafia, pero no idéntico. Es decir...

--¿Un intento de encubrimiento?

--¿Le disparó dos veces más sólo por eso? Qué cruel...

--¡Se acabó el tiempo! Lo siento mucho. Pero podrías practicar más. ¿Ves? Puedo hacerlo mejor que tus subordinados, lo prometo.

--Suficiente. Lees demasiada literatura barata, los verdaderos detectives resuelven los casos usando investigaciones, interrogatorios y análisis.

--Ah... Descuida. Mi poder, Ultradeducción, lo puede determinar en un instante cada cosa que ustedes no. También veo cómo hacer que el asesino confiese y en dónde están las pruebas.

--Dada mi línea de trabajo, estoy al tanto de la existencia de gente con poderes sobrenaturales. Pero si de verdad existiese un poder así, nosotros no seríamos necesarios-

El inglés tosió un poco, o intentó hacerlo mientras se cubría para disimular una pequeña sonrisa.

--Lo dijo.

Narumi vio cómo Ren también cubría su boca un momento después de murmurar esto. Se encogió un poco de hombros.

"... Son muy obvios. No saben disimular bien"

--... Desgraciado...

--Oye, tranquilo, señor detective. Sólo fue una pequeña broma, así es William.

El castaño se interpuso entre ambos.

--Ya que habla tan bien de su poder, ¿por qué no nos haces una pequeña demostración?

--¿Me estás dando el caso? ¡Ya era hora, gracias!

--Te ves muy confiado para este caso incluso si no hay muchas pruebas. ¿Quieres que cuente hasta 60?

--No necesitaré tanto tiempo.

--Pon atención, Narumi. La Ultradeducción de William se activa cuando se pone sus lentes.

"Poder: Ultradeducción"

Mientras el albino se ponía las gafas, sus ojos marrones brillaron un por un breve momento.

--Ya veo.

--¿Qué es lo que ves? ¿Quién es el asesino?

--Claro. El asesino... Eres tú, sargento Sugimoto.

Señaló al joven sargento, quien lo miró ligeramente confundido. El investigador comenzó a reír.

--Sugimoto es mi subalterno.

--Él fue quien la mató.

--¡No seas ridículo! ¡El asesino nunca podría estar tan cerca!

--¿Y-Y si el asesino quería cooperar en la investigación para N-no parecer sospechoso...?

Las miradas del castaño y el albino se fijaron el él. Cubrió su cara apenado, esperando que no insistieran en que hablase más.

--¡Exacto, Narumi! Entendiste perfectamente... Aunque ustedes parecen no haber entendido nada de lo que mencioné antes. Sé donde yacen las pruebas.

--Narumi, dilo tú.

Ren volvió a sonreír.

--¿E-Eh?

--Oh, claro. Tu primera investigación. Escucha, te diré las pistas y tú harás el resto, ¿de acuerdo?

--¿Creen que esto es un juego?

--No, escuche. Con las pruebas que daré, hasta un novato sería capaz de deducir todo esto. Sugimoto, muestra tu pistola.

--No bromees, por favor. Entregarle a un civil un arma proporcionada por el Gobierno es una falta grave.

--Pensé que hablabas en serio. ¿Es que sólo hay charlatanes entre los detectives privados?

--Si no encontramos nada al examinarla, te daré la razón.

--Ya estoy harto de tus palabras. Sugimoto, muestra el arma.

--Pero...

--Se acorraló solo. Si está equivocado, tendrá que marcharse. No podemos seguir perdiendo el tiempo. Muéstrale tu arma.

El joven no se movió.

--Dime, Narumi, ¿se te ocurre algo?

--Y-Yo...

"Está nervioso, es obvio. Cualquiera se sentiría nervioso de ser tachado de asesino, pero... ¿De verdad le quedarán coartadas? William quiere examinar el arma. En el cadáver hay tres balas. Pocas veces los oficiales con trabajos de investigación así deben usar esas armas para controlar situaciones... ¿Faltarán esas tres balas? "

--S-Sargento Su-Sugimoto... Le faltan tres balas, ¿cierto?

--¡¿De qué estás hablando?!

--Escuche, él acertó. Dígame, ¿es fácil conseguir munición gubernamental en esta ciudad?

-¡¿Por qué no dices nada, Sugimoto?!

--En este momento...

Los ojos marrones se enfocaron el chico más pequeño mientras le hacía señas para continuar. Narumi suspiró.

--E-Está preocupado por las balas que utilizó y c-cómo explicar su ausencia.

--¡Sugimoto! ¡No puedes ser el asesino, muéstranos el arma!

El oficial temblaba, mantenía la mirada baja. Su brazo se movió un poco mientras se dirigía a su cinturón, donde podían ver cómo sacaba el arma del costado.

--Muy bien, Sugimoto...

Se escuchó el "click" que indicaba que el seguro del arma había sido retirado. Al poco tiempo, apuntaba al albino, con una expresión aterrada en su rostro.

--¡Sugimoto!

--Narumi, ve.

El castaño lo empujó un poco hacia el oficial, logrando empujarlo y desviar el disparo hacia arriba.

Ambos cayeron al suelo.

El investigador se acercó, sugetando uno de los brazos de su subalterno para evitar que se moviese.

William le extendió la mano al menor. Tanto él como Ren sonreían.

