┃Capitulo 8┃
En todo Moscú se vivía una época sangrienta pues no sabían quién había Sido el inteligente que se le ocurrió comprar al hermano Omega del rey de la mafia japonesa.
Lo único que podían hacer era rogar por qué el Omega estuviera en óptimas condiciones para no desatar algo indeseado.
En otro lugar un pequeño omega de ojos como la miel, se veía desganado bajo de peso y sus huesos se marcaban en su piel opaca y grisácea.
Todo el brillo que alguna vez lo caracterizó quedó reducido a cenizas en un año.
Solo por tomar una mala decisión y no hacerle caso a su hermano mayor fue sometido a cosas las cuales le causan pesadillas.
Su hermano siempre se lo dijo "Deja que los guardias te acompañen lo último que quiero es perderte" y el en un estúpido intento de sentirse más libre se escapó De los guardias y en ese momento fue secuestrado.
Desde que llegó a Moscú fue vendido al mejor postor, casi apuestan billones solo por el.
Un chico virgen y con veinte años era un manjar para esos asqueroso alfas los cuales lo veían como el mejor trozo de carne el cual podrían degustar.
Después de que esos estúpidos hombres se aburrieran de el lo tiraron en ese bar donde su único alivio eran las drogas las cuales hacían que viajará a otro mundo que lo hacía olvidar la pesadilla que era su realidad.
Siempre hacían con el lo que se les venía en gana y el no hacía nada pues su espíritu estaba tan quebrantado hasta el punto de pensar que la muerte era mejor que seguir con esto.
Cada vez que se bañaba y veía su cuerpo lleno de rasguños, moretones, chupones y hematomas, sentía asco, asco de si mismo y de todo lo que habían hecho con el.
Lloraba cada noche en la cual no le pedían que trabajará pues al estar tan feo y desgastado ya casi nadie estaba interesado en un producto defectuoso.
Una noche como cualquier otra en ese bar un alfa gordo y feo estaba haciendo que cumpliera una de sus fantasías sexuales.
Y era tenerlo amarrado en una cama mientras lo embestía fuertemente maltratando más su pobre entrada.
Una fuerte explosión en todo el bar los alertó y la puerta fue abierta abruptamente y todo se movió con lentitud en ese momento.
En Japón en una bodega abandonada varios seres encapuchados hacían presencia esperando a que sus líderes se presentarán.
El chirrido de la vieja y oxidada puerta hizo que todos fijarán su vista en los nuevos presentes.
Otros dos encapuchados dentraron haciendo que todos fijarán su vista en ellos, el miedo se instalo en cada uno de los presentes.
── Muy buenas noches Shigaraki tiempo sin vernos.── Hablo el desconocido con algo de superioridad.
── Preferido no volver a ver tu cara nunca Mr. Comprees.── Hablo una gélida y rasposa voz que detonaba asco.
── Oh vamos shigaraki sabes que sin mi no hubieras podido secuestrar al hermano del rey.── Un fuerte estruendo de escuchó en cada pared del lugar.
El mayor llevo su mano hacia su rostro para limpiar el rastro de sangre que había en su cara.
── Sabes que Rusia arderá en llamas cuando lo encuentre en el estado que está ¿verdad?── Pregunto el mayor ignorando por completo el arma en su frente que amenazaba con matarlo.
El albino sonrió ladeado bajando lentamente el arma y dandose vuelta sin responder.
── Sabes que irá por ti ¿no?── el mayor no dejaba de ver cómo el albino se alejaba con sus hombres.
En la puerta de aquel maltratado edificio el albino detuvo sus pasos sin mirar atrás, solo dijo.
── Eso es justo lo que estoy esperando.── Una carcajada digna de un loco desquiciado salió de los labios del menor quien se iba de aquel lugar.
Todo bajo a atenta mirada del peli café "Espero que tengas las bolas suficientes para enfrentar a ese demonio" pensó con ironía.
Valla masacre la que se formaría en tan solo unos meses.
Rusia - Moscú
En una gran oficina elegante llena de sangre y cuerpos inertes los cuales ya hacian en el suelo sin vida.
El alfa peliverde con gran porte, estaba sentado en el gran e imponente escritorio.
Habían arrasado con varías mafias de Moscú con el objetivo de encontrar a Denki kaminari su hermano menor.
El había estado muy preocupado pus hace unos meses Denki no lo iba a visitar pues la última vez tuvieron una pelea algo fuerte, pero más se preocupo cuando su madre lo llamo a decirle que secuestraron a sus hermano.
Se puso como una fiera cuando se dió cuenta y lo había estado buscando por todo Japón hasta que los indicios dieron con que estaba en Rusia.
Juro acabar con cada mafioso de Rusia a excepción de Omegas y niños, haría todo lo posible por recuperar a su pequeño hermano.
La puerta se abrió sacándolo de sus pensamientos dejando ver una cabellera rojiza entrar.
Kirishima se abrió paso entre el monto de cuerpos en el suelo y hablo.
── Lo encontramos señor.── Hablo con algo de nerviosismo pues sabía lo que venía.
La silla en la que estaba izuku se azoto contra la pared por la manera tan abrupta en la que se levantó.
── Prepara a nuestros hombres.── ordenó con firmeza mientras salía de la habitación.── Está noche Moscú arderá en llamas.── Fue un Susurro casi inaudible pero lo suficiente poderoso como para hacer que el beta temblará, sintiendo un miedo incomparable.
Un Omega rubio con un raro mechón negro en la cabeza que era algo particular para el ojo humano, se encontraba en el sótano de un bar siendo interrogado por el jefe de una organización.
Habían solamente tres personas en el sótano las cuales lo golpeaban cada siento tiempo para saber lo que querían.