--P-Pe-Pero... Y-Yo...

--¡Felicidades, Narumi!

--Felicitaciones, lo hiciste.

Aplaudieron un poco, mientras que el de ojos celestes seguía confundido y tratando de procesar todo lo que acababa de suceder.

--W-William-san... ¿Cómo...?

El joven de cabellos blancos se acercó de nuevo al sargento.

--La asesinaste ayer a primeras horas del día, en un antiguo astillero aproximadamente 140 metros río arriba.

--¿Cómo lo sabes...?

--Si vamos, encontraremos tus huellas y las de la víctima. Además de las manchas de sangre que no pudiste limpiar.

--¿Cómo...? Nadie podría saber eso...

El investigador Minoura se acercó con las esposas en sus manos.

--Continuémos en la comisaría. Podría ser la última vez que visites tu lugar de trabajo.

.      .      .

--Un espía. Trabajaba para la misma organización que ella estaba investigando. Le ofrecieron una oportunidad de ser policía, después de haber suspendido el examen dos veces. Ella tenía evidencias, así que le dijeron que la matara o enviarían a un asesino. No era capaz de matarla en realidad, el primer disparo lo hizo sin pensarlo mucho. Sólo pensó en amenazarla con el arma y en dispararse a sí mismo.

--Entonces los otros dos disparos sí fueron para encubrirlo.

--Sí. Llamó a sus superiores, le dieron indicaciones para hacer que pareciera obra de la Port Mafia. Luego dejaron el cadáver en el río para retrasar su hallazgo.

--¿Y sus últimas palabras?

--"Lo siento".

Narumi los escuchaba conversar mientras seguían caminando.

--Interesante. ¿Te darán más casos?

--Dijeron que sería de ayuda. Ahora saben que pueden llamarme cuando quieran.

--Es increíble, William.

--Claro, probablemente traiga conmigo a mi nuevo asistente favorito. ¿Aceptarías... Naru-kyun?

--¿E-Eh...?

--Lo siento. No sé me ocurría otro apodo, me gustó el que Akiyori te dio.

--Bebé tigre tampoco es malo, recuerda.

--No lo olvidaré.

Empezó a caminar un poco más, alejándose de ellos. Se quedó mirando un local, era una tienda de mascotas.

Observaba entretenido a los pajarillo en las jaulas.

--William-san es increíble.... ¿C-Cómo lo hizo? Su Ultradeducción es increíble...

--Bueno, no era un caso demasiado difícil. Te darás cuenta con el tiempo.

--¿Eh...?

--Aún no lo sabes tampoco...

Se detuvo un momento mientras seguía observando al chico, que había entrado a la tienda.

--William no tiene ningún poder o habilidad sobrenatural. Por eso lo respetamos tanto en la Agencia... Es la primera vez que lo veo directamente. Si te soy sincero, mientras él "usaba" su Ultradeducción, sujeté un mechón de su cabello sin que lo notase. Y tú ya sabes cómo funciona mi "antipoder": anulo otras habilidades al contacto.

--E-Entonces... Deducción pura...

--Exacto. Y tú también podrías conseguir un nivel similar, sólo debes prestar atención. ¿Recuerdas lo que Sugimoto dijo? "¿Le disparó dos veces más sólo por eso?"

--N-no había forma d-de que... Supiera que l-las balas no fueron lanzadas a la vez...

--Y mucho menos sin una autopsia.

--L-La hora...

--El cadáver aún estaba en buen estado, no llevaría más de un día flotando en el río. Ayer fue martes, entre semana. Una detective que trabaja hasta tarde no va sin maquillaje más que a primera hora del día.

--¿Y-Y lo demás...?

--No tengo idea, deberías preguntarle a él. Seguro se fijó en muchas cosas que yo dejé pasar. Aunque hay algo más... Ellos decían que Yamagiwa no estaba saliendo con nadie. Pero llevaba un reloj de una marca extranjera cara. No es algo que las solteras se tomen el lujo de comprar, además de que el sargento Sugimoto llevaba la versión masculina de ese reloj.

--E-Estaban saliendo...

--Por eso no fue capaz de desfigurarle el rostro.

El chico menor se quedó pensando un momento.

"Es increíble... Todos los miembros en la Agencia son increíbles... ¿Podría yo llegar a su nivel? Akasawa confía mucho en ello... ¿Por qué?"

--¡Oye, Naru-kyun! Confiaré en ti para que me ayudes a encontrar el camino de vuelta a la Agencia.

El albino se acercó a él poco después.

--Oh, ¿pensaste lo que te dije? ¿Serás mi compañero de investigación favorito?

--¿C-Compañero...?

--Sí. Tienes más potencial que el de un asistente, confío en ello.

¿William también confiaba en él?

Sonrió un poco, sus mejillas empezaban a adquirir un rojo debido a la vergüenza que sentía en ese momento.

--N-no entiendo...

--Seguro lo harás. Ya veo porque todos en la Agencia te tienen tanta fe.

--¿M-Me tienen fe...?

Se quedó mirando a ambos un momento. Cubrió su cara con las manos.

--¿Pasa algo, Narumi?

--N-No... Sólo... Acabo d-de... Darme cuenta por qué confían tanto en William-san.

Sonrió ligeramente.

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