── ¡¿Кто тебя, блядь, прислал ?!
── ¡¿Quien mierda te envío?!── Pregunto el ruso con notable enojo.
── 病気のクソ腐敗
── Pudrete maldito enfermo.── susurro el Omega con asco escupiendo la sangre que salía de su boca.
Otra patada en parte de su abdomen lo hizo botar otra vez sangre de su boca, llevaban golpeándolo una hora tratando de sacarle algo pero aún no tenían nada.
Hace tres meses que el líder de la mafia japonesa más poderosa les estaba pisando los talones, habían perdido a varios de sus hombres y varias discotecas y bares.
Todo se les estaba llendo cuesta abajo solo por que buscaban a ese pequeño omega.
Golpe tras golpe hacia que el Omega se le nublara la vista puesto que estaba flaco y desgastado.
Poco a poco estaba perdiendo la conciencia hasta aquel escucho al líder.
── 日本のマフィアのリーダーと何をしなければならないかを教えてください。私たちはあなたを放っておこう。
── Solo dinos que tienes que ver con el líder de la mafia japonesa y te dejaremos en Paz. ── Hablo con un tono de voz ¿Amable?
Trato de fijar más su vista en el hombre el cual me hablaba intentando no desmayarse y en eso hablo.
── 性交オフ
── Vete a la mierda. ── Susurro con debilidad.
── Bien niño si así quieres jugar juguemos.── sentenció el hombre.
Azote tras azote marcaba un camino de sangre en su magullada espalda, por cada pregunta que no respondía recibia un azote lo suficientemente fuerte como para cortar su piel.
── Última oportunidad maldita perra ¡¿Quien eres?! ── Pregunto.
Denki estaba mareado y las voces que lograba escuchar estaban lejos de su conciencia, con sus pocas fuerzas subió la cabeza y sonrió de medio lado.
── ピカチュウ.
── El pikachu.── Seguido de eso una gran explosión irrumpió en el lugar.
Todos quedaron petrificados al ver al imponente Alfa de pecas caminando con total tranquilidad hacia ellos.
Un pesado olor a Bosque hizo acto de presencia haciendo que todos perdieran el aliento menos el rubio ya que estaba desmayado por la sobrecarga de emociones.
── Oigan si iban a hacer una fiesta con mi hermano me hubieran invitado.── La sonrisa tranquila que se formó en los labios del pecoso dejo a todos temiendo por su vida.
Lo único que les quedaba era rogar.
Los tres se arrodillaron frente al cuerpo inconsciente de Denki.
Izuku los siguió con la mirada y su sangre hirvio más de irá al ver a su amado hermano en tales condiciones.
Con lentitud se arrodilló quitándose el saco que tenía en sus hombros y lo puso de manera delicada sobre los hombros del rubio.
Con cuidado lo tomo entre sus brazos estilo princesa, dió media vuelta para encontrarse con el semblante serio del beta pelirojo.
── Llévalo a un lugar seguro y haz que atiendan sus heridas con urgencia.── El beta asintió ante lo dicho y salió de la habitación.
── Bien señores que les parece si jugamos un poco.── Pregunto divertido mientras se daba vuelta.
Seguido de eso se escucharon varios disparos y gritos agonizantes. El semblante divertido del alfa fue cambiado por uno tétrico y espeluznante.
── Amarrenlos.── Varios hombres salieron entre las sombras y tomaron a los tres alfas que rogaban por su vida en vano.── Tráiganme la mesa de juegos.── Pidió.
Con lentitud se fue quitando los guantes de terciopelo negro de sus manos sin quitar la vista de sus presas.
Entre dos hombre trajeron una mesa que tenía sobre ella todo tipo de látigos, objetos corto punzantes, pistolas, hasta tijeras para podar arbustos.
El oji esmeralda se acercó con diversión a la mesa para checar que usaría primero, con una sonrisa indescifrable tomo una navaja del tamaño de una mano y la mostró con diversión.
── Es hora de divertirse.── Sus víctimas se retorcieron del miedo al ver cómo el peliverde se acercaba sin buenas intenciones.── Tu eras el que lo estaba golpeando ¿verdad?
── S- s- Señor yo solo estaba siguiendo órdenes.── Se excuso con temor.
El peliverde lo miro atento unos segundos antes de responder.
── No me interesa.── Dicho eso se acercó y con singular maestría y rapidez corto varias partes del cuerpo de su víctima que se retorcía del dolor.
Los cortes eran profundos y estaban por cada parte del cuerpo del hombre, los gritos de agonía SA escuchaban hasta la puerta pero como era de esperarse nadie vendría a ayudar.
El peliverde paro de cortar a su víctima y se volvió a acercar a la mesa de ella tomo un pequeño frasco con un Contenido indescifrable.
Lo abrió con lentitud y se acercó de nuevo a su víctima y con una sonrisa torcida echo todo el contenido del frasco en las heridas.
El agudo sonido de los gritos y el llanto desgarrador proveniente de ese pobre hombre hicieron eco en las paredes del lugar.
Era Asido.
Las heridas ya abiertas parecían abrirse más al sentir el asido derritiendo cada parte de ella.
El hombre grito aún más agudo cuendo el peliverde le echo sal o limón a algunas de las heridas.
Era un completo psicópata.
La alegría que recorría en su cuerpo al ver a sus víctimas retorcerse de dolor pidiendo perdón era simplemente mágico para el.
── Encerio me voy a divertir.── Y los dos que aún seguían sin un rasguño temblaron de miedo y terror al ver la divertida mirada esmeralda con un brillo inusual en ellas.
Si supiera que de toda la historia este es uno de mis caps favoritos :"3
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